{"id":3287,"date":"2024-06-24T13:03:37","date_gmt":"2024-06-24T13:03:37","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3287"},"modified":"2024-06-24T13:09:09","modified_gmt":"2024-06-24T13:09:09","slug":"y-seis-semanas-mas-tarde-tiempo-y-cansancio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2024\/06\/24\/y-seis-semanas-mas-tarde-tiempo-y-cansancio\/","title":{"rendered":"Y SEIS SEMANAS M\u00c1S TARDE\u2026 : TIEMPO Y CANSANCIO"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han pasado seis semanas desde la \u00faltima vez que escrib\u00ed en este blog, el descanso m\u00e1s largo que me he tomado desde que lo comenc\u00e9 en 2010 y, por lo tanto, un motivo de reflexi\u00f3n sobre el tiempo y el cansancio. En estas semanas me he planteado seriamente cerrar el blog, temiendo que simplemente no tenga tiempo para seguir escribiendo. Un blog requiere regularidad y al mismo tiempo este blog ha ido dando regularidad a mi agenda con sus demandas semanales de tiempo. Finalmente me he decidido a seguir porque, casualmente, los editores de <a href=\"https:\/\/aedean.org\/?page_id=141\"><em>Nexus<\/em><\/a>, la segunda revista acad\u00e9mica de AEDEAN, adem\u00e1s de <em>Atlantis<\/em>, me pidieron hace unos meses que escribiera un art\u00edculo sobre la experiencia de llevar este blog y he estado revisando el texto estos d\u00edas. Encontr\u00e9 cierta iron\u00eda en el hecho de que esta ha sido una de las muchas tareas que me han impedido publicar aqu\u00ed, pero como les dije a los editores, el art\u00edculo tambi\u00e9n ha sido un recordatorio oportuno de por qu\u00e9 necesito seguir escribiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El receso de seis semanas se ha solapado, como se puede imaginar, con una intensa tarea de correcci\u00f3n de ejercicios, que ha incluido la edici\u00f3n de un libro entero con los trabajos de mis estudiantes de m\u00e1ster (mi duod\u00e9cimo proyecto de ese tipo), y la finalizaci\u00f3n de mi propio libro sobre la masculinidad en la ciencia ficci\u00f3n contempor\u00e1nea escrita por hombres. A esto se suman varios complicados asuntos dom\u00e9sticos, y una inoportuna lesi\u00f3n de rodilla. Empieza a sonar como si estuviera justificando la pausa cuando la cuesti\u00f3n es que no ha habido ninguna pausa sino, por el contrario, una catarata abrumadora de trabajo, expandida a los fines de semana. Parte de esta avalancha es posiblemente autoinfligida (tengo a\u00fan mucho tiempo para terminar mi libro), pero incluso esa parte corresponde a mi experiencia de que todo debe hacerse lo antes posible porque siguen apareciendo nuevos proyectos todo el tiempo. La otra parte est\u00e1 relacionada con mis deberes docentes, que consumen mucho tiempo en tareas que deben hacerse, pase lo que pase. Por ejemplo, acabo de interrumpir la redacci\u00f3n de este post para debatir durante 45 minutos con un estudiante de doctorado su pr\u00f3xima evaluaci\u00f3n anual. Hoy, por cierto, es un d\u00eda festivo local y no deber\u00eda estar trabajando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que, t\u00e9cnicamente, he tenido tiempo suficiente para seguir escribiendo el blog en las \u00faltimas seis semanas, pero no con suficiente energ\u00eda, lo que me lleva al tema central del post de hoy: el tiempo y el cansancio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Comenzar\u00e9 con ese video viral de TikTok del pasado octubre de 2023, que muestra a una joven veintea\u00f1era, Brielle Assero, sollozando con toda su alma en su primer d\u00eda en un trabajo de 9 a 5 porque, pobrecita, se dio cuenta entonces de que con los desplazamientos y todo lo dem\u00e1s, ya no tendr\u00eda tiempo para s\u00ed misma. A\u00fan se escuchan las risas de los espa\u00f1oles que salen del trabajo entre las 19:00 y las 20:00 horas desde Am\u00e9rica, de donde sale esta persona inmadura y sobreprotegida. Hay otra conversaci\u00f3n en Internet, que se prolonga desde hace a\u00f1os, sobre si los campesinos medievales trabajaban menos horas que nosotros. Pod\u00e9is encontrar <a href=\"https:\/\/www.technology.org\/how-and-why\/do-we-work-more-than-medieval-peasants\/\">aqu\u00ed<\/a> un art\u00edculo reciente que informa de que \u201cSi un estadounidense promedio trabaja 1.801 horas por a\u00f1o, o 37,5 horas por semana, la carga de trabajo promedio de un adulto <em>masculino<\/em> campesino en la Inglaterra del siglo XIII era de aproximadamente 1.620 horas al a\u00f1o, dicen los historiadores\u201d (cursivas m\u00edas). La hembra adulta posiblemente trabajaba 3.650, si es que lograba dormir 8 horas al d\u00eda. Es curioso, por cierto, c\u00f3mo este tipo de estudio nunca se preocupa por las horas que trabajan los campesinos actuales, que, estoy segura, est\u00e1n m\u00e1s cerca de 1.801 que de 1.620. Yo misma tengo un contrato que dice que trabajo 37,5 horas a la semana, pero en Espa\u00f1a lo habitual son 40 horas, que la ministra Yolanda D\u00edaz est\u00e1 tratando de reducir a 35 como primer paso hacia una semana de cuatro d\u00edas. Esta parece ser mucho m\u00e1s productiva y, de todos modos, ya toca. Primer punto: todos estamos cansados y malhumorados, porque se nos ha dicho que el ocio es fundamental para una vida satisfactoria, pero no tenemos tiempo para disfrutar. Me he burlado de la muchacha de la Generaci\u00f3n Z que lamenta la vida adulta, pero al mismo tiempo tiene toda mi simpat\u00eda. Trabajamos demasiadas horas. Yo estoy malhumorada, vosotros est\u00e1is cansados, ella llora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto me lleva a diversas conversaciones que he tenido con mis estudiantes estas \u00faltimas seis semanas. De hecho, <em>todas<\/em> mis conversaciones con los estudiantes han tenido que ver con el tiempo (no en relaci\u00f3n al clima). Esto va a sonar un poco aleatorio. Estaba en medio de una conversaci\u00f3n muy interesante con una tutoranda de TFG, y de repente se detuvo para decirme \u2018pero basta, s\u00e9 que est\u00e1s muy ocupada\u2019. \u00a1Nooooo! Le dije que siempre tengo tiempo para airear las ideas en buena compa\u00f1\u00eda. De hecho, ella ten\u00eda raz\u00f3n: otra estudiante aguardaba ya tras mi puerta su tutor\u00eda. M\u00e1s cosas&#8230; Tuve tres reuniones separadas con estudiantes que hab\u00edan suspendido sus ejercicios porque no hab\u00edan le\u00eddo la novela correspondiente: dos me dijeron que tienen largas horas de trabajo, el tercero que tiene poca capacidad de gesti\u00f3n del tiempo. Los tres declararon que decidieron hacer el ejercicio de todos modos, con la esperanza de que pudiera funcionar. De hecho, uno de los estudiantes que trabaja me pidi\u00f3 ayuda para mejorar su comentario de pasajes espec\u00edficos sin leer toda la novela. Le suger\u00ed que, tal vez, su trabajo (todas las tardes de 16:00 a 21:00 y los s\u00e1bados, todo el d\u00eda) es un obst\u00e1culo demasiado grande para el grado que ha elegido. Otro estudiante, uno de tiempo completo, me dijo que es casi imposible hacer frente a las exigencias del grado. Veamos: 25 horas por 6 ECTS, 30 ECTS cada semestre, es decir, 750 horas por semestre, divididas en 18 semanas, un total de 41&#8217;66 horas semanales. \u00bfProblemas? Los desplazamientos pueden llevar dos horas al d\u00eda o m\u00e1s, las 41 horas son incompatibles con el empleo remunerado y, dig\u00e1moslo claro, pocas personas tienen la capacidad de estudiar\/leer incluso dos horas al d\u00eda. Los estudiantes tienen ansiedad, los docentes estamos tristes. Hay d\u00edas en los que me dan ganas de llorar en TikTok.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo el mundo est\u00e1 cansado porque el n\u00famero de horas de trabajo no indica su intensidad, o, \u00bfpor qu\u00e9 no?, el nivel de disfrute. Por ejemplo, he pasado dos d\u00edas enteros de trabajo preparando mi nueva asignatura de Literatura Contempor\u00e1nea y divirti\u00e9ndome mucho, as\u00ed que no me import\u00f3 que estos dos d\u00edas fueran s\u00e1bado y domingo. En cambio, los cuatro d\u00edas completos de trabajo (de lunes a jueves) dedicados a corregir 70 trabajos han sido insufribles. Me dol\u00edan tanto los brazos, se me derriti\u00f3 tanto el cerebro&#8230; Corregir tanto consumi\u00f3, adem\u00e1s, gran parte de la energ\u00eda disponible para mi quinto d\u00eda laborable de la semana; afortunadamente, ten\u00eda tres maravillosas tesinas de grado que corregir, escritas por mis propios tutorandos, lo que hizo que ese viernes fuera un d\u00eda cansado pero feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQu\u00e9 tiene de insoportable corregir?, te preguntar\u00e1s (si no eres profesor). Pues, bien, sol\u00eda tener alrededor de 50 trabajos para corregir en enero, despu\u00e9s de las vacaciones de Navidad, pero el a\u00f1o pasado mi asignatura pas\u00f3 al trimestre de primavera, lo que significa que me encontr\u00e9 el 10 de junio con 70 trabajos de 1500\/2000 palabras para corregir despu\u00e9s de haber corregido la semana anterior otros 70 ensayos de 800 palabras, de los mismos estudiantes. Una locura, de verdad. En dos casos, dej\u00e9 de corregir el trabajo cuando cruc\u00e9 la barrera de los 30 minutos, porque ese es un tema que tampoco discutimos: cuanto m\u00e1s cuidado pone un estudiante en su escritura, m\u00e1s energ\u00eda puede emplear el profesor en valorar el contenido en lugar de corregir el texto. Los mejores ejercicios son siempre los mejor editados y presentados; los peores est\u00e1n invariablemente mal escritos y terriblemente editados. Debo tener alg\u00fan tipo de TOC porque definitivamente DEBO corregir los textos de los estudiantes hasta la \u00faltima coma, por eso me agoto. Olvid\u00e9 decir que les di a los estudiantes una fecha l\u00edmite tard\u00eda para ayudarlos, lo que significa que me di un plazo muy ajustado para corregir los trabajos antes de que se publicaran las calificaciones finales, pero as\u00ed es como funciona. La vida es una serie de plazos de entrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A estas alturas, no s\u00e9 si el blog est\u00e1 de vuelta o si este es el \u00fanico lunes del resto del verano en el que podr\u00e9 publicar. Escribir aqu\u00ed tambi\u00e9n me cansa, l\u00f3gicamente, pero me gustar\u00eda distinguir entre estar felizmente cansada y estar infelizmente cansada, que es lo que estoy tratando de argumentar sobre el uso del tiempo. Estas \u00faltimas seis semanas he estado infelizmente cansada la mayor parte del tiempo, lo que significa que no pude reunir la energ\u00eda que requiere escribir aqu\u00ed. Te sientes tristemente cansada cuando el trabajo que haces no te llena, como deber\u00eda hacer, o cuando tienes adem\u00e1s un mont\u00f3n de tareas molestas. Te sientes felizmente cansado cuando has trabajado a fondo, pero te da un subid\u00f3n tan bueno que puedes agregar extras, desde ir al gimnasio hasta escribir en tu blog, desde reunirte con amigos para tomar algo hasta mantener sexo&#8230; \u00a1Lo que sea! Cuando dices \u2018no tengo tiempo\u2019 para esto o aquello, no se trata realmente de falta de tiempo, sino de qu\u00e9 tipo de cansancio se ha apoderado de ti. Otro asunto (para otro post) es la pereza, pero esta puede ser buena si sientes que el fin de semana que pasaste viendo series ha sido tan feliz como si hubieras ido de excursi\u00f3n por las monta\u00f1as. La mala pereza es la del tipo que te deja pregunt\u00e1ndote por qu\u00e9 no puedes hacerlo mejor (recib\u00ed un mensaje muy sincero de un estudiante que reconoci\u00f3 que es simplemente perezoso; como le dije, nombrar el problema podr\u00eda ser un primer paso para resolverlo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed que no, no he estado procrastinando, y no he sido perezosa. He estado infelizmente cansada, y he usado mi tiempo aparte del trabajo y de las molestas tareas dom\u00e9sticas para sacar la infelicidad de mi cansancio. Gracias, Antena 3, por ayudarme con el delicioso concurse <em>Tu cara me suena<\/em>, que ha sido una terapia maravillosa, y lo seguir\u00e1 siendo. A la ministra Yolanda D\u00edaz, me gustar\u00eda decirle que no estoy tan segura de que la semana laboral de cuatro d\u00edas (= 32 horas semanales) sea una buena soluci\u00f3n, ya que todav\u00eda te deja cuatro largos d\u00edas de potencial cansancio infeliz. En su lugar, apoyar\u00eda la jornada laboral de seis horas (= 30 horas semanales), que seg\u00fan me parece ofrece m\u00e1s posibilidades de cansancio feliz o de no cansancio en absoluto (dependiendo del trabajo, por supuesto). Los primeros trabajadores esclavizados por la Revoluci\u00f3n Industrial sol\u00edan trabajar hasta 16 horas al d\u00eda con solo el domingo libre si ten\u00edan suerte y sin vacaciones pagadas, pero eso fue hace 200 a\u00f1os, y, seguramente, con todas nuestras innovaciones y la ayuda de la IA, el objetivo de trabajar 30 horas a la semana durante 40 semanas al a\u00f1o deber\u00eda ser factible. \u00a1A por ello, Yolanda!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Exijamos estar felizmente cansados y tener suficiente tiempo libre para disfrutar de la vida en lugar de simplemente soportarla. Tal vez todos deber\u00edamos empezar a llorar en TikTok&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han pasado seis semanas desde la \u00faltima vez que escrib\u00ed en este blog, el descanso m\u00e1s largo que me he tomado desde que lo comenc\u00e9 en 2010 y, por lo tanto, un motivo de reflexi\u00f3n sobre el tiempo y el cansancio. 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