{"id":2144,"date":"2022-02-15T11:47:12","date_gmt":"2022-02-15T11:47:12","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/02\/15\/hacia-una-neuroeducacion-y-algunas-reflexiones-marxistas\/"},"modified":"2022-02-15T11:47:12","modified_gmt":"2022-02-15T09:47:12","slug":"hacia-una-neuroeducacion-y-algunas-reflexiones-marxistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/02\/15\/hacia-una-neuroeducacion-y-algunas-reflexiones-marxistas\/","title":{"rendered":"<strong>HACIA UNA NEUROEDUCACI\u00d3N (Y ALGUNAS REFLEXIONES MARXISTAS)<\/strong>"},"content":{"rendered":"<p>NOTA: Redact\u00e9 esta entrada el 29 de noviembre de 2021, pero la publico ahora a causa del ciberataque que la UAB sufri\u00f3 entonces y que caus\u00f3 la suspensi\u00f3n temporal del blog<\/p>\n<p>La entrada de hoy est\u00e1 escrita en reacci\u00f3n al volumen de Francisco Mora <em>Neuroeducaci\u00f3n: S\u00f3lo se puede aprender lo que se ama<\/em> (2013). Mora es doctor en Medicina y Neurociencia, no pedagogo, pero lleva a\u00f1os trabajando en \u2018neuroeducaci\u00f3n\u2019, es decir, el campo que propone que la educaci\u00f3n podr\u00eda ser mucho m\u00e1s eficaz si entendi\u00e9ramos con m\u00e1s precisi\u00f3n c\u00f3mo funciona el cerebro humano. Esto suena apropiado, del mismo modo que una supone que el entrenamiento deportivo mejora cuanto m\u00e1s conoce el entrenador las caracter\u00edsticas anat\u00f3micas y las capacidades de los atletas. Sin embargo, este volumen en particular me ha decepcionado, ya que parece que todav\u00eda estamos muy lejos de adaptar la educaci\u00f3n a la excitaci\u00f3n de determinadas zonas del cerebro. Mora no ofrece, en definitiva, ninguna receta para rehacer la educaci\u00f3n de manera que se puedan idear ejercicios que estimulen, como digo, \u00e1reas cerebrales clave. Prueba de ello es que al tratar el gran problema de c\u00f3mo encender la curiosidad de los alumnos ofrece los siguientes consejos (estoy parafraseando)<\/p>\n<p>1) Empezar con algo que provoque.<br \/>\n2) Presentar una pregunta mundana basada en experiencias cotidianas con las que el alumno pueda sentirse relacionado.<br \/>\n3) Cree un ambiente relajado, para que los alumnos se sientan c\u00f3modos; nunca se deben juzgar sus aportaciones como inferiores o inadecuadas.<br \/>\n4) Dar tiempo suficiente para que todos los alumnos realicen las tareas.<br \/>\n5) En un contexto de seminario, evitar hacer preguntas directas; suscitar preguntas de los propios estudiantes.<br \/>\n6) Durante las clases, introducir elementos que resulten chocantes, sorprendentes, perturbadores&#8230;<br \/>\n7) &#8230; asegur\u00e1ndose de que no provocan ansiedad.<br \/>\n8) En un contexto de seminario, invite a los alumnos a participar activamente.<br \/>\n9) Premiar con elogios las buenas aportaciones de los alumnos (preguntas, comentarios).<br \/>\n10) Ayudar a los alumnos a encontrar la respuesta a una pregunta, en lugar de d\u00e1rsela.<\/p>\n<p>Suspiro profundo&#8230; Para esto no necesitamos la neurociencia, sino el simple sentido com\u00fan pedag\u00f3gico. Por supuesto, si eres de los que piensan que transmitir la informaci\u00f3n a trav\u00e9s de clases magistrales en las que no tienen que intervenir los alumnos es el mejor m\u00e9todo pedag\u00f3gico, los consejos de Mora te deben parecer muy innovadores. Pero espero que no seas ese tipo de profesor.<\/p>\n<p>Perm\u00edtame volver al subt\u00edtulo del libro de Mora, <em>S\u00f3lo se puede aprender lo que se ama<\/em>. En teor\u00eda, los mejores maestros son los que te hacen amar aquellas materias que inicialmente te eran indiferentes, o incluso hostiles. Sin embargo, creo que hay un l\u00edmite para ese tipo de milagro, y ese enamoramiento repentino de alguna materia posiblemente corresponda a que el maestro cosquillea una zona del cerebro hasta entonces dormida. No creo, sin embargo, que en mis treinta a\u00f1os como profesora de Literatura haya convertido a ning\u00fan no-lector en lector, aunque puede ser que haya interesado a algunos alumnos en ciertos textos. Asimismo, aunque en mis tiempos de estudiante de licenciatura una buena profesora que ahora es mi colega (Mireia Llin\u00e0s) consigui\u00f3 que me interesara mucho por la Ling\u00fc\u00edstica, eso no fue suficiente para mantener una vocaci\u00f3n firme en este \u00e1rea de conocimiento, y acab\u00e9 abrazando la que parece ser mi \u00e1rea natural de inter\u00e9s, la Literatura.<\/p>\n<p>He pensado mucho en por qu\u00e9 algunas personas, como yo misma, amamos la lectura mientras que otras nunca adquieren el h\u00e1bito. Mi conclusi\u00f3n neurocient\u00edfica provisional es que nuestros cerebros est\u00e1n cableados (s\u00ed, es un anglicismo feo) para que obtengamos placer de ello, del mismo modo que los cerebros de las personas que disfrutan practicando deportes obtienen placer al hacer ejercicio. La educaci\u00f3n, tal y como la entendemos hoy en d\u00eda, supone que la mente y el cuerpo pueden ser entrenados para leer y hacer ejercicio como habilidades b\u00e1sicas que los humanos necesitan para llevar una vida productiva. Sin embargo, recuerdo con regocijo el d\u00eda en que, al final de la escuela secundaria, me libr\u00e9 por fin de la clase de educaci\u00f3n f\u00edsica que me hab\u00eda hecho sentir tan terriblemente inc\u00f3moda desde los seis a\u00f1os. \u00bfPor qu\u00e9 esa incomodidad? Porque me juzgaban seg\u00fan lo que mis compa\u00f1eros pod\u00edan hacer, no seg\u00fan lo que yo misma pod\u00eda hacer \u2013nadie se molest\u00f3 en comprobar, por ejemplo, que yo era mucho mejor bailando que corriendo. Supongo, por tanto, que muchos de nuestros alumnos en el grado de Estudios Ingleses sienten el mismo regocijo cuando aprueban la \u00faltima clase obligatoria de Literatura. Porque, \u00bfrecuerdas?, \u2018s\u00f3lo se puede aprender lo que se ama\u2019, y no se pueden aprender las bellezas de la literatura angl\u00f3fona si no se ama la lectura para empezar. Y eso, al parecer, tiene que ver con la naturaleza de cada cerebro.<\/p>\n<p>As\u00ed que aqu\u00ed est\u00e1 el problema: los neuroeducadores como Mora utilizan un modelo general para el cerebro humano, pero posiblemente est\u00e1n pasando por alto los matices de cada cerebro humano individual. Tal y como funciona la educaci\u00f3n, ense\u00f1amos a los ni\u00f1os hasta los 16 a\u00f1os los mismos contenidos, suponiendo que eso es lo que todos necesitan para convertirse en ciudadanos responsables y en personas suficientemente maduras para emprender la siguiente etapa de su educaci\u00f3n. Sin embargo, el sistema est\u00e1 produciendo alumnos que, o bien est\u00e1n tan desinteresados que abandonan, o bien alumnos que aprenden a desenvolverse en el sistema aunque nunca les interese realmente gran parte de lo que se les ense\u00f1a. No creo que haya habido nunca un solo estudiante en la educaci\u00f3n primaria y secundaria que haya disfrutado aprendiendo todas las asignaturas, ni siquiera los ni\u00f1os con las notas m\u00e1s altas. Los neuroeducadores nos dicen que si supi\u00e9ramos c\u00f3mo funciona el cerebro de los ni\u00f1os podr\u00edamos limar las dificultades de todos para aprender y ense\u00f1ar a los ni\u00f1os con menos aturdimiento mutuo el actual plan de estudios, dise\u00f1ado, seamos sinceros, con poco cuidado para despertar realmente el amor por el aprendizaje.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea al rev\u00e9s. Si comprendi\u00e9ramos bien las inclinaciones de cada cerebro humano, podr\u00edamos adaptar la educaci\u00f3n a las capacidades de cada ni\u00f1o y as\u00ed involucrarlo en su educaci\u00f3n desde el principio. Supongamos, en aras de la argumentaci\u00f3n, que los neur\u00f3logos descubren que hay una zona del cerebro que indica que una persona tiene grandes habilidades mec\u00e1nicas, quiz\u00e1 incluso de tipo ingenieril. \u00bfPor qu\u00e9 esta persona pasar\u00eda toda su infancia sin desarrollar esas habilidades, siendo alimentada en su lugar con una dieta seca de asignaturas que nunca le interesar\u00e1n? Lo mismo con cualquier otro tipo de habilidad, y siempre suponiendo que se pueda encontrar una correspondencia entre ciertos pliegues del cerebro y ciertas habilidades. Pensad en esto: los que tenemos inclinaciones acad\u00e9micas nos adaptamos m\u00e1s o menos bien al tipo de educaci\u00f3n actual, que se basa en la producci\u00f3n de ejercicios; pero si nos sometieran a una educaci\u00f3n basada en el trabajo manual, probablemente nos ir\u00eda mal. Sin embargo, pocas de las personas que se horrorizan por el hecho de que tantos ni\u00f1os abandonen la escuela secundaria se plantean si el problema es, de hecho, la rigidez del modelo educativo escolar.<\/p>\n<p>\u00bfEstoy diciendo que esto deber\u00eda ser Un mundo feliz y que la gente deber\u00eda ser educada de acuerdo con un an\u00e1lisis neurol\u00f3gico de sus cerebros tomado a los tres a\u00f1os, antes de comenzar la escuela? En realidad no, aunque creo que cualquier profesor perspicaz puede ver que ense\u00f1ar, por ejemplo, matem\u00e1ticas a ciertos ni\u00f1os (como yo) es una p\u00e9rdida de tiempo para el profesor y el alumno; o que los ni\u00f1os bajitos nunca ser\u00e1n jugadores de baloncesto. Lo que hacemos, en cambio, cuando un ni\u00f1o no se interesa por una asignatura, o por la educaci\u00f3n en general, es descartar a ese ni\u00f1o como un perdedor nato en el peor de los casos y como un fracaso escolar en el algo menos peor. Si vamos por el camino que abre las ideas de Mora, entonces, no hay fracaso por parte del ni\u00f1o, sino por parte del sistema que no ha sabido entender sus capacidades y proporcionarle la mejor educaci\u00f3n posible (sobre todo a nivel de secundaria). <\/p>\n<p>Tal y como funciona ahora el sistema, de la forma m\u00e1s barata posible, todos los ni\u00f1os se ven obligados a entrar en el mismo molde. A nadie se le escapa que los ni\u00f1os de entornos m\u00e1s ricos obtienen mejores resultados, no porque sean m\u00e1s inteligentes, sino porque reciben una atenci\u00f3n m\u00e1s personalizada que puede sacar a relucir sus mejores habilidades. Hay el mismo n\u00famero de futuros m\u00e9dicos o dise\u00f1adores potenciales en cada grupo social, o de operarios de gr\u00faa y cocineros de comida r\u00e1pida, pero mientras que a los ni\u00f1os de entornos m\u00e1s ricos siempre se les supervisa para que sus habilidades florezcan, a los ni\u00f1os de entornos m\u00e1s pobres se les dice que eso s\u00f3lo pueden ocurrir en circunstancias excepcionales que requieren un compromiso extraordinario, ya sea del individuo o de la familia. Y que el trabajo duro y poco cualificado va a ser el destino de la gran mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Estoy segura de que a todos les horroriza la posibilidad de ese esc\u00e1ner cerebral que mostrar\u00e1 a los tres a\u00f1os c\u00f3mo se debe educar a cada individuo para que aproveche al m\u00e1ximo sus capacidades. Pero tal vez lo que podr\u00eda ser verdaderamente aterrador para las altas esferas es que el esc\u00e1ner podr\u00eda mostrar que los cerebros de los ni\u00f1os peque\u00f1os muestran pocas diferencias entre clases sociales. No creo que la neurociencia y la neuroeducaci\u00f3n vayan por ah\u00ed, pero, como se ve, pueden tener consecuencias revolucionarias que ni siquiera Marx podr\u00eda so\u00f1ar. S\u00ed, la utop\u00eda de unos es siempre la distop\u00eda de otros.<\/p>\n<p><strong>Publico aqu\u00ed una entrada semanal (me puedes seguir en @SaraMartinUAB). Los comentarios son muy bienvenidos. Los vol\u00famenes anuales del blog est\u00e1n disponibles en http:\/\/ddd.uab.cat\/record\/116328. Si te interesa echar un vistazo, mi web es http:\/\/gent.uab.cat\/saramartinalegre\/<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NOTA: Redact\u00e9 esta entrada el 29 de noviembre de 2021, pero la publico ahora a causa del ciberataque que la UAB sufri\u00f3 entonces y que caus\u00f3 la suspensi\u00f3n temporal del blog La entrada de hoy est\u00e1 escrita en reacci\u00f3n al volumen de Francisco Mora Neuroeducaci\u00f3n: S\u00f3lo se puede aprender lo que se ama (2013). 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