{"id":2441,"date":"2022-10-11T12:55:26","date_gmt":"2022-10-11T12:55:26","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=2441"},"modified":"2022-10-11T12:57:09","modified_gmt":"2022-10-11T12:57:09","slug":"lo-que-no-sabia-reflexiones-sobre-la-ensenanza%ef%bf%bc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2022\/10\/11\/lo-que-no-sabia-reflexiones-sobre-la-ensenanza%ef%bf%bc\/","title":{"rendered":"LO QUE NO SAB\u00cdA: REFLEXIONES SOBRE LA ENSE\u00d1ANZA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He estado leyendo estos d\u00edas un delicioso libro editado por el gur\u00fa de la no ficci\u00f3n Lee Gutkind, <em>What I Didn\u2019t Know: True Stories of Becoming a Teacher<\/em> [Lo que no sab\u00eda: relatos verdaderos sobre ser maestro] y he tomado prestado su t\u00edtulo para mi entrada de hoy (puedes echar un vistazo al libro en <a href=\"https:\/\/books.google.es\/books?id=F4esDQAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/books.google.es\/books?id=F4esDQAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false\">Google Books<\/a>). Este hermoso volumen re\u00fane veinte memorias breves de diversos maestros estadounidenses centradas en el comienzo de sus carreras, algunas iniciadas en la d\u00e9cada de 1960 (la mayor\u00eda de autores son mujeres, por cierto).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de las diferentes circunstancias y enfoques, las memorias comparten un patr\u00f3n similar. Una persona elige una carrera en la ense\u00f1anza, ya sea como una primera opci\u00f3n o una segunda oportunidad, ya sea en la escuela primaria o secundaria, s\u00f3lo para descubrir que la pr\u00e1ctica real de la docencia es muy diferente de lo que hab\u00eda imaginado y de la formaci\u00f3n recibida. Se trata de un libro optimista y, por lo tanto, la mayor\u00eda de las memorias comienzan con un per\u00edodo de grandes dificultades, seguido de un ajuste necesario que conduce, finalmente, a una carrera feliz. Todos los docentes se enfrentan al mismo obst\u00e1culo principal: la burocratizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, que ha convertido a los estudiantes en engranajes de una inmensa maquinaria con fijaci\u00f3n por los <em>tests<\/em> finales en lugar de en los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje, como deber\u00edan ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me siento asombrada e impresionada por la energ\u00eda que estos maestros y muchos otros han empleado en la educaci\u00f3n de tantos ni\u00f1os en los Estados Unidos y en otros lugares. Es obvio para m\u00ed, como deber\u00eda ser para todos, que los maestros de primaria y secundaria nunca reciben el reconocimiento que merecen de los padres y de la sociedad en general. Como sucede en todas las profesiones, es probable que haya una serie de docentes totalmente in\u00fatiles, pero mi impresi\u00f3n es que en su conjunto los maestros est\u00e1n haciendo todo lo posible dado el lamentable estado de la educaci\u00f3n en estos d\u00edas. Los lectores del volumen de Gutkind se preguntar\u00e1n por qu\u00e9 los maestros necesitan luchar con tanta falta de respeto en el aula, incluso por parte de ni\u00f1os muy peque\u00f1os, pero esa actitud rebelde refleja sin duda la falta de respeto general por su tarea docente. Los ni\u00f1os ya no escuchan en casa opiniones favorables a los maestros y faltos de admiraci\u00f3n por sus propios padres, proyectan en sus docentes la aversi\u00f3n que sienten por todo el mundo adulto. La mayor\u00eda de los maestros en el volumen se centran precisamente en c\u00f3mo se ganaron el respeto de sus estudiantes despu\u00e9s de mucho esfuerzo, pero nunca se presentan como astutos manipuladores de los cr\u00edos en su aula. M\u00e1s bien tratan de entender los antecedentes sociales y el contexto familiar de los ni\u00f1os y en el momento en que lo hacen se abren nuevas v\u00edas para la empat\u00eda mutua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ojal\u00e1 hubiera un volumen similar sobre las experiencias de los profesores universitarios. Si hay uno, por favor indic\u00e1dmelo. Mi impresi\u00f3n es que cuando hablamos de docencia casi nunca pensamos en la universidad, quiz\u00e1s porque a la propia instituci\u00f3n no le importa mucho este aspecto de nuestra profesi\u00f3n. Una de las maestras en el volumen de Gutkind es una antigua cient\u00edfica con un doctorado y algo de ense\u00f1anza universitaria en su CV. Ella se enoja, y mucho, cuando una directora de escuela asume err\u00f3neamente que investigar lleva un par de horas al d\u00eda y le dice adem\u00e1s que tener un doctorado no significa que sepa c\u00f3mo ense\u00f1ar una asignatura. Opino que lleva mucha raz\u00f3n. Ahora tenemos en mi universidad un programa dise\u00f1ado para dar a los nuevos profesores una formaci\u00f3n b\u00e1sica (no estoy segura de cu\u00e1ntos realmente lo toman), pero tradicionalmente se ha asumido que un buen investigador debe ser un buen docente. Esta es, claramente, una suposici\u00f3n muy err\u00f3nea, ya que generar y comunicar conocimiento requiere diferentes conjuntos de habilidades. Todos hemos sido, como estudiantes, v\u00edctimas de luminarias acad\u00e9micas con un sentido err\u00e1tico de la calificaci\u00f3n y una tendencia a considerar las clases como un tiempo perdido, restado a su valiosa investigaci\u00f3n. Parece que quedan pocos de estos docentes poco emp\u00e1ticos (si es que merecen el t\u00edtulo de docentes) pero seguramente todav\u00eda existen, aunque solo sea entre los segmentos m\u00e1s antiguos de la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He escrito con frecuencia aqu\u00ed sobre c\u00f3mo la parte m\u00e1s dif\u00edcil de ser profesor universitario no es la falta de respeto que afecta a los maestros de primaria y secundaria, sino la obligaci\u00f3n de entretener. Los estudiantes universitarios tienen una tolerancia muy baja al aburrimiento y una expectativa demasiado alta de que el aprendizaje debe ser divertido porque este es un mensaje que han recibido una y otra vez. En el caso de mi propia \u00e1rea, muchas escuelas de idiomas anuncian sus cursos de ingl\u00e9s como gran diversi\u00f3n en lugar de parte de un aprendizaje que requiere mucho estudio. Esto posiblemente explica por qu\u00e9 tan pocos espa\u00f1oles pueden mantener una conversaci\u00f3n b\u00e1sica en ingl\u00e9s (22% en el \u00faltimo recuento, y me parece alto).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras que los maestros cuyas memorias he estado leyendo narran el proceso por el cual aceptaron la realidad de la vida de sus estudiantes y llegaron a un compromiso para que rindieran al m\u00e1ximo de sus capacidades, me encuentro cada vez menos predispuesta a simplificar la docencia entreteniendo. Una estudiante una vez me defini\u00f3 como \u2018orgullosa\u2019 y tal vez lo que quer\u00eda decir era que mi inflexibilidad ha ido creciendo. Lo reconozco: palabras como \u2018gamificaci\u00f3n\u2019 me hacen temblar, conceptos como \u2018innovaci\u00f3n docente a trav\u00e9s de la digitalizaci\u00f3n\u2019 me parecen aborrecibles. Por supuesto que utilizo mi aula virtual como una extensi\u00f3n de mi aula f\u00edsica, pero como he proclamado una y otra vez no se puede innovar la docencia sin que los estudiantes reflexionen sobre qu\u00e9 aportan a su propia ense\u00f1anza. Tal como est\u00e1n las cosas, son tratados en las principales corrientes pedag\u00f3gicas como participantes bastante pasivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez un problema que casi nunca se menciona es que ense\u00f1amos demasiados a\u00f1os. Me horroriz\u00f3 descubrir que Maitland Jones jr., el profesor recientemente despedido por la New York University tras una carta de queja firmada por 82 de sus 350 estudiantes, tiene 84 a\u00f1os. Comenz\u00f3 a ense\u00f1ar en Princeton en 1964, lo que significa que su carrera abarca ahora 58 a\u00f1os. M\u00e1s all\u00e1 de si es buen o mal docente, qui\u00e9n sabe, hay un punto de inflexi\u00f3n despu\u00e9s del cual la brecha generacional es demasiado grande. Pensemos en que la edad de ingreso de los estudiantes son los 18 a\u00f1os: para cuando un profesor llega a los 36 a\u00f1os, dobla su edad; a los 54 a\u00f1os, la triplica; a los 72 a\u00f1os la cuadruplica. Los estudiantes no deber\u00edan ser formados por la generaci\u00f3n de sus abuelos, en mi humilde opini\u00f3n. Idealmente, deber\u00edan ser formados por personas por debajo de 60 a\u00f1os, opini\u00f3n que obedece al hecho de que ya he sido docente durante 31 a\u00f1os, a pesar de que solo tengo 56. Estoy muy, muy cansada y me estremece tener que enfrentarme a otros j\u00f3venes de 20 a\u00f1os durante al menos 11 a\u00f1os m\u00e1s. No porque se comporten mal (\u00a1para nada!) sino porque estoy empezando a carecer de la energ\u00eda que mi trabajo requiere, y m\u00e1s de la energ\u00eda para entretener. \u00bfPuedo por favor ser ya vieja y aburrida?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta reflexi\u00f3n me lleva de vuelta a mi primer d\u00eda en mi trabajo, en septiembre de 1991, cuando ten\u00eda 25 a\u00f1os y, por lo tanto, era s\u00f3lo seis o siete a\u00f1os mayor que mis estudiantes. No recuerdo ning\u00fan detalle y ser\u00eda imposible para m\u00ed contribuir a un volumen como el editado por Gutkind, pero s\u00ed recuerdo que mi principal preocupaci\u00f3n era ser mejor docente que mis propios maestros. Estaba entonces comenzando mis estudios de doctorado, que inclu\u00edan dos a\u00f1os de asignaturas complementarias, y creo que ser profesora y estudiante en ese per\u00edodo me ayud\u00f3 mucho. No recib\u00ed, como he se\u00f1alado, ninguna formaci\u00f3n espec\u00edfica (hab\u00eda tomado un curso pero sobre ense\u00f1anza secundaria) y a menudo me sent\u00eda perdida y sola. Recuerdo que sol\u00eda preparar las clases hasta el \u00faltimo detalle en hojas de trabajo abarrotadas, h\u00e1bito que he perdido progresivamente. Mis notas de clase ahora son solo unas pocas l\u00edneas porque la mejor parte de la clase de Literatura son los espacios de di\u00e1logo que se abren a medida que debatimos, y que no se pueden controlar por completo. Mis mejores clases, creo, son siempre las que comienzan en un punto dado pero se ramifican de maneras inesperadas porque un estudiante hace un comentario inteligente. De hecho, eso es lo que m\u00e1s me gusta como profesora: no saber al 100% lo que va a pasar en clase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed pues, lo que no sab\u00eda en ese primer d\u00eda de clase es precisamente esto: c\u00f3mo relajarme y dar por sentado que no todo est\u00e1 bajo control en el aula. A diferencia de los profesores en el volumen de Gutkind, no tengo un organismo externo que verifique que he completado mi programa, pero he aprendido a planificar el contenido de manera m\u00e1s realista que al comienzo de mi carrera. Los maestros de Gutkind se obsesionan con preparar a sus estudiantes para sus ex\u00e1menes finales, a m\u00ed me preocupa que los m\u00edos cumplan con los plazos que les marco pero, b\u00e1sicamente, no respondo a ninguna autoridad externa (solo a mi sentido del deber victoriano\u2026). Por la forma en que trabajamos, los estudiantes son adultos con derecho a presentar quejas si las cosas no funcionan bien, pero no se nos controla asignatura a asignatura (se nos eval\u00faa por titulaciones cada pocos a\u00f1os y, por supuesto, nuestros Coordinadores de titulaci\u00f3n nos supervisan).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta situaci\u00f3n significa que las experiencias docentes a nivel universitario son inmensamente variadas, posiblemente incluso dentro del mismo grado y Departamento. De hecho, no hablamos mucho de ellas, aunque al menos en mi Departamento nos reunimos una vez al a\u00f1o para un taller que he estado dirigiendo desde 2014, Teaching Language, Literature and Culture, por el que mis colegas han mostrado inter\u00e9s, pero no realmente entusiasmo. Me pregunto qu\u00e9 pasar\u00eda si propusiera que escribi\u00e9ramos algo en la l\u00ednea del volumen de Gutkind. Ahora que lo pienso, lo propondr\u00e9 como el tema de nuestro pr\u00f3ximo taller. Ya os contar\u00e9 en enero c\u00f3mo ha ido y qu\u00e9 era lo que no sab\u00edamos al inicio y ahora quiz\u00e1s s\u00ed sabemos como docentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He estado leyendo estos d\u00edas un delicioso libro editado por el gur\u00fa de la no ficci\u00f3n Lee Gutkind, What I Didn\u2019t Know: True Stories of Becoming a Teacher [Lo que no sab\u00eda: relatos verdaderos sobre ser maestro] y he tomado prestado su t\u00edtulo para mi entrada de hoy (puedes echar un vistazo al libro en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[723],"tags":[767,766,326],"class_list":["post-2441","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-docencia","tag-docencia-universitaria","tag-lee-gutkind","tag-memorias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/98"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2441"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2441\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2444,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2441\/revisions\/2444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}