{"id":46,"date":"2013-03-18T15:00:41","date_gmt":"2013-03-18T15:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/texto-de-carme-riera-la-evocacion-perdura-no-la-vida\/"},"modified":"2022-08-11T07:35:51","modified_gmt":"2022-08-11T07:35:51","slug":"texto-de-carme-riera-la-evocacion-perdura-no-la-vida","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/texto-de-carme-riera-la-evocacion-perdura-no-la-vida\/","title":{"rendered":"Texto de Carme Riera: La evocaci\u00f3n perdura, no la vida"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>La evocaci\u00f3n perdura, no la vida<\/strong><\/p><p><em>Palabras de Carme Riera para Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo<\/em><\/p><p><em>en el homenaje celebrado en Sevilla<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el magma poroso de la memoria se me agolpan im\u00e1genes calidosc\u00f3picas, convocadas por los recuerdos de los momentos vividos con Jos\u00e9 Agust\u00edn que quisiera compartir con ustedes con la intenci\u00f3n de que todos le queramos m\u00e1s. Digo querer porque me niego a conjugar el verbo del amor en pasado ya que mi afecto por Jos\u00e9 Agust\u00edn sigue en presente. Ahora se por propia experiencia que el tiempo nos envejece s\u00f3lo en parte, la muerte de las personas queridas a\u00f1ade de repente a\u00f1os a nuestra edad. Su ausencia permanece dentro de nosotros, crece como un vac\u00edo en medio del est\u00f3mago y nos obliga a encorvarnos. Todos andamos con nuestros muertos a la espalda, y aunque esa inclinaci\u00f3n nos acerque m\u00e1s a su reino, la tierra donde descansan y donde habremos de descansar alg\u00fan d\u00eda tambi\u00e9n, trajinar el peso de su recuerdo no es estorbo si no consuelo. &#8220;Lleva quien deja y vive el que ha vivido&#8221; escribi\u00f3 Antonio Machado en su \u201cEleg\u00eda a Don Francisco Giner\u201d en un verso que puede hacerse extensivo a Goytisolo. Por eso perm\u00edtanme que antes de referirme a su obra evoque su persona a trav\u00e9s de algunas circunstancias alegres y hasta humor\u00edsticas vividas en com\u00fan durante tantos a\u00f1os de amistad.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">A menudo todav\u00eda le veo entrar por la puerta de casa con la bolsa de viaje y su cara de lobo bueno un poco apaleado y vuelvo a o\u00edr su voz: \u00bfPor favor, puedes coserme el bolsillo de la americana? Al salir del taxi, se me ha quedado enganchada en la manecilla de la ventana y se ha roto. \u00bfNo le importar\u00e1 a tu feminismo? Le prevengo sobre mi incapacidad pero voy a intentarlo doy con esfuerzo unas cuantas puntadas y cuando creo que ya est\u00e1, compruebo con horror que he cosido el forro de la americana a mi pantal\u00f3n. Nos re\u00edmos un rato y !qu\u00e9 remedio\u00a1, empiezo de nuevo. Ahora Jos\u00e9 Agust\u00edn sostiene en el aire la chaqueta, para evitar contactos perniciosos entre telas dispares. Termino en un segundo, le anuncio, para darme \u00e1nimos, entrando a matar. Solucionado, por fin, y corto con los dientes el hilo sobrante. Muy bien, dice, gracias, el bolsillo ha quedado perfecto pero lo has pegado a la manga&#8230; Salimos hacia Tudela, en mi coche, no se de qu\u00e9 jurado form\u00e1bamos parte&#8230; De uno de cuentos, quiz\u00e1 Fanny Rubio que tambi\u00e9n formaba parte se acuerde mejor que yo. Lo que si s\u00e9 es hace al menos doce a\u00f1os porque&#8230; Mar\u00eda, mi hija y su ahijada putativa, no hab\u00eda nacido a\u00fan. A Mar\u00eda, deb\u00ed de comunicarle por misteriosas v\u00edas intrauterinas mis afectos po\u00e9ticos y aunque por suerte no naci\u00f3 recitando ning\u00fan poema de Goytisolo muy pronto decidi\u00f3 que Jos\u00e9 Agust\u00edn era su poeta. Mar\u00eda desde que Jos\u00e9 Agust\u00edn no est\u00e1 se duerme todas las noches abrazada al peluche que \u00e9l le regal\u00f3 cuando era diminuta.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">No m\u00e1s llegar a Tudela Goytisolo dijo a todos que le hab\u00eda llevado bien, parando lo justo, sin permitirle copas, derecho al sitio de la reuni\u00f3n, s\u00f3lo que esposado&#8230; En la primera mercer\u00eda que encontramos compramos velcro para arreglar el bolsillo moment\u00e1neamente, hasta que Ton, mucho m\u00e1s habilidosa que t\u00fa y que yo, pudiera coserlo.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">Otra vez, no se si en Madrid o en Oviedo, en uno de aquellos actos para homenajear a Barral y a Gil de Biedma, en los meses posteriores a su muerte, acab\u00f3 contando que se sent\u00eda algo as\u00ed como el superviviente del grupo e hizo un gesto de agazaparse detr\u00e1s de la mesa y se pill\u00f3 el codo con un saliente. Con su mejor cara de disimular, la de pirata honrado, procur\u00f3 que nadie y menos yo, le viera el estupendo siete&#8230; e intentara hacer un apa\u00f1o&#8230; Por entonces, dadas las bajas y los achaques propios, empezaba a decir que en vez de a la generaci\u00f3n de los cincuenta pertenec\u00eda a la del 98.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">Jos\u00e9 Agust\u00edn se fue un diecinueve de marzo, por un azar absurdo. &#8220;El viaje no le importa&#8221; hab\u00eda escrito en el \u00faltimo verso del poema que cierra su \u00faltimo libro publicado, Las horas quemadas refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo, desdobl\u00e1ndose en otro, un recurso que siempre le gust\u00f3 emplear y que iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo po\u00e9tico. Dos d\u00edas antes, el diecisiete de marzo, se hab\u00edan cumplido sesenta y un a\u00f1os de la muerte de su madre, Julia Gay en el famoso bombardeo del cine Coliseum de Barcelona, y unas secuencias televisivas reviv\u00edan la tragedia todav\u00eda imborrable para muchos barceloneses. Sin duda se trataba de una casualidad pero esa casualidad : la necesidad de ir al encuentro de la madre muerta planea en la obra de Goytisolo desde su primer libro, El retorno, a ella dedicado, y contin\u00faa en <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">, poemario de 1984 que se inicia precisamente para ir en busca de aquella mujer de muerte sin cuya ausencia \u2014se canta lo que se pierde\u2014 es probable que la veta eleg\u00edaca que, junto a la ir\u00f3nica vertebra la obra goitysoliana, no constituyera un aspecto tan fundamental. Del tratamiento po\u00e9tico de la desaparici\u00f3n de la madre voy a hablarles ahora ya que la obsesi\u00f3n por la p\u00e9rdida materna, asociada a la rememoraci\u00f3n de la infancia, es un tema recurrente que llegar\u00e1 hasta los poemas de sus \u00faltimas entregas (<\/span><em>Como los trenes de la noche<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (1994) y <\/span><em>Las horas quemadas<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (1996)) despu\u00e9s de aparecer de manera m\u00e1s espor\u00e1dica en libros anteriores, como <\/span><em>Claridad<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (1960) o <\/span><em>Del tiempo y del olvido<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (1977). Por eso es f\u00e1cil concluir que, de los tres hermanos escritores, es Jos\u00e9 Agust\u00edn, quien con m\u00e1s insistencia, y de un modo m\u00e1s dilatado, a lo largo de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os de obra po\u00e9tica, convierte en motivo literario la desaparici\u00f3n de su madre, quiz\u00e1 porque al ser el mayor \u2014no hab\u00eda cumplido a\u00fan diez a\u00f1os\u2014 pudo vivir el acontecimiento de un modo m\u00e1s consciente aunque, como es obvio, la muerte de Julia Gay resultara catastr\u00f3fica para toda su familia. A su inesperada violencia (\u00abarrebatada por el odio\u00bb, escribe en el poema once de <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">), a su ausencia insustituible (\u00abY est\u00e1bamos callados girando \/ en el dolor en el sencillo y cotidiano \/ recordarte entre el pan y los manteles\u00bb anota en el poema catorce), cabe a\u00f1adir la enfermedad del padre, de edad algo avanzada (le llevaba trece a\u00f1os a su mujer), agravada por la desgracia. Incapaz de superar el trauma, don Jos\u00e9 Mar\u00eda Goytisolo, exige a la criada que entra a servir despu\u00e9s de morir su esposa, que cambie su nombre, Julia, por el de Eulalia, situaci\u00f3n que, por cierto, recoge, trastoc\u00e1ndola, Luis Goytisolo en Recuento, y proh\u00edbe a los hijos que pronuncien las palabras madre o mam\u00e1, lo que, en cierto modo, podr\u00eda explicar la ausencia de tales t\u00e9rminos en los libros de Jos\u00e9 Agust\u00edn y posiblemente los escamoteos en los textos de Luis. En mi primer trabajo largo sobre Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo (<\/span><em>Aproximaci\u00f3n a la Poes\u00eda de J.A. Goytisolo,<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> Llibres del Mall, 1987) apunt\u00e9 ya que posiblemente la vocaci\u00f3n literaria de los Goytisolo pudo surgir a consecuencia de la p\u00e9rdida materna e insist\u00ed de nuevo en <\/span><em>Hay veneno y jazm\u00edn en tu tinta<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (Antrophos, 1991) y tambi\u00e9n en la introducci\u00f3n a la <\/span><em>Poes\u00ed<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">a (C\u00e1tedra, 1999). Miguel Dalmau, por su parte, ha corroborado la hip\u00f3tesis, en su libro sobre <\/span><em>Los Goytisolo<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (Anagrama,1999) de manera que no me parece nada exagerado considerar hasta qu\u00e9 punto la muerte de la madre pudo impulsarles a escribir. Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo insist\u00eda con frecuencia en que el descubrimiento de los objetos maternos ten\u00eda para ellos una significaci\u00f3n especial, y, entre esos objetos, los libros predilectos \u2014Lorca, Salinas, Proust o Gide\u2014 no s\u00f3lo sirvieron para seguir el rastro que los ojos de Julia Gay dejaron entre sus p\u00e1ginas sino tambi\u00e9n para iniciarles en la literatura. En estas circunstancias era del todo esperable que la primera contribuci\u00f3n po\u00e9tica del mayor de los hermanos fuera una eleg\u00eda en la que, al mismo tiempo que mitificaba a su madre mitificaba tambi\u00e9n la ni\u00f1ez, como \u00e9l mismo ha se\u00f1alado: Mi madre fue para m\u00ed, como dice Jaime Gil, un reino afortunado; un para\u00edso donde, sin ella no me era posible ser absolutamente nada \u2014declaraba en 1986\u2014.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">Esa mitificaci\u00f3n de la infancia adquirir\u00e1 desde los primeros poemas de <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> tonos marcadamente nost\u00e1lgicos que ser\u00e1n constantes en el tratamiento posterior de un tema, igualmente grato a los autores de la llamada generaci\u00f3n del medio siglo, quiz\u00e1 porque todos ellos fueron despertados a tiros de una ni\u00f1ez que hasta entonces hab\u00eda sido pl\u00e1cida, y eso habr\u00eda de marcarles, incluso en el caso (pienso en Gil de Biedma o Barral), de aquellos para quienes los a\u00f1os de lucha fraticida supusieron un <\/span><em>hortus libertatis<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">. Para Goytisolo, sin embargo, el recuerdo de la guerra es siempre negativo. Las circunstancias pol\u00edticas que rodean la p\u00e9rdida de la madre hacen que \u00e9sta sea a\u00fan m\u00e1s tremenda puesto que se trata de una muerte in\u00fatil, provocada adem\u00e1s por los aviones que proceden del bando fascista, a los que alude, aunque veladamente a causa de la censura, puesto que Goytisolo escribe los poemas que integran <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> en su etapa de mayor concienciaci\u00f3n antifranquista, entre los veinte y los treinta a\u00f1os. Cuando a sus cincuenta y pico, en <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">, vuelva a evocar los acontecimientos que desencadenaron su desgracia, la situaci\u00f3n pol\u00edtica de la posguerra seguir\u00e1 siendo el referente de otra serie de poemas (el IV, V, VI, VII). Las acusaciones contra los vencedores son mucho m\u00e1s directas en <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> que en <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> y m\u00e1s expl\u00edcitos los sentimientos \u00abde odio al matador\u00bb, \u00abodio hacia las banderas del crimen \/ y de asco a sus uniformes \/ a sus cantos \/ de falso alegre paso de la paz\u00bb (poema VI, \u00abAmapola \u00fanica\u00bb) que genera la parafernalia del r\u00e9gimen fascista, aspectos perfectamente explicables si tenemos en cuenta que <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> fue escrito tras la muerte de Franco, en plena transici\u00f3n, y que El retorno se gest\u00f3 en los primeros cincuenta cuando la censura y, en consecuencia, la autocensura, eran m\u00e1s rigurosas. El hecho de que, pese al tiempo transcurrido, el odio del vencido por los vencedores no aparezca mitigado tiene que ver, me parece, con el doble punto de vista adoptado por el sujeto po\u00e9tico que no observa la guerra ni la posguerra con sus ojos actuales, distanciados, sino con los que tuvo en su infancia. En <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> se combinan, por tanto, dos perspectivas la del ni\u00f1o y la del adulto, como ocurre en textos de Gil de Biedma (&#8220;Intento formular mi experiencia de la guerra civil,&#8221; <\/span><em>Moralidades<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">) o de Barral (&#8220;Ba\u00f1o de dom\u00e9stica&#8221; <\/span><em>Diecinueve figuras de mi historia civil<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">). El inter\u00e9s por retornar, a los cincuenta a\u00f1os cumplidos, al tema de la orfandad, impl\u00edcito en la eleg\u00eda a la madre, constituye el pretexto para volver al territorio de la ni\u00f1ez y a trav\u00e9s de ella hacer referencia a la perdida felicidad que coincide con la desaparici\u00f3n materna. La abdicaci\u00f3n forzosa de la inocencia se adelanta a consecuencia de la brutalidad traum\u00e1tica de la p\u00e9rdida que establece una l\u00ednea divisoria entre un antes y un despu\u00e9s. El ni\u00f1o alegre que jugaba bajo la atenta vigilancia de su madre y que siempre encontraba cobijo entre sus brazos se vuelve de repente un ser \u00absin sonrisa\u00bb, \u00abinfortunado\u00bb, \u00ablleno de angustia\u00bb, en un \u00abrey mendigo\u00bb, en \u00abun pr\u00edncipe destronado\u00bb.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">El mundo \u00abluminoso\u00bb, \u00abalegre\u00bb, \u00abclaro\u00bb, \u00abbrillante\u00bb, adquiere de pronto tonalidades oscuras y todo se trastoca en \u00abdesgracia\u00bb, \u00abdolor\u00bb, \u00abadversidad\u00bb, \u00abodio\u00bb, \u00abasco\u00bb, \u00abtiempo de inclemencia\u00bb. La percepci\u00f3n de ese mundo de luz, \u00abmundo sin miedo sin fantasmas, sin castigo, sin cuarto de las ratas\u00bb (poema XXVIII), un mundo en el que incluso \u00abel lobo era bueno\u00bb, ser\u00e1 abolida tras la muerte. Dominar\u00e1n las tinieblas a partir de la p\u00e9rdida, las notas oscuras se acentuar\u00e1n y la reiteraci\u00f3n de la palabra \u00abnoche\u00bb (\u00abla noche y su castigo\u00bb, \u00abla oscuridad\u00bb, \u00abla negra atalaya del solo\u00bb) ser\u00e1 clave sobre todo en <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">. En cambio los poemas que se refieren a la vida de Julia Gay presentan campos sem\u00e1nticos cuyo denominador com\u00fan son las notas positivas, especialmente las que hacen referencia al fulgor, y la claridad que tambi\u00e9n sirven para describir la belleza de sus ojos \u2014\u00abClaridad \/ como la de sus ojos \/ no he visto\u00bb (poema II, <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">)\u2014 o la de su pelo \u2014\u00abinexpresable color miel suave y cambiante de sus cabellos\u00bb (poema XV, <\/span><em>Final<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> de un adi\u00f3s) en la que insiste para ponderar lo incomparable:<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">El brillo de la luz en los cabellos<\/span><\/p>\n\n\n\n<p>las olas salpicando el traje lila<\/p>\n\n\n\n<p>alegr\u00eda en los ojos<\/p>\n\n\n\n<p>y tu figura erguida contra el cielo y la espuma.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca vi tal donaire<\/p>\n\n\n\n<p>ni m\u00e1s delicadeza jugando con el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>[Poema XXXI, <em>Final de un adi\u00f3s<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Esa luz que irradia la figura de Julia Gay envuelve, a su vez, todo lo que su presencia ilumina. Goytisolo se acoge a un t\u00f3pico de antecedentes petrarquescos muy difundido en la literatura castellana. As\u00ed, tanto la casa familiar de la ciudad como las de los pueblos de Viladrau, Puigcerd\u00e1 o Llans\u00e1, donde hab\u00edan pasado los veranos y cuyas referencias aparecen en los poemas, a menudo mezcladas, igual que la de Barcelona, se describen con t\u00e9rminos que denotan o connotan luz. El poema III de <em>Final de un adi\u00f3s<\/em> me parece en ese sentido muy evidente:<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">Yo amaba aquella casa sin vientos de desgracia.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p>Era como mi alegre posesi\u00f3n transparente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la flor blanqu\u00edsima que en los jarales brilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez yo por entonces desde\u00f1ara a los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues ni ellos habitaban en regiones tan claras.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed como un castigo perd\u00ed lo que era m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fuego despiadado prendi\u00f3 en aquellos campos<\/p>\n\n\n\n<p>despu\u00e9s no qued\u00f3 nada. Ni la flor de la jara.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"line-height: 20px;\">La ruina y la desposesi\u00f3n actual se cimentan en ese pasado definitivamente arrumbado y del que nada queda excepto el recuerdo pero, gracias a \u00e9ste, el sujeto po\u00e9tico puede reconocerse en el ayer del que procede y entenderse mejor consigo mismo. Una de las novedades que aporta <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> con respecto a <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> es, precisamente, la voluntad de introspecci\u00f3n y reflexi\u00f3n que generar\u00e1 tambi\u00e9n una serie poemas posteriores, como los pertenecientes a la primera parte de <\/span><em>Las horas quemadas<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> (1996), que casi siempre proceden de n\u00facleos tem\u00e1ticos desarrollados en la entrega de 1984. En el an\u00e1lisis introspectivo se centran una serie de composiciones XXIII, XXIV, XXVI y XXVII de <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> en las que el sujeto po\u00e9tico se pregunta, siempre en la noche, por su identidad, el paso del tiempo o qu\u00e9 hay detr\u00e1s de la muerte. Al tema del recuerdo (qu\u00e9 significa recordar, qu\u00e9 supone el olvido) aspectos que en <\/span><em>El retorno<\/em><span style=\"line-height: 20px;\">, pese al tono de evocaci\u00f3n nost\u00e1lgica, no se trataban, se refieren los poemas VII, VIII, XI, XX y XXIV. Incluso en <\/span><em>Final de un adi\u00f3s<\/em><span style=\"line-height: 20px;\"> el sujeto po\u00e9tico se plantea la necesidad del olvido y la renuncia a los recuerdos que han marcado de un modo tan intenso su trayectoria vital. Al hecho de recordar, a las arter\u00edas y traiciones del tiempo que tambi\u00e9n ejerce su rigor sobre la piel de la memoria, dedica Goytisolo los poemas VII, \u00abUna voz o un gesto\u00bb, y VIII, \u00abEn tiempos de inclemencia\u00bb. En ambos plantea una cuesti\u00f3n simple y parad\u00f3jica: los recuerdos no s\u00f3lo se transforman al albur de los a\u00f1os sino que, a medida que nos acercan a las situaciones que los motivaron, nos van alejando de ellas, transformadas por la memoria. Ni siquiera el pasado es consistente:<\/span><\/p>\n\n\n\n<p>Los recuerdos de amor- no<\/p>\n\n\n\n<p>los de espanto- se escapaban<\/p>\n\n\n\n<p>por caminos cambiantes como azogue:<\/p>\n\n\n\n<p>no poderlos fijar me parec\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s cruel que la explosi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>que el bombardeo. Y para no sufrir<\/p>\n\n\n\n<p>tratando in\u00fatilmente de recuperarlos<\/p>\n\n\n\n<p>prefer\u00ed muchas veces<\/p>\n\n\n\n<p>salir a medianoche y escribir<\/p>\n\n\n\n<p>con l\u00e1piz rojo en las paredes: muera<\/p>\n\n\n\n<p>el tirano abajo los&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed evitaba<\/p>\n\n\n\n<p>seguirte hasta el inh\u00f3spito desmonte<\/p>\n\n\n\n<p>y detenerme all\u00ed. A\u00fan hoy<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;pasados tantos a\u00f1os si no puedo<\/p>\n\n\n\n<p>revivir una voz o un gesto tuyos<\/p>\n\n\n\n<p>me imagino que sigo<\/p>\n\n\n\n<p>pintando en rojo todas las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>[Poema VII, <em>Final de un adi\u00f3s<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, y pese a las traiciones que la memoria nos depara existencia y transcendencia dependen de ella. Goytisolo lo se\u00f1ala en un verso lapidario del poema XXXIII de <em>Final de un adi\u00f3s<\/em>: La evocaci\u00f3n perdura no a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La rememoraci\u00f3n, inherente a la condici\u00f3n humana es quiz\u00e1 rasgo fundamental del quehacer po\u00e9tico y hasta es posible que la literatura no tenga otra misi\u00f3n que fijar en el papel manuscrito o impreso, a trav\u00e9s de las palabras, unas pocas vivencias para liberarlas as\u00ed de las vicisitudes de nuestra memoria, maltratada por la continua erosi\u00f3n del tiempo. Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo utiliza la eleg\u00eda, a partir de <em>El retorno<\/em> con una doble finalidad: rendir homenaje a su madre, recuperando su ni\u00f1ez y ganarle terreno a la muerte, rescatando para la pervivencia, es decir, para la poes\u00eda lo que, de no mediar la palabra escrita, acabar\u00eda por sucumbir bajo el peso de los escombros de la memoria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evocaci\u00f3n perdura, no la vida Palabras de Carme Riera para Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo en el homenaje celebrado en Sevilla En el magma poroso de la memoria se me agolpan im\u00e1genes calidosc\u00f3picas, convocadas por los recuerdos de los momentos vividos con Jos\u00e9 Agust\u00edn que quisiera compartir con ustedes con la intenci\u00f3n de que todos le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-46","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":92,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions\/92"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/catedrajagoytisolo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}