{"id":165,"date":"2022-04-11T16:20:23","date_gmt":"2022-04-11T15:20:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uab.cat\/derecho-y-digitalizacion-empresarial\/?p=165"},"modified":"2024-03-18T18:12:05","modified_gmt":"2024-03-18T16:12:05","slug":"165","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/derecho-y-digitalizacion-empresarial\/2022\/04\/11\/165\/","title":{"rendered":"\u00abEl patr\u00f3n Bitcoin. La alternativa descentralizada a los bancos centrales\u00bb de Saifedean Ammous: una nota de lectura"},"content":{"rendered":"<p>Recientemente he tenido ocasi\u00f3n de leer el interesante libro de Saifedean Ammous, profesor de Econom\u00eda en la Escuela de Negocios Adnan Kassar en la Universidad Americana de L\u00edbano, y m\u00e1s concretamente la traducci\u00f3n espa\u00f1ola del mismo, a cargo de Mercedes Vaquero Granado, impreso por Ediciones Deusto (ed. Planeta) en 2018. Ya adelanto desde ahora que me ha parecido de gran inter\u00e9s, y que recomiendo vivamente su lectura, no solo a quienes quieran entender el funcionamiento y la raz\u00f3n de ser de Bitcoin, sino tambi\u00e9n, y muy especialmente, a quienes quieran entender el funcionamiento del sistema monetario y su historia. A este respecto, destacar\u00eda algunos rasgos del libro que lo hacen digno de lectura: primero, est\u00e1 muy bien escrito, y los problemas se presentan de una manera muy clara y convincente; segundo, el autor demuestra un importante bagaje de conocimientos de historia econ\u00f3mica, y particularmente de historia monetaria;\u00a0 en tercer lugar, es un libro valiente, incluso provocador; en cuarto lugar, no se suma a las corrientes de pensamiento pol\u00edtico-econ\u00f3mico al uso, sino que las critica abiertamente y sin ambages. En este sentido, es de destacar que sus cr\u00edticas alcanzan tanto a las teor\u00edas keynesianas como a las monetaristas (por ejemplo, pocas veces he le\u00eddo un comentario de un libro tan demoledor como el que dedica, en las p\u00e1ginas 169 a 175, a la obra de Milton Friedman y Anna Schwartz <em>A Monetary Histroy of the United States,1867-1960<\/em>). En su opini\u00f3n, a la postre ambas conducen a una gesti\u00f3n deficiente de la masa monetaria y a la inflaci\u00f3n. Sus simpat\u00edas en cuanto al pensamiento econ\u00f3mico, que explicita con toda claridad, se sit\u00faan del lado de la escuela austr\u00edaca de finales del siglo XIX y principios del XX y del sistema monetario basado en el patr\u00f3n oro. Como veremos, este posicionamiento no es nada extra\u00f1o en alguien que se empe\u00f1a en explicar la singularidad\u00a0 de Bitcoin como moneda.<\/p>\n<p>Entremos un poco m\u00e1s a fondo en el planteamiento del libro: creo que bien puede decirse que, para valorar la mayor o menor bondad de una soluci\u00f3n, primero hay que conocer (y, por supuesto, entender) cu\u00e1l es el problema. Por ello, es de agradecer que la mayor parte del libro se dedique a estudiar las funciones del dinero y su historia, o mejor dicho sus historias (formas de dinero primitivo, metales monetarios, monedas gubernamentales, la cuesti\u00f3n de la preferencia temporal y el ahorro&#8230;), y que no sea hasta el cap\u00edtulo octavo, a partir de la p\u00e1gina 255, cuando empieza a hablar del dinero digital. En resumen, la tesis fundamental del libro es que, para que una moneda sea s\u00f3lida, resulta imprescindible que la masa monetaria no pueda crecer con facilidad o, lo que es lo mismo, que la cantidad de nueva moneda que pueda introducirse en el mercado sea peque\u00f1a en comparaci\u00f3n con el conjunto de la masa monetaria existente, raz\u00f3n que explicar\u00eda que el oro haya sido utilizado con \u00e9xito como instrumento monetario durante siglos, por ser un metal escaso y porque la cantidad de nuevo oro que pueda extraerse ha sido, y es, relativamente peque\u00f1a en comparaci\u00f3n con el total de las existencias del preciado metal. En cambio, una moneda d\u00e9bil ser\u00eda aquella cuyas existencias puedan aumentarse con facilidad, lo que provoca inflaci\u00f3n, p\u00e9rdida del valor de los ahorros y una dificultad de atesorar capital para destinarlo a fines productivos. Explica interesantes ejemplos en distintos lugares y momentos hist\u00f3ricos,\u00a0 como el de las manipulaciones monetarias y la inflaci\u00f3n que contribuyeron a la ca\u00edda del imperio romano o el caso de las piedras rai de la Isla de Yap (Micronesia), cuyo rol monetario result\u00f3 comprometido a finales del siglo XIX como consecuencia del contacto de la isla con la moderna sociedad industrial capaz de introducir en ella grandes cantidades de la piedra en cuesti\u00f3n. Pero sobre todo deplora que, desde el momento en que se abandon\u00f3 el patr\u00f3n oro, el sistema monetario se base en monedas gubernamentales (monedas \u00abfiat\u00bb o \u00abh\u00e1gase\u00bb), cuyas existencias pueden aumentar pr\u00e1cticamente sin l\u00edmite, dependiendo de decisiones pol\u00edticas de los Estados. Semejantes monedas gubernamentales conducir\u00edan inevitablemente a la inflaci\u00f3n (o incluso a la hiperinflaci\u00f3n), a la p\u00e9rdida de valor del dinero y, en consecuencia, a desincentivar el ahorro. Pero, adem\u00e1s, a juicio de Ammous, esta situaci\u00f3n tendr\u00eda m\u00faltiples repercusiones negativas en el plano econ\u00f3mico y social; por ejemplo, la constante subida de precios o las devaluaciones desincentivar\u00edan el ahorro, puesto que pondr\u00edan en jaque una de las principales funciones del dinero, cual es la de constituir una reserva de valor. Por el contrario, incentivar\u00edan el consumo inmediato, y ello dar\u00eda como resultado final una actitud poco responsable ante la vida y la dificultad de planear proyectos a largo plazo. Por otra parte, las monedas d\u00e9biles constituir\u00edan un instrumento favorable a la arbitrariedad pol\u00edtica y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, una amenaza para la libertad de los ciudadanos, que quedar\u00edan permanentemente expuestos a la \u00abexpropiaci\u00f3n\u00bb del valor de sus ahorros.<\/p>\n<p>Pues bien, ante el actual panorama de monedas gubernamentales, actual o potencialmente d\u00e9biles, Ammous defiende de manera convincente que Bitcoin puede constituir una aut\u00e9ntica alternativa, un nuevo paradigma monetario. Por un lado, se tratar\u00eda de una alternativa \u00abdescentralizada\u00bb, en comparaci\u00f3n con el sistema \u00abcentralizado\u00bb basado\u00a0 en los bancos centrales de los Estados y, por otro, ser\u00eda una alternativa puramente basada en el mercado y en el consenso de sus m\u00faltiples actores (inversores y los llamados \u00abmineros\u00bb, que contribuyen al funcionamiento del sistema mediante el procesamiento inform\u00e1tico y verificaci\u00f3n de las operaciones). Entonces, se tratar\u00eda de una moneda cuyo funcionamiento ser\u00eda ajeno al control de los Estados y, seg\u00fan el autor, tampoco podr\u00eda ser controlada por ning\u00fan part\u00edcipe o grupo de part\u00edcipes, por el gran n\u00famero de participantes en su gesti\u00f3n descentralizada; es decir, ni siquiera personas o grupos con gran poder econ\u00f3mico podr\u00edan manipularla (y, suponiendo que intentaran hacerlo, tendr\u00edan que invertir cantidades de una magnitud tal que no existir\u00eda un incentivo para hacerlo, ante el riesgo de que la moneda se devaluara de manera importante una vez que, como resultado de su manipulaci\u00f3n, dejara de ser una moneda fuerte). Pero, para que Bitcoin sea una moneda realmente fuerte, no basta con su gesti\u00f3n descentralizada mediante tecnolog\u00eda blockchain. La clave de su fortaleza estar\u00eda, seg\u00fan Ammous, en el estricto control de la masa monetaria existente. Desde su inicio Bitcoin se dise\u00f1\u00f3 de tal manera que la creaci\u00f3n de nuevas unidades estuviera perfectamente limitada y no pudiera ampliarse discrecionalmente, y adem\u00e1s la <em>ratio<\/em> de crecimiento de Bitcoin es decreciente, hasta el d\u00eda en que su n\u00famero llegue a ser finito. En otras palabras, Bitcoin ser\u00eda una moneda fuerte precisamente porque se ha dise\u00f1ado para que su n\u00famero sea escaso y no pueda crecer con facilidad. Por tanto, aun cuando no sea una moneda de curso legal, al menos de momento (sin embargo, en alg\u00fan Estado, como El Salvador, ya lo es), cumplir\u00eda de una manera muy eficaz (y, seg\u00fan el autor, mejor que ninguna otra) una de las funciones b\u00e1sicas de la moneda, que es la de ser una reserva de valor. En cambio, al menos por el momento, no ser\u00eda la mejor opci\u00f3n para las transacciones cotidianas, particularmente las de escaso valor. Para esta funci\u00f3n de instrumento para los intercambios, funcionar\u00edan mejor los criptoactivos de \u00absegunda capa\u00bb que, aunque representativos de dep\u00f3sitos en Bitcoin, operar\u00edan fuera de la blockchain de Bitcoin. Desde luego, esta relaci\u00f3n entre las dos \u00abcapas\u00bb presenta una clara analog\u00eda con la que durante mucho tiempo existi\u00f3 entre el oro (reserva de valor custodiada por los banqueros y luego por los bancos centrales)\u00a0 y los diversos t\u00edtulos representativos del mismo (certificados de dep\u00f3sito, billetes&#8230;), que eran los que cambiaban de manos en las transacciones cotidianas. En resumidas cuentas, sostiene la obra rese\u00f1ada que la fortaleza de Bitcoin resulta inexpugnable, puesto que, al menos con la tecnolog\u00eda actualmente disponible, no resulta posible multiplicar su n\u00famero m\u00e1s all\u00e1 de lo inicialmente programado. Personalmente, no estoy en condiciones de juzgar el acierto de esta afirmaci\u00f3n, dado que carezco de los conocimientos t\u00e9cnicos necesarios para ello; pero, si realmente es as\u00ed, entonces hay que reconocer que el argumento en favor de la fortaleza de Bitcoin es muy poderoso. A este respecto, no est\u00e1 de m\u00e1s a\u00f1adir que el autor considera que el caso de Bitcoin, por ser la primera de las criptomonedas en el tiempo, es \u00fanico e irrepetible, y que ninguna de las dem\u00e1s monedas virtuales (las \u00abAltcoins\u00bb) alcanza su nivel de seguridad, como demuestran los ataques inform\u00e1ticos que han sufrido algunas de ellas. Tambi\u00e9n desmitifica la tecnolog\u00eda blockchain, aportando s\u00f3lidos argumentos en el sentido de que no todos los sistemas que la utilicen ser\u00e1n igual de seguros, y que esta tecnolog\u00eda\u00a0 tampoco ser\u00eda la m\u00e1s indicada para cierto tipo de funciones (p. 338 y siguientes). A este respecto, resultan de especial inter\u00e9s para el jurista sus breves consideraciones en torno a las posibilidades de aplicaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda blockchain en el \u00e1mbito de los contratos (p. 349-351): a su juicio, la idea de que el contrato se cifre en una blockchain y se ejecute sin posibilidad de anularlo, obedeciendo \u00fanicamente a los par\u00e1metros de lo progrmado (principio de que \u00abel c\u00f3digo es la ley\u00bb), se enfrentar\u00eda a un inconveniente fundamental, que es que el lenguaje jur\u00eddico que se utiliza para redactar los contratos lo entiende mucha m\u00e1s gente que el lenguaje codificado que utilizan los elaboradores de los contratos \u00abinteligentes\u00bb, por lo que muy pocas personas tendr\u00edan conocimientos t\u00e9cnicos suficientes para comprender cabalmente las implicaciones de un contrato \u00abinteligente\u00bb. Se trata de una objeci\u00f3n de puro sentido com\u00fan, que sin duda afecta a un aspecto nuclear de la estructura contractual, que es el consentimiento de los part\u00edcipes.<\/p>\n<p>En definitiva, estamos en presencia de una obra decididamente militante en favor de Bitcoin. Ahora bien, est\u00e1 claro que no se trata de la obra de un vocero que agote su discurso en las maravillas tecnol\u00f3gicas\u00a0 de la modernidad. Todo lo contrario, sus afirmaciones se fundamentan en argumentos s\u00f3lidos,\u00a0 basados en un muy buen conocimiento de la funci\u00f3n monetaria y de su historia,\u00a0 argumentos que por tanto merecen ser tenidos en cuenta, incluso si no se estuviera de acuerdo con ellos. \u00a0Personalmente, el libro de Ammous ha conseguido convencerme de las razones por las que Bitcoin puede desempe\u00f1ar eficazmente una funci\u00f3n monetaria, concretamente como reserva de valor. Tambi\u00e9n pueden compartirse otras consecuencias que, seg\u00fan el autor, se derivan de ello. Ahora bien, hay alg\u00fan planteamiento que no acaba de convencerme. El primero se refiere a la relaci\u00f3n entre Bitcoin y las actividades il\u00edcitas (cap\u00edtulo 10, apartado quinto: \u00bfEs Bitcoin para delincuentes?, p. 314-317). Seg\u00fan el autor, constituir\u00eda un t\u00f3pico sin fundamento que Bitcoin es un instrumento id\u00f3neo para los delincuentes, puesto que la tecnolog\u00eda en la que se basa permite el registro de todas las transacciones y su rastreo. Teniendo esto en cuenta, Bitcoin no ser\u00eda una herramienta para delincuentes (o, al menos, no lo ser\u00eda m\u00e1s que otras monedas). En lo que no estoy de acuerdo es en la conclusi\u00f3n que de ello deduce: si Bitcoin se utilizara para cometer \u00abdelitos\u00bb con v\u00edctimas (ignoro si el t\u00e9rmino \u00abdelito\u00bb es el que se emplea en la versi\u00f3n original o es producto de la traducci\u00f3n espa\u00f1ola), entonces la persona afectada intentar\u00eda poner en marcha una investigaci\u00f3n para identificar al infractor. Por el contrario, cuando las acciones ilegales no produjeran v\u00edctimas (un ejemplo de este segundo tipo ser\u00eda, a su juicio, la evasi\u00f3n de capitales), nadie se tomar\u00eda molestia de investigar y rastrear las operaciones. A mi juicio, se trata de una visi\u00f3n excesivamente simplista. Puede haber muy distintos tipos de infracciones, y, conceptualmente, las v\u00edctimas pueden ser personas concretas o bien puede existir un perjudicado que podr\u00edamos llamar \u00abgen\u00e9rico\u00bb, en cuanto la conducta afecte a colectivos m\u00e1s o menos amplios o incluso a la sociedad en su conjunto. Adem\u00e1s, y desde una perspectiva puramente pragm\u00e1tica, creo que la decisi\u00f3n de investigar actuaciones ilegales en muchas ocasiones puede depender, no tanto de la existencia o no de v\u00edctimas concretas claramente identificables, sino de la informaci\u00f3n, recursos y capacidad de actuaci\u00f3n de quien pueda tomar la iniciativa de perseguir determinadas conductas. Por ejemplo, previsiblemente tendr\u00e1 mucha m\u00e1s capacidad de investigaci\u00f3n y rastreo de las operaciones la Administraci\u00f3n fiscal de un Estado, incluso cuando act\u00fae con un enfoque preventivo, que, pongamos por caso, un peque\u00f1o comprador de criptomonedas que hubiera sido v\u00edctima de una estafa o que hubiera sufrido el robo de las claves que permitieran el acceso a su cuenta.<\/p>\n<p>El segundo punto en el que no estoy de acuerdo es en la estimaci\u00f3n que se realiza de\u00a0 las posibles consecuencias a largo plazo de Bitcoin. Pero vayamos por partes. El inicio del argumento es el siguiente: Bitcoin constituir\u00eda una garant\u00eda de libertad y \u00absoberan\u00eda individual\u00bb, puesto que permite a las personas depositar sus ahorros en una moneda fuerte, que por tanto conservar\u00e1 su valor, y que adem\u00e1s los pondr\u00e1 al abrigo de Estados potencialmente opresivos, consiguiendo as\u00ed una autonom\u00eda financiera que no podr\u00eda ser expropiada. Ahora bien, creo que lleva el argumento demasiado lejos cuando se plantea la posibilidad, a modo de hip\u00f3tesis, de que Bitcoin tuviera por consecuencia acabar con los Estados tal como los entendemos actualmentea. En s\u00edntesis, el proceso podr\u00eda ser el siguiente: los ciudadanos se dar\u00edan cuenta, cada vez m\u00e1s, de que Bitcoin constituye un refugio seguro para sus ahorros, mientras que las tradicionales monedas gubernamentales tienden a devaluarse, adem\u00e1s de estar expuestas a las exacciones fiscales de los Estados. Otro tanto ocurrir\u00eda con los activos \u00abf\u00edsicos\u00bb, por ser susceptibles de aprehensi\u00f3n\u00a0 por parte de los Estados. As\u00ed las cosas, ser\u00eda de prever que las personas tendieran a transferir sus activos hacia Bitcoin, en detrimento de los activos tradicionales al alcance de los Estados. Ello podr\u00eda provocar, m\u00e1s o menos a largo plazo, una erosi\u00f3n de la base fiscal de los Estados que los hiciera insostenibles, lo que conducir\u00eda a su desaparici\u00f3n o transformaci\u00f3n radical. Por ejemplo, ser\u00eda posible que se transformaran en organizaciones de adhesi\u00f3n voluntaria, que solo podr\u00edan sobrevivir si ofrecieran servicios por los que las personas estuvieran dispuestas a pagar. En definitiva, la visi\u00f3n m\u00e1s radical de este planteamiento ser\u00eda tributaria de una ideolog\u00eda \u00abanarcocapitalista\u00bb que ver\u00eda en Bitcoin la manera de garantizar la libertad de los individuos y de escapar del control de los Estados, yendo hacia una gobernanza mundial basada en una estructura de mercado eficiente. Ahora bien, la valoraci\u00f3n, positiva o negativa, de este posible resultado depende, l\u00f3gicamente, del sesgo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico desde el que se contemple. A este respecto, la perspectiva del autor es claramente favorable a una disminuci\u00f3n del papel del Estado: valora muy positivamente que la econom\u00eda cibern\u00e9tica permita al individuo \u00absubvertir las restricciones y regulaciones estatales\u00bb (p. 267)\u00a0 y celebra que Bitcoin ofrezca al individuo moderno \u00abla oportunidad de prescindir de los Estados socialistas,\u00a0 keynesianos, gerenciales y totalitarios; y constituye una soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica sencilla ante la peste actual de los gobiernos que subsisten explotando a las personas productivas residentes en su territorio\u00bb (p. 269). En cambio, desde una perspectiva opuesta, la erosi\u00f3n continuada del rol del Estado y de su capacidad redistributiva propiciada por el contexto de la globalizaci\u00f3n se ha valorado muy negativamente (un trabajo cl\u00e1sico al respecto ser\u00eda el de Tony Judt, <em>Algo va mal,<\/em> traducci\u00f3n de Bel\u00e9n Urrutia, Madrid, ed. Taurus, 2011). En el fondo, creo que la nueva sociedad digital no hace sino poner de relieve, una vez m\u00e1s, la eterna tensi\u00f3n entre la libertad individual y la organizaci\u00f3n social, tensi\u00f3n para la que mucho me temo que no hay una soluci\u00f3n perfecta, y a este respecto la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica no ha hecho m\u00e1s que decantar soluciones necesariamente imperfectas en las que se ha intentado conseguir un equilibrio entre las libertades individuales y una organizaci\u00f3n pol\u00edtica sujeta a un control democr\u00e1tico. En definitiva, creo que el Estado (o los Estados) son imperfectos, pero tambi\u00e9n lo es el mercado totalmente desregulado. Sea como fuere, tengo la impresi\u00f3n de que, si realmente sucediera que Bitcoin acabara con los Estados, el resultado final no ser\u00eda el para\u00edso libertario que\u00a0 algunos imaginan. La experiencia demuestra que, cuando se producen vac\u00edos de poder estatal, o en situaciones de Estados fallidos, lo que surge no es un orden espont\u00e1neo entre personas libres e iguales, sino caos, inseguridad y violencia. Cuando se produce un vac\u00edo de poder p\u00fablico no se pasa a una situaci\u00f3n de ausencia de poder, sino que el poder lo ocupan otros, ll\u00e1meseles bandas criminales, mafias o \u00abse\u00f1ores de la guerra\u00bb. A lo largo de la historia, incluso reciente, no faltan ejemplos de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Dr. Miguel Garde\u00f1es Santiago<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recientemente he tenido ocasi\u00f3n de leer el interesante libro de Saifedean Ammous, profesor de Econom\u00eda en la Escuela de Negocios Adnan Kassar en la Universidad Americana de L\u00edbano, y m\u00e1s concretamente la traducci\u00f3n espa\u00f1ola del mismo, a cargo de Mercedes Vaquero Granado, impreso por Ediciones Deusto (ed. 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