{"id":4881,"date":"2026-01-13T22:28:37","date_gmt":"2026-01-13T20:28:37","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/incasi?p=4881"},"modified":"2026-01-14T15:16:17","modified_gmt":"2026-01-14T13:16:17","slug":"francia-no-quiere-ser-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/incasi?p=4881","title":{"rendered":"Francia no quiere ser Argentina"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>13 de Octubre de 2025 | Universidad Nacional de San Mart\u00edn (Buenos Aires, Argentina).<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En algo se parece la sociedad francesa, hoy, a la argentina. Y es por el efecto de pol\u00edticas econ\u00f3micas que parecen obsesionadas por la austeridad fiscal pero en realidad operan su plan estrat\u00e9gico: girar capital desde las arcas p\u00fablicas hacia el \u00e1mbito privado. Movimientos sociales, sindicatos, trabajadores de uno y otro lado del Atl\u00e1ntico: c\u00f3mo sobrevivir a la asfixia que recorta de manera brutal el acceso a derechos b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por:\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/autor\/eduardo-chavez-molina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Eduardo Ch\u00e1vez Molina<\/a><\/strong>\u00a0&amp;\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/autor\/emanuele-ferragina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Emanuele Ferragina<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arte:\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/autor\/sebastian-angresano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sebasti\u00e1n Angresano<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Francia_01.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A veces, las miradas comparativas son necesarias: m\u00e1s all\u00e1 del peso de las tradiciones que forjan instituciones \u00fanicas, en algo se parece, hoy, Argentina y Francia. Las pol\u00edticas econ\u00f3micas de sus gobiernos apuntan de una manera obsesiva a la austeridad fiscal. Recortan de manera brutal las \u00e1reas que protegen la dignidad de sus habitantes: salud, educaci\u00f3n, el bienestar material.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya lo escribi\u00f3 Mark Blyth en&nbsp;<a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Austerity:_The_History_of_a_Dangerous_Idea\"><em>Austerity: The History of a Dangerous Idea:<\/em><\/a>&nbsp;las pol\u00edticas de ajuste fiscal logran que la austeridad opere como una pantalla que oculta un prop\u00f3sito estrat\u00e9gico: el traspaso masivo de recursos desde las arcas p\u00fablicas hacia el \u00e1mbito privado. En Francia, por ejemplo, los datos sobre la evoluci\u00f3n del destino de la renta nacional en forma de ayudas p\u00fablicas son elocuentes. Si hace m\u00e1s de diez a\u00f1os&nbsp; los hogares eran el principal destino de esas transferencias, en los a\u00f1os que siguieron el cambio<a href=\"https:\/\/sciencespo.hal.science\/LIEPP-WORKING-PAPER\/hal-04020073v1\">&nbsp;fue tan radical que hoy son&nbsp; las empresas las principales beneficiarias<\/a>&nbsp;de esas partidas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/11\/la-austeridad-es-un-proyecto-profundamente-antidemocratico\/\">La literatura especializada<\/a>&nbsp;las llama \u00abTrinidad de la austeridad\u00bb, as\u00ed sintetizan el proyecto que consiste en&nbsp; transferir continuamente recursos&nbsp; del mundo del trabajo a los due\u00f1os de capital. Esta \u201cTrinidad de la austeridad\u201d depende de tres elementos interconectados:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Austeridad Fiscal,&nbsp;<\/strong>que implica recortes en el gasto social (salud, educaci\u00f3n principalmente) y reformas fiscales regresivas, favoreciendo al 1% que se beneficia de las ganancias del capital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Austeridad Monetaria<\/strong>, que sube las tasas de inter\u00e9s, lo que perjudica a familias endeudadas, ralentiza la econom\u00eda y socava el poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores, aumentando la pauperizaci\u00f3n y el desempleo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Austeridad Industrial<\/strong>, que se manifiesta en la intervenci\u00f3n estatal en el mercado laboral mediante la desregulaci\u00f3n y el desmantelamiento de derechos laborales y sindicales.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntas, estas pol\u00edticas buscan asegurar la subordinaci\u00f3n de los trabajadores y el dominio incuestionable del orden del capital,&nbsp; \u201cla casta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina, Milei ha enmarcado el plan de austeridad econ\u00f3mico como la senda inevitable que el pa\u00eds debe afrontar tras dos d\u00e9cadas de \u201cexcesos fiscales\u201d. Milei consigui\u00f3 articular una coalici\u00f3n transversal que respald\u00f3 un ajuste sin precedentes: de la derecha cl\u00e1sica a los trabajadores informales. La clave del \u00e9xito moment\u00e1neo del programa resid\u00eda en las consecuencias distributivas de la inflaci\u00f3n permanente. Esto hizo que el movimiento peronista, que durante d\u00e9cadas ejerci\u00f3 una hegemon\u00eda sobre los estratos m\u00e1s bajos de la poblaci\u00f3n, viera erosionar su base electoral. Sin embargo, los que destinan la totalidad de sus ingresos al consumo inmediato -muchos de esos trabajadores informales votantes de Milei- fueron los m\u00e1s castigados por la p\u00e9rdida constante de su poder adquisitivo. El segmento m\u00e1s marginal de la sociedad qued\u00f3 en gran medida excluido de estos salvavidas. Mientras tanto, la coalici\u00f3n peronista logr\u00f3 mantener el soporte electoral de los trabajadores p\u00fablicos, y las clases profesionales encontraron su propio resguardo en la dolarizaci\u00f3n de sus ahorros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista, el escenario argentino se parece, aun en t\u00e9rminos m\u00e1s extremos, al contexto europeo, por<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/09692290.2020.1797853\">&nbsp;la frustraci\u00f3n creciente<\/a>&nbsp;de los estratos m\u00e1s pobres de la poblaci\u00f3n (una especie de mayor\u00eda invisible). Una parte de ella se alej\u00f3 de los partidos tradicionales de la izquierda en Europa o del peronismo en Argentina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este panorama, Milei irrumpi\u00f3 en la pol\u00edtica argentina con una propuesta radical forjada en las ideas neoliberales aplicadas en Europa despu\u00e9s de la crisis de 2008: desmantelar el aparato estatal, eliminar a los intermediarios econ\u00f3micos y desregular los mercados mediante un shock de austeridad. El camino fue presentado como la \u00fanica v\u00eda para \u201caplastar\u201d la inflaci\u00f3n y, crucialmente, para anular la resistencia del peronismo. En este relato, el sufrimiento \u201cde los grupos privilegiados\u201d para los regulacionistas del Estado se transforma en una ganancia simb\u00f3lica para el ciudadano com\u00fan, similar a los discursos que en Europa enfrentan a la \u201cgente com\u00fan\u201d contra las \u201c\u00e9lites\u201d. En realidad, la ganancia es la de las grandes \u00e9lites financieras y exportadoras del pa\u00eds. Nada de nuevo sobre el frente occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Del otro lado del Atl\u00e1ntico, en pleno agosto, cuando Francia se sumerg\u00eda en el letargo de las vacaciones, el ex primer ministro Fran\u00e7ois Bayrou lanzaba un mensaje que reson\u00f3 con fuerza: \u201cTodos los responsables pol\u00edticos se van de vacaciones, algo muy merecido, pero esto es algo que yo no har\u00e9\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con esa declaraci\u00f3n de intenciones, casi un juramento de austeridad, estren\u00f3 su canal de YouTube, FB Direct. Un formato in\u00e9dito para \u00e9l, que promet\u00eda ser un puente directo, sin filtros ni puesta en escena, con los ciudadanos. El verdadero objetivo, sin embargo, era defender el impopular paquete de recortes presupuestarios presentado un mes antes, un amargo remedio para la econom\u00eda francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley de presupuestos para 2026, con un ajuste sin precedentes de 44.000 millones de euros, no se limita a congelar el gasto. Sus medidas m\u00e1s pol\u00e9micas sacuden la vida cotidiana: la supresi\u00f3n de dos d\u00edas festivos y el recorte de 3.000 puestos de empleo p\u00fablico. El propio Bayrou lo defini\u00f3 como \u201cun a\u00f1o en blanco\u201d, un sacrificio necesario para reconducir la abultada deuda y el d\u00e9ficit que ahogan al pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras en Francia son abrumadoras: una deuda que alcanza los 3,3 billones de euros y un d\u00e9ficit del 5,4% del PIB, muy por encima del objetivo del 3% marcado por la Uni\u00f3n Europea para 2029. Bayrou insist\u00eda en que esta monta\u00f1a de deuda no representaba una amenaza futura, sino un peligro inmediato. Un presente que exige, seg\u00fan su narrativa, a renuncias colectivas y a una vigilancia constante, incluso en los d\u00edas de descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de S\u00e9bastien Lecornu como sucesor de Fran\u00e7ois Bayrou no alter\u00f3 el rumbo pol\u00edtico, sino que profundiz\u00f3 las mismas medidas que ya hab\u00edan generado descontento a tal punto que fue eyectado en tres semanas, profundizando una crisis imprevisible. Esto desencaden\u00f3 una movilizaci\u00f3n larga de la sociedad francesa, articulada desde las bases bajo la consigna \u201cbloqueamos a todos\u201d. El movimiento, de car\u00e1cter asambleario y popular, logr\u00f3 converger con sindicatos, colectivos juveniles pro Palestina y movimientos anti-ajuste que rechazan el impacto social de las pol\u00edticas migratorias.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, surgido directamente desde la base, lo que hoy algunos llamar\u00edan desde la red, se ha alzado un movimiento de protesta dif\u00edcil de clasificar con las categor\u00edas cl\u00e1sicas. Es interesante constatar c\u00f3mo Francia ha sido atravesada en los \u00faltimos a\u00f1os por movimientos sociales opuestos a las \u00e9lites econ\u00f3micas y pol\u00edticas del pa\u00eds. El caso de \u201cbloqueamos a todos\u201d es solo el m\u00e1s reciente en orden de tiempo y sucede a otros movimientos populares, desde&nbsp;<em>Nuit Debout<\/em>&nbsp;hasta los&nbsp;<em>chalecos amarillos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El rugido de las asambleas obreras se apaga en la Francia del siglo XXI. Los sindicatos, anta\u00f1o columna vertebral de la lucha laboral, navegan por un declive inexorable. La desindustrializaci\u00f3n y un mercado laboral fracturado por la precariedad y el trabajo aut\u00f3nomo han mermado sus bases. La reforma de los \u00f3rganos de representaci\u00f3n del personal (CSE) diluy\u00f3 su influencia, en un contexto donde las relaciones laborales se individualizan. Sus estrategias, percibidas como ancladas en el pasado, ya no resuenan en los nuevos talleres de la econom\u00eda, alej\u00e1ndolos de los trabajadores a los que dicen representar. Un eco cada vez m\u00e1s tenue.<\/p>\n\n\n\n<p>El germen de la convocatoria para bloquear Francia el pasado 10 de septiembre se remonta a mayo, cuando la peque\u00f1a asociaci\u00f3n soberanista \u00abLes Essentiels\u00bb, dirigida por Julien Marissiaux (extra\u00f1o te\u00f3rico de la conspiraci\u00f3n de ultraderecha), lanz\u00f3 las primeras consignas en un canal confidencial de Telegram. Su mensaje, que abogaba por la salida de la UE y la defensa de los aut\u00f3nomos y las ra\u00edces cristianas, no obtuvo inicialmente una respuesta significativa.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de inflexi\u00f3n lleg\u00f3 en julio con el anuncio de impopulares medidas econ\u00f3micas del gobierno: la eliminaci\u00f3n de dos d\u00edas festivos, recortes en servicios p\u00fablicos y en franquicias m\u00e9dicas. Este malestar social encontr\u00f3 un altavoz perfecto el 24 de julio, cuando un video de TikTok de \u00abLes Essentiels\u00bb que empleaba la ret\u00f3rica de los confinamientos sanitarios se viraliz\u00f3 bajo la etiqueta #bloquonstout.<\/p>\n\n\n\n<p>La movilizaci\u00f3n trascendi\u00f3 entonces a sus creadores, adquiriendo una dimensi\u00f3n imprevista. El canal de Telegram \u00abIndign\u00e9monos\u00bb se convirti\u00f3 en epicentro organizativo, atrayendo a miles de usuarios. En un fen\u00f3meno pol\u00edtico inusual, el movimiento aglutin\u00f3 desde agosto a figuras de la extrema derecha e izquierda, a colectivos de la crisis COVID y antiguos chalecos amarillos. Esta coalici\u00f3n heterog\u00e9nea y desestructurada, seg\u00fan los servicios de inteligencia, compart\u00eda el descontento social pero diverg\u00eda en sus m\u00e9todos, que iban desde el boicot econ\u00f3mico hasta la ocupaci\u00f3n de rotondas o la demanda de un refer\u00e9ndum de iniciativa ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento de \u201cBloquons tout\u201d es una respuesta al retroceso del movimiento sindical y a la emergencia de nuevas organizaciones que reclaman derechos amenazados. Sin embargo, esta nueva forma de protesta encierra una fragilidad inherente.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la acci\u00f3n directa y a la indignaci\u00f3n viral en redes, el sindicato perdura como un mecanismo institucional. Su fortaleza no reside en la efervescencia moment\u00e1nea, sino en la continuidad estructural para la defensa de derechos y la negociaci\u00f3n permanente. Mientras que la bronca puede diluirse, la instituci\u00f3n sindical garantiza que las demandas no se abandonen, ofreciendo una protecci\u00f3n duradera que la mera viralidad no puede sustituir. As\u00ed, el movimiento evidencia un malestar, pero su desaf\u00edo es superar la fugacidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate p\u00fablico sobre la \u2018derechizaci\u00f3n\u2019 de la pol\u00edtica y la sociedad francesa est\u00e1 abierto. Si desde un punto de vista electoral y pol\u00edtico este desplazamiento hacia la derecha parece claro, a nivel de las demandas sociales esta situaci\u00f3n es menos evidente, como lo demuestra el interesante an\u00e1lisis del soci\u00f3logo franc\u00e9s Vincent Tiberj en su libro&nbsp;<em>La droitisation de la societe francaise? Mythe et realit\u00e9<\/em>&nbsp;(literalmente, El desplazamiento a la derecha de la sociedad francesa: \u00bfmito o realidad?). Si bien la generaci\u00f3n de los&nbsp;<em>baby boomers<\/em>&nbsp;ofrece un importante apoyo a las ideas conservadoras a nivel social y econ\u00f3mico, este no parece ser el rumbo de las generaciones posteriores. El fuerte conflicto social que est\u00e1 emergiendo en el pa\u00eds podr\u00eda explicarse en parte por estas diferentes orientaciones. Con una pol\u00edtica que, desde arriba, contin\u00faa imponiendo medidas econ\u00f3micas y sociales conservadoras y neoliberales, mientras que la sociedad tambi\u00e9n plantea otro tipo de demandas que quedan sin respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>El presidente Javier Milei sostiene, con su impronta impulsiva y dogm\u00e1tica,&nbsp; que no hay alternativa al ajuste econ\u00f3mico porque hered\u00f3 un Estado en quiebra, con reservas negativas y una inflaci\u00f3n galopante. Su gobierno debe implementar un shock fiscal \u2014reducci\u00f3n del Estado, corte de subsidios y despidos p\u00fablicos\u2014 como una \u00abquimioterapia\u00bb necesaria para sanar la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Francia_01-1200x675.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-206421\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Argumenta que, sin este dolor transitorio, la crisis empeorar\u00eda. La meta es eliminar el d\u00e9ficit, bajar la inflaci\u00f3n y generar confianza para la inversi\u00f3n privada. Milei insiste en que es una medida de urgencia, no ideol\u00f3gica, ante la falta de fondos. Sus cr\u00edticos, sin embargo, se\u00f1alan el alto costo social y existen posturas econ\u00f3micas que proponen caminos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi dos a\u00f1os despu\u00e9s, el escenario es otro, pero el mensaje, el mismo, pulido por el tiempo y temperado en la hoguera de la realidad. Milei, ahora con saco oscuro y corbata azul, habla con tono de m\u00e9dico que anuncia un diagn\u00f3stico crudo pero necesario en un mensaje grabado, insisti\u00f3 en que \u201cel orden fiscal y el super\u00e1vit\u201d constituyen \u201cel \u00fanico camino\u201d hacia la prosperidad de Argentina y \u201cla soluci\u00f3n definitiva\u201d a los problemas que aquejan al pa\u00eds: se lo vota para avanzar o la Argentina retrocede.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la seguidilla de desatinos pol\u00edticos y de la derrota electoral frente a Kicillof en la Provincia de Buenos Aires, marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n. El mensaje lleg\u00f3 a todos los hogares por cadena nacional:&nbsp;<em>\u201cAumentar el gasto p\u00fablico es destructivo. Cuando un Estado gasta m\u00e1s de lo que gana, genera emisi\u00f3n, y eso produce inflaci\u00f3n: un fen\u00f3meno monetario que reduce el poder adquisitivo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La contundencia de la afirmaci\u00f3n era tan seductora como enga\u00f1osa. En su simplicidad, escond\u00eda una visi\u00f3n reduccionista de la econom\u00eda, una narrativa construida sobre un solo eje causal \u2013 la emisi\u00f3n monetaria \u2013, ignorando deliberadamente la complejidad que caracteriza los procesos inflacionarios. No hab\u00eda lugar para la inflaci\u00f3n de costos, impulsada por alzas en los precios internacionales o cuellos de botella productivos; tampoco para la inflaci\u00f3n de demanda, ni mucho menos para el papel de las expectativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es ah\u00ed, en ese espacio de lo no dicho, donde la teor\u00eda se quiebra. Porque la inflaci\u00f3n tambi\u00e9n es \u2013sobre todo\u2013 un fen\u00f3meno social y psicol\u00f3gico. Cuando la gente espera que los precios sigan subiendo, act\u00faa en consecuencia: negociando salarios, ajustando precios, protegi\u00e9ndose con d\u00f3lares. Se crea as\u00ed un c\u00edrculo que se autoalimenta, independientemente de la cantidad de dinero en circulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Reducir todo a la masa monetaria no es solo un error t\u00e9cnico: es una simplificaci\u00f3n que ignora lecciones dolorosas de la historia econ\u00f3mica de Am\u00e9rica Latina. La multicausalidad no es solo una vaga teor\u00eda: es un c\u00e1lculo de hip\u00f3tesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la l\u00f3gica implacable de una ortodoxia que se proclama incuestionable, el gobierno de Javier Milei navega entre esc\u00e1ndalos que empa\u00f1an su relato de pureza La difusi\u00f3n nacional del&nbsp;Caso Libra&nbsp;\u2013con sus acusaciones de un presunto sistema de coimas del 3% que involucrar\u00eda a su hermana y mano derecha, Karina Milei\u2013 parecen chocar contra un muro de convicci\u00f3n inquebrantable.<\/p>\n\n\n\n<p>Fiel a un rumbo fijado sin espacio para el pluralismo ni el pragmatismo, la administraci\u00f3n insisti\u00f3 en impulsar el veto a los fondos recortados a universidades p\u00fablicas y las asignaciones para personas con discapacidad, a\u00fan despu\u00e9s del contundente rechazo en las urnas del 7 de septiembre, y luego negarles presupuesto aunque la b\u00fasqueda de dinero para solventar el descalabro econ\u00f3mico no tuviera l\u00edmites como el nuevo salvataje de la administraci\u00f3n Trump. La decisi\u00f3n \u2013analizada por&nbsp;La Naci\u00f3n&nbsp;como un paso m\u00e1s en el \u201cpantano de la Provincia de Buenos Aires\u201d\u2013 refleja una resistencia casi dogm\u00e1tica a revisar estrategias, incluso ante la evidencia pol\u00edtica de un desgaste creciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esto, resurgen con iron\u00eda dos frases que interpelan directamente la terquedad en el poder: aquella que advierte que&nbsp;<em>\u201csolo las bestias no cambian de opini\u00f3n\u201d<\/em>, y la sentencia atribuida a Francis Bacon:&nbsp;<em>\u201cQuien no quiere pensar es un fan\u00e1tico; quien no puede pensar, un idiota; quien no osa pensar, un cobarde\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas funcionan como espejos inc\u00f3modos para un discurso que \u2013atrapado en su propio enjambre de certezas\u2013 parece haber opacado su capacidad para escuchar, rectificar o, simplemente, pensar. La lengua \u00e1spera y confrontativa que lo llev\u00f3 al poder ahora se enreda en sus propias contradicciones, mientras la sociedad espera se\u00f1ales de que la rigidez no haya eclipsado por completo la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina y en Francia resuena el mismo discurso: la promesa de un futuro pr\u00f3spero a cambio de un presente austero, como lo han demostrado los autores en sus investigaciones en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/webs.uab.cat\/incasi\/\">red INCASI<\/a>&nbsp;financiada por la Uni\u00f3n Europea. Se presenta como un sacrificio necesario, un camino doloroso pero \u00fanico hacia la redenci\u00f3n econ\u00f3mica. Sin embargo, el precio de esta apuesta recae una vez m\u00e1s sobre los mismos de siempre: los hist\u00f3ricamente olvidados, aquellos condenados a nadar contra la corriente de un sistema que exige cada vez m\u00e1s formaci\u00f3n para no quedar atrapados en la exclusi\u00f3n. Para ellos, el \u201csantuario del progreso\u201d parece llamado San Jam\u00e1s \u2013un lugar del que solo se oye hablar, pero al que nunca se llega\u2013. La promesa se convierte as\u00ed en un espejismo que perpet\u00faa la brecha que dice querer cerrar.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.revistaanfibia.com\/ajuste-pobreza-francia-no-quiere-ser-argentina\/\">Revista Anfibia<\/a>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 de Octubre de 2025 | Universidad Nacional de San Mart\u00edn (Buenos Aires, Argentina). En algo se parece la sociedad francesa, hoy, a la argentina. 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