{"id":3194,"date":"2024-03-05T13:10:49","date_gmt":"2024-03-05T13:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3194"},"modified":"2024-03-05T13:11:57","modified_gmt":"2024-03-05T13:11:57","slug":"el-texto-que-desaparece-como-esta-muriendo-el-analisis-textual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2024\/03\/05\/el-texto-que-desaparece-como-esta-muriendo-el-analisis-textual\/","title":{"rendered":"EL TEXTO QUE DESAPARECE: C\u00d3MO EST\u00c1 MURIENDO EL AN\u00c1LISIS TEXTUAL"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La semana pasada escrib\u00ed sobre la gran cantidad de bibliograf\u00eda que estamos utilizando en el ensayo acad\u00e9mico. Olvid\u00e9, sin embargo, mencionar que en el an\u00e1lisis textual las fuentes primarias ocupan cada vez menos espacio. En la <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=q2_WfJkaWgE\">presentaci\u00f3n<\/a> de mi volumen <em>La verdad sin fin: Expediente X<\/em> en septiembre, Iv\u00e1n G\u00f3mez me elogi\u00f3 por tener la capacidad de desentra\u00f1ar de los textos lo que contienen en lugar de imponerles mi propia perspectiva. Entr\u00e9 en p\u00e1nico, d\u00e1ndome cuenta de que esa es posiblemente la raz\u00f3n por la que a mis revisores no les gusta mi trabajo. No est\u00e1 de moda dejar que las fuentes primarias analizadas ocupen el centro de la escena: un revisor muy desagradable incluso me dijo, hace unos cinco a\u00f1os, que estaba muy lejos de dominar el an\u00e1lisis acad\u00e9mico. Lo que est\u00e1 de moda ahora en el trabajo acad\u00e9mico es arrojar sobre el texto analizado un inmenso aluvi\u00f3n de fuentes secundarias, presumiblemente necesarias para sostener la argumentaci\u00f3n, y solo comentar la fuente primaria en r\u00e1fagas cortas que apenas ara\u00f1an la superficie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como todo el mundo, soy culpable del mismo delito. Sin una gran cantidad de fuentes secundarias, como expliqu\u00e9 la semana pasada, no hay forma de que se pueda publicar un ensayo acad\u00e9mico. El problema es que me gusta mucho el an\u00e1lisis textual en sus dos aspectos principales: buscar pistas en el texto analizado (ya sea impreso o audiovisual) sobre c\u00f3mo funciona en forma y contenido, y luego aportar a mi argumentaci\u00f3n muchos comentarios. Esto sol\u00eda llamarse \u2018iluminar un texto\u2019. De hecho, nunca he escrito ning\u00fan ensayo inspirada por la teor\u00eda, sino al rev\u00e9s: mi inter\u00e9s por comentar un texto me ha llevado necesariamente a buscar un marco te\u00f3rico, como una especie de coartada para poder expresar lo que encuentro relevante (Dickens, por poner un ejemplo, siempre tiene para m\u00ed preferencia sobre Derrida o Butler). Si no me siento lo suficientemente inclinada a trabajar en este marco te\u00f3rico, escribo sobre el texto aqu\u00ed, ofreciendo puros comentarios y opiniones, y menos argumentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay algo m\u00e1s en juego. Buscando bibliograf\u00eda estos d\u00edas sobre la trilog\u00eda de novelas sobre Takeshi Kovacs de Richard K. Morgan, he encontrado lo siguiente: a) un aumento del inter\u00e9s por la adaptaci\u00f3n de Netflix (2018-2020), con un inter\u00e9s muy limitado por las novelas (2002-2005); b) una atenci\u00f3n exagerada en torno a la primera novela, <em>Carbono modificado<\/em>, en detrimento de las otras dos, <em>\u00c1ngeles rotos<\/em> y <em>Furias desatadas, <\/em>a pesar de que el arco narrativo de Kovacs no puede entenderse sin leer las tres novelas; c) una renuencia a escribir sobre toda la trilog\u00eda, con la honrosa excepci\u00f3n de Pawel Frelik, cuyo art\u00edculo \u201cWoken Carbon: The Return of the Human in Richard K. Morgan&#8217;s Takeshi Kovacs Trilogy\u201d es simplemente excelente. Este no es un asunto espec\u00edfico de esta trilog\u00eda: es un patr\u00f3n general.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estoy notando una palpable pereza acad\u00e9mica en relaci\u00f3n particularmente con las fuentes primarias impresas. Si existen adaptaciones audiovisuales, absorben todo el inter\u00e9s acad\u00e9mico, independientemente del origen de los personajes y de las tramas analizadas (habitualmente atribuidas a la pel\u00edcula o a la serie, sin molestarse en comprobar si proceden del texto fuente). En el caso de Morgan, si bien hay un volumen colectivo dedicado a la serie\u2014<em>Sex, Death and Resurrection in Altered Carbon: Essays on the Netflix <\/em>Series, editado por Aldona Kobus y Lukasz Muniowski, y publicado en 2020 coincidiendo con la segunda y hasta ahora \u00faltima temporada\u2014no existe un volumen equivalente sobre sus novelas. El ensayo de Frelik, como he se\u00f1alado, es la \u00fanica pieza que analiza la trilog\u00eda. Por otro lado, por supuesto que puedes escribir sobre una novela que forma parte de una trilog\u00eda o serie antes de que se publiquen el resto, pero una vez que todos los vol\u00famenes est\u00e1n disponibles, todos deben ser tenidos en cuenta. Sin embargo, la mayor\u00eda de los an\u00e1lisis de las trilog\u00edas se refieren solo al primer volumen, y el segundo y el tercero apenas dejan rastro, ya que, lo siento, pocos eruditos parecen inclinados a leer tanto (posiblemente la excepci\u00f3n sea <em>Harry Potter<\/em>, con toda la heptalog\u00eda a menudo analizada en un solo art\u00edculo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La creciente presi\u00f3n para incluir muchas fuentes secundarias y as\u00ed apuntalar un marco te\u00f3rico denso posiblemente est\u00e9 haciendo que los acad\u00e9micos dediquen menos tiempo al an\u00e1lisis de las fuentes primarias, particularmente las impresas. Escrib\u00ed la semana pasada c\u00f3mo a menudo me encuentro explorando art\u00edculos acad\u00e9micos en busca de contribuciones originales de los autores, enterradas entre tantas citas y comentarios de y sobre las fuentes secundarias. La b\u00fasqueda de comentarios originales sobre las fuentes primarias es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil. La mayor\u00eda de los an\u00e1lisis acad\u00e9micos son extremadamente sesgados, por lo que, por ejemplo, me he encontrado con art\u00edculos que comparan la novela de Andy Weir <em>El marciano<\/em> con <em>Robinson Crusoe<\/em>, mientras que no hay comparaci\u00f3n alguna con <em>Apolo XIII<\/em>, pese a que, seg\u00fan el propio Weir, fue su principal inspiraci\u00f3n. Cito este ejemplo porque esta falta de atenci\u00f3n a la fuente primaria no es solo una cuesti\u00f3n de pol\u00edtica de identidad que inclina el an\u00e1lisis textual hacia temas candentes. Tampoco estoy defendiendo el formalismo, sino que pido m\u00e1s respeto, si esa es la palabra, para las fuentes primarias y sus autores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se trata de trabajos recientes de autores vivos, que es mi principal tema de investigaci\u00f3n, tiendo a incluir en mi bibliograf\u00eda al menos una rese\u00f1a y una entrevista. Las rese\u00f1as deben ofrecer opini\u00f3n, lo que ya no hacemos en la escritura acad\u00e9mica, y necesito incorporar a mis propios ensayos afirmaciones directas sobre los textos que analizo. Rara vez encuentro en el trabajo acad\u00e9mico actual una opini\u00f3n clara sobre la calidad de las fuentes primarias, aunque la cr\u00edtica feminista (como la m\u00eda) tiende a ser clara sobre los yerros de los autores masculinos (\u00a1lo siento, chicos!). Las entrevistas son herramientas maravillosas ya que proporcionan evidencia de las decisiones del autor que el texto por s\u00ed solo no puede confirmar. Encontr\u00e9, por ejemplo, una peque\u00f1a pepita de oro en una entrevista en la que Colson Whitehead explica que su novela de zombis <em>Zona Uno<\/em> expresa la idea de que cuando una persona est\u00e1 deprimida se siente como si fuera el fin del mundo, por lo que decidi\u00f3 colocar a su protagonista deprimido en una narrativa literalmente apocal\u00edptica. No he visto esta declaraci\u00f3n esencial citada en ninguno de los muchos art\u00edculos acad\u00e9micos sobre <em>Zona Uno<\/em>, que en su mayor\u00eda se obsesionan con la raza (despu\u00e9s de todo, tal vez s\u00ed sea una cuesti\u00f3n de peso excesivo de los temas candentes).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que al final lo que nos falta es un espacio para publicar an\u00e1lisis textual de calidad que no est\u00e9 subordinado al ensayo argumentativo. De alguna manera esto ya existe en los diferentes sitios que ofrecen gu\u00edas de estudio, que comenzaron en papel con las famosas Cliff Notes y luego se trasladaron a Internet en la d\u00e9cada de 1990. Wikipedia informa que la compa\u00f1\u00eda fue fundada por Clifton Hillegass en 1958, quien en realidad le compr\u00f3 los derechos a Jack Cole, el copropietario de la empresa de libros Coles de Toronto, de las Cole Notes, publicadas por primera vez en 1948. Las gu\u00edas de estudio tienen muy male reputaci\u00f3n por ayudar a los estudiantes a saltarse la lectura de los libros, pero yo misma las encuentro extremadamente \u00fatiles cuando preparo las clases, y he tomado prestados para mi propio uso (\u00a1no en clase!) res\u00famenes de cap\u00edtulos y listas de personajes. Las series Modern Critical Interpretations y Bloom&#8217;s Classic Critical Views, publicadas por Chelsea House bajo la direcci\u00f3n editorial del profesor Harold Bloom, es quiz\u00e1s lo m\u00e1s cerca que la cr\u00edtica literaria ha estado de ofrecer el tipo de an\u00e1lisis que tengo en mente. Sin embargo, si no me equivoco, dejaron de publicarse despu\u00e9s del fallecimiento de Bloom en 2019. Y no, los acad\u00e9micos no escribimos gu\u00edas de estudio, al menos no abiertamente (aunque alguien las escribe&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El trabajo requerido para encontrar pasajes relevantes en fuentes secundarias es muy diferente de la tarea de diseccionar c\u00f3mo funciona un texto (tanto de ficci\u00f3n como de no ficci\u00f3n). Tengo para cada libro que analizo, al menos 15 p\u00e1ginas, si no 30, de citas y notas, ya que es extremadamente dif\u00edcil para m\u00ed seleccionar solo tres o cuatro citas y no tomar docenas de notas sobre la trama o el contenido. Habitualmente, los ensayos (ya sean art\u00edculos o cap\u00edtulos) tienen entre 4500 y 8000 palabras, rara vez m\u00e1s, lo que significa que en realidad hay muy poco espacio para explorar en profundidad un texto en ellos, sobre todo teniendo en cuenta, como estoy explicando, la posici\u00f3n prominente que ocupan las fuentes secundarias. Por otro lado, las notas que tomamos terminan en el cubo de la basura, con muchos pasajes interesantes nunca comentados para beneficio de otros lectores. Me siento frustrada de que tantas horas de trabajo terminen representadas por tan poco an\u00e1lisis textual, pero tampoco sabr\u00eda qu\u00e9 hacer con un comentario de texto de 25000 palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que digo hoy, como dije la semana pasada, es que la moda acad\u00e9mica actual nos empuja a llenar nuestros ensayos con tanto de las fuentes secundarias y tan poco de las fuentes primarias que los textos analizados quedan fragmentados en lugar de iluminados. Mi impresi\u00f3n es que la mayor\u00eda de los estudiosos de la literatura y la cultura apenas se preocupan por c\u00f3mo funcionan los textos, prefiriendo en cambio hacer alarde de su lectura de una mir\u00edada de fuentes secundarias. En la revista que coedito, <em>H\u00e9lice<\/em>, hemos dado cabida a lo que llamamos ensayos miscel\u00e1neos, en los que se prioriza el comentario, y tal vez ese sea el camino a seguir: reinventar el ensayo acad\u00e9mico y priorizar la lectura atenta del texto analizado, manteniendo como elemento secundario todo el aparato acad\u00e9mico. Vamos a intentarlo, \u00bfde acuerdo?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada escrib\u00ed sobre la gran cantidad de bibliograf\u00eda que estamos utilizando en el ensayo acad\u00e9mico. Olvid\u00e9, sin embargo, mencionar que en el an\u00e1lisis textual las fuentes primarias ocupan cada vez menos espacio. 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