{"id":2170,"date":"2022-05-02T16:09:14","date_gmt":"2022-05-02T16:09:14","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/05\/02\/leer-memorias-editar-la-vida\/"},"modified":"2022-05-02T16:09:14","modified_gmt":"2022-05-02T14:09:14","slug":"leer-memorias-editar-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/05\/02\/leer-memorias-editar-la-vida\/","title":{"rendered":"<strong>LEER MEMORIAS: EDITAR LA VIDA<\/strong>"},"content":{"rendered":"<p>Actualmente estoy leyendo las memorias del pianista brit\u00e1nico James Rhodes, <em>Instrumental<\/em> (2014), que causaron un gran revuelo en el momento de su publicaci\u00f3n por su descripci\u00f3n tan directa del horrible abuso sexual (y de sus consecuencias) al que fue sometido Rhodes entre las edades de 6 y 10 a\u00f1os. Este es el decimosexto libro de memorias que leo este a\u00f1o, y hoy es s\u00f3lo 2 mayo&#8230; Debo aclarar que hasta ahora no me han interesado mucho las memorias, que me han parecido siempre un poco demasiado chismosas, opini\u00f3n sin duda condicionada por los principios de una educaci\u00f3n cat\u00f3lica que dicta que la confesi\u00f3n debe ser privada, s\u00f3lo para los o\u00eddos del sacerdote. En los pa\u00edses angl\u00f3fonos protestantes, la confesi\u00f3n, por el contrario, es p\u00fablica. Las memorias en realidad vienen, o eso me ense\u00f1aron, de los textos que los creyentes protestantes compusieron para narrar c\u00f3mo hab\u00edan encontrado la gracia despu\u00e9s de pecar. La idea detr\u00e1s de las memorias era que ayudar\u00edan a otros pecadores a llevar una vida honesta, guiada por el ejemplo. Evidentemente, poco queda hoy de ese impulso inicial, a pesar de que vol\u00famenes como el de Rhodes siempre llevan un poco de intenci\u00f3n ejemplarizante, en este caso para guiar a otros en c\u00f3mo sobrevivir al abuso (o, como \u00e9l tiene el coraje de llamarlo, violaci\u00f3n). Por otro lado, el peor tipo de memoria es ese tipo que es b\u00e1sicamente una larga lista de recuerdos menores triviales, puntuados por la constante presencia de nombres c\u00e9lebres. \u201cSoy importante e importo\u201d, gritan esas vanagloriosas memorias en cada p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Rhodes comienza <em>Instrumental<\/em> pregunt\u00e1ndose si, a los treinta y ocho a\u00f1os, es demasiado joven para escribir sus memorias. Este es un error com\u00fan: es demasiado joven para escribir su autobiograf\u00eda, un texto destinado a cubrir toda la vida del autor generalmente escrito a una edad avanzada, pero no sus memorias. Cualquier persona en cualquier momento de su vida puede escribir unas memorias siempre y cuando tenga algo que valga la pena contar. De hecho, la l\u00e1stima de las memorias es que necesitan ser escritas cuando el autor est\u00e1 m\u00ednimamente maduro para dar sentido a sus recuerdos, lo que significa que nos faltan memorias de ni\u00f1os y adolescentes (no me refiero a memorias de infancia y adolescencia escritas por adultos, sino a textos escritos por menores). Es cierto, en cualquier caso, que las memorias suelen contener mucha autobiograf\u00eda del tipo cl\u00e1sico Dickensiano, sobre todo en la secci\u00f3n que narra los inicios de la vida del sujeto memor\u00edstico. Por lo general, los primeros cap\u00edtulos de las memorias son por esa raz\u00f3n m\u00e1s bien sint\u00e9ticos y est\u00e1n mejor ordenados que el resto. A medida que avanzan las memorias, se elimina m\u00e1s y m\u00e1s informaci\u00f3n y eventos, algo que abre muchas lagunas. Debbie Harry, ex l\u00edder de la popular banda Blondie, escribe en sus memorias <em>Face It<\/em> [<em>Pl\u00e1ntale cara<\/em>] (\u00a1qu\u00e9 gran t\u00edtulo!) que esto se debe a que en las memorias la vida necesita ser \u201ceditada\u201d, as\u00ed que estoy tomando prestada su expresi\u00f3n para mi t\u00edtulo de hoy.<\/p>\n<p>Las memorias suelen ser, as\u00ed pues, relatos m\u00e1s parciales que las autobiograf\u00edas, que se suponen m\u00e1s completas, aunque no me gustar\u00eda ser demasiado dogm\u00e1tica. Lo que encuentro m\u00e1s peculiar sobre las memorias, y posiblemente esta es la raz\u00f3n por la que me he resistido a su atractivo durante tanto tiempo, es que la mayor\u00eda est\u00e1n escritas por no escritores. Adem\u00e1s, todos sabemos que, de hecho, muchas memorias han sido escritas por escritores fantasmas (\u00a1no todos incurriendo en los peligros del protagonista de Roman Polanski en su thriller <em>The Ghost Writer<\/em> [El escritor] (2010)!). Siendo mucho menos pol\u00edticamente correctos, en espa\u00f1ol llamamos a los escritores fantasmas &#8216;negros&#8217;, que es una forma de enfatizar la esclavitud de ese tipo de escritor ante la voluntad del sujeto autor. La existencia de negros y de colaboradores reconocidos (el nombre que sigue a la preposici\u00f3n \u2018con\u2019 despu\u00e9s del nombre del autor principal) es, sin embargo, un factor que interfiere en mi lectura de memorias. Cada vez que me encuentro con una gran frase, siempre me pregunto de qui\u00e9n es el feliz giro idiom\u00e1tico. Lo mismo aplica a la \u2018edici\u00f3n\u2019 a la que alude Harry; una cosa es qui\u00e9n toma la decisi\u00f3n de narrar qu\u00e9, y otra muy distinta es qui\u00e9n estructura el libro y c\u00f3mo. Incluso cuando no hay un escritor fantasma o negro, las listas generalmente largas de nombres de editores en la secci\u00f3n de agradecimientos me hacen preguntarme qu\u00e9 tipo de texto frankensteiniano estoy leyendo. Esto no importar\u00eda si no fuera por la obsesi\u00f3n con la integridad autoral que tomamos prestada de la novela y que aplicamos a las memorias, aunque en \u00faltima instancia s\u00ed importa.<\/p>\n<p>La moda actual de las memorias es que sean c\u00e1ndidas y sinceras, incluso cuando exponen al autor bajo una luz menos que favorable. Esto puede ser involuntario. En <em>Prozac Nation<\/em> (1994), de Elizabeth Wurtzel, unas memorias sobre la depresi\u00f3n que me ha llevado semanas leer porque son muy dolorosas, la autora pinta un retrato inmisericorde de s\u00ed misma, revelando deficiencias que no eran estrictamente hablando parte de su enfermedad. En contraste, me cost\u00f3 leer <em>Uncanny Valley<\/em> [Valle inquietante] (2019) de Anna Wienner porque sus acusaciones contra el sexismo de Silicon Valley carecen totalmente de autocr\u00edtica. No quiero decir que ella sea de ninguna manera culpable de provocar su propia discriminaci\u00f3n, sino que Wiener parece incapaz de explicar por qu\u00e9 eligi\u00f3 ser empleada por esa industria tan obviamente sexista. Adam Kay, quien fuera un joven m\u00e9dico empleado por el sistema p\u00fablico de salud brit\u00e1nico, es extremadamente cr\u00edtico con su entorno de trabajo en <em>This is Going to Hurt: Secret Diaries of a Medical Resident<\/em> [Esto va a doler: los diarios secretos de un m\u00e9dico residente] (2022), pero tambi\u00e9n es sincero sobre su propio idealismo equivocado y los errores que cometi\u00f3 al elegir la medicina como profesi\u00f3n. Las memorias son siempre parciales, pero no deber\u00edan serlo de una manera que plantee m\u00e1s preguntas que respuestas. La narraci\u00f3n que Mariah Carey hace de sobre su esclavitud ante su ex esposo y CEO de la compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica Sony Tommy Mottola en <em>The Meaning of Mariah Carey<\/em> [El significado de Mariah Carey] (2020) es desconcertante porque nunca reconoce que se benefici\u00f3 profesionalmente de su matrimonio. No quiero decir que est\u00e9 falt\u00e1ndole el respeto a la verdad, lo que quiero decir es que su relato tiene lagunas que hacen que el lector se pregunte \u2018\u00bfpero&#8230;?\u2019, algo que no deber\u00eda suceder. Naturalmente, tal vez ni siquiera Mariah Carey entienda completamente por qu\u00e9 su vida pas\u00f3 por ciertos giros, pero ese es el peligro de las memorias: uno debe retener el control, si no sobre la vida, al menos sobre la narraci\u00f3n que da forma a su relato.<\/p>\n<p>No todas las memorias son memorias obvias. Uno de los libros m\u00e1s bellos que he le\u00eddo en mucho tiempo es <em>The Living Mountain: A Celebration of the Cairngorm Mountains of Scotland<\/em> [La monta\u00f1a viviente: una celebraci\u00f3n de los montes Cairngorn de Escocia] (1977) de Nan Shepherd. Este libro no puede llamarse realmente unas memorias, ya que Shepherd no est\u00e1 all\u00ed narrando su vida, sino rindiendo homenaje a esta bella parte del paisaje escoc\u00e9s. Tampoco se trata de escritura de viajes, ya que este no es un texto sobre un viaje espec\u00edfico, sino una colecci\u00f3n de comentarios pensados en muchos viajes a lo largo de los a\u00f1os en estos montes. Sin embargo, la propia Shepherd est\u00e1 all\u00ed en cada p\u00e1gina del breve libro, amando las monta\u00f1as, disfrut\u00e1ndolas sola o en compa\u00f1\u00eda, primero como una ni\u00f1a y luego como una mujer madura. Shepherd, autora de tres novelas bien recibidas\u2014<em>The Quarry Wood<\/em> [El bosque de la cantera] (1928), <em>The Weatherhouse<\/em> [El observatorio] (1930) y <em>A Pass in the Grampians<\/em> [Un paso en las Grampians] (1933)\u2014escribi\u00f3 <em>The Living Mountain<\/em> en 1944, pero abandon\u00f3 la idea de publicarlo cuando uno de sus mentores literarios (un hombre cuyo nombre olvido) le dijo que realmente no val\u00eda la penaa. Ella decidi\u00f3 treinta a\u00f1os despu\u00e9s que, al fin y al cabo, s\u00ed val\u00eda la pena que su peque\u00f1o volumen viera la luz, y el resultado es un poema en prosa de rara belleza en el que Shepherd es una espectadora encantada, disfrutando en cuerpo y mente de una total comuni\u00f3n Rom\u00e1ntica con los montes de su tierra. \u201cEn la monta\u00f1a, estoy m\u00e1s all\u00e1 del deseo. No es \u00e9xtasis&#8230;  No estoy fuera de m\u00ed misma, sino en m\u00ed misma. Soy yo. Esa es la gracia final concedida por el monte\u201d. Su admirador, el escritor paisajista Robert MacFarlane, <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2008\/aug\/30\/scienceandnature.travel\">escribi\u00f3<\/a> que \u201cEsta es la versi\u00f3n de Shepherd del cogito de Descartes: camino, y por lo tanto existo\u201d. Pura poes\u00eda, como digo, viniendo de una escritora que no necesita colaborador fantasma en un texto que casi se convirti\u00f3 en un espectro.<\/p>\n<p>No quiero decir con este elogio de las singulares memorias de Shepherd que falten en las memorias m\u00e1s est\u00e1ndar ambiciones literarias, porque lo admirable de este g\u00e9nero es lo proteico que puede ser. Las memorias pueden ser escritas por buenos escritores profesionales y por aficionados menos dotados, y en eso consiste la belleza de su g\u00e9nero. Las novelas se leen por la visi\u00f3n que proporcionan de la experiencia humana, pero las novelas no son las \u00fanicas que proporcionan ese placer; adem\u00e1s, las novelas tienden a centrarse en personajes inventados. Las memorias complementan esa b\u00fasqueda de la experiencia humana al presentar a los lectores recuerdos de la vida vivida por personas que son de una manera u otra interesantes. Nunca pens\u00e9, por ejemplo, que me sentir\u00eda atra\u00edda por lo que el escalador profesional Alex Honnold tiene que decir, pero encontr\u00e9 su libro de memorias <em>Alone on the Wall<\/em> [Solo en el muro] (2015) realmente atractivo (el colaborador David Roberts afirm\u00f3 que hab\u00eda trabajado muy poco en el texto, principalmente como editor). Las memorias requieren ser un lector de mente muy abierta y confiar en que se pueden encontrar gemas entre los autores m\u00e1s improbables. Una nunca sabe.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la raz\u00f3n secreta por la que admiro a los escritores de memorias es que se necesita coraje para narrar tu vida, incluso cuando lo haces por pura vanidad. La profesora cuyos cursos sobre autobiograf\u00eda y memorias tom\u00e9 como estudiante de doctorado sol\u00eda decir cuando plante\u00e9 este punto que al final la experiencia humana no es tan diferente en t\u00e9rminos del arco narrativo general de la vida, por lo que no hay raz\u00f3n para sentir verg\u00fcenza. Creo que hay buenas razones para sentirse avergonzado por los detalles de cada vida, sin importar cu\u00e1n similares puedan ser. Los escritores de memorias han cruzado el l\u00edmite de la verg\u00fcenza, con algunos, como Trevor Noah (leed por favor <em>Born a Crime<\/em> [Prohibido nacer]) aprovechando al m\u00e1ximo los recuerdos dolorosos. <\/p>\n<p>La privacidad no es muy valorada en estos d\u00edas, pero sigue siendo importante para muchos de nosotros, por lo que leer memorias es muy parad\u00f3jico ya que se trata de los textos m\u00e1s privados (aparte de los diarios, claro). Agradezco, as\u00ed pues, el coraje de los autores que se entregan a la inspecci\u00f3n p\u00fablica, revelando esos grandes y peque\u00f1os rincones de la experiencia humana que van m\u00e1s all\u00e1 de la ficci\u00f3n y tan bien conectan con la vida real.<\/p>\n<p><strong>Publico una entrada una vez a la semana (me puedes seguir en @SaraMartinUAB). \u00a1Los comentarios son muy bienvenidos! Te puedes descargar los vol\u00famenes anuales aqu\u00ed: https:\/\/ddd.uab.cat\/record\/116328. 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