{"id":4961,"date":"2016-11-09T11:16:48","date_gmt":"2016-11-09T11:16:48","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/centrodelinguaportuguesacamoes\/2016\/11\/09\/discurso-de-luis-maria-marina-en-la-entrega-del-xvi-premio-giovanni-pontiero\/"},"modified":"2023-05-31T10:03:52","modified_gmt":"2023-05-31T10:03:52","slug":"discurso-de-luis-maria-marina-en-la-entrega-del-xvi-premio-giovanni-pontiero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/centrodelinguaportuguesacamoes\/es\/2016\/11\/09\/discurso-de-luis-maria-marina-en-la-entrega-del-xvi-premio-giovanni-pontiero\/","title":{"rendered":"Discurso de Luis Mar\u00eda Marina en la entrega del XVI Premio Giovanni Pontiero"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>27 de octubre de 2016<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Autoridades acad\u00e9micas y diplom\u00e1ticas, amigas y amigos,<\/p><p>Dec\u00eda Alfonso Reyes que \u201csi la tierra es posada provisional para todos, para el diplom\u00e1tico lo es en grado sumo. De ah\u00ed que el fr\u00edvolo caiga en danzar\u00edn; el poco resistente en desequilibrado y estrafalario; el profundo, en fil\u00f3sofo desenga\u00f1ado\u201d. Pues bien, no dir\u00e9 yo que hoy, al recibir este premio que tan generosamente han tenido a bien concederme, me sienta fr\u00edvolo danzar\u00edn, desequilibrado o estrafalario, ni siquiera fil\u00f3sofo desenga\u00f1ado. Pero s\u00ed, perm\u00edtanme que lo reconozca ya, algo abrumado por el hecho de estar aqu\u00ed entre ustedes, en una facultad de traductores, para recibir un galard\u00f3n que honra la memoria de uno tan ilustre de los de su gremio y en cuya n\u00f3mina figuran algunos otros que tanto respeto me merecen y a quienes me referir\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p><p>En mi descargo s\u00f3lo se me ocurren ahora dos razones.<\/p><p>La primera es que, por suerte, muchos diplom\u00e1ticos antes que yo han entendido que poner en contacto a las culturas de los pa\u00edses que lo env\u00edan y lo reciben forma parte de sus tareas, y a ella han dedicado algunos de sus mejores esfuerzos. Se trata de esa funci\u00f3n que el poeta, historiador, acad\u00e9mico (y diplom\u00e1tico) brasileiro Alberto da Costa e Silva resum\u00eda de manera brillante en su discurso de ingreso a la Academia Brasileira: \u201cuna de las funciones m\u00e1s fecundas del diplom\u00e1tico, y sin embargo de las menos reconocidas y estudiadas, es la de traer a su pa\u00eds lo que de nuevo se piensa, ensaya y practica en otras partes del mundo\u201d.<\/p><p>Y entre eso que de nuevo se piensa en otros pa\u00edses figuran siempre, de manera destacada, sus letras. Suscribo plenamente lo que Ortega afirma: \u201cel alma de un pueblo s\u00f3lo es inteligible cuando se enfrentan sus <em>palabras<\/em> y sus obras\u201d. As\u00ed, conocer un pa\u00eds en un tiempo determinado es, tambi\u00e9n, conocer lo que han pensado y escrito las gentes que lo habitaron a lo largo de la historia, d\u00e1ndole la forma y la apariencia con que hoy se nos muestra. Por eso creo que las andanzas de Carlos da Maia y J\u00f5ao de Ega son m\u00e1s reveladoras de aquella Lisboa de las <em>Conferencias del Casino<\/em> que muchos tratados de historia. Y lo mismo puede decirse de la l\u00edrica de Cam\u00f5es o de los heter\u00f3nimos pessoanos. Todos ellos representan valiosas cartas de marear, llaves en apariencia modestas, que se encuentran a un m\u00f3dico precio en los estantes de la librer\u00eda de la esquina, pero que sirven para abrir muchas puertas, selladas para quien a ellas se acerca \u00fanicamente con los ojos acelerados del presente. Y cuya luz, al proyectarse sobre el otro, acaba reflej\u00e1ndonos a nosotros mismos, mostr\u00e1ndonos ciertos aspectos de nosotros mismos que habitualmente, a fuer de costumbre, pasan desapercibidos. De ah\u00ed su universalidad: conocer lo que el otro piensa para descubrir qu\u00e9 pensamos&nbsp; nosotros.<\/p><p>El segundo \u00edtem en este improvisado pliego de disculpas ser\u00eda \u00e9ste: versionar poes\u00eda originalmente escrita en una lengua extranjera constituye, a mi modo de ver, una tarea muy peculiar dentro de las que puede llevar a cabo un traductor. Y con esta afirmaci\u00f3n no pretendo mediar en la ya larga pol\u00e9mica acerca de la traducibilidad de la l\u00edrica. Otros (Paz, Bouso\u00f1o) han escrito largo y tendido a este respecto, formulando muchas preguntas y llegando a pocas respuestas (y dando con ello buena muestra de su condici\u00f3n primordial de poetas). Yo, por mi parte, no discuto que la traducci\u00f3n de poes\u00eda sea un <em>tertium genus<\/em> a medio camino entre la traducci\u00f3n y la quimera; un inexistente cruce de caminos donde se hace m\u00e1s palpable la intraducibilidad de las lenguas; donde la traici\u00f3n del traductor es m\u00e1s evidente. Y, cuando estoy frente al verso extranjero, comparto muchas de las preocupaciones expresadas por aquellos y otros. Pero traducir es ya tomar postura, transigir. Transigir con la imposiblidad de mantener la identidad entre sonido y sentido que caracteriza al texto l\u00edrico (\u00bfpero acaso esa imposibilidad no se encuentra en otros g\u00e9neros literarios, m\u00e1s si cabe hoy en d\u00eda cuando las fronteras entre los mismos son cada vez m\u00e1s difusas?). Y transigir con la limitaci\u00f3n de las propias fuerzas, con un ideal que nunca alcanzo, pero que a pesar de todo me sigue moviendo.&nbsp;<\/p><p>No es, en todo caso, \u00e9sta la peculiaridad de la traducci\u00f3n de poes\u00eda que m\u00e1s me interesa, sino otra, directamente relacionada con la naturaleza de su objeto y la consideraci\u00f3n social del mismo en el tiempo presente. Me refiero a la dificultad con que la l\u00edrica transita por los circuitos editoriales mayoritarios. Pues bien, la poes\u00eda no se vende porque nuestros contempor\u00e1neos no quieren comprarla, es cierto, pero tambi\u00e9n y sobre todo porque no se asume a s\u00ed misma, nunca lo ha hecho, como objeto de comercio. Y eso posee, sin duda, implicaciones para el propio proceso de la traducci\u00f3n. Al trasladar poes\u00eda, asumimos un compromiso radical con la palabra que hemos elegido. Y nos convertimos de paso en sus <em>mediadores<\/em>. Pasamos a ser un timbre de su voz, pero no s\u00f3lo eso: en cierto sentido, contraemos la obligaci\u00f3n de presentarla a los nuestros, esto es, de situarla. Traerla, en expresi\u00f3n felizmente significativa, entre nosotros. Y para eso se nos impone conocerla a fondo, m\u00e1s incluso que si fuera una de nuestra propia tradici\u00f3n. Y no otra es, para m\u00ed, la parte m\u00e1s gratificante, m\u00e1s genuina, que compete al traductor de poes\u00eda.<\/p><p>No concibo ninguno de los libros que he versionado en estos a\u00f1os (los de Alberto de Lacerda, Nuno J\u00fadice, Ant\u00f3nio Ramos Rosa, Daniel Faria, Rui Knopfli y Ana Lu\u00edsa Amaral) sin las respectivas historias que los acompa\u00f1an: historias tan rabiosamente humanas como las de Alberto de Lacerda, exiliado&nbsp; de todo, pero siempre fiel a la lengua que le dio su ser; tan apasionantes y reveladoras del ser portugu\u00e9s como el devanar de ese largo silencio que me llev\u00f3 hasta la obra de Daniel Faria, poeta mayor de la lengua portuguesa tempranamente malogrado. A cada uno de esos libros me gusta represent\u00e1rmelo como una casa cuyas estancias guardan la presencia de aquellos que han hecho posible su existencia: los propios autores o aquellos que cuidan de sus herencias; quienes con sus brillantes lecturas me los dieron a conocer o me ayudaron a pensarlos; los editores que me han acompa\u00f1ado a lo largo del camino; las manos que han traducido con las m\u00edas; incluso los amigos invisibles del Instituto Cam\u00f5es, sin cuyo aliento constante y generoso ninguna de ellos hubiese visto la luz. A todos ellos quiero hoy agradecerles su amistad y su compa\u00f1\u00eda.&nbsp;<\/p><p>Como a los hijos, a nuestros libros (los naturales y los prohijados) los queremos a todos por igual. Pero en nuestro fuero interno no podemos evitar sentir un v\u00ednculo de mayor afinidad \u00edntima con algunos de ellos. Es para m\u00ed el caso de \u201cEl pa\u00eds de los otros\u201d, de Rui Knopfli. Que el Jurado lo haya elegido es por ello motivo de particular alegr\u00eda. Y por partida doble.<\/p><p>Por un lado, Knopfli es un poeta de mi predilecci\u00f3n. Uno de esos hallazgos que nos permiten apartar las ramas inanes de los c\u00e1nones y ver el bosque sincero de la verdadera Literatura. A Knopfli me lo encontr\u00e9 al poco de mi llegada a Lisboa, en uno de los descuidados estantes de la librer\u00eda de la Imprensa Nacional, en los rumbos del Arco do Cego. Y, venciendo poco a poco las dudas que instintivamente nos provocan los preteridos por el canon, descubr\u00ed a uno de los poetas m\u00e1s deslumbrantes de la lengua portuguesa del siglo pasado (y, eso, como bien saben ustedes, es decir mucho). De \u00e9l me gusta todo: su caracter\u00edstico tono menor, su insobornable rebeli\u00f3n contra todo y contra todos, su voz \u201chonda y tensa, concisa y afilada, mordaz y conmovedora, enjuta pero sustanciosa, hodierna por atemporal, discursiva sin ser ret\u00f3rica, \u00edntima siendo anti-l\u00edrica, instrumento por fin de tono sincero y siempre humano h\u00e1bilmente ta\u00f1ido por una subjetividad extremadamente l\u00facida\u201d. Knopfli me gusta incluso cuando no me gusta: tambi\u00e9n me emocionan los poemas que dedica a su natal tierra africana, los pocos en los que se adue\u00f1a de su voz un tono ret\u00f3rico. Su cinismo (siempre atemperado por una profunda humanidad) es un ant\u00eddoto frente a las componendas y aceleraciones del tiempo presente, frente a las ataduras sociales, las comodidades ideol\u00f3gicas, las escuelas literarias. Un ejercicio de, perm\u00edtaseme la expresi\u00f3n, soledad compartida (\u201cPrefiero las minor\u00edas \u2014escribir\u00e1 en uno de sus versos que para m\u00ed se ha convertido en lema\u2014 . Pero, sin duda, su principal virtud, su consecuci\u00f3n m\u00e1s duradera, es la sinceridad (objetivo, por cierto, que Knopfli comparte a pesar de las heter\u00f3nimas apariencias con Pessoa, como \u00e9ste confiesa en carta al azoriano Cortes-Rodrigues): siempre, hable de s\u00ed mismo o de los dem\u00e1s, de pol\u00edtica o literatura, de Europa o de \u00c1frica, de ciudades brillantes o de sabanas interminables, de jazz o de su manera de perder el tiempo mirando una mosca, consigue remover algo en mi interior. Consigue, y no creo que la poes\u00eda sea otra cosa, que me vea reflejado en el espejo de la emoci\u00f3n que el poeta experimenta al contemplar desde los promontorios del presente una ciudad, la suya, que solo existe en la memoria: \u201c\u00bfQu\u00e9 pasa, Rui? No me digas\/ que a estas alturas vas a emocionarte\u2026\u201d<\/p><p>Si lo anterior no bastara, a\u00f1\u00e1dase un motivo adicional de satisfacci\u00f3n: \u201cEl pa\u00eds de los otros\u201d vio la luz en las prensas de la Editora Regional de Extremadura, la editorial p\u00fablica de mi tierra. Desde que la vuelta de la democracia a la pen\u00ednsula iniciara el deshielo entre nuestras sociedades no es poco lo que desde all\u00ed se ha hecho en pro del acercamiento de las literaturas peninsulares. Siempre sobre la base de la desconfianza hacia aquellas fronteras tan artificiales que quieren separar lo que por definici\u00f3n ha de ser uno, pues concita en s\u00ed a todos los hombres: el pensamiento y la creaci\u00f3n art\u00edstica. La historia de la incorporaci\u00f3n de la poes\u00eda lusa del XX a la lengua castellana no estar\u00eda completa sin unos cuantos nombres ligados a mi tierra, que en uno u otro momento contaron con el apoyo institucional de la Editora Regional. No puedo m\u00e1s que felicitar a sus responsables, los actuales y los pasados, por sostener su apuesta por las letras lusas incluso en tiempos dif\u00edciles como los que corren, y por seguir siendo referencia para los lectores atentos a lo que se escribe al otro lado de la <em>raia<\/em>.<\/p><p>Voy terminando. La decisi\u00f3n del Jurado y los patronos de este premio Giovanni Pontiero, el Instituto Cam\u00f5es y la Facultad de Traducci\u00f3 de la Universitat Aut\u00f3noma de Barcelona, de premiar \u201cEl pa\u00eds de los otros\u201d me anima a seguir caminando en pos de esa quimera tan real de la poes\u00eda lusa. Un camino en el tiempo que me une umbilicalmente a la historia de cada poeta traducido, pero que se proyecta tambi\u00e9n en otras dos direcciones.<\/p><p>Retrospectivamente, hacia aquellos que me han precedido en esta tarea de mediaci\u00f3n entre nuestras culturas. En el caso de lenguas tan pr\u00f3ximas y con largas historias a las espaldas como las peninsulares, cargamos un testigo tan brillante como exigente. El que han portado desde hace d\u00e9cadas figuras como \u00c1ngel Marcos de Dios, a quien se rinde homenaje en este acto. En ese sentido, nada me causa mayor orgullo ni me impone mayor responsabilidad que figurar desde hoy en la misma lista que dos a los que considero mis maestros&nbsp; y me alumbran con su ejemplo: \u00c1ngel Campos P\u00e1mpano y Antonio S\u00e1ez Delgado. A la memoria fecunda del primero y al presente inspirador del segundo quiero dedicar este premio.<\/p><p>Prospectivamente, me lanza tambi\u00e9n hacia el lector futuro de los versos que hemos, con toda la modestia de nuestras fuerzas, traducido. Pese a todos los olvidos, contra todas las corrientes, la poes\u00eda escrita en portugu\u00e9s sigue encontrando entre nosotros su inmensa minor\u00eda de lectores. Lectores que bien podr\u00edan ser el que retrata Daniel Faria en uno de sus poemas definitivos de <em>Dos Liquidos<\/em>, que as\u00ed comienza:<\/p><p><em>Sabes, lector, que estamos ambos en la misma p\u00e1gina<\/em><\/p><p><em>y aprovecho la circunstancia de que hayas llegado ahora<\/em><\/p><p><em>para contarte c\u00f3mo veo crecer una magnolia.<\/em><\/p><p><em>La magnolia crece en la tierra que pisas \u2014puedes pensar<\/em><\/p><p><em>que te digo algo innecesario, pero podr\u00eda haberte dicho, cr\u00e9eme,<\/em><\/p><p><em>que la magnolia te crece como un libro entre las manos. O mejor,<\/em><\/p><p><em>que la magnolia \u2014pues \u00e9sa es la verdad\u2014 crece siempre<\/em><\/p><p><em>a nuestro pesar.<\/em><\/p><p>Lectores que, pese a todo, incluso a nuestro pesar, siguen cortando la flor de la magnolia del poema.<\/p><p>&nbsp;<\/p><p>Muchas gracias.<\/p><cite>Luis Mar\u00eda Marina<\/cite><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>27 de octubre de 2016 Autoridades acad\u00e9micas y diplom\u00e1ticas, amigas y amigos, Dec\u00eda Alfonso Reyes que \u201csi la tierra es posada provisional para todos, para el diplom\u00e1tico lo es en grado sumo. De ah\u00ed que el fr\u00edvolo caiga en danzar\u00edn; el poco resistente en desequilibrado y estrafalario; el profundo, en fil\u00f3sofo desenga\u00f1ado\u201d. 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