{"id":2913,"date":"2023-07-12T16:06:23","date_gmt":"2023-07-12T16:06:23","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=2913"},"modified":"2023-07-12T16:19:28","modified_gmt":"2023-07-12T16:19:28","slug":"ahora-que-he-leido-the-shards-miedo-asco-y-american-psycho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2023\/07\/12\/ahora-que-he-leido-the-shards-miedo-asco-y-american-psycho\/","title":{"rendered":"AHORA QUE HE LE\u00cdDO THE SHARDS: MIEDO, ASCO Y AMERICAN PSYCHO"},"content":{"rendered":"\n<p>Me siento provocada a escribir hoy por una tesina de m\u00e1ster seg\u00fan la cual en <em>American Psycho<\/em> (1991) Bret Easton Ellis manipula a los lectores para que compartan con su protagonista, Patrick Bateman, el placer que siente cuando tortura, mutila y mata a sus v\u00edctimas. Le otorgar\u00e9 a la estudiante en cuesti\u00f3n un Sobresaliente porque ha investigado y escrito su disertaci\u00f3n con talento, pero tambi\u00e9n necesito expresar mi total desacuerdo con su tesis. Esto sucede: como profesores necesitamos distinguir entre las habilidades acad\u00e9micas y el contenido en los ejercicios de los estudiantes, siempre que, por supuesto, dicho contenido no sea totalmente descabellado. Siempre les digo a mis estudiantes de Literatura Victoriana que si intentan convencerme de que <em>Grandes esperanzas <\/em>es una historia sobre abducci\u00f3n alien\u00edgena, no ir\u00e1n muy lejos; otra cosa es estar en desacuerdo sobre un punto controvertido dentro de los l\u00edmites de lo que es relevante en un texto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi hermano, un fan de <em>American Psycho<\/em> como yo misma, me regal\u00f3 la novela m\u00e1s reciente de Ellis, <em>Los destrozos<\/em> (<em>The Shards<\/em>), el pasado d\u00eda del libro de Sant Jordi. Me perd\u00ed horas y horas en el relato cada vez m\u00e1s desquiciado del protagonista sobre sus d\u00edas de adolescencia. Que el joven se llame Bret Easton Ellis es la forma post-postmoderna del autor de jugar con sus lectores, una broma que algunos cr\u00edticos han encontrado de muy mal gusto, pero que me encandil\u00f3. Hay indicios menores de que el ficticio Bret Ellis podr\u00eda haber estado estrechamente relacionado con su hermano literario Patrick Bateman. No estoy diciendo que sean el mismo hombre (no creo que lo sean), pero mientras que <em>American Psycho<\/em> narra las tenebrosas haza\u00f1as de una mente masculina terriblemente descarriada, <em>Los destrozos<\/em> narra c\u00f3mo un joven comienza a desvariar. Sin duda hay cierto v\u00ednculo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchos cr\u00edticos y lectores denunciaron que este no es el momento adecuado para contar una historia sombr\u00eda sobre adolescentes californianos blancos privilegiados y su ambiente ultra-capitalista de la d\u00e9cada de 1980, bajo la presidencia de Reagan, pero yo era una joven sin privilegios en la misma \u00e9poca, a muchos kil\u00f3metros de distancia, y me ha fascinado c\u00f3mo la misma m\u00fasica, las mismas pel\u00edculas, los mismos programas de televisi\u00f3n pueden llenar las vidas de los adolescentes de manera tan diferente. Los adolescentes ricos en <em>The Shards<\/em> no son tan diferentes de los adolescentes pijos que pod\u00eda ver en los barrios ricos de Barcelona, y lo que Ellis est\u00e1 haciendo aqu\u00ed a riesgo de arruinar su propia reputaci\u00f3n personal es recordarnos que el coraz\u00f3n del privilegio est\u00e1 podrido, particularmente en el caso de algunos j\u00f3venes inseguros que no saben c\u00f3mo lidiar con su sexualidad y su endeble masculinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Curiosamente, no he escrito sobre <em>American Psycho<\/em>, excepto algunos pasajes de mi tesis doctoral, y una comunicaci\u00f3n de congreso in\u00e9dita, <a href=\"https:\/\/ddd.uab.cat\/record\/113507\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/ddd.uab.cat\/record\/113507\">\u201cTeaching Politically Incorrect Contemporary Gothic Fictions: Bret Easton Ellis&#8217; <em>American Psycho<\/em> (1991) and Stephen King&#8217;s <em>Misery <\/em>(1987)\u201d<\/a>, de 1999, en la que expliqu\u00e9 por qu\u00e9 algunos textos de terror son casi imposibles de ense\u00f1ar en clase dado su contenido tan gr\u00e1fico. Veinticuatro a\u00f1os despu\u00e9s sigo sin cambiar de opini\u00f3n: nunca ense\u00f1ar\u00eda la controvertida novela de Ellis porque creo que es un texto que se consume mejor en privado y que se debe debatir a trav\u00e9s de publicaciones acad\u00e9micas (y de otros tipos, claro).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El principal problema, como demuestra la tesina que he le\u00eddo, es que es dif\u00edcil para los lectores menos experimentados entender que una narraci\u00f3n en primera persona no siempre est\u00e1 dise\u00f1ada para que los lectores simpaticen o empaticen con el protagonista. La autora de la tesis argumenta que as\u00ed es como funciona la novela: Ellis muestra que es un novelista maestro al borrar totalmente la distancia entre su protagonista masculino psic\u00f3pata y los lectores para hacerles sentir lo que Bateman siente, es decir, placer. Estoy totalmente en desacuerdo con este punto de vista.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que Ellis realmente dise\u00f1\u00f3 <em>American Psycho<\/em> con un doble prop\u00f3sito. Por un lado, describe hasta el \u00faltimo espantoso detalle lo brutal que puede ser un hombre cuya mente est\u00e1 profundamente enferma; Patrick Bateman es monstruoso y Ellis nos reta a acercarnos lo m\u00e1s posible a \u00e9l para comprender c\u00f3mo es una mente hecha trizas. Por otro lado, Ellis se est\u00e1 burlando sutilmente de los lectores que se acercan demasiado al insinuar que ellos mismos podr\u00edan ser psic\u00f3patas dada su falta de empat\u00eda por las desafortunadas v\u00edctimas (si es que Bateman mata a alguien y no est\u00e1 simplemente fantaseando todo el tiempo).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, s\u00ed, estoy cometiendo el crimen acad\u00e9mico de dar por sentado que las intenciones de un autor pueden ser entendidas pero es que <em>American Psycho<\/em> es ese tipo de novela contra la que todav\u00eda se est\u00e1n perpetrando muchos otros cr\u00edmenes acad\u00e9micos. Para empezar, el uso de Ellis de la voz narrativa en primera persona ha sido malinterpretado muchas veces, como sucede con otros textos controvertidos. He estado ense\u00f1ando este semestre <em>Las minas del Rey Salom\u00f3n<\/em> y es sorprendente ver con qu\u00e9 frecuencia se supone que las opiniones del personaje principal, Allan Quatermain, son las del autor, H. Rider Haggard. Nadie cree, sin embargo, que Charles Dickens y Pip en <em>Grandes esperanzas<\/em> sean el mismo hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay, as\u00ed pues, motivos para afirmar que los horribles actos de violencia de Bateman, su clasismo y misoginia son una expresi\u00f3n directa de la propia postura de Ellis, aunque esto es lo que muchos lectores, sobre todo mujeres, asumieron. Como mujer feminista, le\u00ed <em>American Psycho<\/em> como el retrato de un profundo malestar en el coraz\u00f3n de la villan\u00eda patriarcal capitalista de Wall Street, aunque al mismo tiempo entiendo que Bateman pertenece a un mundo de pesadilla diferente del imperio codicioso de Gordon Gekko en la pel\u00edcula de Oliver Stone <em>Wall Street<\/em>. Bateman, y esto es importante, est\u00e1 demasiado enredado en su propia psicopatolog\u00eda para ser m\u00ednimamente funcional, raz\u00f3n por la cual su voz narrativa oscila entre lo escalofriante y lo rid\u00edculo. Se supone que los lectores no deben estar de su lado; tenemos que observar el espect\u00e1culo Sadeano y s\u00e1dico de su locura al igual que \u2018disfrutamos\u2019 de otros monstruos psic\u00f3patas como Freddy Krueger o Norman Bates.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que hace que Bateman sea particularmente peligroso es la poderosa prosa de Ellis y que <em>American Psycho <\/em>fue comercializada como literatura convencional (por Vintage despu\u00e9s de que Simon &amp; Schuster intentara destruir la novela) y no como ficci\u00f3n de terror. Habiendo subrayado un punto que otros defensores de esta novela han comentado, me gustar\u00eda se\u00f1alar que esta novela se public\u00f3 solo dos a\u00f1os despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n en la silla el\u00e9ctrica del notorio violador y asesino en serie Ted Bundy. He escrito recientemente sobre Bundy en mi nuevo volumen <em>American Masculinities in Contemporary Documentary Film: Up Close Behind the Mask<\/em>, en el que analic\u00e9 la miniserie de Netflix <em>Conversaciones con un asesino: Las cintas de Ted Bundy<\/em>. En estas cintas, grabadas para el libro escrito por dos periodistas en que se basa la miniserie, Bundy (que era licenciado en Psicolog\u00eda) ofrece un diagn\u00f3stico de su propio caso en tercera persona. Bundy argumenta que \u2018\u00e9l\u2019 estaba dominado por fantas\u00edas sexuales mis\u00f3ginas que podr\u00edan haber sido reprimidas si no fuera porque encontr\u00f3 en la pornograf\u00eda <em>pulp<\/em> (relatos, no im\u00e1genes) una inspiraci\u00f3n, o modelo, para cometer sus cr\u00edmenes. Uno de los periodistas que lo entrevist\u00f3 gru\u00f1e airadamente que \u201csi todos los hombres que consumen pornograf\u00eda se vieran afectados de esa manera, el mundo estar\u00eda lleno de Ted Bundys\u201d y, por supuesto, tiene raz\u00f3n: necesitas estar mentalmente enfermo, incapaz de distinguir entre fantas\u00eda y realidad, para que tu consumo de pornograf\u00eda se convierta en la base de cualquier acci\u00f3n violenta real.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que quiero decir es que Ellis sigui\u00f3 un camino similar para Bateman (tanto \u00e9l como Bundy son aparentemente hombres bien adaptados y apreciados) pero se pregunt\u00f3 si un hombre de clase alta tambi\u00e9n podr\u00eda ser un asesino en serie, ya que, hasta entonces, solo los hombres de clase trabajadora y clase media baja hab\u00edan sido caracterizados como tales. Para construir la voz narrativa de Bateman, Ellis parece haber mezclado las declaraciones m\u00e1s banales de Bundy sobre su propia psicopatolog\u00eda con la voz narrativa en primera persona absolutamente aterradora de Jim Thompson en <em>El asesino dentro de m\u00ed<\/em> (<em>The Killer Inside Me<\/em>, 1952). En esa obra, comercializada como novela negra, Lou Ford es un sheriff con una doble vida, un modelo que se remonta a la obra maestra de R.L. Stevenson <em>El extra\u00f1o caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde<\/em> (1886), con la diferencia de que mientras Mr. Hyde nunca narra lo que hace, Ford y Bateman s\u00ed lo hacen, en todos sus inquietantes detalles. Esta violencia pornogr\u00e1fica era com\u00fan en el porno <em>pulp<\/em> que consum\u00eda Bundy, y en la ficci\u00f3n negra a la que pertenece la novela de Thompson, pero se volvi\u00f3 terriblemente ofensiva cuando cruz\u00f3 a la corriente principal de la novela literaria, como he se\u00f1alado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando estaba leyendo <em>American Psycho <\/em>por primera vez, en pleno apogeo de su notoriedad justo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n, una amiga me dijo que lo que m\u00e1s la desconcertaba era pensar en Ellis escribiendo y reescribiendo las escenas de tortura hasta que obtuvo el efecto deseado. Siempre pienso en su observaci\u00f3n. J.K. Rowling confes\u00f3 que hab\u00eda llorado mucho cuando escribi\u00f3 la escena en la que un personaje muy querido en la serie <em>Harry Potter<\/em> es asesinado; cuando su esposo le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 se hab\u00eda sometido a tanto dolor, ella respondi\u00f3 que era necesario para la trama. Ahora imaginad a Ellis despert\u00e1ndose cada ma\u00f1ana durante meses, o tal vez a\u00f1os, para convertirse en el ventr\u00edlocuo de Patrick Bateman y arrojar esa basura espantosa por su teclado. Por lo que sabemos, Ellis no es un asesino en serie, lo que significa que su imitaci\u00f3n de la voz de su personaje principal debe haber sido un desaf\u00edo, por decirlo suavemente. Thomas Harris eligi\u00f3 la voz narrativa en tercera persona para acercarse a Hannibal Lecter, poni\u00e9ndose del lado primero del experimentado agente del FBI Will Graham y m\u00e1s tarde de la agente novata del mismo cuerpo Clarice Starling para acercarse al monstruo. En el caso de Bateman, no hay filtro entre autor y personaje, no hay zona de amortiguaci\u00f3n entre protagonista y lector. Esto, por supuesto, puede ser confuso, pero no deber\u00eda serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estoy convencida de que <em>American Psycho<\/em> debe ser le\u00edda como una s\u00e1tira sobre esos hombres yuppies exaltados por el sistema capitalista como grandes ganadores, pero echando la vista atr\u00e1s, ahora que vivimos en un mundo dominado por hombres hegem\u00f3nicos como Mark Zuckerberg, Jeff Bezos o Elon Musk, parece ser, tambi\u00e9n, un retrato de la psicopatolog\u00eda general del sistema capitalista estadounidense. Los tres hombres que he mencionado son emprendedores y, por lo tanto, tienen cierto m\u00e9rito como creadores de nuevas ideas, nos gusten o no. Bateman, de hecho, trabaja en un fondo de inversi\u00f3n de un banco financiero y, como tal, est\u00e1 m\u00e1s cerca del grupo elitista de villanos que caus\u00f3 el colapso econ\u00f3mico del mundo en 2008.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os recomiendo el excelente documental de Charles Ferguson <em>Inside Job<\/em> y la lectura del volumen del mismo t\u00edtulo, obra tambi\u00e9n de Ferguson, para entender este tipo de hombre. Los peces gordos del pasado capitalista, los hombres barrigudos que despreciaban a los dem\u00e1s cigarro en mano, han sido reemplazados ya desde la d\u00e9cada de 1980 por tipos m\u00e1s elegantes, como Bateman, que ahora se presentan como hombres de acci\u00f3n que llevan vidas de playboy, aunque sean padres de familia. Ferguson describi\u00f3 c\u00f3mo los amos financieros del universo actuaron motivados por la codicia, y al amparo de una total desregulaci\u00f3n legal, para crear una enorme estafa piramidal que destruy\u00f3 muchas vidas mientras ellos a\u00fan disfrutaban de sus bonos anuales y sus bancos eran rescatados con dinero p\u00fablico. Estos cr\u00edmenes me parecen m\u00e1s obscenos que los asesinatos de Bateman, pero tal vez Ellis no sab\u00eda lo suficiente sobre finanzas para caracterizar a su protagonista como un estafador de primera clase y no solo un asesino en serie. En t\u00e9rminos del c\u00edrculo de Wall Street, me sorprende que Bateman sea tan poca cosa; Gordon Gekko probablemente lo despreciar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para concluir, repetir\u00e9 mi tesis principal: <em>American Psycho <\/em>no est\u00e1 dise\u00f1ada para que los lectores conecten, empaticen o simpaticen con su protagonista, un hombre que sufre de una psicopatolog\u00eda profunda, sino para hacernos ver cu\u00e1n disfuncionales pueden ser los hombres en posiciones privilegiadas. Sean sus cr\u00edmenes reales o una fantas\u00eda, Bateman lucha por establecer sus credenciales como hombre hegem\u00f3nico en el mundo altamente competitivo de Wall Street, en el que de hecho es un don nadie. Bateman arremete contra aquellos m\u00e1s d\u00e9biles que \u00e9l, queriendo reforzar su masculinidad insegura y aberrante, pero no gana reconocimiento y sus cr\u00edmenes, suponiendo que sean reales, son ignorados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ning\u00fan lector que est\u00e9 mentalmente bien equilibrado y que posea una capacidad normal para la empat\u00eda puede ponerse del lado de Bateman, y si lo hace, entonces hay que decirle que es el objetivo de la s\u00e1tira de Ellis, quien nos est\u00e1 diciendo que el mundo est\u00e1 lleno de hombres que secretamente fantasean con la violaci\u00f3n, la tortura y el asesinato. Bateman, hay que subrayarlo, no es normativo: \u00e9l es el Otro anormal, el psic\u00f3pata loco como Jekyll y Hyde. Como tal, no es el portavoz de Ellis, sino un espantap\u00e1jaros que usa para advertirnos que hay algo profundamente podrido en el n\u00facleo de la sociedad capitalista estadounidense, en la d\u00e9cada de 1980 y ahora. Los yuppies eran envidiados y admirados entonces, pero a trav\u00e9s de Bateman Ellis nos dice que eso no es lo que debemos sentir por ellos. Tomando prestado el t\u00edtulo de la obra maestra de Hunter S. Thompson, un escritor que habr\u00eda disfrutado de la s\u00e1tira de Ellis, Bateman deber\u00eda provocar, siempre, miedo y asco, nada m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me siento provocada a escribir hoy por una tesina de m\u00e1ster seg\u00fan la cual en American Psycho (1991) Bret Easton Ellis manipula a los lectores para que compartan con su protagonista, Patrick Bateman, el placer que siente cuando tortura, mutila y mata a sus v\u00edctimas. 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