{"id":2411,"date":"2022-09-26T09:49:04","date_gmt":"2022-09-26T09:49:04","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=2411"},"modified":"2022-09-26T09:50:22","modified_gmt":"2022-09-26T09:50:22","slug":"vivir-la-musica-los-habitos-perdidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/09\/26\/vivir-la-musica-los-habitos-perdidos\/","title":{"rendered":"Vivir la m\u00fasica: los h\u00e1bitos perdidos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pr\u00f3ximo semestre ense\u00f1ar\u00e9 una asignatura de m\u00e1ster sobre m\u00fasica popular y masculinidad, una especie de secuela de la optativa de Grado que impart\u00ed el a\u00f1o pasado y que condujo a la publicaci\u00f3n del libro digital escrito por los estudiantes <em>Songs of Empowerment: Women in 21<sup>st<\/sup> Century Popular Music<\/em> (descargable de forma <a href=\"https:\/\/ddd.uab.cat\/record\/254907\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/ddd.uab.cat\/record\/254907\">gratuita<\/a>). Escrib\u00ed una <a href=\"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/02\/21\/songs-of-empowerment-women-in-21st-century-popular-music\/\">entrada<\/a> presentando el volumen en la que me preguntaba si el correspondiente libro digital sobre hombres podr\u00eda llamarse <em>Songs of Entitlement<\/em> en el peor de los casos. Veremos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Preparando esta asignatura he le\u00eddo <em>Men, Masculinity, Music and Emotions<\/em> (2015) de Sam de Boise, que es, b\u00e1sicamente, el estudio m\u00e1s completo sobre este tema al menos en lo que respecta al consumo de m\u00fasica. Se podr\u00eda pensar que hay muchos vol\u00famenes sobre g\u00e9nero y m\u00fasica popular, pero este no es el caso, y mucho menos sobre la masculinidad. Hay una lista bastante larga de vol\u00famenes sobre mujeres (al estilo de<em> Women and Popular Music: Sexuality, Identity and Subjectivity<\/em> de Sheila Whiteley (2000)), pero nada que sea sistem\u00e1tico sobre los hombres, y encuentro el volumen editado por Stan Hawkins <em>The Routledge Research Companion to Popular Music and Gender<\/em> (2017) demasiado miscel\u00e1neo para mis necesidades del sujeto y las de mis estudiantes. Por cierto, he tenido que comprar un ejemplar digital del libro de Sam de Boise para la biblioteca porque no puedo pedirles a mis alumnos que paguen 135 euros por el libro en edici\u00f3n de tapas duras (no hay otra), ni 106 por el e-book. Dejo el tema para otra entrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tesis de Sam de Boise es que nuestra comprensi\u00f3n del g\u00e9nero est\u00e1 viciada por la suposici\u00f3n de que, dado que la emoci\u00f3n se codifica naturalmente como femenina y la racionalidad como masculina, los hombres que est\u00e1n en contacto con sus emociones est\u00e1n tomando un camino progresivo y profeminista. El autor se\u00f1ala que la m\u00fasica es una de las \u00e1reas de la cultura en la que los hombres han mostrado y est\u00e1n mostrando emoci\u00f3n sin la intervenci\u00f3n de ninguna ideolog\u00eda profeminista y, por lo tanto, debemos poner fin a la falacia de que los hombres est\u00e1n en esencia inextricablemente ligados a la racionalidad. Como se puede ver, la tesis de de Boise es un campo minado. Por un lado, est\u00e1 negando la premisa patriarcal por la cual la emoci\u00f3n \u2018femenina\u2019 es menos valiosa que la racionalidad \u2018masculina\u2019 y, por lo tanto, asume una postura antipatriarcal por la cual la emoci\u00f3n se presenta como un aspecto integral de la masculinidad, les guste o no a los hombres hegem\u00f3nicos. Por otro lado, al exagerar hasta qu\u00e9 punto la racionalidad se codifica como masculina, olvida que el patriarcado permite a los hombres mostrar emoci\u00f3n en ciertas \u00e1reas, como los deportes o salir de fiesta para controlar mejor y suprimir la emoci\u00f3n en otras \u00e1reas de la vida. De Boise afirma que las emociones que sienten los hombres al escuchar m\u00fasica demuestran que ciertamente son individuos emocionales en todos los aspectos de la vida; mi punto de vista es, m\u00e1s bien, que mostrar emociones en un campo de la vida no significa que una persona sienta emociones en todos los campos. Hitler amaba a su perra pastora alemana Blondi pero ese sentimiento representa la gama completa de sus emociones positivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cualquier caso, de Boise tiene mucho que decir sobre la masculinidad y la emoci\u00f3n, especialmente en lo que respecta al consumo de m\u00fasica, y ofrece una visi\u00f3n muy interesante de lo que podr\u00eda llamarse la autobiograf\u00eda musical de sus entrevistados (su volumen es un estudio sociol\u00f3gico). Esto me hizo pensar en mi propia autobiograf\u00eda musical y en el enfoque que voy a utilizar en la asignatura, que comenzar\u00e1 con los estudiantes explorando su propia relaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica con la m\u00fasica. Por lo que vi el a\u00f1o pasado entre mis estudiantes, todos los j\u00f3venes escuchan m\u00fasica, pero por lo que revela mi propia experiencia, no todos los mayores la disfrutan. De hecho, ense\u00f1\u00e9 el curso sobre mujeres y pop con la esperanza de revivir mi placer perdido al escuchar m\u00fasica, pero lamento decir que no ha regresado a pesar del magn\u00edfico esfuerzo que hicieron los estudiantes para devolverme al camino correcto. Esta situaci\u00f3n me ha inspirado una reflexi\u00f3n sobre qu\u00e9 ha ido mal y cu\u00e1ndo, teniendo en cuenta que sol\u00eda decirme a m\u00ed misma que el d\u00eda que dej\u00e9 de escuchar m\u00fasica popular ya no ser\u00eda yo misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed pues, perm\u00edteme rastrear las etapas b\u00e1sicas del consumo de m\u00fasica a lo largo de la vida, lo que llamo una autobiograf\u00eda musical, y ver d\u00f3nde te encuentras en este proceso. Hay una variedad de factores a tener en cuenta, algunos de los cuales tendemos a descuidar (por ejemplo, la portabilidad, a la que volver\u00e9). Me gustar\u00eda se\u00f1alar que me refiero aqu\u00ed a la m\u00fasica popular, que re\u00fane una variedad de estilos generalmente centrados en la canci\u00f3n. La \u00f3pera, que consideramos parte de la m\u00fasica cl\u00e1sica pero que sol\u00eda ser un g\u00e9nero popular (m\u00e1s cercano a la zarzuela espa\u00f1ola de lo que suponemos) tambi\u00e9n depende del canto, pero mientras que uno puede cantar cualquier canci\u00f3n popular (de ah\u00ed la popularidad del karaoke), necesita entrenamiento vocal para poder cantar \u00f3pera (excepto en la privacidad de su ducha). Las canciones, tal como las conocemos en el pop, el rock y otros estilos populares actuales, se disfrutan de tres maneras principales: escuchando, cantando y bailando. C\u00f3mo, d\u00f3nde y con qui\u00e9n disfrutamos estas tres facetas de las canciones dan forma a nuestros h\u00e1bitos de consumo, pero tambi\u00e9n ayudan a socavarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En muchos sentidos, la autonom\u00eda personal se define cuando un ni\u00f1o comienza a escuchar su propia m\u00fasica, despu\u00e9s de escuchar pasivamente la que escogen sus padres o hermanos. La elecci\u00f3n personal depende tanto del gusto individual como de la interacci\u00f3n entre pares, o incluso de la presi\u00f3n. Para mi propio grupo demogr\u00e1fico, la informaci\u00f3n sobre la m\u00fasica popular sol\u00eda provenir de programas de televisi\u00f3n especializados que imitaban <em>Top of the Pops<\/em>, la radio y los medios de m\u00fasica impresos; por supuesto, internet alter\u00f3 todo esto y ahora YouTube y Spotify son las plataformas que ayudan a los ni\u00f1os a encontrar nueva m\u00fasica. Insistir\u00e9 en que la infancia y no la adolescencia como siempre se supone es donde se define el consumo de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La adolescencia trae consigo una intensificaci\u00f3n de la necesidad de autonom\u00eda, y una nueva libertad para asistir a conciertos y disfrutar bailando en clubes, haciendo de la m\u00fasica una experiencia m\u00e1s colectiva. Si tienes suerte. En mi propio caso, nunca tuve amigos con los mismos gustos musicales (lo m\u00edo era el indie), lo que significa que no asist\u00ed a muchos conciertos antes de los veinte a\u00f1os; en cuanto a las discotecas (la palabra \u2018club\u2019 se populariz\u00f3 m\u00e1s tarde) tampoco tuve mucha suerte. Me encanta bailar, pero odiaba la m\u00fasica disco y en la d\u00e9cada de 1990, cuando florecieron otros estilos, mi vida hab\u00eda tomado otros derroteros. Curiosamente, muchos de los entrevistados por de Boise distinguen entre escuchar m\u00fasica en privado y consumir m\u00fasica con amigos, compa\u00f1eros de casa, o parejas. En este segundo caso, dicen, uno debe estar dispuesto a subordinar las preferencias musicales a la socializaci\u00f3n y a mantener vivas las relaciones rom\u00e1nticas. Creo que nunca aprend\u00ed esa lecci\u00f3n&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un fen\u00f3meno interesante que he presenciado en mi vida es la extensi\u00f3n a todas las edades de los conciertos. Sol\u00eda darse el caso de que tanto los clubes como los conciertos se limitaban a los menores de veinticinco a\u00f1os, o treinta como m\u00e1ximo. Ir a bailar a un club o discoteca sigue siendo en gran medida un asunto de edad porque est\u00e1 muy relacionado con ligar. No se me ocurrir\u00eda, por lo tanto, con ir a bailar, sola o con amigas, a ninguno de los principales clubes de Barcelona, aunque echo de menos bailar (y odio los clubes para <em>boomers<\/em> con m\u00fasica de la d\u00e9cada de 1980 que nunca me gust\u00f3). Sin embargo, ir a conciertos no es ning\u00fan problema, lo cual es genial. Nunca habr\u00eda ido con un padre o madre a un concierto, pero me encant\u00f3 descubrir que personas de mi edad llevan a sus hijos a conciertos cuando una estudiante me dijo que hab\u00eda asistido con su padre al mismo concierto de Depeche Mode del que yo hab\u00eda disfrutado. Creo que es maravilloso que los j\u00f3venes se hayan adaptado a disfrutar de la m\u00fasica de otras generaciones y que no est\u00e9n creando barreras para que las personas mayores disfruten de la nueva m\u00fasica, aunque me pregunto cu\u00e1ntas personas mayores de treinta a\u00f1os se pueden encontrar en un concierto de Rosal\u00eda (o m\u00e1s bien <em>show<\/em>, ya que no hay m\u00fasica en vivo en sus espect\u00e1culos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escuchar m\u00fasica popular pas\u00f3 por una tremenda revoluci\u00f3n cuando los artistas comenzaron a vender grandes cantidades de discos fonogr\u00e1ficos, tras el lanzamiento de la primera Gramola en 1924. El gram\u00f3fono y la radio llevaron la m\u00fasica a los hogares, y gradualmente la m\u00fasica encontr\u00f3 su camino en las habitaciones de los adolescentes, en la d\u00e9cada de 1960. Hay, por supuesto, un fuerte v\u00ednculo entre la m\u00fasica grabada, la privacidad de la habitaci\u00f3n del adolescente y la elecci\u00f3n aut\u00f3noma de la m\u00fasica, que, estoy segura, muchos estudiosos han explorado. A nivel personal, las horas dedicadas a escuchar canciones en ingl\u00e9s y tratar de entender las letras fueron, sin duda, una de las principales bases de mi carrera en Estudios Ingleses. Estoy segura de que experiencias similares han sido compartidas por muchos de mis compa\u00f1eros en todo el mundo, ya que, l\u00f3gicamente, el inter\u00e9s en las canciones en ingl\u00e9s siempre precede al inter\u00e9s en los libros en ingl\u00e9s, aunque solo sea porque las letras son m\u00e1s cortas. Las fundas interiores de mis LPs, donde sol\u00edan imprimirse las letras, estaban acribilladas con mis muchas traducciones err\u00f3neas. Absurdamente asum\u00ed que las letras tendr\u00edan sentido una vez traducidas, pero, por supuesto, como Kurt Cobain siempre se\u00f1al\u00f3, se supone que las letras deben ser <em>cool<\/em> y no coherentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La siguiente revoluci\u00f3n ocurri\u00f3 en 1979, cuando Sony lanz\u00f3 el Walkman, y, de repente, pod\u00edas llevar tu m\u00fasica favorita contigo a cualquier lugar, m\u00e1s all\u00e1 de las radios port\u00e1tiles, y as\u00ed llevar el espacio mental privado de tu dormitorio a lugares p\u00fablicos. Ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, creo, cuando compr\u00e9 mi primer Walkman, y fue una experiencia muy feliz. Naturalmente, los ni\u00f1os que han crecido con un <em>smartphone<\/em> en sus manos no podr\u00e1n comprender lo incre\u00edble que era escuchar por primera vez tu propia m\u00fasica en medio de una multitud, pero el fen\u00f3meno fue sin duda un punto de inflexi\u00f3n en el consumo de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No he dejado de asistir a conciertos (aunque no me gustan los festivales), pero, como he se\u00f1alado, he dejado de escuchar m\u00fasica a pesar de tener al alcance m\u00e1s variedad que nunca y tecnolog\u00eda avanzada para disfrutarla en casa o donde sea. Poco a poco perd\u00ed la capacidad de escuchar m\u00fasica mientras trabajaba, y comenc\u00e9 a disfrutar del silencio en mi tiempo libre, que uso sobre todo para leer. Me maravilla que hasta hace unos doce a\u00f1os pudiera corregir ex\u00e1menes, preparar clases, etc. con la m\u00fasica puesta, y aun as\u00ed escuchar las letras. Nunca pude escribir y escuchar canciones, pero descubr\u00ed que las bandas sonoras de pel\u00edculas funcionaban muy bien como acompa\u00f1amiento musical (soy totalmente analfabeta con respecto a la m\u00fasica cl\u00e1sica). Un d\u00eda, sin embargo, me di cuenta de que ya escuchaba la m\u00fasica, ni siquiera la o\u00eda, mientras trabajaba, as\u00ed que dej\u00e9 de ponerla. Trabajar en silencio aument\u00f3 mi apetito por a\u00fan m\u00e1s silencio, y aunque disfruto de ver conciertos en las plataformas o en YouTube, llevo muchos a\u00f1os sin hacer lo que sol\u00eda hacer cuando era adolescente: sentarme en el sof\u00e1, escuchar \u00e1lbum, concentrarme en las letras y, si se tercia, cantar. \u00a1Pobres vecinos! Un problema adicional es que aunque intent\u00e9 escuchar m\u00fasica en el tren en mis trayectos a y desde la universidad, el ruido de la maquinaria obliga a poner la m\u00fasica muy alta y mi m\u00e9dico me avis\u00f3 que corr\u00eda el riesgo de quedarme sorda, como sin duda le pasar\u00e9 a muchos j\u00f3venes cuya m\u00fasica traspasa los auriculares y so oye por medio vag\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podr\u00eda pasar media hora, o incluso una hora, al d\u00eda escuchando m\u00fasica con mi tableta, en lugar de leer la prensa como lo hago. Me encantan los videos musicales, as\u00ed que esa podr\u00eda ser otra forma de volver a interactuar con la m\u00fasica. Sin embargo, he perdido el h\u00e1bito y el impulso, tal vez porque no me gusta la m\u00fasica m\u00e1s comercial y encontrar alternativas, como hac\u00eda cuando era adolescente, es un poco como investigar: trabajo en lugar de puro ocio. O tal vez, siguiendo a de Boise, el problema es que las emociones que la m\u00fasica popular me trajo hasta hace aproximadamente una d\u00e9cada ya no son tan esenciales para m\u00ed como sol\u00edan ser. Si escucho m\u00fasica que me gusta regresan, pero el impulso de buscarlas es demasiado d\u00e9bil. La lectura ha colonizado todo el espacio mental que sol\u00eda ocupar la m\u00fasica, aunque todav\u00eda no he perdido la esperanza. Si la hubiera perdido del todo, no me estar\u00eda preparando para volver a impartir un curso sobre g\u00e9nero y m\u00fasica. Y para reflexionar m\u00e1s a fondo sobre por qu\u00e9 he renunciado a lo que tanto me gustaba cuando estaba segura de que jam\u00e1s pasar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pr\u00f3ximo semestre ense\u00f1ar\u00e9 una asignatura de m\u00e1ster sobre m\u00fasica popular y masculinidad, una especie de secuela de la optativa de Grado que impart\u00ed el a\u00f1o pasado y que condujo a la publicaci\u00f3n del libro digital escrito por los estudiantes Songs of Empowerment: Women in 21st Century Popular Music (descargable de forma gratuita). 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