{"id":2779,"date":"2023-05-23T16:40:39","date_gmt":"2023-05-23T16:40:39","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=2779"},"modified":"2023-05-23T16:46:38","modified_gmt":"2023-05-23T16:46:38","slug":"sobre-la-muerte-de-martin-amis-un-evento-historico-o-solo-recuerdos-personales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2023\/05\/23\/sobre-la-muerte-de-martin-amis-un-evento-historico-o-solo-recuerdos-personales\/","title":{"rendered":"SOBRE LA MUERTE DE MARTIN AMIS: \u00bfUN EVENTO HIST\u00d3RICO (O S\u00d3LO RECUERDOS PERSONALES)?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me inspiro para escribir esta entrada no tanto en la muerte hace cuatro d\u00edas del aclamado novelista ingl\u00e9s Martin Amis, a la edad de 73 a\u00f1os de c\u00e1ncer de es\u00f3fago, como en el <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2023-05-20\/muerte-martin-amis-escritor_3633601\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2023-05-20\/muerte-martin-amis-escritor_3633601\">obituario<\/a> publicado en <em>El Confidencial<\/em> por Alberto Olmos, \u201cOlvido y muerte de Martin Amis, el escritor que lo tuvo todo\u201d. Amis (1949-2023), conocido principalmente por su trilog\u00eda londinense <em>Money <\/em>(1984)<em>, London Fields <\/em>(1989) y <em>The Information<\/em> (1995), <em>\u00a0<\/em>es un novelista que he evitado leer escrupulosamente, y Olmos da en el clavo cuando dice que lo que complica su legado literario es su \u201capabullante masculinidad\u201d. Los obituarios que estoy leyendo en estos d\u00edas son todos de cr\u00edticos, escritores y lectores masculinos. Son una celebraci\u00f3n de los logros del autor, pero tambi\u00e9n escritos nost\u00e1lgicos de un tiempo pasado: aquel en el que, como se\u00f1ala Olmos, los escritores masculinos eran vistos como estrellas de rock y eran tratados como realeza literaria como ya no lo son. Olmos concluye que Martin Amis ser\u00e1 menos venerado en los libros de historia literaria que su padre y rival literario-ed\u00edpico, Kingsley Amis (1922-95), pero creo que est\u00e1 equivocado: ambos ser\u00e1n olvidados a la larga, porque el mundo literario ya no pertenece a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Amis estuvo involucrado en una serie de esc\u00e1ndalos literarios, pero uno que parece en especial significativo en t\u00e9rminos de g\u00e9nero es que se le neg\u00f3 un lugar en la lista de finalistas del Premio Booker de 1989 porque las novelistas Maggie Gee y Helen McNeil, ambas miembros del jurado, se opusieron en\u00e9rgicamente al tratamiento de los personajes femeninos en <em>Campos de Londres<\/em>. Seg\u00fan el director del premio de entonces, <a href=\"https:\/\/www.independent.co.uk\/arts-entertainment\/time-to-publish-and-be-damned-1239074.html\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.independent.co.uk\/arts-entertainment\/time-to-publish-and-be-damned-1239074.html\">Martyn Goff<\/a>, Gee y McNeil estaban en minor\u00eda, pero su punto de vista prevaleci\u00f3 en contra de los deseos del presidente del jurado, David Lodge. \u201cMaggie y Helen\u201d, recuerda Goff, \u201csent\u00edan que Amis trataba a las mujeres de manera espantosa en el libro. Eso no quiere decir que pensaran que los libros que tratan mal a las mujeres no pueden ser buenos, simplemente sent\u00edan que el autor deb\u00eda dejar claro que no favorec\u00eda ni bendec\u00eda ese tipo de tratamiento\u201d. Entiendo su postura (por injusta que sea), pero debo aclarar que lo que siempre me ha disuadido de leer la obra de Amis no son los personajes femeninos, sino la impresi\u00f3n obtenida de las rese\u00f1as de que su tratamiento de los personajes masculinos es a\u00fan peor. Su protagonista en <em>Dinero<\/em> es un hombre llamado John Self (algo as\u00ed como Juan Mismo), \u00bfnecesito decir m\u00e1s? Agradezco a los novelistas masculinos que sean tan sinceros sobre los peores excesos de la naturaleza de los hombres, pero sus novelas ya no son mi primera opci\u00f3n de lectura y no creo que lo sean para muchos lectores de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La \u00fanica novela que he le\u00eddo de Amis es <em>La flecha del tiempo: o la naturaleza de la ofensa<\/em> (1991), que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n cuando buscaba monstruos humanos para un cap\u00edtulo de mi tesis doctoral. Se trata de una novela corta, compacta y asombrosa que cuenta hacia atr\u00e1s la vida de un tal Odilo Unverdorben (\u2018intacto\u2019), a quien conocemos como m\u00e9dico jubilado en los Estados Unidos. La novela que conduce implacablemente al nacimiento de Unverdorben como un beb\u00e9 inocente es muy poderosa porque te obliga a considerar cu\u00e1ndo exactamente un hombre puede tomar el giro equivocado y terminar ayudando a un villano como el Dr. Mengele.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi copia de <em>La flecha del tiempo<\/em> est\u00e1 firmada, algo que la hace muy valiosa para m\u00ed. Ese es un libro que no voy a regalar como he hecho con tantos otros. Hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas asist\u00ed a una presentaci\u00f3n de uno de los libros de Amis, no recuerdo cu\u00e1l, en el British Council de Barcelona, el lugar donde el editor Jorge Herralde de Anagrama hac\u00eda desfilar a su \u2018dream team\u2019. Amis pas\u00f3 toda la presentaci\u00f3n insistiendo en que ya no hab\u00eda novelistas interesantes y por ello deber\u00edamos leer los cl\u00e1sicos. Me desconcertaba que un escritor que intentaba vender su propio libro despreciara a sus compa\u00f1eros de una manera tan rotunda, y muy descaradamente le pregunt\u00e9 mientras firmaba mi copia de <em>Flecha del tiempo<\/em>, \u201cSr. Amis, si, como usted dice, solo debemos leer los cl\u00e1sicos, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda comprar sus libros?\u201d Aceptando amablemente mi impertinencia, Amis respondi\u00f3 \u201ctienes pinta de jugadora, estoy seguro de que te gusta arriesgarte\u201d (o palabras similares, estoy segura de que us\u00f3 la palabra <em>gambler<\/em>). Hasta el d\u00eda de hoy, cada vez que selecciono un nuevo libro, pienso en ese momento y me digo a m\u00ed misma, \u2018ok, vamos a jugar\u2019, Amis dijo que me gusta, y ya lo creo que me gusta. Volv\u00ed a apostar en dos ocasiones m\u00e1s por \u00e9l: me encant\u00f3 su colecci\u00f3n de relatos <em>Los monstruos de Einstein<\/em> (1987), sobre el riesgo de una guerra nuclear, y su colecci\u00f3n de rese\u00f1as <em>La guerra contra el clich\u00e9 <\/em>(2001), uno de los mejores libros de su tipo que he le\u00eddo. Amis ten\u00eda una mente incre\u00edblemente l\u00facida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He mencionado Anagrama y Jorge Herralde (1935-), el hombre que nos dio a los lectores espa\u00f1oles, el &#8216;dream team&#8217;. En un <a href=\"http:\/\/www.circulolateral.com\/tema\/081jherralde.htm\" data-type=\"URL\" data-id=\"http:\/\/www.circulolateral.com\/tema\/081jherralde.htm\">art\u00edculo<\/a> publicado en <em>Lateral<\/em> (2001), Herralde recuerda que tom\u00f3 prestado el apodo de la selecci\u00f3n ol\u00edmpica de baloncesto de Estados Unidos de 1992 (m\u00e1s tarde aplicado al Bar\u00e7a de Johann Cruyff), para aplicarlo a un grupo de brillantes novelistas ingleses: Julian Barnes (1946), Ian McEwan (1948), Martin Amis (1949), Graham Swift (1949), Kazuo Ishiguro (1954) y Hanif Kureishi (1954). Comenz\u00f3 a publicarlos en 1980 (<em>Primer amor<\/em> de Ian McEwan), a\u00f1adiendo el \u00faltimo nombre al equipo en 1992 (con la novela de Swift<em> El pa\u00eds del agua<\/em>). Herralde explica que conoc\u00eda a todos estos escritores a trav\u00e9s de la revista brit\u00e1nica <em>Granta<\/em>, famosa por haber lanzado la idea de la generaci\u00f3n <em>Granta<\/em> de escritores (el \u2018dream team\u2019 era, excepto Kureishi, parte de la generaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2002\/nov\/17\/fiction.features3\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2002\/nov\/17\/fiction.features3\">1983<\/a>). Herralde alude al Instituto Brit\u00e1nico como el lugar donde ten\u00edan lugar sus presentaciones. Menciona como \u2018hermanos menores\u2019 del \u2018dream team\u2019 a otros seis autores brit\u00e1nicos: Nick Hornby (1958), Michael Faber (1960), Jonathan Coe (1961), Irvine Welsh (1961), John Lanchester (1962) y Lawrence Norfolk (1963). Y, s\u00ed, all\u00ed estuve para escucharlos a todos, y guardo copias firmadas de algunos de sus libros. Amis es el primero del equipo de ensue\u00f1o en fallecer, y siento con Alberto Olmos que esto es significativo m\u00e1s all\u00e1 de la carrera del autor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Herralde invent\u00f3 un concepto que dio forma a c\u00f3mo se entiende la ficci\u00f3n inglesa de calidad en Espa\u00f1a. Su instinto era correcto (Ishiguro gan\u00f3 el Premio Nobel de Literatura en 2017), pero veo hoy que su selecci\u00f3n de autores era, citando a Olmos nuevamente, abrumadoramente masculina. Martin Amis fue una parte central de ese discurso (o enfoque), al ser un escritor que luchaba por superar a su respetado padre novelista, Kingsley. Cuando era estudiante, a todos nos ense\u00f1aron a reconocer la \u2018ansiedad de la influencia\u2019, concepto de Harold Bloom desarrollado en su volumen hom\u00f3nimo de 1973. Seg\u00fan Bloom, todos los escritores luchan por superar la ansiedad paralizante que sienten al compararse con los escritores del pasado que m\u00e1s admiraban. Martin Amis parec\u00eda ser una encarnaci\u00f3n total de esta ansiedad como escritor que intentaba escapar de la formidable sombra de su padre (y s\u00e9 que no soy 100% justa, ya que su vocaci\u00f3n se despert\u00f3 leyendo a Jane Austen). De alguna manera, me resulta m\u00e1s dif\u00edcil conectar la ansiedad de la influencia con las escritoras. Tampoco puedo imaginar a una autora reaccionando al trabajo de su hija tan negativamente como Kingsley reaccion\u00f3 al de Martin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que esta ansiedad en torno a la influencia se ha evaporado, pero no estoy segura de que esto sea bueno. Echo de menos la ambici\u00f3n literaria que simbolizaba el \u2018dream team\u2019 y, con perd\u00f3n, la energ\u00eda muy masculina que lo acompa\u00f1aba. El mundo literario actual es soso, orientado al impacto en las redes sociales, las ventas masivas, los premios que ya no significan nada y las obras que son transitorias. No estoy diciendo que los escritores deban convertirse en m\u00e1rtires de la causa de la literatura (escribo esta entrada unos d\u00edas despu\u00e9s de la reaparici\u00f3n de Salman Rushdie tras el asalto que casi le cuesta la vida), sino que Amis y compa\u00f1\u00eda lucharon por la literatura de calidad individualmente y como grupo como pocos escritores est\u00e1n haciendo hoy en d\u00eda, de cualquier descripci\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O tal vez todo esto es s\u00f3lo nostalgia personal. Y un poco de arrepentimiento. Herralde me dijo una vez que pod\u00eda invitar a cualquiera de sus escritores a una sesi\u00f3n en mi universidad, pero nunca lo hice. Ten\u00eda un miedo mortal a que traj\u00e9ramos estas luminarias y nadie apareciera, o peor a\u00fan, los estudiantes las encontrar\u00edan poco interesantes si las insert\u00e1bamos en una de nuestras clases como invitados. Lo hice con Monica Ali (parte de la generaci\u00f3n 2003 de <em>Granta<\/em>) y me fue muy bien, pero nunca he tenido ning\u00fan otro escritor invitado en mi clase. Ahora me pregunto qu\u00e9 habr\u00eda dicho Amis a nuestros estudiantes, ya que, aunque fue profesor de Escritura Creativa (en el Centro de Nueva Escritura de la Universidad de Manchester desde 2007 hasta 2011), no lo veo interactuando con estudiantes universitarios. Hay momentos en que parece haber una distancia infinita entre los autores vivos y los estudiantes, tal vez porque estamos tan acostumbrados a tratar con autores muertos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Amis ha cruzado esa l\u00ednea final ahora y aqu\u00ed comienza la delicada operaci\u00f3n de comprobar si sus libros resistir\u00e1n el paso del tiempo. Parece que le dijo a Ian McEwan (creo) que quer\u00eda dejar tras de s\u00ed un estante lleno de sus libros, y aqu\u00ed est\u00e1n, junto con mi impresi\u00f3n muy personal de que todav\u00eda necesitamos escritores de su tipo: menos mansos, sin miedo a correr riesgos, ambiciosos, francos, grandes cr\u00edticos que saben leer a sus compa\u00f1eros, exigentes pero tambi\u00e9n generosos. Pero tambi\u00e9n mejores, si son hombres, a la hora de construir personajes femeninos. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfVoy a leer finalmente ahora <em>Dinero<\/em> y enfrentarme a John Self? No lo creo, pero seguir\u00e9 jugando. Gracias Martin Amis<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me inspiro para escribir esta entrada no tanto en la muerte hace cuatro d\u00edas del aclamado novelista ingl\u00e9s Martin Amis, a la edad de 73 a\u00f1os de c\u00e1ncer de es\u00f3fago, como en el obituario publicado en El Confidencial por Alberto Olmos, \u201cOlvido y muerte de Martin Amis, el escritor que lo tuvo todo\u201d. 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