{"id":2180,"date":"2022-06-20T12:40:39","date_gmt":"2022-06-20T12:40:39","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/06\/20\/depresion-y-ansiedad-las-principales-palabras-clave-en-la-universidad\/"},"modified":"2022-06-20T12:40:39","modified_gmt":"2022-06-20T10:40:39","slug":"depresion-y-ansiedad-las-principales-palabras-clave-en-la-universidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/06\/20\/depresion-y-ansiedad-las-principales-palabras-clave-en-la-universidad\/","title":{"rendered":"<strong>DEPRESI\u00d3N Y ANSIEDAD: LAS PRINCIPALES PALABRAS CLAVE EN LA UNIVERSIDAD<\/strong>"},"content":{"rendered":"<p>En una reciente reuni\u00f3n de Departamento surgi\u00f3 el problema apremiante de la baja asistencia de los estudiantes este \u00faltimo semestre. No he dado clase en este tiempo pero mis compa\u00f1eros me dicen que menos del 50% de los alumnos han asistido a sus clases, porcentaje incluso inferior a lo que vi en el primer semestre, cuando todos segu\u00edamos usando mascarillas y soportando la incomodidad de las ventanas abiertas en invierno por la ventilaci\u00f3n para protegernos del Covid-19. <\/p>\n<p>Las causas de la ausencia de los estudiantes de las aulas, un problema general que no se limita a un grado particular, son dif\u00edciles de precisar ya que, l\u00f3gicamente, no se puede hablar con personas que no est\u00e1n all\u00ed y preguntar a sus compa\u00f1eros sobre su ausencia es in\u00fatil. Aquellos cuyo trabajo es hablar con los estudiantes afirman que los estudiantes desaparecidos generalmente no est\u00e1n interesados en las actividades del aula; encuentran aburridas las lecciones y escuchar las presentaciones orales de sus compa\u00f1eros, cosa que, de todos modos, no es un fen\u00f3meno nuevo. Lo novedoso es que alrededor del 20% de todos los estudiantes de mi universidad han notificado a la oficina correspondiente que no pueden asistir a clases porque padecen problemas de salud mental relacionados con la depresi\u00f3n y la ansiedad. Estas dos palabras se han convertido de esta manera en las palabras clave m\u00e1s importantes en nuestra vida acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Los docentes tambi\u00e9n est\u00e1n deprimidos y sufren de ansiedad, aunque podr\u00eda decirse que la edad y la experiencia, al menos entre las filas de los docentes titulares m\u00e1s privilegiados, nos dan una capacidad de resistencia de la que la generaci\u00f3n m\u00e1s joven podr\u00eda carecer. El personal m\u00e1s joven, empleado principalmente como asociados temporales a tiempo parcial, incluso cuando son doctores embarcados en carreras acad\u00e9micas serias, sufre de depresi\u00f3n y ansiedad causadas por el mismo factor que abruma a los estudiantes: la falta de perspectivas. Tal como est\u00e1n las cosas ahora, la mitad de la plantilla que les pide a los estudiantes que hagan un esfuerzo para capacitarse para su futuro profesional est\u00e1 atrapada en un limbo profesional que no se est\u00e1 disolviendo lo suficientemente r\u00e1pido. Mi universidad se jacta en estos d\u00edas de que est\u00e1 ofertando entre 50 y 70 nuevos puestos a tiempo completo cada a\u00f1o (la mayor\u00eda con un contrato de cinco a\u00f1os), pero a pesar de que a mi Departamento se le han asignado tres para 2022-23, dos de esos puestos est\u00e1n destinados a darle a asociados con una carrera acad\u00e9mica que abarca unos veinte a\u00f1os la oportunidad de ser titulares (por supuesto, otras personas podr\u00eda ganar los puestos, a los que se concursa en oposici\u00f3n). En cuanto a la colega que se ha jubilado, su puesto a tiempo completo se ha transformado en un conjunto de tres asociados, ahorr\u00e1ndole as\u00ed a la instituci\u00f3n aproximadamente la mitad de su salario. Depresi\u00f3n y ansiedad, ahora se entienden.<\/p>\n<p>Entre el personal de mayor edad, aquellos de nosotros que llevamos trabajando treinta a\u00f1os o m\u00e1s, veo principalmente decepci\u00f3n y cansancio. Nosotros, afortunados profesores titulares a tiempo completo, podemos jubilarnos despu\u00e9s de los 60 a\u00f1os siempre que llevemos 30 a\u00f1os activos y teniendo en cuenta que nuestra pensi\u00f3n se reducir\u00e1 en relaci\u00f3n con la pensi\u00f3n completa que solo se consigue a los 67 a\u00f1os. La colega que se ha jubilado en mi Departamento se encuentra precisamente en esa situaci\u00f3n. He o\u00eddo hablar de muchos otros que se han jubilado anticipadamente con una p\u00e9rdida econ\u00f3mica notable porque ya no pod\u00edan hacer frente a la ense\u00f1anza de los estudiantes deprimidos y ansiosos que ahora est\u00e1n en nuestras clases y a las presiones que nos impone la burocratizaci\u00f3n de la universidad. Ten\u00eda la impresi\u00f3n de que solo los profesores menos interesados en la investigaci\u00f3n se jubilaban o piensan en hacerlo, pero esta semana un querido amigo que ha publicado una maravillosa serie de excelentes obras me dijo que tambi\u00e9n est\u00e1 considerando la jubilaci\u00f3n. Est\u00e1 cansado, una palabra que escucho entre el personal mayor con una regularidad mon\u00f3tona. Yo misma me siento muy cansada, y si voy trampeando es porque tengo una baja carga docente y al fin puedo escribir libros. Todav\u00eda me queda una d\u00e9cada por delante, al menos, y hay d\u00edas en que la perspectiva abruma. Al mismo tiempo, espero continuar publicando una vez retirada, con suerte, en paz y tranquilidad.<\/p>\n<p>Las causas de la depresi\u00f3n general y la ansiedad son transparentes: el neoliberalismo ha creado una econom\u00eda de servicios que solo ofrece empleos precarios a los j\u00f3venes; el cambio clim\u00e1tico amenaza con acabar con la vida en la Tierra en unos quince a\u00f1os como m\u00e1ximo, y el fascismo est\u00e1 aumentando en todas partes, borrando derechos humanos que ha costado m\u00e1s de 200 a\u00f1os establecer. Como si el Covid-19 no fuera suficiente, Ucrania lleva cuatro meses sufriendo una invasi\u00f3n horrible que, adem\u00e1s, podr\u00eda resultar en la muerte por hambruna de millones en \u00c1frica y Asia que dependen de los cereales ucranianos para sobrevivir. Vladimir Putin declar\u00f3 la semana pasada que el reinado de Occidente ha terminado y ser\u00e1 reemplazado por una nueva era, cambio que no me importar\u00eda en absoluto si esta fuera una era de verdadera democracia y cooperaci\u00f3n internacional. No creo que haya querido decir eso. Esta semana he  animado a mi sobrina a lo largo de los tres d\u00edas que ha durado su examen de Selectividad, pese a sentirme horriblemente ansiosa por el tipo de futuro que ella y su generaci\u00f3n encontrar\u00e1n. S\u00e9 que muchos de nosotros entre los cincuenta y los sesenta a\u00f1os tenemos una vida relativamente buena (no mencionar\u00e9 el miedo constante a la enfermedad o a que nunca obtendremos una pensi\u00f3n) pero temblamos por lo que el futuro podr\u00eda depararles a los j\u00f3venes, al menos yo lo hago. Entiendo que se sientan deprimidos y ansiosos, y que no vean ning\u00fan sentido en la educaci\u00f3n, a pesar de que saben que sin asistir a la universidad sus perspectivas ser\u00e1n a\u00fan peores.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es objetivamente mala, pero tambi\u00e9n me pregunto si se siente subjetivamente as\u00ed porque nuestra capacidad para hacer frente a la vida (nuestra resiliencia) se ha visto socavada por una filosof\u00eda de felicidad que requiere estar constantemente satisfecho. Yo misma no tengo razones personales o profesionales para sentirme abatida, pero as\u00ed es como describir\u00eda mi estado de \u00e1nimo desde al menos 2008, cuando estall\u00f3 la crisis financiera. No estoy cl\u00ednicamente deprimida pero, como muchos otros de mis conciudadanos, me resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil ver las noticias (no porque no me importen los dem\u00e1s, sino porque s\u00ed me importan) e incluso hacer frente a crisis personales menores que no son realmente tan importantes. Estoy, adem\u00e1s, como estudiosa de Estudios de G\u00e9nero, harta y cansada de las presiones de la izquierda y de la derecha, hasta el punto de que estoy considerando rendirme por completo y escribir sobre otros asuntos, una vez que haya terminado mi pr\u00f3ximo libro. Trato, por lo tanto, de entender si m\u00e1s all\u00e1 de los problemas reales, la depresi\u00f3n y la ansiedad generalizadas tienen que ver con la ruptura de una promesa de felicidad personal y colectiva, hecha tal vez en la d\u00e9cada de 1960, que no se ha materializado.<\/p>\n<p>Tratando de entender si ese es el caso, he le\u00eddo consecutivamente, por casualidad, dos libros que est\u00e1n en profundo di\u00e1logo mutuo. Por razones que no consigo explicarme, a\u00fan no hab\u00eda le\u00eddo <em>El hombre en busca de sentido<\/em> (1946) de Viktor Frankl, originalmente titulada <em>Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager<\/em>. Ten\u00eda la impresi\u00f3n err\u00f3nea de que se trata de un adusto libro filos\u00f3fico cuando es en realidad unas memorias de la desgarradora experiencia de Frankl como prisionero de los nazis en diversos campos. El otro libro es <em>Happycracia: C\u00f3mo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas<\/em> (2019) de Eva Illouz y Eric Cabanas, publicado originalmente en franc\u00e9s como <em>Happycratie: comment l&#8217;industrie du bonheur a pris le contro\u0302le de nos vies<\/em> (2018). Estaba leyendo este libro y pensando en c\u00f3mo se relacionaba con el otro cuando me encontr\u00e9 con una cita de Frankl, subrayando la conexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Frankl (1905-1997) era un prestigioso neuropsiquiatra activo en Viena cuando en 1942 \u00e9l y su familia fueron capturados y finalmente separados. Durante los tres a\u00f1os de su cautiverio en diversos campos, logr\u00f3 tomar notas sobre su condici\u00f3n mental y la de sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n; durante ese tiempo, Frankl encontr\u00f3 consuelo en la esperanza de volver a vivir con su joven esposa sin saber que ella ya hab\u00eda muerto. Las memorias de Frankl son diferentes de las de otros sobrevivientes del Holocausto precisamente porque \u00e9l ten\u00eda una comprensi\u00f3n extremadamente l\u00facida de la resiliencia, una palabra que ahora est\u00e1 de moda tanto como depresi\u00f3n y ansiedad. Ser\u00eda obsceno hablar de felicidad en el contexto de los campos y lo que Frankl describe es una situaci\u00f3n en la que los prisioneros jud\u00edos se adaptaron lo mejor que pudieron a la erosi\u00f3n de su humanidad porque antepusieron la resiliencia a cualquier otro valor. Sus pensamientos no eran ni positivos (eso ser\u00eda inane) ni negativos (eso ser\u00eda suicida) sino que se centraban en sobrevivir paso a paso. Frankl afirma que los prisioneros m\u00e1s resistentes estaban motivados por la idea de algo de su vida anterior que necesitaban continuar, ya fuera una carrera y un matrimonio como en su propio caso, u otras cuestiones. Es por eso que, seg\u00fan explica, que para muchos el per\u00edodo m\u00e1s oscuro lleg\u00f3 despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n cuando descubrieron que la vida cuyos recuerdos los hab\u00edan estado sosteniendo en el campo de concentraci\u00f3n ya no exist\u00eda. Muchos tambi\u00e9n sufrieron, agregar\u00e9, porque sus relatos de sufrimiento extremo no fueron cre\u00eddos. El volumen de Frankl fue traducido al ingl\u00e9s en 1959, lo que sugiere que durante unos quince a\u00f1os los relatos de los sobrevivientes fueron de poco inter\u00e9s, al menos en el \u00e1rea angl\u00f3fona del mundo.<\/p>\n<p>Illouz y Cabanas citan a Frankl como parte de sus esfuerzos para demoler la psicolog\u00eda positiva, la escuela de pensamiento estadounidense que afirma que la psicolog\u00eda no debe limitarse a tratar a los enfermos mentales, sino que debe proporcionar a todos herramientas para sentirse mentalmente estables e, idealmente, felices. Los autores se quejan, con mucha raz\u00f3n, de que el neoliberalismo ha convertido la psicolog\u00eda positiva, con la aquiescencia de sus inventores, en una herramienta para hacer responsables a los individuos de su bienestar, evitando as\u00ed los problemas estructurales que est\u00e1n en la ra\u00edz de mucho sufrimiento humano. Dentro de los par\u00e1metros establecidos por la \u2018happicracia&#8217; neoliberal, los estudiantes no est\u00e1n deprimidos y ansiosos porque el presente y el futuro sean sombr\u00edos, sino porque est\u00e1n gestionando mal su salud mental. Muchos de los gur\u00fas \u2018happicr\u00e1ticos\u2019 basan sus carreras en ense\u00f1ar a las personas que no est\u00e1n mentalmente enfermas a sentirse mal porque no est\u00e1n trabajando adecuadamente por su felicidad. Esto ser\u00eda el equivalente a decirles a los prisioneros de los nazis que el problema no es el campo, sino su enfoque negativo de la situaci\u00f3n. La resiliencia es en muchos sentidos parte del pensamiento positivo, pero la diferencia es que mientras que la verdadera resiliencia se refiere a la capacidad de hacer frente a situaciones negativas, de las cuales la vida tiene muchas, la resiliencia se vende ahora como una herramienta para asegurar la felicidad personal contra viento y marea. Al mismo tiempo, si la absurda promesa de que se puede llevar una vida libre de preocupaciones (porque de esto se trata la felicidad) nunca se hubiera hecho, la depresi\u00f3n y la ansiedad no estar\u00edan tan extendidas. <\/p>\n<p>Para m\u00ed, el principal enigma es por qu\u00e9 tantos cuyas vidas son bastante buenas en comparaci\u00f3n con las vidas de las muchas personas privadas de derechos en el mundo, en Occidente y en todas partes, sufren de depresi\u00f3n y ansiedad. Soy una atea confirmada, pero tiendo a estar de acuerdo con la visi\u00f3n cristiana de que la vida debe ser soportada, no disfrutada (o solo disfrutada en momentos especiales). La vida no tiene que ser un valle de l\u00e1grimas y, sin duda, lo que m\u00e1s me enoja es que podr\u00eda ser mucho m\u00e1s satisfactoria si respet\u00e1ramos los derechos humanos y elimin\u00e1ramos la sed patriarcal de poder. Sin embargo, encuentro la declaraci\u00f3n en la constituci\u00f3n estadounidense de que \u00abtodos los hombres son creados iguales, que est\u00e1n dotados por su Creador con ciertos Derechos inalienables, que entre estos se encuentran la Vida, la Libertad y la b\u00fasqueda de la Felicidad\u00bb no solo hip\u00f3crita sino tambi\u00e9n una base pobre para una vida comunitaria de paz y justicia. Tal vez si toda la energ\u00eda negativa consumida por la depresi\u00f3n y la ansiedad pudiera canalizarse hacia una demanda de justicia social y personal, nos sentir\u00edamos mejor, pero como sugieren Illouz y Cabanas, ese es el objetivo del neoliberalismo: que nos obsesionemos por nuestra felicidad personal (o su carencia) mientras el mundo permanece en manos de los pocos que lo est\u00e1n destruyendo para su propio beneficio personal y, presumiblemente, para procurar su total felicidad.<\/p>\n<p><strong>Publico una entrada una vez a la semana (me puedes seguir en @SaraMartinUAB). \u00a1Los comentarios son muy bienvenidos! Te puedes descargar los vol\u00famenes anuales aqu\u00ed: http:\/\/ddd.uab.cat\/record\/116328. La versi\u00f3n en ingl\u00e9s del blog est\u00e1 disponible en https:\/\/blogs.uab.cat\/saramartinalegre\/en\/. 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