{"id":2642,"date":"2023-01-29T15:53:27","date_gmt":"2023-01-29T15:53:27","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=2642"},"modified":"2023-01-29T15:57:35","modified_gmt":"2023-01-29T15:57:35","slug":"post-apocalypse-now-plagas-cambio-climatico-e-inteligencia-artificial-en-mandel-y-kingsnorth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2023\/01\/29\/post-apocalypse-now-plagas-cambio-climatico-e-inteligencia-artificial-en-mandel-y-kingsnorth\/","title":{"rendered":"POST-APOCALYPSE NOW!: PLAGAS, CAMBIO CLIM\u00c1TICO E INTELIGENCIA ARTIFICIAL (EN MANDEL Y KINGSNORTH)"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando escrib\u00ed la entrada \u201c<a href=\"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2015\/10\/03\/preparing-for-disaster-reading-post-apocalyptic-fiction\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2015\/10\/03\/preparing-for-disaster-reading-post-apocalyptic-fiction\/\">Prepar\u00e1ndome para el desastre: leyendo ficci\u00f3n post-apocal\u00edptica<\/a>\u201d en 2015, el virus Covid-19 todav\u00eda quedaba a casi cinco a\u00f1os de distancia en el futuro (el virus estall\u00f3 en la ciudad china de Wuhan en diciembre de 2019, de ah\u00ed su nombre, pero se extendi\u00f3 por todo el mundo a principios de 2020, con el estado de alarma de tres meses declarado el 14 de marzo en Espa\u00f1a). Me gustar\u00eda comentar hoy qu\u00e9 impresi\u00f3n causa leer ficci\u00f3n post-apocal\u00edptica en 2023, b\u00e1sicamente para enfatizar lo afortunados que hemos sido de que Covid-19 sea solo moderadamente letal y para recordarme a m\u00ed misma y a mis posible lectores que podr\u00edamos sufrir en cualquier momento una pandemia mucho peor. Las autoridades espa\u00f1olas han declarado el fin oficial del desastre al permitirnos dejar de usar mascarillas en el transporte p\u00fablico el 7 de febrero; as\u00ed se pondr\u00e1 fin a la \u00faltima restricci\u00f3n a\u00fan vigente (los centros de salud y las farmacias son la \u00fanica excepci\u00f3n). Yo, sin embargo, lo veo como un fin de etapa en un largo y peligroso camino hacia un futuro muy incierto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquellos a quienes les sorprendi\u00f3 el estallido viral seguramente viv\u00edan en un universo alternativo, ya que la ciencia ficci\u00f3n angl\u00f3fona llevaba d\u00e9cadas narrando historias apocal\u00edpticas post-plaga, si no siglos (la novela apocal\u00edptica de Mary Shelley <em>El \u00faltimo hombre<\/em> se public\u00f3 en 1826). Las novelas post-apocal\u00edpticas que recomend\u00e9 en mi publicaci\u00f3n de 2015 no son, sin embargo, todas post-plaga; algunas culpan de la p\u00e9rdida de la civilizaci\u00f3n al holocausto nuclear, al cambio clim\u00e1tico u otros factores. Aqu\u00ed est\u00e1n de nuevo, en traducci\u00f3n: <em>Inglaterra salvaje<\/em> (Richard Jefferies, 1885), <em>La peste escarlata<\/em> (Jack London, 1912), <em>La Tierra permanece<\/em> (George R. Stewart, 1949), <em>Soy leyenda<\/em> (Richard Matheson, 1954), <em>Las cris\u00e1lidas<\/em> (John Wyndham, 1955), <em>La muerte de la hierba<\/em> (John Christopher, 1956), <em>En la playa<\/em> (Nevil Shute, 1957), <em>Ay, Babilonia<\/em> (Pat Frank, 1959), <em>C\u00e1ntico por Leibowitz<\/em> (Walter M. Miller, Jr., 1960), <em>El mundo sumergido<\/em> (J.G. Ballard, 1962), <em>El martillo de Lucifer<\/em> (Jerry Pournelle y Larry Niven, 1977), <em>Apocalipsis: The Stand<\/em> (Stephen King, 1978), <em>Riddley Walker<\/em> (Russell Hoban, 1980), <em>El cuento de la doncella<\/em> (Margaret Atwood, 1985 ), <em>Los hijos de los hombres<\/em> (P.D. James, 1992), <em>La carretera<\/em> (Cormac McCarthy, 2006), <em>Guerra Mundial Z<\/em> (Max Brooks, 2006), <em>El pasaje<\/em> (Justin Cronin, 2010), <em>Espejismo<\/em> (Hugh Howey, 2011) y <em>Seveneves: Siete Evas<\/em> (Neal Stephenson, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay muchas otras listas m\u00e1s completas, como la de <a href=\"https:\/\/lithub.com\/the-50-greatest-apocalypse-novels\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/lithub.com\/the-50-greatest-apocalypse-novels\/\">LitHub<\/a>, con cincuenta novelas, incluida una de las dos que quiero comentar hoy: la aclamada <em>Estaci\u00f3n Once<\/em> de Emily St. John Mandel (2014, ganadora del Premio Arthur C. Clarke). La otra es <em>Alexandria<\/em> (2020) de Paul Kingsnorth. Mientras Mandel narra las consecuencias del ataque mortal de un virus de la gripe porcina, originado en la Rep\u00fablica de Georgia, que mata a m\u00e1s del 99% de la humanidad, Kingsnorth mezcla una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica con el surgimiento de la inteligencia artificial. Mandel narra c\u00f3mo es la vida veinte a\u00f1os despu\u00e9s del colapso, con vislumbres del pasado de los personajes y del inicio de la pandemia, mientras que Kingsnorth se centra en un tiempo novecientos a\u00f1os despu\u00e9s de un apocalipsis que sus personajes no pueden recordar y tratan como leyenda vinculada con la ca\u00edda de la Atl\u00e1ntida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ser sincera, no he disfrutado de ninguna de las dos novelas. Asist\u00ed a la entrevista de Paul Kingsnorth con Karen Madrid en el Festival 42 en noviembre pasado, y aunque el autor me pareci\u00f3 un tipo majo, no me apresur\u00e9 a comprar su trilog\u00eda Buckmaster (<em>The<\/em> <em>Wake<\/em> 2014, nominada al Man Booker Prize; <em>Beast<\/em> 2016 y <em>Alexandria<\/em> 2020) porque desconf\u00edo de los escritores que quieren dar enfoques ultra-realistas al pasado lejano (<em>The Wake<\/em> se desarrolla despu\u00e9s de la invasi\u00f3n normanda de 1066) y al futuro lejano. Tambi\u00e9n desconf\u00edo de las personas que, como Kingsnorth, han huido al campo y se han aislado del correo electr\u00f3nico, Internet y los tel\u00e9fonos m\u00f3viles. De hecho, Kingsnorth es co-autor de <em>Uncivilization: The Dark Mountain Manifesto<\/em> (2019) junto con Dougald Hine, texto que inspir\u00f3 el Proyecto Dark Mountain, ese tipo de utop\u00eda post-hippie que puede virar f\u00e1cilmente hacia el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He le\u00eddo por fin <em>Alexandria<\/em> porque ha sido seleccionada como la primera novela para el nuevo club de lectura de El Biblionauta centrado en la ciencia ficci\u00f3n traducida al catal\u00e1n, <a href=\"https:\/\/elbiblionauta.com\/ca\/club-de-lectura\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/elbiblionauta.com\/ca\/club-de-lectura\/\">Club Fahrenheit 451<\/a>; a excepci\u00f3n de Karen Madrid, la invitada encargada de defender la novela, el resto de nosotros dijimos estar satisfechos de haber le\u00eddo a Kingsnorth si bien la mayor\u00eda se\u00f1al\u00f3 que lo habr\u00edan abandonado si no fuera por el club de lectura porque su novela es m\u00e1s un panfleto anti-IA que buena ficci\u00f3n. En cuanto a la novela de Mandel, la he terminado tras cuatro intentos, despu\u00e9s de haberla abandonado la \u00faltima vez a mitad del libro. Me he esforzado esta vez porque la pr\u00f3xima novela en el club es el libro m\u00e1s reciente de Mandel, <em>El mar de la Tranquilidad<\/em> (2022), y quer\u00eda quitarme de encima <em>Station Eleven<\/em>. Ambos escritores, debo se\u00f1alar, son autores literarios (Kingsnorth es ingl\u00e9s, Mandel canadiense) que usan elementos dist\u00f3picos de la ciencia ficci\u00f3n, como est\u00e1 de moda hoy en d\u00eda, m\u00e1s que autores de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como he se\u00f1alado, en la novela de Mandel (inspiraci\u00f3n para una miniserie de HBO-Max de 2021) un virus mata a casi toda la humanidad. Dado que el per\u00edodo de incubaci\u00f3n es de solo unas pocas horas y la mayor\u00eda de los pacientes mueren en menos de dos d\u00edas, el colapso de la civilizaci\u00f3n es r\u00e1pido y repentino. Kirsten, la protagonista de veintiocho a\u00f1os, ha olvidado muy convenientemente para Mandel lo que sucedi\u00f3 en el \u00e1rea de los Grandes Lagos donde se desarrolla la novela mientras sobrevivi\u00f3 a duras penas en la carretera con su hermano mayor durante el primer a\u00f1o. Mandel menciona que los humanos abandonaron las ciudades para sobrevivir en pueblos pero dice poco sobre c\u00f3mo lo lograron; a media novela narra c\u00f3mo una comunidad de pasajeros internacionales sobrevivi\u00f3 en un aeropuerto donde hab\u00edan aterrizado de emergencia\u2026 aparentemente viviendo de la caza de ciervos. No me he cre\u00eddo ni por un momento que la civilizaci\u00f3n pudiera sobrevivir al brutal colapso que narra <em>Station Eleven<\/em> aunque la novela de Mandel es, de hecho, una versi\u00f3n suavizada de <em>The Road<\/em> de McCarthy, que es crud\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta hoy (29 de enero de 2023) se han notificado a la OMS un total de 6.804.491 muertes relacionadas con el virus Covid-19. Incluso suponiendo que esa cifra sea diez veces mayor, desde noviembre de 2022 viven 8 mil millones de personas en el planeta. Si un virus causara 7,2 mil millones de muertes (el 90%) no habr\u00eda forma de que la civilizaci\u00f3n pueda continuar, ni siquiera si solo el 25% de la poblaci\u00f3n muriera. Con el Covid-19, el trabajo se reorganiz\u00f3 r\u00e1pidamente entre aquellos que deb\u00edan brindar sus servicios en persona y aquellos que pod\u00edan trabajar desde casa. A pesar de que muchos murieron, la provisi\u00f3n de suministros esenciales (energ\u00eda, agua, gas, petr\u00f3leo) nunca se detuvo. Si algunos supermercados se vaciaron, esto se debi\u00f3 al p\u00e1nico en lugar de a una falla en la cadena de suministro. Pensando en esto mientras le\u00eda a Mandel, que parece sobre todo preocupada por la desaparici\u00f3n de Internet tras la p\u00e9rdida de la electricidad, me dominaron dos sentimientos simult\u00e1neos: de un lado, tuvimos mucha suerte de que el Covid-19 no sea de hecho muy letal y la vida pudiera continuar con normalidad incluso durante el encierro; del otro, olvidamos est\u00fapidamente que Internet se comercializ\u00f3 alrededor de 1995, hace menos de treinta a\u00f1os, y que los brit\u00e1nicos lograron construir su asombrosa civilizaci\u00f3n Victoriana sin electricidad, excepto en los \u00faltimos a\u00f1os. \u00bfDe qu\u00e9 colapso hablamos?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es el razonamiento que Kingsnorth subraya con la noci\u00f3n de \u2018descivilizaci\u00f3n\u2019: podr\u00edamos librarnos gradualmente de h\u00e1bitos superfluos y de esta manera llegar a una etapa, no necesariamente primitiva, en la que se podr\u00eda detener el cambio clim\u00e1tico. En su novela, ambientada en las marismas de los Fens del este de Inglaterra, la gente vive una existencia tribal en una regi\u00f3n de nuevo subtropical (lo hab\u00eda sido en la prehistoria), siguiendo l\u00edneas matriarcales y el culto a la Dama. Esta vida m\u00e1s que soportable est\u00e1 siendo erosionada por Wayland, una inteligencia artificial que, aparentemente, se emancip\u00f3 y se ha convertido en una especie de Gaia digital. Los emisarios de Wayland, como el post-humano K., tienen la misi\u00f3n de atraer a la gente de la tribu a Alexandria, un dominio virtual donde seg\u00fan se les promete alcanzar\u00e1n la inmortalidad. De hecho, si entend\u00ed correctamente el confuso final, los planes reales de Wayland para los humanos son del todo siniestros, aunque posiblemente liberadores para el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es curioso c\u00f3mo novelas como la de Mandel me molestan porque parecen no captar que hab\u00eda vida muy sofisticada antes de la comercializaci\u00f3n de la electricidad (o de Internet) mientras que novelas como la de Kingsnorth me irritan por c\u00f3mo tienden a olvidar cu\u00e1nto sufr\u00eda la gente antes de que surgiera la medicina moderna. Puedo imaginarme viviendo una vida \u2018descivilizada\u2019 sin m\u00f3viles, sin Internet, sin vuelos internacionales de bajo coste y comiendo solo comida local porque era la de todos y la m\u00eda en la d\u00e9cada de 1980. Pero a pesar de que Mandel transforma a uno de sus personajes secundarios en m\u00e9dico aunque s\u00f3lo es enfermero y se preocupa por la p\u00e9rdida de la medicina actual, solo personajes muy menores sufren dolor o mueren por causas curables hoy. Uno de los personajes de Kingsnorth fallece de viejo (aunque no dice cu\u00e1ntos a\u00f1os tiene), pero el peligro de enfermar no es un factor clave en su novela. Esta omisi\u00f3n es muy importante porque aunque la medicina moderna ha logrado la haza\u00f1a de producir una vacuna anti-Covid-19 en menos de un a\u00f1o que ha salvado muchas vidas, digan lo que digan los anti-vacunas, casi nunca se piensa que ese es el \u00fanico pilar imprescindible de la civilizaci\u00f3n actual.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Subrayar\u00e9 mi argumento principal una vez m\u00e1s: puede que no haya disfrutado de<em> Station Eleven<\/em> de Mandel, pero leerla ha sido una experiencia muy relevante, un recordatorio de que tuvimos suerte con el Covid-19 pero podr\u00edamos no volver a tenerla. En la novela de Kingsnorth, los efectos del cambio clim\u00e1tico se complican con la tortuosa intervenci\u00f3n de Wayland para, posiblemente, reiniciar el planeta sin humanos en \u00e9l. Juntas, ambas novelas nos env\u00edan un mensaje similar: la civilizaci\u00f3n tal como la conocemos es demasiado fr\u00e1gil para sobrevivir a una cat\u00e1strofe, ya sea provocada por el hombre o no. Nunca pens\u00e9 en 2015 que ver\u00eda una pandemia durante mi vida, tal vez porque la gripe de 1918 quedaba muy lejana en el tiempo. Mi impresi\u00f3n actual es que probablemente s\u00ed ver\u00e9 una pandemia mucho peor e incluso tal vez el fin de la civilizaci\u00f3n actual. Si este fin es repentino, como en la novela de Mandel, no sobreviviremos. Si es gradual, podr\u00edamos \u2018desincivilizarnos\u2019 y adaptarnos, pero, como sugieren las noticias que estamos viendo en las \u00faltimas semanas, el predecesor de una IA como Wayland podr\u00eda estar ya aguardando nuestro apocalipsis.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volver\u00e9 a leer esta entrada dentro de ocho a\u00f1os (\u00bfrecord\u00e1is que he empezado refiri\u00e9ndome a una que publiqu\u00e9 2015?), y si todav\u00eda estoy y estamos aqu\u00ed escribir\u00e9 una actualizaci\u00f3n. Me pregunto, con inquietud, cu\u00e1l ser\u00e1 su contenido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando escrib\u00ed la entrada \u201cPrepar\u00e1ndome para el desastre: leyendo ficci\u00f3n post-apocal\u00edptica\u201d en 2015, el virus Covid-19 todav\u00eda quedaba a casi cinco a\u00f1os de distancia en el futuro (el virus estall\u00f3 en la ciudad china de Wuhan en diciembre de 2019, de ah\u00ed su nombre, pero se extendi\u00f3 por todo el mundo a principios de 2020, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[765],"tags":[856,850,144,853,854,851,855,852],"class_list":["post-2642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-ficcion","tag-alexandria","tag-apocalipsis","tag-covid-19","tag-emily-st-john-mandel","tag-estacion-once","tag-ficcion-post-apocaliptica","tag-paul-kingsnorth","tag-virus"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/98"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2642"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2650,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2642\/revisions\/2650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}