{"id":22,"date":"2012-09-08T11:47:14","date_gmt":"2012-09-08T11:47:14","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/en-busca-de-la-naturaleza-2009\/"},"modified":"2012-09-08T11:47:14","modified_gmt":"2012-09-08T11:47:14","slug":"en-busca-de-la-naturaleza-2009","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/en-busca-de-la-naturaleza-2009\/","title":{"rendered":"En busca de la naturaleza (2009)"},"content":{"rendered":"<p class=\"Marta\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\"><strong>ESTE CUENTO FUE PUBLICADO EN LA WEB <em>KAOS EN LA RED<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\">&lt;kaosenlared.net&gt;<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\"><strong> \u00a9 &nbsp;Marta Tafalla, 2009<\/strong><\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\"><strong><br \/><\/strong><\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"left\"><strong><br \/><\/strong><\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"center\">I<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Me temo que nos hemos perdido- admiti\u00f3 el padre, conduciendo cada vez m\u00e1s despacio.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No quisiste hacer caso de aquel cartel que vimos- respondi\u00f3 su mujer, sentada a su lado y atrapada bajo un inmenso mapa de carreteras que no consegu\u00eda doblar.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfTe refieres a un trozo de madera que colgaba de un \u00e1rbol, pintado a mano de color lila?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Hombre, es que el campo es como es.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo no s\u00e9 si esto es el campo o la edad de piedra, Concha. No hemos visto un maldito pueblo en media hora y no tenemos cobertura. Quiz\u00e1s deber\u00eda dar media vuelta.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pap\u00e1, \u00bffalta mucho?- se impacient\u00f3 una voz de pito en el asiento de atr\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No me des la vara, Carlitos- contest\u00f3 su padre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ay, Mariona me ha tirado de los pelos- se quej\u00f3 el ni\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mariona, cari\u00f1o, por favor, no molestes a tu hermano- rog\u00f3 la madre, todav\u00eda buceando bajo el mapa.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-En mala hora te hice yo caso con la moda tonta \u00e9sta del turismo rural- rezong\u00f3 el padre -. Con lo bien que estuvimos el a\u00f1o pasado en Alicante. \u00a1Mira que cruzar media Espa\u00f1a para venir a este secarral! Y con la hora que es, como no encontremos pronto el camino a\u00fan acabaremos durmiendo en el coche.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ay, Mariona me ha quitado una bamba- patale\u00f3 Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mariona, cielo, p\u00f3nsela otra vez- rog\u00f3 la madre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Ay!- suspir\u00f3 entonces la abuela, sentada junto a sus nietos -. \u00a1Ay, qu\u00e9 pena tan grande! \u00a1Qu\u00e9 congoja!<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfY a usted qu\u00e9 diablos le pasa?- protest\u00f3 el padre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mi pobre Eusebio, mira que abandonarlo como a un perro para venirnos de vacaciones.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Abandonarlo!- rugi\u00f3 el padre -. Si me sale m\u00e1s cara su residencia que la pensi\u00f3n completa de los cinco en el tugurio de mala muerte al que vamos. Mire, abuela, no se me queje, \u00bfeh?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Que no es un tugurio, hombre, es una preciosa casita rural con huerto y gallinas- trat\u00f3 de calmarlo Concha.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Cu\u00e1nto lo echo de menos!- insisti\u00f3 la abuela.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No se preocupe usted, que en pocos d\u00edas nos lo devuelven. Claro que eso ser\u00e1 si \u00e9l quiere volver. Ya veremos qu\u00e9 pasa cuando aquellas enfermeras tan monas empiecen a ponerle el term\u00f3metro y las lavativas. A ver qui\u00e9n co\u00f1o le hace regresar con usted.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Antonio, no seas desagradable- se indign\u00f3 Concha.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Qu\u00e9 mal me saben estas vacaciones- murmur\u00f3 la viejita todav\u00eda una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pues haberlo dicho antes y la dej\u00e1bamos en casa apolill\u00e1ndose- le espet\u00f3 \u00e9l -. Encima que la ventilamos y todav\u00eda protesta.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ay, Mariona me ha pellizcado.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfEs que eres tonto o qu\u00e9?- lo ri\u00f1\u00f3 el padre -. T\u00edrale a ella de las trenzas.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Antonio!- protest\u00f3 la madre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Pap\u00e1!- berre\u00f3 Mariona.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Mi Eusebio!- llor\u00f3 la abuela.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfQuer\u00e9is calmaros todos de una vez?<\/p>\n<p class=\"Marta\">Un segundo de silencio.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Ay, Carlitos me ha tirado de las trenzas!<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Ay, Mariona me ha tirado del pelo!<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Demonios de ni\u00f1a, estate quieta!- bram\u00f3 el padre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Es que me aburro. \u00bfCu\u00e1nto falta?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Para el guantazo que te voy a dar si no te callas falta muy poco.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Antonio, por favor.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Tengo pis- dijo Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mirad- propuso el padre, intentando no perder los nervios -. Vamos a parar un minuto a estudiar el mapa, y vemos si merece la pena seguir o nos damos media vuelta.<\/p>\n<p class=\"Marta\">El padre detuvo el coche a un lado de la carretera, liber\u00f3 a su mujer de la s\u00e1bana que la cubr\u00eda, y extendi\u00f3 el mapa sobre el cap\u00f3. Le dol\u00eda la espalda de conducir durante horas y ten\u00eda el dep\u00f3sito de la paciencia bajo m\u00ednimos, pero intent\u00f3 concentrarse una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Los ni\u00f1os saltaron del coche y echaron a correr entre los \u00e1rboles, persigui\u00e9ndose y atropell\u00e1ndose. La abuela se qued\u00f3 dentro sorbiendo nostalgias.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha baj\u00f3 a estirar las piernas. La recibi\u00f3 un sereno paisaje de encinas y brezos que se extend\u00eda en colinas hasta el horizonte, y sobre el que la noche comenzaba a posarse. Un viento suave le acarici\u00f3 la piel, cargado de perfumes de abril y sonidos vespertinos, crujir de ramitas, aleteos de murci\u00e9lagos, voces de criaturas nocturnas que se desperezaban en el hueco de un viejo alcornoque mientras los \u00faltimos restos de azul se desvanec\u00edan en un firmamento estrellado. Concha acarici\u00f3 un madro\u00f1o, una de las escasas plantas que reconoc\u00eda. Por un instante se acord\u00f3 de cuando era ni\u00f1a y quer\u00eda ser bi\u00f3loga. Entonces se hab\u00eda imaginado a s\u00ed misma de mayor trabajando en lugares como aqu\u00e9l, conociendo el nombre en lat\u00edn de cada planta, identificando a cada p\u00e1jaro por su voz, distinguiendo huellas y siguiendo rastros. La peque\u00f1a Conchita, con sus coletas y sus rodillas peladas de trepar por los pinos del parque, hab\u00eda decidido que de mayor ser\u00eda una sabia guardiana de los bosques, una cient\u00edfica que recorrer\u00eda todos los caminos y conocer\u00eda los secretos que alberga cada madriguera, alguien que formar\u00eda parte de la naturaleza y de quien los animales ya no se asustar\u00edan. Fantaseaba incluso con descubrir alguna especie y poder bautizarla. Concha todav\u00eda guardaba la larga lista de nombres, a cu\u00e1l m\u00e1s variopinto, que hab\u00eda preparado para cuando llegara el d\u00eda del feliz descubrimiento. Benditos sue\u00f1os de infancia. Se qued\u00f3 embarazada en el \u00faltimo curso de bachillerato. Vinieron los ni\u00f1os, la casa, el trabajo en la panader\u00eda. \u00bfC\u00f3mo iba ella ya a poder estudiar? Eso era para otros. Para otra vida. Una vez, el a\u00f1o pasado, mientras los cr\u00edos estaban de colonias y ella hab\u00eda tenido quince d\u00edas, nada menos que quince d\u00edas de paz, cuidando tan s\u00f3lo de su marido y sus padres, se hab\u00eda descubierto ojeando los folletos de unos cursos de jardiner\u00eda. Por un instante hab\u00eda acariciado aquella versi\u00f3n abreviada de su sue\u00f1o, quiz\u00e1s la posibilidad, una tarde a la semana. Incluso hab\u00eda ido a preguntar, y saludado a la profesora. Result\u00f3 ser una chavala m\u00e1s joven que ella, simp\u00e1tica y decidida, que la invit\u00f3 a sentarse y le ofreci\u00f3 un caf\u00e9. Compartieron un rato charlando, y cuando Concha le explic\u00f3 t\u00edmidamente su situaci\u00f3n, la muchacha le insisti\u00f3 en que se apuntara, que se lo deb\u00eda a s\u00ed misma. Le habl\u00f3 con un entusiasmo contagioso de la generosidad con uno mismo, de la fidelidad a los sue\u00f1os, y Concha, arrastrada por su voz melodiosa, sus gestos c\u00e1lidos y su convicci\u00f3n, respondi\u00f3 que s\u00ed, le prometi\u00f3 apuntarse, y ambas se despidieron con un abrazo de complicidad femenina y un \u201chasta la semana que viene\u201d. Aquella tarde dio un largo paseo por el parque antes de volver a casa, fij\u00e1ndose atentamente en las formas de las hojas de cada arbusto, en los colores de las lib\u00e9lulas, y en la \u00faltima luz del d\u00eda que encend\u00eda las copas de los \u00e1rboles. Luego regresaron los peque\u00f1os, las dos lavadoras diarias, las monta\u00f1as de plancha, las compras para seis personas, los deberes, el f\u00fatbol de Carlitos los lunes y mi\u00e9rcoles, el balet de Mariona los martes y jueves, las comidas familiares los domingos, las reuniones de padres, los m\u00e9dicos de los abuelos, las reuniones de vecinos, el pleito con el maldito cabr\u00f3n del \u00e1tico, y el folleto desapareci\u00f3 en alg\u00fan caj\u00f3n. As\u00ed que miraba aquel paisaje y no conoc\u00eda los nombres de ninguna de sus criaturas, y asum\u00eda que ya nunca tendr\u00eda tiempo para dedicarse a aprenderlos. Ahora ese tipo de cosas le parec\u00edan un lujo inalcanzable. Por eso hab\u00eda descubierto con pasi\u00f3n el turismo rural, quiz\u00e1s su \u00faltima oportunidad de no renunciar a aquel deseo de ni\u00f1a, aunque s\u00f3lo fuera por vacaciones, como entonces, por semana santa, y aunque le costara los enfados de Antonio, que prefer\u00eda derrochar sus pocos d\u00edas en la piscina abarrotada de un hotel de veinte pisos. Ella necesitaba ese contacto con la naturaleza, oler los bosques, pasear por la hierba. Y quer\u00eda que sus hijos tambi\u00e9n lo tuvieran. Estaba dispuesta a luchar por aquel nuevo tipo de vacaciones.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ya s\u00e9 d\u00f3nde estamos- anunci\u00f3 el padre -. Hace un rato nos saltamos un desv\u00edo. Tenemos que retroceder y cogerlo. Luego, a los cinco kil\u00f3metros encontraremos un camino de tierra que nos llevar\u00e1 a la maldita casa rural, donde espero que nos tengan preparada una buena cena. As\u00ed que todos al coche. A ver, ni\u00f1os, \u00bfhab\u00e9is acabado de mear, o qu\u00e9?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Yo he meado encima de una lagartija!- se pavone\u00f3 Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Y encima de tus bambas, tonto- ri\u00f3 Mariona.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Esto no es pis, es que estaba mojado.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfD\u00f3nde te has metido, criatura?- lo examin\u00f3 Concha -. Mira c\u00f3mo te has puesto.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Qu\u00e9 asco!- grit\u00f3 su hermana -. Que no se siente a mi lado.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No te preocupes, t\u00fa vas en la limusina- le abri\u00f3 la puerta su padre.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Los dos ni\u00f1os se chillaron uno a otro, y el viento esparci\u00f3 sus voces por el encinar como si fueran dos animalillos m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"Marta\">La familia volvi\u00f3 a subirse al coche. Dieron media vuelta, y se marcharon por donde hab\u00edan venido.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No corras, Antonio, que est\u00e1 muy oscuro- rog\u00f3 Concha.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Tengo hambre, co\u00f1o. Y llevo las luces.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pero la maleza a los bordes es muy espesa.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfY qu\u00e9 demonios me estorba a m\u00ed la maleza? Comprueba a ver si por aqu\u00ed tenemos cobertura.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ahora no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 el m\u00f3vil, Antonio.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Espera, lo llevo yo en el bolsillo de atr\u00e1s. A ver.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfTe ayudo?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ya puedo, aqu\u00ed est\u00e1.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-D\u00e1melo, ya lo compruebo yo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Es igual, ya lo miro.<\/p>\n<p class=\"Marta\">De repente notaron que hab\u00edan tropezado con algo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Cuidado!- se alarm\u00f3 Concha.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Un bache!- se quej\u00f3 la abuela.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfQu\u00e9 pasa?- preguntaron los ni\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Frena, frena- rog\u00f3 Concha -. Que he visto unos ojos, madre m\u00eda, que hemos atropellado alg\u00fan bicho.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-A ver si os calm\u00e1is todos- bram\u00f3 el padre -. No era m\u00e1s que un gato callejero, pero no lo he tocado, s\u00f3lo lo he asustado.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfC\u00f3mo que no lo has tocado? Pero si hemos atropellado algo, Antonio.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Que te digo que no, que por el retrovisor lo he visto salir corriendo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No me mientas, Antonio.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pap\u00e1, \u00bfhas atropellado un gato?- llorique\u00f3 el ni\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Claro que no, hijo. Tu madre, que es una hist\u00e9rica.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Para, Antonio, d\u00e9jame comprobarlo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfY para qu\u00e9 co\u00f1o voy a parar ahora? \u00bfQu\u00e9 te piensas, que el bicho se ha quedado esperando a que t\u00fa volvieras para charlar contigo? A ver si nos calmamos todos de una vez y conseguimos llegar a la maldita casa rural. Me muero de hambre. S\u00ed que hay cobertura. Hazme el favor de llamar y confirmar que vamos. No sea que cuando lleguemos ya hayan cerrado la cocina.<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"center\">II<\/p>\n<p class=\"Marta\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">El amanecer los encontr\u00f3 felizmente dormidos en sus habitaciones. S\u00f3lo Concha se levant\u00f3 con el d\u00eda, se arregl\u00f3 en silencio, y sali\u00f3 a pasear por el exterior de la casa, contemplando alzarse el sol sobre encinas y alcornoques. Madrugar y salir a caminar era su ritual privado de cada ma\u00f1ana, su \u00fanico momento de tranquilidad en todo el d\u00eda para pensar en sus cosas, o a menudo, para no tener que pensar en nada. Disfrutaba de esos ratitos de calma como de un preciado tesoro, incluso cuando iba cansada y se le llenaban de bostezos. Y estaba acostumbrada a que luego, en cuanto regresaba a casa para el desayuno en familia, un alboroto de voces pusiera fin a su paz y ya no pudiera recuperarla hasta el d\u00eda siguiente. Disponer de ese momento en aquel lugar, rodeada de un silencio que alcanzaba hasta el horizonte, y que tan s\u00f3lo interrump\u00edan gallos y golondrinas, era un verdadero placer. Cerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 hondo. Era el primero de sus d\u00edas de vacaciones en la naturaleza, y dio gracias por \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Oy\u00f3 unas voces que la saludaban desde la casa. El matrimonio que la regentaba estaban desayunando en la cocina, y la mujer se asom\u00f3 por la ventana para ofrecerle una taza de caf\u00e9. Eran una pareja de sesentones regordetes y sonrosados, de maneras francas y fuerte acento del lugar, que a Concha le hab\u00edan encantado. Charlaron los tres un rato en el porche, y luego la mujer la llev\u00f3 a ver el huerto donde cultivaban un centenar de \u00e1rboles frutales y algunas verduras, y le mostr\u00f3 la docena de gallinas que picoteaban en el corral, perezosamente vigiladas por un par de chuchos sin raza, que aceptaron coquetos las caricias de las dos mujeres. La paz matinal dur\u00f3 todav\u00eda unos minutos m\u00e1s, mientras las dos charlaban en la cocina. Hasta que un terremoto se precipit\u00f3 por las escaleras.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfQu\u00e9 hay para desayunar?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Mam\u00e1! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha entr\u00f3 a recibirlos al comedor. La besaron los ni\u00f1os todav\u00eda en pijama, la abuela con su bata rosa, y Antonio ya preparado con sombrero y c\u00e1mara al cuello.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo quiero ensaimadas con chocolate- pidi\u00f3 Mariona.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Las ensaimadas no llevan chocolate, eso son los crusanes- corrigi\u00f3 Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Se dice croas\u00e1n. Y yo quiero ensaimada y que lleve chocolate. \u00bfVerdad, mam\u00e1, que me lo pueden hacer?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No, hija, aqu\u00ed no tienen ni una cosa ni otra. Vamos, sentaos los dos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">La due\u00f1a de la casa prepar\u00f3 una mesa bien surtida de tostadas, mermeladas, cereales, frutas y quesos, y tras las en\u00e9rgicas protestas de Antonio sac\u00f3 tambi\u00e9n una fuente de embutidos. A\u00fan no hab\u00eda acabado de atenderles, cuando bajaron a desayunar una pareja de ancianos, y poco despu\u00e9s tres muchachas de voces cantarinas que no paraban de re\u00edr. La due\u00f1a les sirvi\u00f3 a todos, y luego encendi\u00f3 un televisor colocado en lo alto de la pared. En el canal local daban las noticias de la ma\u00f1ana, y Concha mir\u00f3 con curiosidad. Se ve\u00edan im\u00e1genes de un mercado al aire libre, y una periodista entrevistaba a los vendedores. Los cr\u00edos hac\u00edan tanto ruido que era imposible o\u00edr nada.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfPod\u00e9is bajar un poco la voz? Me gustar\u00eda escuchar las noticias. A lo mejor recomiendan alg\u00fan sitio adonde ir.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo quiero leche- pidi\u00f3 Mariona.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No puedes tomar leche, que te sienta mal. Tomar\u00e1s zumo. Qu\u00e9 paciencia hay que tener con vosotros.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfQu\u00e9 os apetece hacer hoy?- pregunt\u00f3 Antonio -. Hay un pueblo bastante grande a unos cuarenta kil\u00f3metros, podr\u00edamos coger el coche e ir a pasar el d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Tambi\u00e9n podr\u00edamos caminar un poco- sugiri\u00f3 Concha.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-A m\u00ed no me hag\u00e1is caminar- protest\u00f3 la abuela -. Yo me quedo en el balc\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"Marta\">La puerta de la casa se abri\u00f3, y anunci\u00e1ndose con un par de saludos entraron dos hombres j\u00f3venes. Llevaban uniformes verdes y botas altas, y Concha, que los sigui\u00f3 con la mirada, supuso que ser\u00edan alg\u00fan tipo de guardia forestal. Atravesaron el comedor dese\u00e1ndoles buen provecho, entraron en la cocina, y Concha vio a trav\u00e9s de la puerta abierta como la due\u00f1a les preparaba unos bocadillos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mam\u00e1, \u00bfverdad que nos ba\u00f1aremos en la piscina?- pregunt\u00f3 Mariona.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo quiero ba\u00f1arme en el r\u00edo. T\u00fa dijiste que hab\u00eda un r\u00edo- pidi\u00f3 Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pero en el r\u00edo no se puede nadar, y yo tengo que practicar, que he aprendido a hacer mariposa- insisti\u00f3 Mariona, mostrando sus habilidades con la tostada en una mano y el tarro de mermelada en la otra.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Deja el bote en la mesa, que me vas a dar un disgusto.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha volvi\u00f3 la mirada hacia la cocina. Vio que los dos hombres estaban explicando algo a los due\u00f1os de la casa, y que de repente la mujer se tapaba la cara con las manos como si le hubieran contado algo terrible. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pasado? S\u00f3lo si los ni\u00f1os no hicieran tanto ruido.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mam\u00e1, \u00bfhas cogido mi ba\u00f1ador rosa?<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha vio que la expresi\u00f3n de los due\u00f1os se hab\u00eda vuelto severa. Intent\u00f3 discernir de qu\u00e9 hablaban, pero desde la mesa era imposible o\u00edrles.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mam\u00e1, \u00bfhas cogido mi ba\u00f1ador rosa?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-S\u00ed, hija, qu\u00e9 pesada, est\u00e1 en la maleta.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfY el amarillo de flores tambi\u00e9n?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Uno de los hombres, al que Concha s\u00f3lo ve\u00eda de perfil, dijo algo muy enfadado, y el due\u00f1o hizo un gesto nervioso y golpe\u00f3 la mesa con el pu\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 estar\u00eda pasando?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pues yo s\u00e9 cogerme mi ba\u00f1ador yo solo- dijo Carlitos -. \u00bfA que s\u00ed, mam\u00e1?<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha se levant\u00f3. Cogi\u00f3 una jarra de zumo vac\u00eda y la devolvi\u00f3 a la cocina. Se dirigi\u00f3 a la due\u00f1a, y le plante\u00f3 un par de cuestiones sobre los alrededores. La mujer la cogi\u00f3 del brazo, la llev\u00f3 al otro extremo de la cocina, y la atendi\u00f3 amablemente, aunque Concha not\u00f3 que hab\u00eda palidecido y hablaba en voz m\u00e1s baja. Concha estir\u00f3 la conversaci\u00f3n tanto como pudo, mientras de reojo observaba a los hombres. Ellos no se hab\u00edan fijado en su presencia. Por fin pudo o\u00edr de qu\u00e9 hablaban.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Se acab\u00f3- dijo uno de ellos -. Hemos perdido la batalla.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Jaime, hombre, no seas as\u00ed- intent\u00f3 animarlo el due\u00f1o -. T\u00fa has vivido cosas muy duras, pero siempre has salido adelante.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo puedo salir adelante, pero por desgracia \u00e9l no.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Encontraremos una soluci\u00f3n- insisti\u00f3 el due\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-S\u00f3lo hay una soluci\u00f3n- dijo el otro hombre -. Reconocer su territorio y protegerlo. Y si hace falta, cerrarlo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Hombre, Paco, no me jodas!- protest\u00f3 el due\u00f1o -. Cerrarlo no puede ser, el turismo es bueno, la gente quiere venir al campo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Pues para el campo ser\u00eda mejor que no vinieran- cort\u00f3 Paco -. El campo no necesita que lo vengan a ver.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfAh, no?- se irrit\u00f3 el due\u00f1o -. \u00bfY de qu\u00e9 vamos a vivir la gente del campo? \u00bfDe qu\u00e9 voy a vivir yo?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ese es tu problema, no el problema del campo.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Venga, ahora no os pel\u00e9is vosotros- se interpuso Jaime -. Eso no va a pasar. Ning\u00fan pol\u00edtico se atrever\u00eda a tomar una decisi\u00f3n as\u00ed.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-El problema es que nadie se atreve a hacer nada- corrigi\u00f3 Paco -. Es el tercer atropello en un mes. Tenemos una poblaci\u00f3n de doscientos ejemplares. \u00bfCu\u00e1nto vamos a poder resistir?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No es momento para hacer pron\u00f3sticos- cort\u00f3 el due\u00f1o -. Ha sido una mala experiencia y est\u00e1is muy afectados. Venga, que saco el cognac y nos sentamos un momento al sol.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Si lo hubieras visto- dijo Jaime -. Ese pobre animal, destrozado. Una carretera recta, con total visibilidad. \u00bfQui\u00e9n puede ser tan imb\u00e9cil como para atropellar a un animal as\u00ed? Y una hembra embarazada. Cuando la cog\u00ed en brazos para subirla al coche no pude contener las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Ver\u00e1s cuando la vean los del Proyecto Lince- dijo Paco -. Ahora vamos para all\u00e1.<\/p>\n<p class=\"Marta\">Concha regres\u00f3 a la mesa. Se sent\u00f3 de nuevo entre sus ni\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Concha, \u00bfhas probado esta longaniza?- dijo Antonio -. Est\u00e1 riqu\u00edsima. \u00bfPor qu\u00e9 no le preguntas a la jefa si nos vender\u00eda alguna para llevarnos?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mam\u00e1, yo quiero nadar en el r\u00edo con mi flotador- dijo Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfEl flotador?- se burl\u00f3 Mariona -. Seguro que te lo has olvidado. Y como sin \u00e9l no sabes nadar\u2026<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Yo no me he olvidado el flotador- respondi\u00f3 Carlitos.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfLo has cogido?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-No.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00bfLo ves?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Lo habr\u00e1 cogido mam\u00e1.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-A ver, mam\u00e1- pregunt\u00f3 Mariona -. \u00bfHas cogido el flotador de Carlitos?<\/p>\n<p class=\"Marta\">-Mam\u00e1, que si has cogido el flotador.<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Mam\u00e1! \u00a1Que si has cogido el flotador!<\/p>\n<p class=\"Marta\">-\u00a1Mam\u00e1!<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Marta\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; ESTE CUENTO FUE PUBLICADO EN LA WEB KAOS EN LA RED &lt;kaosenlared.net&gt; &nbsp; \u00a9 &nbsp;Marta Tafalla, 2009 I -Me temo que nos hemos perdido- admiti\u00f3 el padre, conduciendo cada vez m\u00e1s despacio. -No quisiste hacer caso de aquel cartel que vimos- respondi\u00f3 su mujer, sentada a su lado y atrapada bajo un inmenso mapa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-22","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/22","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/22\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}