{"id":3411,"date":"2024-08-02T13:34:03","date_gmt":"2024-08-02T13:34:03","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3411"},"modified":"2024-08-02T13:36:29","modified_gmt":"2024-08-02T13:36:29","slug":"cuando-deberias-enviar-a-tu-hijo-al-extranjero-para-aprender-ingles-y-por-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2024\/08\/02\/cuando-deberias-enviar-a-tu-hijo-al-extranjero-para-aprender-ingles-y-por-que\/","title":{"rendered":"\u00a0\u00bfCU\u00c1NDO DEBER\u00cdAS ENVIAR A TU HIJO AL EXTRANJERO PARA APRENDER INGL\u00c9S? (\u00bfY POR QU\u00c9?)"},"content":{"rendered":"\n<p>La entrada de hoy es mi reacci\u00f3n al nuevo <a href=\"https:\/\/revistes.iec.cat\/index.php\/TSC\/article\/view\/154087\/151624\">art\u00edculo<\/a> \u201c\u2018The Experiential Learning of English\u2019: Discourses of Catalan Families on Teenage Educational Mobility Abroad\u201d (publicado originalmente en catal\u00e1n como \u201c\u2018L\u2019aprenentatge vital de l\u2019angl\u00e8s\u2019: els discursos de les fam\u00edlies catalanes sobre la mobilitat educativa adolescent a l\u2019estranger\u201d; <em>Treballs de Socioling\u00fc\u00edstica Catalana<\/em> 34 (2024): 13-29). Las autoras son mi colega de Departamento Eva Cod\u00f3 y Andrea Sunyol (del University College de Londres). El art\u00edculo se basa en una serie de 13 entrevistas etnogr\u00e1ficas a familias catalanas que han enviado a sus hijos al extranjero a aprender ingl\u00e9s (a Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda y Canad\u00e1), entre las que se incluye miembros de mi familia. Por lo tanto, mi reacci\u00f3n es necesariamente personal, adem\u00e1s de profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El art\u00edculo estudia la costumbre actual de las familias de clase media catalana de enviar a sus hijos al extranjero a una edad m\u00e1s temprana que hace a\u00f1os. En mi \u00e9poca, cuando el Bachillerato comprend\u00eda las edades entre los 14 y los 17 a\u00f1os, era m\u00e1s habitual que las muy pocas familias que pod\u00edan permitirse el alto costo de enviar a sus hijos al extranjero lo hicieran en el a\u00f1o anterior a la universidad (17-18 a\u00f1os), cuando se supon\u00eda que deb\u00edan cursar el C.O.U. (el Curso de Orientaci\u00f3n Universitaria). A juzgar por la experiencia del \u00fanico de mis amigos que pas\u00f3 el a\u00f1o fuera (en los EE.UU.), no hab\u00eda demasiada preocupaci\u00f3n de que la estancia afectara la prueba de ingreso a la universidad (entonces Selectividad, hoy EBAU o Evaluaci\u00f3n del Bachillerato para el Acceso a la Universidad). Mi conjetura es que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os enviados fuera eran buenos estudiantes (\u00bfpor qu\u00e9 iban a gastar los padres tanto dinero en un ni\u00f1o no tan brillante?). Desde la reforma de la escuela secundaria a principios de la d\u00e9cada de 1990, el Bachillerato comienza ahora a los 16 a\u00f1os y dura dos a\u00f1os. Esto significa que, debido a que los hijos y los padres est\u00e1n hoy m\u00e1s preocupados por las notas de la EBAU, se opta por enviar a los ni\u00f1os al extranjero antes del Bachillerato, a los 14-15 a\u00f1os, que corresponden al cuarto y \u00faltimo curso de la ESO (Educaci\u00f3n Secundaria Obligatoria). Esta diferencia no forma parte de las consideraciones del art\u00edculo que he citado, pero creo que es crucial, por razones que explicar\u00e9 m\u00e1s adelante. Tambi\u00e9n significa que no necesariamente todos los ni\u00f1os enviados a aprender ingl\u00e9s estudian despu\u00e9s Bachillerato o un grado universitario.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El objetivo principal de Eva Cod\u00f3 y Andrea Sunyol es explorar la narrativa que las familias construyen y en la que se apoyan para poner a sus hijos en manos de extra\u00f1os, a menudo durante todo un a\u00f1o acad\u00e9mico, durante el cual es posible que no vean a sus hijos en persona (las familias catalanas de clase media baja apenas pueden permitirse visitar Estados Unidos o Canad\u00e1,&nbsp; teniendo en cuenta que ya est\u00e1n invirtiendo entre 20 y 40000 euros). Las familias invierten ese dinero, como se\u00f1alan las autoras, en resolver el \u201cproblema\u201d del ingl\u00e9s, creyendo que las posibilidades de aprenderlo a nivel C1 en el entorno local son muy bajas, a pesar de la ense\u00f1anza recibida en la escuela y en las actividades extraescolares. Dado que (cito el resumen del art\u00edculo) \u201cLa noci\u00f3n de inmersi\u00f3n\u201d se ha \u201cnaturalizado como la forma m\u00e1s aut\u00e9ntica y efectiva de aprender un idioma \u2018bien\u2019\u201d, las familias asumen que esto es lo que necesitan sus hijos, descartando otras alternativas que se pueden implementar en casa (leer, ver pel\u00edculas y series en versi\u00f3n original, pagar clases de un hablante nativo calificado,&nbsp; organizar encuentros con familias extranjeras y, por supuesto, hacer estancias m\u00e1s cortas en el extranjero).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una cosa que me sorprende mucho en este proceso es que ni en el pasado ni en el presente las familias comprueban a qu\u00e9 tipo de acentos regionales o de clase est\u00e1n exponiendo a sus hijos. De hecho, por lo que he visto en mi familia, una vez elegido el pa\u00eds, las agencias que organizan este tipo de estancias no ofrecen muchas opciones. Mis sobrinas han terminado en lugares muy diferentes del pa\u00eds que eligieron, y han adquirido, en consecuencia, acentos muy diferentes, uno m\u00e1s rural y el otro m\u00e1s urbano, que otros hablantes nativos de ingl\u00e9s pueden identificar pero que para nosotros, su familia, no suenan a nada espec\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cuesti\u00f3n de clase tambi\u00e9n es crucial. La mayor\u00eda de las familias anfitrionas son de clase trabajadora y reciben un pago por acoger ni\u00f1os visitantes en sus hogares. Esto significa que, a menudo, los ni\u00f1os de clase media regresan a casa despu\u00e9s de su a\u00f1o en el extranjero con acentos regionales <em>y<\/em> de clase baja que a las familias catalanas les parecen \u2018buenos\u2019. Dado que, como se\u00f1alan Eva y Andrea, los padres carecen de instrumentos para controlar el progreso ling\u00fc\u00edstico de sus hijos, y no prestan atenci\u00f3n a las cuestiones que he planteado, esta situaci\u00f3n pasa desapercibida. Si quer\u00e9is un ejemplo personal, mi marido (cuyo origen familiar es de clase media) pas\u00f3 tres veranos (de 15 a 17 a\u00f1os) en las casas de familias de clase trabajadora del sur de Inglaterra, mientras que yo (de clase trabajadora) pas\u00e9 un a\u00f1o (de 20 a 21 a\u00f1os) empleada como <em>au pair<\/em> principalmente en Londres. Mi acento es mucho m\u00e1s elegante que el suyo, lo que siempre es una fuente de bromas cada vez que uno habla ingl\u00e9s delante del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eva y Andrea observan que, aunque el \u201cobjetivo de las familias es que sus hijos adquieran habilidades de comunicaci\u00f3n oral espont\u00e1neas y fluidas y, si es posible, un \u2018buen\u2019 acento\u201d, sea lo que sea que eso signifique, las narrativas de los padres \u201cponen en primer plano la transformaci\u00f3n de sus hijos en cuasi-adultos seguros, responsables e independientes\u201d. En sus conclusiones, las autoras escriben que<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el atractivo de las movilidades educativas de los adolescentes radica en que permiten articular diferentes l\u00f3gicas sociales contempor\u00e1neas: en primer lugar, la l\u00f3gica de la parentalidad responsable y el cultivo de los capitales; en segundo lugar, la l\u00f3gica de la distinci\u00f3n (que les hace estar atentos y seguir, de forma pionera, las \u00faltimas tendencias educativas), y, finalmente, la l\u00f3gica del cuidado (que, a trav\u00e9s de una planificaci\u00f3n casi obsesiva, permite asegurar el bienestar emocional de los hijos sin poner en riesgo el retorno de la inversi\u00f3n realizada). (27, traducci\u00f3n de Word del catal\u00e1n)<\/p>\n\n\n\n<p>Esto parece ser, a la vista de la experiencia de mis sobrinas, absolutamente exacto: el \u00e9xito de su estancia ha sido medido por sus padres en funci\u00f3n de cu\u00e1nto m\u00e1s maduras parecen ser despu\u00e9s de su regreso, y s\u00f3lo secundariamente (si es que lo ha sido) por la calidad de su ingl\u00e9s. La menor, adem\u00e1s, se ha negado rotundamente a hablarme en ingl\u00e9s para que pueda tener una idea aproximada de su progreso; por timidez, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tengo una serie de dudas importantes sobre toda esta experiencia que, en cierto modo, estoy expresando aqu\u00ed porque los padres que eligen enviar a sus hijos al extranjero ya las han procesado y se niegan a debatirlas (como he aprendido). Para empezar, hay que pagar un precio emocional. Yo no tengo hijos y no puedo decir lo que implica estar lejos tanto tiempo, a una edad (14 a\u00f1os) cuando todav\u00eda son muy inmaduros. \u00bfNi abrazos, ni besos durante tantos meses&#8230;? Sentir nostalgia al principio es natural, pero si la sensaci\u00f3n dura mucho tiempo, sin duda puede estropear la estancia en el extranjero o incluso ponerle fin; hay, por supuesto, casos de morri\u00f1a tan fuertes que los ni\u00f1os necesitan volver a casa. No puedo ni imaginar qu\u00e9 sucede cuando vuelven. Los ni\u00f1os y los padres se adaptan en su mayor\u00eda bien a la distancia, que sin duda se ha reducido gracias a las redes sociales, los tel\u00e9fonos inteligentes y los viajes de bajo costo. Los miembros de la familia menos adaptados a las nuevas tecnolog\u00edas, y con esto me refiero a los abuelos, lo tienen m\u00e1s dif\u00edcil. No estoy diciendo que los ni\u00f1os no deban irse al extranjero porque su abuela los extra\u00f1ar\u00e1; lo que quiero decir es que la parte emocional se minimiza en la decisi\u00f3n de las familias de enviar a sus j\u00f3venes adolescentes al extranjero para aprender ingl\u00e9s. Mi sospecha, por otra parte, es que m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n de aprender ingl\u00e9s por inmersi\u00f3n, hay un cierto alivio mutuo en encontrar una buena excusa para que padres e hijos se tomen un tiempo el uno sin el otro. Es solo una sospecha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volver\u00e9 ahora al factor de la edad, que es importante en formas que no se tienen en cuenta. A los 14 a\u00f1os (o incluso a los 15 o 16 a\u00f1os), un adolescente suele tener una comprensi\u00f3n deficiente de sus propio entorno cultural y sociopol\u00edtico, y mostrar\u00e1 poco inter\u00e9s en aprender sobre estos asuntos en el pa\u00eds de acogida. Su objetivo, m\u00e1s all\u00e1 de aprender ingl\u00e9s, puede ser a lo sumo hacer amigos <em>cool<\/em> y pasar buenos ratos con su familia anfitriona. En ese sentido, se da una seria desventaja en comparaci\u00f3n con la costumbre anterior de enviar a los hijos al extranjero a la edad de 17 a\u00f1os, cuando los j\u00f3venes tienen mucha m\u00e1s libertad para dedicarse a otros intereses m\u00e1s all\u00e1 de la escuela. Por supuesto, tambi\u00e9n hay una cierta ventaja en no tener que preocuparse de que el ni\u00f1o o ni\u00f1a de 14 a\u00f1os pase toda la noche en fiestas o clubs bebiendo y consumiendo drogas con sus compa\u00f1eros. Pero, si me segu\u00eds el hilo, ninguna criatura de 14 a\u00f1os pedir\u00e1 ver un museo, o una obra de teatro, o estar informado sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica de su pa\u00eds anfitri\u00f3n. Una persona de 17 a\u00f1os que est\u00e9 pensando en ir a la universidad s\u00ed podr\u00eda hacerlo. Imaginad, por ejemplo, la diferencia entre tener 14 y 17 a\u00f1os en este momento en los EE. UU., y lo que eso significar\u00eda para el adolescente visitante en cuesti\u00f3n en cuanto a su comprensi\u00f3n de la lucha desatada entre Kamala Harris y Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eva y Andrea indican que alrededor del 15% de los alumnos de cuarto de ESO de Catalunya van al extranjero a aprender ingl\u00e9s; parecen muchos. No s\u00e9 qu\u00e9 papel juega la presi\u00f3n de grupo, pero supondr\u00e9 que cuanto m\u00e1s ni\u00f1os de una escuela determinada se ausentan durante un a\u00f1o, m\u00e1s eligen imitarlos otros cr\u00edos. Supongo que haber estado lejos le da al adolescente que ha regresado puntos extra em popularidad, aunque no tengo idea. Una cosa que estoy descubriendo en mi propia familia es que los adolescentes son reticentes a hablar de sus experiencias o de las consecuencias, encontrando incluso la m\u00e1s leve curiosidad una pesadez (no tengo idea de si esto es general). Mi impresi\u00f3n es que la narrativa que usan los padres se construye de boca a oreja en base a lo que otros padres afirman y no tanto en base a lo que narran (o quieren) los ni\u00f1os. Espero que Eva y Andrea nos lo aclaren.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pas\u00e9 mi primer a\u00f1o en el extranjero, como he se\u00f1alado, como <em>au pair<\/em>, entre el segundo y el tercer a\u00f1o de mi Licenciatura, el a\u00f1o anterior de que se introdujeran las becas Erasmus en Espa\u00f1a. Aprend\u00ed durante ese a\u00f1o que los escandinavos con frecuencia se tomaban un a\u00f1o sab\u00e1tico en el extranjero antes de ir la universidad (no s\u00e9 si todav\u00eda lo hacen) y mi impresi\u00f3n actual es que esto es lo que necesitamos. Si tuviera un adolescente que necesita mejorar su ingl\u00e9s, le sugerir\u00eda que terminara Bachillerato y luego cursara un a\u00f1o escolar adicional en una escuela secundaria de un pa\u00edses angl\u00f3fonos. O que trabajara (tal vez esquilar ovejas en Australia ser\u00eda demasiado, pero \u00bfqui\u00e9n sabe?). Podr\u00eda pasar la EBAU al regreso, sabiendo mucho mejor c\u00f3mo manejarse y qu\u00e9 quiere hacer con sus vidas. Invertir\u00eda mucho cuidado en averiguar a d\u00f3nde va mi adolescente, y en aprender juntos los conceptos b\u00e1sicos sobre la cultura local, los usos sociales, la pol\u00edtica, los medios de comunicaci\u00f3n, etc., para que su experiencia pudiera enriquecerse desde el primer d\u00eda. En cuanto al acento, no soy tan esnob como para aconsejar a los padres que env\u00eden a sus reto\u00f1os solo a Oxford, pero me informar\u00eda para que mi adolescente no termine con el tipo de acento que asusta a los entrevistadores de trabajo angl\u00f3fonos. Pero, como ya he dicho, no tengo hijos as\u00ed que \u00bfqui\u00e9n soy yo para decirle a los padres lo que tienen que hacer con los suyos?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias, Eva y Andrea, por un art\u00edculo muy esclarecedor que deber\u00eda ser lectura obligatoria para todos aquellos que se plantean enviar a sus hijos al extranjero a aprender ingl\u00e9s. Y, por favor, seguid explorando ese peculiar rinc\u00f3n de la vida social actual en Catalu\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La entrada de hoy es mi reacci\u00f3n al nuevo art\u00edculo \u201c\u2018The Experiential Learning of English\u2019: Discourses of Catalan Families on Teenage Educational Mobility Abroad\u201d (publicado originalmente en catal\u00e1n como \u201c\u2018L\u2019aprenentatge vital de l\u2019angl\u00e8s\u2019: els discursos de les fam\u00edlies catalanes sobre la mobilitat educativa adolescent a l\u2019estranger\u201d; Treballs de Socioling\u00fc\u00edstica Catalana 34 (2024): 13-29). 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