{"id":2148,"date":"2022-02-15T12:43:09","date_gmt":"2022-02-15T12:43:09","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/02\/15\/el-mejor-libro-sobre-los-personajes-secundarios-the-one-vs-the-many-de-alex-woloch\/"},"modified":"2022-02-15T12:43:09","modified_gmt":"2022-02-15T10:43:09","slug":"el-mejor-libro-sobre-los-personajes-secundarios-the-one-vs-the-many-de-alex-woloch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/02\/15\/el-mejor-libro-sobre-los-personajes-secundarios-the-one-vs-the-many-de-alex-woloch\/","title":{"rendered":"<strong>EL MEJOR LIBRO SOBRE LOS PERSONAJES SECUNDARIOS: <em>THE ONE VS. THE MANY<\/em> DE ALEX WOLOCH<\/strong>"},"content":{"rendered":"<p>NOTA: Redact\u00e9 esta entrada el 13 de diciembre de 2021, pero la publico ahora a causa del ciberataque que la UAB sufri\u00f3 entonces y que caus\u00f3 la suspensi\u00f3n temporal del blog<\/p>\n<p>Por lo que yo s\u00e9, <em>The One Vs. the Many: Minor Characters and the Space of the Protagonist in the Novel <\/em>(2003) de Alex Woloch es el \u00fanico libro que intenta teorizar sobre los personajes secundarios (que \u00e9l llama \u2018menores\u2019). He encontrado libros sobre personajes secundarios en autores espec\u00edficos (por ejemplo,  <em>The Wisdom of Eccentric Old Men: A Study of Type and Secondary Character in Gald\u00f3s\u2019s Social Novels, 1870-1897<\/em> de Peter Anthony Bly, de 2004) y un volumen que estudia c\u00f3mo los personajes secundarios se han convertido en protagonistas, por ejemplo, de <em>Wide Sargasso Sea<\/em> de Jean Rhys (<em>Minor Characters Have Their Day: Genre and the Contemporary Literary Market<\/em> de Jeremy Rosen, de 2016). No parece que haya, sin embargo, ninguna otra monograf\u00eda sobre el concepto del personaje secundario.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de escribir sobre algunos personajes secundarios (Sirius Black en <em>Harry Potter<\/em>, Anabella Wilmott en <em>The Tenant of Wildfell Hall<\/em>), he llegado a la conclusi\u00f3n de que muy a menudo el centro conceptual de la ficci\u00f3n se puede encontrar en su caracterizaci\u00f3n. Tendemos a volcar nuestras energ\u00edas cr\u00edticas en el estudio de los protagonistas, pero no solo hay mucho que decir sobre los personajes secundarios \u2013basta pensar en el amigo de Romeo, Mercutio\u2013 sino que tambi\u00e9n es cierto que en la cr\u00edtica literaria no sabemos distinguir entre el personaje secundario casi protagonista (Samwise en <em>El Se\u00f1or de los Anillos<\/em>) y el \u2018portalanzas\u2019 b\u00e1sico, por usar jerga shakespeariana, con s\u00f3lo una l\u00ednea de di\u00e1logo. No tenemos una teorizaci\u00f3n que nos ayude a decir con certeza de qu\u00e9 tipo es cada personaje y tal vez ya es hora de que desarrollemos una clasificaci\u00f3n en niveles que puedan determinar si un personaje es secundario, terciario, cuaternario, quinario, senario, septenario, octonario, nonario o denario, si es que de hecho solo hay diez niveles.<\/p>\n<p>Woloch no est\u00e1 interesado en esta clasificaci\u00f3n, pero se esfuerza por ir m\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n de todos los personajes entre planos y redondos que hizo E.M. Forster en <em>Aspectos de la novela<\/em> (1927). Posiblemente no sea en absoluto culpa de Forster, pero los te\u00f3ricos literarios han fracasado espectacularmente al nunca elaborar una categorizaci\u00f3n m\u00e1s matizada, aparentemente satisfechos con la suposici\u00f3n de que los personajes planos no requieren an\u00e1lisis literario. Woloch demuestra todo lo contrario al ofrecer fascinantes lecturas de los personajes secundarios de <em>Orgullo y prejuicio<\/em>,  <em>Grandes esperanzas<\/em> y <em>El padre Goriot<\/em>, entre otros textos como <em>El Rey Lear<\/em>, demostrando que el desarrollo de  los  protagonistas no se puede entender sin ellos (pensemos en Elizabeth Bennet y Charlotte Lucas); que el espacio de los personajes principales est\u00e1 condicionado por el espacio que ocupan los personajes secundarios en la novela (pensad en Pip y Abel Magwitch), y que no siempre es f\u00e1cil decidir qui\u00e9n es el protagonista y qui\u00e9n el secundario (pensemos en Goriot y Rastignac). Woloch no responde a las dudas que siempre me han desconcertado \u2013c\u00f3mo saben los escritores cu\u00e1ndo se necesita un secundario y cu\u00e1ntos se requieren para que una trama funcione\u2013pero desarrolla una serie de ideas y de conceptos sugerentes que sin duda vale la pena considerar.<\/p>\n<p>Para empezar, se refiere al \u2018espacio del personaje\u2019 como \u201cese encuentro particular y cargado de posibilidades entre una personalidad humana individual y un espacio y posici\u00f3n determinados dentro de la narrativa en su conjunto\u201d (14), haciendo de la caracterizaci\u00f3n principalmente una cuesti\u00f3n de necesidades estructurales narrativas. En su opini\u00f3n, el \u2018sistema de personajes\u2019 resulta de la combinaci\u00f3n de todos los espacios de personaje en un mundo narrativo \u201cunificado\u201d, aunque aclara que por sistema de personajes se refiere espec\u00edficamente a \u201cla combinaci\u00f3n de diferentes espacios de personaje o de varios modos a trav\u00e9s de los cuales figuras humanas espec\u00edficas se encajan en la narrativa\u201d (32, cursiva original). De esta manera,  Woloch  descarta las visiones rom\u00e1nticas del personaje como una pseudo-persona que coloniza la imaginaci\u00f3n del escritor (la visi\u00f3n sostenida en su mayor\u00eda por los propios escritores, quienes a menudo afirman que los personajes les llegan \u2018enteros\u2019 como si fueran personas), y pone en primer plano la idea de que una novela es siempre una construcci\u00f3n en la que se deben equilibrar diferentes elementos narrativos.<\/p>\n<p>Woloch entiende las novelas como espacios en los que los personajes compiten por la atenci\u00f3n del autor; el protagonista, seg\u00fan \u00e9l, asume la mayor parte de ella en tensi\u00f3n con los personajes secundarios. Esta aseveraci\u00f3n funciona bien para <em>Orgullo y prejuicio<\/em>, novela en la que el primer cap\u00edtulo no presenta inmediatamente a Elizabeth Bennet como protagonista, retratando en cambio a su n\u00facleo familiar (padres y hermanas). Sin embargo, no hay duda alguna en <em>Grandes esperanzas<\/em>, dominada por la voz narrativa en primera persona de Pip, de que el ni\u00f1o de seis a\u00f1os aterrorizado por Magwitch en el primer cap\u00edtulo es de hecho el protagonista. S\u00ed notamos, como hace Woloch, que es un protagonista \u2018d\u00e9bil\u2019, es decir, un personaje de primer rango excesivamente moldeado por sus compa\u00f1eros menores, pero, aun as\u00ed, es el foco de la novela. <\/p>\n<p>Lo que no comprendo del todo es por qu\u00e9 Woloch le da protagonismo potencial a, como m\u00ednimo, el primer c\u00edrculo de personajes secundarios. Hay novelas recientes en las que las dickensianas Miss Havisham y Estella son las protagonistas; incluso la aburrida Mary de Austen tiene una novela dedicada a desarrollar su personaje. Sin embargo, no tenemos ninguna duda de que el protagonista se distingue del resto porque la trama se focaliza a trav\u00e9s de \u00e9l o ella, mientras que en el caso del personaje secundario esto no sucede, o solo muy ocasionalmente. Ojal\u00e1 pudi\u00e9ramos ver la embarazosa escena de la propuesta de matrimonio en Orgullo y prejuicio a trav\u00e9s de la perspectiva obstinadamente sesgada del Sr. Collins, y ser\u00eda genial si las novelas pudieran escribirse de manera multi\u00e1ngulo, pero lo cierto es que la estructura asim\u00e9trica de la caracterizaci\u00f3n es una de las bases de la ficci\u00f3n. Otra cosa, por supuesto, es que encontremos personajes menores tan atractivos que nos sentimos insatisfechos con sus limitaciones (de ah\u00ed que se conviertan en protagonistas en otras novelas, como ha estudiado Rosen).<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me desconcierta de la teorizaci\u00f3n de Woloch es que a pesar de esforzarse mucho por separar la caracterizaci\u00f3n de las preocupaciones culturales y colocarla directamente en el campo de la teor\u00eda literaria, termina invocando una teor\u00eda del personaje como obrero para explicar c\u00f3mo funcionan las novelas del siglo XIX. Cito aqu\u00ed hay un pasaje clave: <\/p>\n<p>\u201cLa configuraci\u00f3n del trabajo narrativo de la novela del siglo XIX, dentro del contexto de los sistemas de personajes omniscientes y asim\u00e9tricos, crea una estructura formal que puede comprender imaginativamente la din\u00e1mica del <em>trabajo alienado<\/em> y la estructura de clases que subyace a este trabajo. En t\u00e9rminos de su posici\u00f3n formal esencial (los seres subordinados que se delimitan en s\u00ed mismos mientras realizan una funci\u00f3n para otra persona), los personajes menores son el proletariado de la novela; y la novela realista, con su intensa conciencia de clase y atenci\u00f3n hacia la desigualdad social, aprovecha al m\u00e1ximo tales procesos formales\u201d (27, \u00e9nfasis original). <\/p>\n<p>Woloch est\u00e1 interesado en trazar una conexi\u00f3n entre el abundante elenco de personajes en la ficci\u00f3n del siglo XIX y la nueva conciencia de clase resultante de la aparici\u00f3n de una clase obrera debido a la Revoluci\u00f3n Industrial. As\u00ed como en la vida, parece argumentar, las clases altas dependen del trabajo alienado de las clases trabajadoras, en la novela decimon\u00f3nica el protagonista mantiene su estatus al \u201cexplotar\u201d los servicios de los personajes menores. Cuando se introdujo la novela Modernista, los panoramas sociales de la novela realista del s. XIX se redujeron a la conciencia individual del protagonista, aunque podr\u00edamos decir que las preferencias de los lectores siempre han favorecido al elenco amplio de personajes, que sobrevive en la ficci\u00f3n popular (s\u00f3lo hay que pensar en una novela de Ken Follett). Es mayormente cierto que las novelas literarias del s. XX son mucho menos completas en su enfoque social, siendo los autores mucho menos ambiciosos que Dickens o Balzac al tratar de representar toda la \u201ccomedia humana\u201d. Sin embargo, sigo sin estar convencida del valor de la conexi\u00f3n trazada entre las cuestiones de clase y las necesidades narrativas en la argumentaci\u00f3n de Woloch, particularmente porque la novela del siglo XIX es descaradamente de clase media y poco abierta a las clases trabajadoras excepto por razones melodram\u00e1ticas (Gaskell incluida). O tal vez malinterpreto a Woloch.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ense\u00f1ar <em>Grandes esperanzas<\/em> durante tantos a\u00f1os, llevo un tiempo pensando en escribir un art\u00edculo teniendo en cuenta los personajes secundarios. Estaba a punto de embarcarme en un art\u00edculo sobre Joe Gargery como marido v\u00edctima de abusos, cuando me top\u00e9 con el ensayo de John Gordon en el <em>Dickens Quarterly<\/em> argumentando que Dickens es un mis\u00f3gino al caracterizar injustamente a la esposa de Joe, la Sra. Gargery, como una abusadora. No comprendo por qu\u00e9 un hombre quiere defender a un personaje femenino abusivo tan solo porque es mujer, cuando en realidad Dickens construye de manera muy persuasiva el caso presentando a Joe como una v\u00edctima de abuso en su infancia (por parte de su padre) que, como muchas v\u00edctimas, luego se casa con un abusador confundiendo as\u00ed abuso y amor. La lecci\u00f3n que estoy sacando de esto es que debo centrarme, siguiendo a Woloch en las necesidades estructurales y el espacio de personaje examinando otro personaje secundario clave.<\/p>\n<p>De hecho, he le\u00eddo a Woloch en busca de un marco te\u00f3rico para analizar un personaje secundario que ya hab\u00eda elegido tras descartar a Joe: el abogado Jaggers. La idea que defender\u00e9 es que los personajes secundarios juegan un papel sin el cual la trama se derrumba, mientras que los terciarios y de otros niveles inferiores son prescindibles. As\u00ed pues, Biddy no me parece esencial en Grandes esperanzas ya que, por mucho que la enriquezca, esta novela puede funcionar sin ella, mientras que Jaggers es el punto de apoyo narrativo sobre el que gira toda la trama. Jaggers, como por fin he notado en mi en\u00e9sima lectura de la novela, toma una decisi\u00f3n crucial que solo reconoce muy a rega\u00f1adientes cuando Pip revela que sabe qui\u00e9nes son los padres biol\u00f3gicos de su amada Estella. Pese a ser un hombre que no muestra ning\u00fan sentimiento, Jaggers le dice a Pip, refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo en tercera persona:<\/p>\n<p>\u201cPonga el caso de que \u00e9l viv\u00eda en una atm\u00f3sfera de maldad, y que todo lo que ve\u00eda de los ni\u00f1os era que se generaban en grandes cantidades para su certera aniquilaci\u00f3n. Ponga el caso de que a menudo ve\u00eda a ni\u00f1os juzgados solemnemente en una corte criminal, donde los exhib\u00edan para avergonzarlos; pongamos por caso que \u00e9l sab\u00eda que eran habitualmente encarcelados, azotados, transportados, desatendidos, excluidos, criados en todos los sentidos para el verdugo y creciendo para ser ahorcados. Ponga por caso que \u00e9l ten\u00eda motivos m\u00e1s que suficientes para ver a casi todos los ni\u00f1os que trataba en su vida diaria de abogado como pececillos que se convertir\u00edan en los peces que iban a parar a sus redes para ser juzgados, defendidos, quedar desamparados, quedar hu\u00e9rfanos, ser atormentados de un modo u otro\u201d.<\/p>\n<p>La \u2018confesi\u00f3n\u2019 sigue: \u201cPongamos por caso, Pip, que hab\u00eda una preciosa peque\u00f1a en esa masa que pod\u00eda salvarse\u201d. Sabiendo que el padre cre\u00eda que la ni\u00f1a hab\u00eda muerto, Jaggers negocia con la madre, una asesina cliente suya, para que le ceda a su hija como precio por sus servicios, sin saber a\u00fan d\u00f3nde colocar\u00e1 a la ni\u00f1a. Dickens necesita vincular a Jaggers con la se\u00f1orita Havisham, a quien su novio abandon\u00f3 el d\u00eda de su boda, en el momento adecuado y finalmente ella le explica a Pip que \u201cHab\u00eda estado encerrada en estas habitaciones durante mucho tiempo (no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo; ya sabes c\u00f3mo dan la hora los relojes aqu\u00ed), cuando le dije [a Jaggers] que quer\u00eda una ni\u00f1a peque\u00f1a para criarla y amarla, y salvara de mi destino. Lo hab\u00eda visto por primera vez cuando le ped\u00ed ayuda para destruir este lugar, habiendo le\u00eddo sobre \u00e9l en los peri\u00f3dicos, antes de que yo y el mundo nos separ\u00e1ramos. Me dijo que buscar\u00eda en su entorno alguna hu\u00e9rfana. Una noche la trajo aqu\u00ed dormida y la llam\u00e9 Estella\u201d. <\/p>\n<p>Todo lo que sucede en <em>Grandes esperanzas<\/em> se deriva de la ins\u00f3lita decisi\u00f3n de Jaggers de salvar a una ni\u00f1a \u201cde la masa\u201d de condenados sin remedio, \u00bfno merece esto un art\u00edculo? As\u00ed que, s\u00ed, me asegurar\u00e9 de escribirlo, y luego empezar\u00e9 a pensar en c\u00f3mo ense\u00f1ar un curso sobre los personajes secundarios m\u00e1s atractivos, \u00a1menudo desaf\u00edo encontrarlos!<\/p>\n<p><strong>Publico aqu\u00ed una entrada semanal (me puedes seguir en @SaraMartinUAB). Los comentarios son muy bienvenidos. Los vol\u00famenes anuales del blog est\u00e1n disponibles en http:\/\/ddd.uab.cat\/record\/116328. 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