{"id":24,"date":"2012-09-08T11:48:37","date_gmt":"2012-09-08T11:48:37","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/el-futuro-de-nuestro-pasado-2006\/"},"modified":"2012-09-08T11:48:37","modified_gmt":"2012-09-08T11:48:37","slug":"el-futuro-de-nuestro-pasado-2006","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/el-futuro-de-nuestro-pasado-2006\/","title":{"rendered":"El futuro de nuestro pasado (2006)"},"content":{"rendered":"<p><strong>ESTE CUENTO FUE FINALISTA DEL <em>PRIMER CERTAMEN DE NARRATIVA BREVE SOBRE LA RECUPERACI\u00d3N DE LA MEMORIA HIST\u00d3RICA<\/em>,<\/p>\n<p><strong>CONVOCADO POR EL FORO POR LA MEMORIA Y LA UNIVERSIDAD DE C\u00d3RDOBA EN 2006,<\/p>\n<p><strong>Y PUBLICADO EN UN VOLUMEN COLECTIVO CON EL MISMO T\u00cdTULO.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a9 Marta Tafalla, 2006<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en el aula, y me recibi\u00f3 el caos. Aquella ma\u00f1ana el alboroto era m\u00e1s ensordecedor que nunca, aunque esta vez, al menos, lo justificaba una buena raz\u00f3n. Despu\u00e9s de dos semanas tratando en vano de interesar a una veintena de chavales de catorce a\u00f1os por el arte, hab\u00eda decidido cambiar de estrategia. El d\u00eda anterior me los hab\u00eda llevado a la biblioteca del instituto, y les hab\u00eda dado completa libertad para escoger la obra de arte que quisieran, de cualquier \u00e9poca o g\u00e9nero. Las pr\u00f3ximas clases tendr\u00edan que impartirlas ellos mismos presentando su obra elegida. Estaban encantados con la ida de convertirse en protagonistas, y su entusiasmo parec\u00eda augurar que el curso cambiar\u00eda de rumbo. Por ellos y por m\u00ed, cruc\u00e9 los dedos para que as\u00ed fuera.<\/p>\n<p>Lorena se hab\u00eda tomado muy en serio lo de ser profesora por un d\u00eda. Contemplaba las bromas de sus compa\u00f1eros, impasible, con los brazos cruzados, desde la altura de la tarima y de sus botas de tacones de un palmo. Luc\u00eda una falda oscura hasta los pies, y la larga melena peinada en un mo\u00f1o. Ten\u00eda a punto el ordenador y la pantalla, y hab\u00eda cubierto la mesa del profesor con sus apuntes, post-its de todos los colores, y una colecci\u00f3n de l\u00e1pices y rotuladores. Consegu\u00ed que el resto de la clase tomara asiento, yo me coloqu\u00e9 de pie en una esquina, e indiqu\u00e9 a Lorena que ya pod\u00eda empezar. Hab\u00eda le\u00eddo el texto de su exposici\u00f3n el d\u00eda antes, y confiaba en que, con un poco de suerte, la clase se desarrollar\u00eda bien.<\/p>\n<p>-La obra que voy a mostraros es una fotograf\u00eda- comenz\u00f3 -. Su autor se llama Jeff Wall y es canadiense. La obra es del a\u00f1o 2000. Os dir\u00e9 su t\u00edtulo despu\u00e9s, cuando la hayamos analizado. Las razones por las que me gusta son dos; la primera porque me parece muy bonita, y la segunda porque creo que tiene mucho significado. Ahora os ense\u00f1ar\u00e9 s\u00f3lo la mitad de la foto, y os pedir\u00e9 que me describ\u00e1is lo que veis.<\/p>\n<p>Lorena proyect\u00f3 en la pantalla la mitad superior de la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo la describir\u00edais?- pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>La imagen mostraba un cementerio en una ma\u00f1ana solitaria. Uno de esos cementerios de inmensos prados donde las tumbas reposan en la tierra, sus l\u00e1pidas alz\u00e1ndose blancas como el cabezal del \u00faltimo lecho, con el nombre de cada persona recordada y unas palabras de consuelo escritos en la piedra, salpicados por la sombra fresca de enormes \u00e1rboles y el revoloteo negro de algunos p\u00e1jaros. El verde del prado y el azul blanquinoso del cielo dominan la imagen, luminosos y serenos, aunque fr\u00edos. No hay visitantes, probablemente es todav\u00eda demasiado temprano. Pero al fondo s\u00ed se distinguen dos hombres en uniforme que parecen ser los jardineros y una larga manguera extendida sobre la hierba; su presencia, verlos cuidar del cementerio, resulta reconfortante. Estoy pensando en lo diferente que ser\u00eda la imagen sin esas dos figuras cuando me sorprende el gru\u00f1ido de uno de mis alumnos.<\/p>\n<p>-\u00a1Un cementerio! Nos vas a contar una peli de terror- se r\u00ede Carlos, el m\u00e1s revoltoso del grupo.<\/p>\n<p>-\u00a1Que salgan ya los zombies!- se a\u00f1ade Pablo, su compinche habitual, y ambos comienzan a dar palmadas y armar jaleo.<\/p>\n<p>Lorena se impacienta.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo la describir\u00edais <em>los dem\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p>-A m\u00ed no me gustan los cementerios- protesta Ana, la pecosa de la primera fila -. Vaya obra m\u00e1s rollo que has escogido. La m\u00eda es m\u00e1s divertida, ya lo ver\u00e1s.<\/p>\n<p>Por un momento tambi\u00e9n yo temo que es un comienzo demasiado dif\u00edcil, y que Lorena no tardar\u00e1 en perder la atenci\u00f3n de sus compa\u00f1eros. Pero me equivoco. Lorena ha invertido demasiadas energ\u00edas e ilusiones en su exposici\u00f3n, y no va a permitir que nadie arruine su d\u00eda.<\/p>\n<p>-Entonces os voy a contar lo que veo yo- impone su voz sobre risas y protestas -. A m\u00ed me ha gustado esta foto, porque muestra un cementerio muy diferente del de nuestro barrio. El cementerio donde est\u00e1n enterrados mis abuelos es horrible, porque las tumbas son como bloques de pisos, hay siete pisos, y mis abuelos est\u00e1n en el \u00faltimo, as\u00ed que para ponerles flores hemos de subirnos a una escalera. Y el d\u00eda de difuntos est\u00e1 tan lleno de gente que no se cabe en los pasillos. Adem\u00e1s no hay \u00e1rboles, y la gente lleva flores de pl\u00e1stico y es una horterada. En cambio el cementerio de la foto es muy agradable.<\/p>\n<p>Lorena mira esperanzada a sus compa\u00f1eros, que tan s\u00f3lo le devuelven muecas de impaciencia y alg\u00fan bostezo. Le hago un gesto para que contin\u00fae.<\/p>\n<p>-Ahora os mostrar\u00e9 la imagen entera- anuncia, y al hacerlo, toda la clase abre ojos de asombro.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 alucine!- saltan algunos.<\/p>\n<p>-\u00a1Ese fot\u00f3grafo est\u00e1 zumbado!<\/p>\n<p>En primer plano se ve una fosa preparada para colocar un nuevo ata\u00fad, el mont\u00f3n de tierra excavada esperando a un lado. Pero en el agujero abierto en la tierra, en ese peque\u00f1o espacio que ocupar\u00e1 una muerte humana, ha sucedido algo extra\u00f1o, algo que simplemente no puede ser, que es como una alucinaci\u00f3n, que nos atrapa en el instante de un parpadeo y luego se esfuma otra vez como lo hacen lo sue\u00f1os. El agujero est\u00e1 lleno de agua, y en \u00e9l ha germinado un mundo. Peces, an\u00e9monas, cangrejos, estrellas de mar e incluso un pulpo llenan ese mundo diminuto y colorista. Sus rojos y dorados brillantes contrastan con los colores fr\u00edos que componen el resto de la fotograf\u00eda. Algunos de los chavales se ponen en pie para mirar mejor, y siguen exclamando su sorpresa.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 veis ahora?- pregunta Lorena.<\/p>\n<p>-Eso es trampa, no es una foto- protesta Carlos.<\/p>\n<p>&nbsp;-No es una \u00fanica foto- corrige Lorena, que ha preparado especialmente esa cuesti\u00f3n -. Son varias fotos, que el autor ha montado en su estudio. En primer lugar, el artista cre\u00f3 esta imagen en su mente, y despu\u00e9s hubo de hacer muchas fotos distintas para poder componerla &#8211; explica, mirando de reojo sus apuntes sobre la mesa.<\/p>\n<p>-Pues eso no vale- insiste Carlos, defraudado.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no ha de valer?<\/p>\n<p>-Porque hacer una foto es hacer una foto, una sola, \u00bfverdad, profe?<\/p>\n<p>-No necesariamente- le contesto -. \u00bfQui\u00e9n inventa las reglas del arte? \u00bfRecord\u00e1is lo que hablamos en la primera clase de este curso?<\/p>\n<p>Ana levanta la mano.<\/p>\n<p>-Son los artistas quienes inventan las reglas del arte- contesta satisfecha.<\/p>\n<p>-Eso es- por un momento dudo si recordarles la teor\u00eda de Kant, pero no quiero robarles protagonismo -. La cuesti\u00f3n es si la obra os gusta, y qu\u00e9 os parece que significa.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieren decir esos peces?- pregunta Ricardo, que contin\u00faa de pie, mirando la foto con una mueca de total incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 cre\u00e9is vosotros que significan?- le devuelvo la pregunta.<\/p>\n<p>-\u00bfQue los muertos se han convertido en peces?- r\u00ede Carlos.<\/p>\n<p>-A m\u00ed me alegra- responde Sonia con timidez desde la \u00faltima fila-. Los cementerios son lugares tristes, pero \u00e9ste no lo es.<\/p>\n<p>-\u00bfY por qu\u00e9 no?- pregunta Lorena.<\/p>\n<p>-Supongo que porque no todo est\u00e1 muerto.<\/p>\n<p>-\u00bfPero de d\u00f3nde han salido los peces?- insiste Ricardo.<\/p>\n<p>-Alguien ha ido y ha volcado un acuario, profe- r\u00ede Antonio.<\/p>\n<p>Lorena se impacienta. Normalmente r\u00ede los chistes de sus amigos, pero hoy que le toca llevar la clase, no le hacen tanta gracia. Se pasea por la tarima y les lanza una mirada de autoridad.<\/p>\n<p>-Es una met\u00e1fora. No tiene un sentido literal- explica ignorando las risitas de Carlos y sus vecinos de mesa -. Hay que encontrarle el sentido, y a lo mejor hay m\u00e1s de uno.<\/p>\n<p>-Significa que en el lugar de la muerte, ahora hay vida- afirma Raquel completamente convencida -. Por eso es alegre.<\/p>\n<p>-Bravo- aplaude Lorena -. Alguien lo ha entendido. Si yo fuera la profe de verdad te pondr\u00eda un punto.<\/p>\n<p>-Gracias, aunque no seas la profe de verdad.<\/p>\n<p>-Eso es trampa- protesta Antonio-. Son muy amigas, \u00a1seguro que le la chivado la respuesta antes de clase!<\/p>\n<p>-No le puede haber chivado la respuesta, porque hay diversas respuestas posibles- intento calmarlo -. \u00bfSe te ocurre otra idea? \u00bfSe os ocurren otras ideas a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>-La vida comenz\u00f3 en el mar- apunta Antonio dudando.<\/p>\n<p>-As\u00ed que tal vez la fotograf\u00eda no trate meramente de vida, sino del origen de la vida- le ayudo a desarrollar su idea.<\/p>\n<p>-Entonces significa que all\u00ed donde hay un final, tambi\u00e9n hay un origen- se suma Raquel.<\/p>\n<p>-\u00a1Eh, esa era mi idea, la estaba explicando yo!- protesta Antonio de nuevo.<\/p>\n<p>Al momento est\u00e1n todos hablando a la vez, pero est\u00e1n proponiendo ideas interesantes, y Lorena apunta algunas de ellas en la pizarra. Pasado el primer mal rato, Lorena luce feliz su entusiasmo sobre la tarima, poniendo orden en las intervenciones de sus compa\u00f1eros. Luego nos explica el complejo procedimiento con el que Jeff Wall cre\u00f3 esa imagen a partir de fotos anteriores. El inter\u00e9s de sus compa\u00f1eros crece cuando les narra las dificultades t\u00e9cnicas que el fot\u00f3grafo hubo de superar. Yo miro mi reloj; ya ha pasado media hora, y si el nivel de atenci\u00f3n se mantiene un rato m\u00e1s, ser\u00e1 la primera clase de este curso que finaliza con \u00e9xito.<\/p>\n<p>-La fotograf\u00eda se titula <em>La tumba inundada<\/em>. Os la he mostrado- contin\u00faa explicando Lorena-, para que la pr\u00f3xima vez que vay\u00e1is a un cementerio os sint\u00e1is menos tristes. Yo me pongo muy triste cuando vamos a ver la tumba de mis abuelos. Mi madre llora cada vez, y yo me siento muy mal. Cuando volvamos al cementerio, me acordar\u00e9 de las an\u00e9monas y las estrellas de mar, y me sentir\u00e9 mejor. Y ya est\u00e1 todo, profe &#8211; acaba precipitadamente -. Ya me puedo sentar.<\/p>\n<p>-Todav\u00eda no- le pido, y me dirijo a los dem\u00e1s -. Despu\u00e9s de haber discutido el significado de la obra durante todo este tiempo, \u00bfqu\u00e9 es lo que os parece ahora? \u00bfOs gusta?<\/p>\n<p>Recorro sus rostros buscando una mirada interesada, y es entonces cuando descubro, al fondo del aula, los ojos de Miguel, encendidos de ira y de desprecio. La forma en que contempla a Lorena es un insulto sin palabras. Baja la cabeza en cuanto percibe mi mirada sorprendida, y yo prefiero fingir que no me he dado cuenta. Pero Lorena tambi\u00e9n lo ha visto, y le est\u00e1 devolviendo una mirada dolida.<\/p>\n<p>-A Miguel no le gusta nada mi foto- dice en voz alta.<\/p>\n<p>-D\u00e9jame en paz- gru\u00f1e \u00e9l.<\/p>\n<p>Hay alguna risita alrededor, pero logro que vuelvan a guardar silencio.<\/p>\n<p>-\u00c1nimo, Miguel- le propongo -. \u00bfPor qu\u00e9 no compartes tu opini\u00f3n con nosotros?<\/p>\n<p>-Mi opini\u00f3n es que esta clase es un tostonazo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo est\u00e1s siendo maleducado con tu compa\u00f1era?<\/p>\n<p>-Es que es una pelmaza, con este rollo de los cementerios.<\/p>\n<p>-Gracias por tu apoyo- contesta Lorena m\u00e1s tiesa todav\u00eda -. Ya veremos qu\u00e9 obra de arte nos traer\u00e1s t\u00fa, \u00bfa lo mejor tu suspenso en mates? Lucir\u00e1 muy bonito en la pantalla, junto al suspenso en f\u00edsica, en historia\u2026<\/p>\n<p>Hay una explosi\u00f3n de insultos en todas direcciones, y tardo cinco minutos en restaurar el orden. Mientras consigo que se calmen, miro mi reloj y trato de decidir r\u00e1pidamente qu\u00e9 hacer con el cuarto de hora que nos queda. La opci\u00f3n m\u00e1s prudente ser\u00eda ignorar la intervenci\u00f3n de Miguel y devolver la clase a su cauce. Pero por otro lado, me pregunto si podr\u00eda intentar resolver esa tensi\u00f3n, si podr\u00eda despertar la curiosidad de Miguel, si podr\u00eda&#8230; inspiro hondo, y me vuelvo hacia \u00e9l. Lo m\u00e1s probable es que yo misma acabe conduciendo a la cat\u00e1strofe la primera sesi\u00f3n que nos hab\u00eda funcionado, pero no puedo dejar que Miguel se marche as\u00ed de mi clase, sin haber aprendido nada.&nbsp;<\/p>\n<p>-Ver\u00e1s, Miguel- le digo -, una forma de aproximarnos a una obra de arte, de preguntarnos lo que significa, es relacionarla con nuestras experiencias personales. \u00bfPor qu\u00e9 no piensas en tus propias vivencias, en las veces que has ido a un cementerio?<\/p>\n<p>-Yo nunca he ido a un cementerio- responde cortante.<\/p>\n<p>&nbsp;-Porque le da miedo que salgan los zombies- se burla Pablo.<\/p>\n<p>Vuelve a haber risitas, pero al menos me dan tiempo para pensar.<\/p>\n<p>-Bueno, si t\u00fa no has ido nunca a un cementerio, entonces al menos habr\u00e1n ido tus padres, y podr\u00e1s preguntarles\u2026<\/p>\n<p>-Nosotros nunca vamos al cementerio.<\/p>\n<p>Tengo que alzar la voz para que Carlos y sus compa\u00f1eros guarden silencio, y mientras los ri\u00f1o, comienzo a temer que no deber\u00eda haber preguntado nada. Ahora ya no puedo dar marcha atr\u00e1s.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres contarnos por qu\u00e9 no?- le pido que contin\u00fae.<\/p>\n<p>-Yo no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 enterrada mi familia- responde al final.<\/p>\n<p>Antonio se vuelve hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>-Preg\u00fantaselo a tus padres, tonto- se r\u00ede.<\/p>\n<p>Miguel nos lanza entonces la mirada m\u00e1s furiosa que le he visto nunca, y me arrepiento completamente de haberle hecho hablar. Lo est\u00e1 pasando mal, y seg\u00fan c\u00f3mo reaccionen sus compa\u00f1eros, lo va a pasar mucho peor. Tendr\u00e9 que avanzar con cuidado, con mucha prudencia.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres contarnos por qu\u00e9 no lo sab\u00e9is?- le ofrezco.&nbsp;<\/p>\n<p>-De la familia de mi padre no sabemos nada, porque se cri\u00f3 en un orfanato- responde r\u00e1pido, cortante -. Vivimos con la familia de mi madre, con mis abuelos. Y mi abuela no sabe d\u00f3nde fueron enterrados sus padres. Los fusilaron y los tiraron en una fosa com\u00fan en las afueras, pero no sabemos d\u00f3nde, porque no dejaron ninguna se\u00f1al. Mi abuela cree que est\u00e1 a la izquierda de la carretera, en la \u00faltima curva antes de entrar en la ciudad, pero no lo sabemos seguro.<\/p>\n<p>Por primera vez, se hace el silencio en el aula. Sus compa\u00f1eros han dejado de re\u00edrse.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 los fusilaron?- pregunta Lorena con una expresi\u00f3n de horror.<\/p>\n<p>-Fue justo al final de la guerra civil- cuenta Miguel, que sigue lanzando miradas llenas de ira a su alrededor -. Los padres de mi abuela ten\u00edan una peque\u00f1a librer\u00eda. Cuando se acab\u00f3 la guerra, los que ganaron los acusaron de vender libros que animaban al otro bando, y de haber escondido soldados en su almac\u00e9n. Los juzgaron y los fusilaron en un mismo d\u00eda. Y no los enterraron en el cementerio, sino en una fosa com\u00fan, con otra gente. Y no dejaron ninguna se\u00f1al.<\/p>\n<p>-Pero s\u00ed podr\u00e1s ir al cementerio a ver a los padres de tu abuelo- dice Lorena tratando de animarlo.<\/p>\n<p>\u00c9l niega con la cabeza.<\/p>\n<p>-\u00bfTampoco sab\u00e9is d\u00f3nde est\u00e1n?- pregunta Raquel.<\/p>\n<p>-S\u00ed que lo sabemos, pero mi abuelo no quiere ir. Lo echaron de casa cuando se hizo novio de mi abuela, porque mi abuela era hija de unos fusilados. Nunca se reconciliaron, y cuando sus padres murieron en un accidente, mi abuelo no fue al entierro. No ha ido nunca al cementerio.&nbsp;<\/p>\n<p>Hay un silencio que nadie se atreve a romper. Yo no deseo intervenir, preferir\u00eda que fueran ellos quienes respondieran a Miguel. Pero ninguno se atreve a decirle nada. Al final tomo la palabra. Intento explicarles que el caso de Miguel no es \u00fanico, ni mucho menos. Que en nuestro pa\u00eds hay muchas personas que ignoran d\u00f3nde se encuentran los cuerpos violentados de sus familiares. Les cuento que son v\u00edctimas de la guerra civil y de la dictadura.<\/p>\n<p>-Pero aunque los fusilaran- pregunta Ana -, \u00bfpor qu\u00e9 no los enterraban en el cementerio?<\/p>\n<p>-\u00bfPorque eran taca\u00f1os?- apunta Carlos.<\/p>\n<p>-Para que sus familias no los encontraran- responde Sonia.<\/p>\n<p>-Para que no les pudieran llevar flores- se suma Raquel.<\/p>\n<p>-Y adem\u00e1s es como una deshonra, como un insulto- a\u00f1ade Antonio.<\/p>\n<p>-Y no se puede decir que \u201cdescansen en paz\u201d- afirma Lorena.<\/p>\n<p>La mirada de Miguel se suaviza un poco ante la inesperada comprensi\u00f3n de sus compa\u00f1eros de aula.<\/p>\n<p>-Dice mi abuelo- explica -, que es como una tortura psicol\u00f3gica. Que quienes mataron a los padres de mi abuela, adem\u00e1s, siguen torturando psicol\u00f3gicamente a mi abuela. Que le han estado haciendo sufrir todos estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Algunos compa\u00f1eros se levantan de sus sitios, y se sientan sobre las mesas, m\u00e1s cerca de Miguel. Murmullan palabras de apoyo, sin saber muy bien qu\u00e9 decir.<\/p>\n<p>Ana se sienta sobre su mesa de la primera fila.<\/p>\n<p>-\u00bfY tus bisabuelos tambi\u00e9n han seguido sufriendo todo este tiempo?- pregunta -. Como no pueden descansar en paz\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfSufren los muertos, profe?- pregunta Antonio.<\/p>\n<p>-Bueno- trato de explicarles -, en alg\u00fan sentido sufre su nombre, su dignidad. Si queremos contar la historia de su vida, no podemos narrar el final, porque la historia est\u00e1 interrumpida. Sus cuerpos todav\u00eda no han encontrado reposo, no est\u00e1n donde deber\u00edan estar, y por otro lado, si fueron asesinados, est\u00e1n esperando que se les haga justicia. Habr\u00eda que concluir sus historias para que dejaran de sufrir.<\/p>\n<p>-Profe, \u00bftienen derechos humanos los muertos?- pregunta Sonia -. Dice el profe de \u00e9tica que todo aqu\u00e9l que puede sufrir dolor ha de tener unos derechos que lo protejan.<\/p>\n<p>-Aunque no pueda hablar para exigirlos por s\u00ed mismo- puntualiza&nbsp; Ana-. Lo dijo el de \u00e9tica.<\/p>\n<p>-Pero se refer\u00eda a los reci\u00e9n nacidos, no a los muertos- protesta Antonio.<\/p>\n<p>-No es una pregunta f\u00e1cil- les intento explicar -, pero s\u00ed, supongo que las personas, incluso despu\u00e9s de muertas siguen teniendo derechos. Si se puede violentar sus cuerpos y su memoria, entonces deber\u00edan tener unos derechos que los protejan. Y desde luego se los est\u00e1 violentando si sus cuerpos son maltratados y lanzados a una fosa com\u00fan, en vez de ser entregados a sus familias. Y si fueron condenados injustamente, pues tienen derecho a que se reabra su caso.<\/p>\n<p>Miguel tiene la cabeza baja y no dice nada.<\/p>\n<p>Carlos se mueve nervioso en su silla.<\/p>\n<p>-Pero si se trata de sus bisabuelos, quiere decir que hace much\u00edsimo tiempo de todo eso. Hace siglos de eso. \u00bfNo se olvida uno cuando pasa tanto tiempo?<\/p>\n<p>-Eres tonto, Carlos- responde Raquel -. Precisamente porque ha pasado tanto tiempo, a la abuela de Miguel le deber\u00edan haber devuelto a sus padres.<\/p>\n<p>-Mi abuela ha vivido toda su vida sin saber d\u00f3nde est\u00e1n- contesta \u00e9l entonces -. Y dice que no quiere morirse sin saberlo. Por eso cada a\u00f1o que pasa est\u00e1 m\u00e1s triste.<\/p>\n<p>-\u00bfY por qu\u00e9 no los han sacado ya de la fosa? \u2013 pregunta Antonio -. La guerra ya se acab\u00f3, y la dictadura tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-Ahora tenemos un Estado de derecho- recita Ana.<\/p>\n<p>-Pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 su abuela sigue sin saber d\u00f3nde est\u00e1n enterrados sus padres?- pregunta Antonio.<\/p>\n<p>Las miradas se vuelven hacia m\u00ed, y yo trato de explicarles que la transici\u00f3n a la democracia fue muy fr\u00e1gil, y que para no ponerla en peligro se hizo un pacto de olvido. Pero que ahora, con ya tres d\u00e9cadas de democracia y habiendo entrado en el siglo XXI, ser\u00eda hora de volver la mirada hacia nuestra historia. Les cuento que la violencia no prescribe, y que muchas v\u00edctimas siguen esperando que se les haga justicia. Les hablo de la memoria. Pero mis palabras se vuelven cada vez m\u00e1s abstractas, y ellos me miran como si yo me alejara lentamente. As\u00ed que decido dejar que sean ellos quienes contin\u00faen.<\/p>\n<p>-Miguel- le pregunto -. \u00bfQu\u00e9 crees t\u00fa que se deber\u00eda hacer?<\/p>\n<p>-No lo s\u00e9.<\/p>\n<p>-Habr\u00eda que buscarlos- apunta Sonia -. Adem\u00e1s, si hay m\u00e1s personas enterradas en la fosa, habr\u00e1 m\u00e1s familias que las busquen.<\/p>\n<p>Ana frunce el ce\u00f1o.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo los buscamos?<\/p>\n<p>-Podemos preguntar a la gente mayor, alguno recordar\u00e1 d\u00f3nde est\u00e1 la fosa.<\/p>\n<p>-Pero- interrumpe Ana -, \u00bfy si resulta que tambi\u00e9n encontramos a quienes los fusilaron?<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s la miran desconcertados.<\/p>\n<p>-\u00bfY si resulta que quien los fusil\u00f3 es el bisabuelo de alg\u00fan compa\u00f1ero de este cole? \u00bfO de esta clase?- insiste ella.<\/p>\n<p>Todos quedan aturdidos ante la pregunta. Se miran entre ellos y me miran a m\u00ed.<\/p>\n<p>-Es verdad, \u00bfqu\u00e9 haremos entonces?- pregunta Antonio -. Si son la familia de alguien de esta clase, \u00bftendremos que pelearnos?<\/p>\n<p>Miguel se encoge de hombros.<\/p>\n<p>-Mis otros bisabuelos eran del otro bando, y no me gustar\u00eda que mi familia volviera a dividirse. Pero s\u00ed quiero que mi abuela pueda saber donde est\u00e1n sus padres.<\/p>\n<p>Luego se agita nervioso en la silla y mira hacia la puerta del aula. Ha sido muy valiente al contar algo tan doloroso ante toda la clase, pero ahora ya no puede m\u00e1s. Al final me pide si puede salir al lavabo. Sus compa\u00f1eros lo miran marcharse con inesperado respeto.<\/p>\n<p>-Profe- propone Lorena en cuanto Miguel cierra la puerta tras de s\u00ed -, deber\u00edamos ayudarle a encontrar a sus bisabuelos. Podemos enviar una carta al gobierno.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n la podr\u00edamos enviar a los peri\u00f3dicos- a\u00f1ade Antonio.<\/p>\n<p>Lorena, cada vez m\u00e1s segura y entusiasmada en su papel, se sienta a la mesa del profesor, abre su libreta, y comienza a escribir y a recitar: \u201cSe\u00f1ores del gobierno, somos alumnos del Instituto Federico Garc\u00eda Lorca. El motivo de nuestra carta\u2026\u201d<\/p>\n<p>Raquel levanta la mano.<\/p>\n<p>-\u00a1Profe! Podr\u00edamos ense\u00f1arla a todo el cole, y pedir a todos que la firmen.<\/p>\n<p>-Eso, y luego la enviamos a los diarios- insiste Antonio.<\/p>\n<p>Al momento suena el timbre que pone fin a la clase y da inicio al recreo, pero esta vez no salen corriendo del aula. Se acercan a Lorena, y discuten con ella frase por frase lo que est\u00e1 escribiendo. Entienden los conceptos que utilizan tan s\u00f3lo a medias y no saben nada de legislaci\u00f3n, pero han comprendido el problema y son capaces de imaginar soluciones. Cuando Miguel regresa, con el rostro enrojecido y una mirada inc\u00f3moda, duda si entrar o no en el aula. Sonia le pide que se acerque, y Lorena le lee la primera redacci\u00f3n de la carta. \u00c9l los mira tan asombrado que no acierta a decir nada.<\/p>\n<p>Yo salgo del aula sin que se den cuenta. No necesitan un discurso m\u00edo como colof\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, \u00e9sta ha sido su clase, se la han hecho verdaderamente suya. Mientras me dirijo hacia la sala de profesores, rodeada del barullo de chavales de todas las edades trotando por las escaleras hacia los patios, me pregunto qu\u00e9 contar\u00e1 Miguel al llegar a su casa, qu\u00e9 contar\u00e1n cada uno de ellos esa noche en la hora de la cena. En qu\u00e9 pensar\u00e1n la pr\u00f3xima vez que vean por televisi\u00f3n un reportaje sobre la guerra civil o documentales sobre otras guerras. No s\u00e9 c\u00f3mo reaccionar\u00e1n sus compa\u00f1eros de otras clases cuando les lean la carta y les pidan que se sumen a ella. Pero se merecen que conf\u00ede en ellos. Despu\u00e9s de todo, ellos son los herederos de nuestro pasado, de lo mejor y lo peor de nuestro pasado, y en sus manos est\u00e1 decidir c\u00f3mo construyen a partir de \u00e9l su propio futuro. Son ellos quienes deber\u00e1n resolver las cuentas pendientes que han dejado generaciones anteriores. Aquellas historias de nuestra historia que no fueron terminadas en su momento est\u00e1n esperando que ellos las concluyan. En sus manos est\u00e1 el futuro de nuestro pasado.<\/p>\n<p>&nbsp; Entro en la sala de profesores, y all\u00ed me reciben las mismas caras de siempre. En todas ellas, el mismo estr\u00e9s y cansancio de luchar con centenares de ni\u00f1os y adolescentes cada d\u00eda, de pelear por su atenci\u00f3n, para que aprendan algo \u00fatil, de pelear adem\u00e1s con sus padres, con sus familias. Sus miradas pacientes y tozudas recuerdan que \u00e9sta no es una profesi\u00f3n f\u00e1cil. Me pregunto qu\u00e9 dir\u00e1 mi rostro dentro de unos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Me siento entre ellos. Francisco, el catedr\u00e1tico de matem\u00e1ticas, ha preparado caf\u00e9, y acepto una taza. Con Susan, la profesora de ingl\u00e9s, intercambiamos como siempre galletas rellenas de mermelada y chocolate, y la rechoncha psic\u00f3loga del centro nos lanza una mirada reprobatoria mientras mordisquea bastones sin sal.<\/p>\n<p>Luego entra Laura, la directora del instituto. Nos saluda a todos y se sienta a mi lado.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 nuestra novata?- bromea -. \u00bfQu\u00e9 tal tu primer mes con nosotros? \u00bfComienzas a aclimatarte?<\/p>\n<p>-La verdad es que estoy sorprendida- le contesto -. Imaginaba este trabajo de otra forma.<\/p>\n<p>-Cu\u00e9ntame, \u00bfc\u00f3mo lo imaginabas?<\/p>\n<p>-Te confesar\u00e9 algo: cuando me apunt\u00e9 para hacer substituciones en institutos no estaba segura de querer ser profesora. Me encantan los ni\u00f1os, pero me aterrorizaba la idea de pasarme la vida volviendo a explicar otra vez las mismas cosas que mis profesores me hab\u00edan explicado a m\u00ed. Me imaginaba a m\u00ed misma como un loro, repitiendo a\u00f1o tras a\u00f1o lo que ya hab\u00edan repetido mis maestros. No parec\u00eda muy emocionante.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 has descubierto ahora?<\/p>\n<p>-He entendido que la educaci\u00f3n consiste precisamente en trabajar para evitar las repeticiones. Que el monstruo que combatimos en las escuelas no es la ignorancia, sino la repetici\u00f3n. Que nuestro objetivo es conseguir que las nuevas generaciones no queden atrapadas en nuestros errores.<\/p>\n<p>-S\u00ed, eso es lo que intentamos. Pero no depende s\u00f3lo de nuestros esfuerzos. En realidad la mayor parte depende de ellos. De que sean capaces de hacer algo nuevo con los conocimientos que les transmitimos.<\/p>\n<p>-S\u00ed, y no hay forma de adivinar lo que har\u00e1n. La verdad es que este es un trabajo lleno de sorpresas, porque los chavales son imprevisibles.<\/p>\n<p>-Me parece que querr\u00e1s seguir siendo profesora.<\/p>\n<p>-Bueno, todav\u00eda no estoy completamente decidida. Pero lo cierto es que tengo una enorme curiosidad por saber qu\u00e9 pasar\u00e1 ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"inline inline-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/gent.uab.cat\/marta.tafalla\/sites\/gent.uab.cat.marta.tafalla\/files\/images\/jeff wall.png\" alt=\"La tumba inundada, Jeff Wall\" title=\"La tumba inundada, Jeff Wall\"  class=\"image image-_original \" width=\"531\" height=\"440\" \/><span class=\"caption\"><strong>La tumba inundada, Jeff Wall<\/strong><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTE CUENTO FUE FINALISTA DEL PRIMER CERTAMEN DE NARRATIVA BREVE SOBRE LA RECUPERACI\u00d3N DE LA MEMORIA HIST\u00d3RICA, CONVOCADO POR EL FORO POR LA MEMORIA Y LA UNIVERSIDAD DE C\u00d3RDOBA EN 2006, Y PUBLICADO EN UN VOLUMEN COLECTIVO CON EL MISMO T\u00cdTULO. &nbsp; \u00a9 Marta Tafalla, 2006 &nbsp; &nbsp; &nbsp; Entr\u00e9 en el aula, y me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-24","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/24","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/24\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/marta-tafalla\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}