{"id":3190,"date":"2024-02-26T15:33:17","date_gmt":"2024-02-26T15:33:17","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3190"},"modified":"2024-02-26T15:33:52","modified_gmt":"2024-02-26T15:33:52","slug":"cuanta-bibliografia-es-demasiada-bibliografia-la-escritura-academica-en-la-actualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2024\/02\/26\/cuanta-bibliografia-es-demasiada-bibliografia-la-escritura-academica-en-la-actualidad\/","title":{"rendered":"\u00bfCU\u00c1NTA BIBLIOGRAF\u00cdA ES DEMASIADA BIBLIOGRAF\u00cdA?: LA ESCRITURA ACAD\u00c9MICA EN LA ACTUALIDAD"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el proceso de revisi\u00f3n por pares m\u00e1s reciente que he pasado, uno de los revisores se quej\u00f3 de que cito demasiado, mientras que deber\u00eda parafrasear m\u00e1s. El art\u00edculo tiene 8880 palabras y 30 fuentes secundarias, por lo que en promedio cuenta con una fuente cada 300 palabras, aparte de las citas de la fuente primaria (que cit\u00e9 abundantemente ya que se trata de Dickens, cuyas obras son propiedad p\u00fablica). Teniendo en cuenta la enorme cantidad de bibliograf\u00eda sobre Dickens, no creo haber citado demasiado, al menos no en relaci\u00f3n con otros art\u00edculos de la misma revista, <em>Dickens Quarterly<\/em>, que le\u00ed. De hecho, el otro revisor me pidi\u00f3 que agregara una fuente m\u00e1s a mi lista original de 29, una ocurrencia com\u00fan en la revisi\u00f3n por pares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adem\u00e1s, como todo el mundo, tiendo a usar citas lo m\u00e1s cortas posible, de unas pocas palabras en lugar de una oraci\u00f3n completa, y de una oraci\u00f3n si puedo evitar usar dos. En cuanto a la par\u00e1frasis, no me gusta mucho por miedo a que est\u00e9 cometiendo plagio, pero la uso si necesito citar m\u00e1s de lo habitual de la misma fuente. Este h\u00e1bito deber\u00eda limitarse en lo que los brit\u00e1nicos llaman <em>fair use<\/em> a un porcentaje razonable del recuento total de palabras, de modo que citar 50-100 palabras de un art\u00edculo de 7000 es aceptable, pero para nada citar la misma cantidad de un poema de 150 palabras. En el caso de las fuentes primarias protegidas por derechos de autor, me limito citar alrededor de 400-500 palabras, lo cual no es mucho para una novela de entre 80 y 120000 palabras o m\u00e1s (200-400 p\u00e1ginas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo curioso es que leyendo en los \u00faltimos meses mucha bibliograf\u00eda para un libro que estoy escribiendo, tengo la misma impresi\u00f3n que mi colega revisor: citamos demasiado y usamos demasiada bibliograf\u00eda. Si no me equivoco, hay una <em>ratio<\/em> inversa, de modo que cuantas m\u00e1s fuentes citamos, m\u00e1s cortas son las citas. En el pasado, antes de la d\u00e9cada de 1990, el trabajo acad\u00e9mico conten\u00eda menos fuentes pero usaba citas mucho m\u00e1s largas, muchas de las cuales son del tipo de m\u00e1s de 50 palabras que necesita ser separado del cuerpo principal del texto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tenemos, pues, dos problemas principales: hay tanta bibliograf\u00eda sobre cualquier cosa que un ensayo (art\u00edculo, cap\u00edtulo) con menos de 20 fuentes parece incompleto. Al mismo tiempo, dar cabida a 20-30 fuentes secundarias en ensayos de entre 6000-8000 palabras significa que apenas tenemos espacio para nuestras ideas. Me encuentro leyendo ensayos en los que tardo mucho en encontrar un m\u00ednimo pensamiento original del autor. De hecho, en algunos casos parece que el ensayo es, m\u00e1s bien, una revisi\u00f3n de literatura del tipo que tanto gusta a los cient\u00edficos, en la que no hay que aportar nada nuevo, sino simplemente repasar la abundante bibliograf\u00eda existente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed pues, \u00bfcu\u00e1nto es demasiado? Bueno, me he dado a la tarea de escribir un libro sobre la representaci\u00f3n de los hombres y las masculinidades en la ciencia ficci\u00f3n del siglo XXI escrita por hombres, un territorio vasto. He logrado convencer a mis editores de que necesito 15 cap\u00edtulos, con 17 autores diferentes, en algunos de los cuales cubro hasta nueve novelas (la serie de James S.A. Corey <em>The Expanse<\/em>). Es decir, 42 novelas en total. Incluso si limito mis fuentes secundarias a 25 por cap\u00edtulo, como procuro, sale un asombroso total de 375 entradas, m\u00e1s otras 25 para la introducci\u00f3n. Mi extensi\u00f3n total es de 95000 palabras (250 p\u00e1ginas), con 6300 por cap\u00edtulo, lo que significa que entre 350 y 500 palabras de cada cap\u00edtulo van a la bibliograf\u00eda. Tuve un problema similar en mi libro anterior, <em><a href=\"https:\/\/www.routledge.com\/American-Masculinities-in-Contemporary-Documentary-Film-Up-Close-Behind\/Martn\/p\/book\/9781032420523\">American Masculinities in Contemporary Documentary Film: Up Close Behind the Mask<\/a><\/em> (Routledge 2023), que tiene 16 cap\u00edtulos con entre 2 y 6 documentales cada uno, y estoy, por lo tanto, acostumbrada a trabajar de esta manera alocada. Aun as\u00ed, la broma es que las entradas bibliogr\u00e1ficas son a menudo m\u00e1s largas que las peque\u00f1as citas que uso por falta de m\u00e1s espacio. Ni que decir que estoy aplicando el estilo m\u00e1s minimalista que se pueda imaginar a la bibliograf\u00eda, y pens\u00e1ndomelo dos veces antes de citar una fuente. Si empiezo con 30, 5 tienen que desaparecer, pase lo que pase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Suceden cosas curiosas a veces. El cap\u00edtulo sobre <em>The Expanse<\/em> ya cuenta con 10 entradas en la lista de obras citadas solo para las novelas y la colecci\u00f3n de relatos relacionada con estas. En ese caso, y dado que no hay mucho escrito sobre la serie de Corey, he a\u00f1adido solo 10 fuentes secundarias. En el cap\u00edtulo que estoy redactando actualmente, sobre la novela de Andy Weir <em>The Martian<\/em> y la de Colson Whitehead <em>Zone One<\/em>, como ejemplos de masculinidad resiliente frente a la cat\u00e1strofe, tengo un problema muy diferente. La novela de Weir, bastante pedestre, ha atra\u00eddo muy poca atenci\u00f3n acad\u00e9mica, mucho menos que la adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Ridley Scott, lo que significa que he tenido que usar trabajos sobre esta pese a no analizar la pel\u00edcula. Por el contrario, hay mucha bibliograf\u00eda sobre <em>Zone One<\/em>, no porque sea una novela sobresaliente (simplemente est\u00e1 bien) sino porque Whitehead es un muy buen escritor negro (un puro im\u00e1n acad\u00e9mico como tal) y porque, \u00a1Dios m\u00edo!, ha escrito una novela de zombis a pesar de ser un autor literario ganador del premio Pulitzer. Si quiero mantener mi lista de obras citadas en un n\u00famero razonable de 20-22, m\u00ednimamente equilibrado entre las dos novelas, entonces tengo que rechazar aproximadamente la mitad de la bibliograf\u00eda sobre <em>Zone One<\/em>, al tiempo que refuerzo la lista de entradas sobre <em>The Martian<\/em>. Esto es lo que he hecho, ya que estoy prestando la misma atenci\u00f3n a ambas novelas y la raza no es mi tema principal (s\u00ed lo es de los trabajos sobre <em>Zone One<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el cap\u00edtulo sobre la obra de Neal Stephenson <em>Fall; or, Dodge in Hell<\/em>, me encontr\u00e9 con un problema inesperado. Stephenson es conocido sobre todo por acu\u00f1ar la palabra \u2018metaverso\u2019 y popularizar la palabra \u2018avatar\u2019, en el sentido de la imagen de una persona en un dominio digital, en su novela de 1992 <em>Snow Crash<\/em>. Esta se public\u00f3, atenci\u00f3n, 27 a\u00f1os antes que <em>Fall<\/em>, pero sigue generando mucha bibliograf\u00eda, mientras que, claramente, solo eruditos bobalicones como una servidora han intentado escribir sobre el f\u00e1rrago imposible que es <em>Fall<\/em>. Pens\u00e9 que ya me ir\u00eda bien la bibliograf\u00eda sobre <em>Snow Crash<\/em> y otras obras de Stevenson, pero decid\u00ed una vez le\u00edda que mi enfoque recaer\u00eda en la caracterizaci\u00f3n de Richard \u2018Dodge\u2019 Forthrast como el t\u00edo amoroso de sus sobrinas. Adivinad cu\u00e1l es el problema. Pues, hay cero bibliograf\u00eda sobre t\u00edos cari\u00f1osos, aunque s\u00ed encontr\u00e9 algo sobre el tipo m\u00e1s siniestro, como el t\u00edo Silas de Sheridan Le Fanu y similar. Me preocupaba mucho que mis 20 fuentes secundarias se acumularan en la introducci\u00f3n y en la primera secci\u00f3n del cap\u00edtulo y que la segunda secci\u00f3n, sobre el v\u00ednculo de Dodge con sus sobrinas, quedara sin citas. Finalmente logr\u00e9 colocar algunas en el p\u00e1rrafo introductorio de la segunda secci\u00f3n, pero el texto se nota un poco forzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Probablemente os est\u00e9is preguntando qui\u00e9nes son los \u201cellos\u201d que me obligan a usar 25 fuentes secundarias por cap\u00edtulo (o art\u00edculo) y me exigen que las use a intervalos regulares en mis textos en lugar de apilarlas en una secci\u00f3n. Bueno, yo soy una de ellos, ya que estoy exigiendo lo mismo de los textos que reviso: hay que usar las fuentes secundarias relevantes y hay que usarlas bien. Si no lo haces, demuestras que eres descuidado (\u00bfno sabes c\u00f3mo usar las base de datos y Google Scholar&#8230;?) o perezoso (as\u00ed que sabes c\u00f3mo usarlos, pero ni te molestaste). La otra preocupaci\u00f3n principal es que, sin fuentes secundarias, estamos escribiendo comentarios de texto en lugar de ensayos argumentativos. Esto no es necesariamente cierto (s\u00e9, por ejemplo, que estoy argumentando una tesis en mi segmento sobre el Dodge de Stephenson como un t\u00edo muy <em>cool<\/em>), pero estamos acostumbrados a la idea de que sin las muletas que proporcionan las fuentes secundarias no podemos caminar. Me lo dijo en los t\u00e9rminos m\u00e1s insultantes que se puedan imaginar una revista a la que me atrev\u00ed a enviar un art\u00edculo cuando era una ingenua estudiante de doctorado y todav\u00eda cre\u00eda que el mundo acad\u00e9mico ense\u00f1a a caminar con la menor cantidad de muletas posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando ense\u00f1o a mis alumnos a utilizar fuentes secundarias, siempre les digo que el objetivo es demostrar que se est\u00e1 entrando en los debates sobre un texto determinado en el momento correcto (y no hace veinte a\u00f1os); tambi\u00e9n deben evitar pensar err\u00f3neamente que su enfoque es nuevo cuando otros 20 acad\u00e9micos han argumentado la misma tesis. El problema, insisto, es que la proliferaci\u00f3n de bibliograf\u00eda amenaza con ahogar cualquier voz personal. En las entradas de este blog cito solo cuando siento que es necesario, y no porque tenga que hacerlo. En mi trabajo acad\u00e9mico, creo que la mitad de lo que cito me parece genuinamente necesario, y el resto una imposici\u00f3n. Permitidme usar a Donna Haraway como ejemplo. Si utilizo la palabra ciborg aqu\u00ed, no me apresurar\u00e9 a mencionar la teorizaci\u00f3n de Haraway sobre esta figura, pero si la menciono en mis ensayos, har\u00e9 referencia a su \u201cManifiest for Cyborgs\u201d; si no lo hago, me parece que estoy siendo perezosa, o mis revisores podr\u00edan pensar que soy una ignorante. Siempre le pedir\u00e9 a cualquier estudiante que se refiera a un ciborg en un art\u00edculo que haga referencia a Haraway, porque necesitan aprender qui\u00e9n es y qu\u00e9 dijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este uso masivo de fuentes secundarias tiene, adem\u00e1s, un claro efecto pernicioso: requiere mucho tiempo que deber\u00eda emplearse en pensar sobre la fuente primaria analizada. Me encanta el milagro por el cual las palabras perfectas que necesito para complementar o apoyar una de mis ideas aparecen en el trabajo de otro acad\u00e9mico. Sin embargo, a menudo me encuentro leyendo en diagonal algunas de las fuentes secundarias porque tienen mucho contenido de escasa utilidad sobre otras fuentes. Me causa ansiedad leerlas porque siento que estoy perdiendo el tiempo. Por el contrario, suelo leer palabra por palabra los ensayos acad\u00e9micos a los que me he acercado por leer algo atractivo, y no algo que deba citar. Son asuntos profesionales de los que nunca se habla, pero creo que mucha bibliograf\u00eda se lee para ser orde\u00f1ada en busca de citas m\u00e1s que para mantener un di\u00e1logo sostenido. Supongo, adem\u00e1s, que todos tenemos la experiencia de ver una de nuestras propias obras citada y sentir con consternaci\u00f3n \u2018oh, Dios m\u00edo, tanto que trabaj\u00e9 en esto, y solo interesa esa peque\u00f1a parte trivial\u2019. O peor a\u00fan: \u2018eso no es lo que quise decir\u2019 .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez deber\u00eda haber una revista en la que se invite a los acad\u00e9micos a publicar pensamientos originales sin referencia a fuentes secundarias, como hacen los rese\u00f1adores con los libros nuevos. Tal vez podr\u00edamos a\u00f1adir una bibliograf\u00eda para demostrar que hemos le\u00eddo las fuentes que cuentan, pero absteni\u00e9ndonos de citarlas. Y ver qu\u00e9 pasa. Podr\u00edamos publicar ensayos m\u00e1s breves y sustanciosos, lo que ser\u00eda muy \u00fatil, y cr\u00edticas m\u00e1s originales, lo que ser\u00eda genial. \u00bfProbamos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el proceso de revisi\u00f3n por pares m\u00e1s reciente que he pasado, uno de los revisores se quej\u00f3 de que cito demasiado, mientras que deber\u00eda parafrasear m\u00e1s. El art\u00edculo tiene 8880 palabras y 30 fuentes secundarias, por lo que en promedio cuenta con una fuente cada 300 palabras, aparte de las citas de la fuente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[798,868,807,941],"tags":[],"class_list":["post-3190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-critica-literaria","category-escritura-academcia","category-estudios-literarios","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/98"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3190"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3190\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3191,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3190\/revisions\/3191"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}