{"id":3415,"date":"2024-08-05T17:07:24","date_gmt":"2024-08-05T17:07:24","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3415"},"modified":"2024-08-05T17:08:42","modified_gmt":"2024-08-05T17:08:42","slug":"pensando-con-el-prof-john-carey-i-por-que-deberiamos-leer-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2024\/08\/05\/pensando-con-el-prof-john-carey-i-por-que-deberiamos-leer-literatura\/","title":{"rendered":"\u00a0PENSANDO CON EL PROF. JOHN CAREY (I): POR QU\u00c9 DEBER\u00cdAMOS LEER LITERATURA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de mis colegas se acaba de jubilar y entre los muchos libros de su extensa biblioteca que ha acabado regalando (porque eso es lo que pasa con los libros que acumulamos en nuestros despachos) he rescatado <em>What Good Are the Arts?<\/em> (Faber y Faber, 2005; <em>\u00bfDe qu\u00e9 sirven las artes?<\/em>, Debate, 2007). Tengo muy buenos recuerdos de la lectura de <em>The Intellectuals and the Masses: Pride and Prejudice Among the Literary Intelligentsia, 1880-1939 <\/em>(1992) de Carey, uno de los libros clave, junto con <em>Popular Fiction The Logics and Practices of a Literary Field<\/em> (2004) de Ken Gelder, en mi educaci\u00f3n de posgrado e incluso posdoctoral. Los dos fueron vol\u00famenes que, como decimos en catal\u00e1n, te hacen bailar la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>\u00bfDe qu\u00e9 sirven las artes?<\/em> es un volumen basado en las conferencias Northcliffe que el profesor Carey ofreci\u00f3 en el University College de Londres y esa podr\u00eda ser la raz\u00f3n por la que el tono es m\u00e1s amigable que en nuestra sequ\u00edsima prosa acad\u00e9mica actual. Me pregunto si Faber &amp; Faber (hoy Faber), la casa de la que T.S. Eliot fue editor, sigue haciendo negocio publicando a grandes acad\u00e9micos. A diferencia de la mayor\u00eda de las editoriales universitarias, no aceptan propuestas y no reconozco entre los muchos autores a ning\u00fan gran nombre acad\u00e9mico. Hoy en d\u00eda escribimos textos muy especializados para otros especialistas y ya no tenemos entre nosotros a intelectuales como Carey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Merve Emre se preguntaba con raz\u00f3n el a\u00f1o pasado \u201c\u00bfHa arruinado la academia la cr\u00edtica literaria?\u201d, subtitulando su art\u00edculo para <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2023\/01\/23\/has-academia-ruined-literary-criticism-professing-criticism-john-guillory\"><em>The New Yorker<\/em><\/a> \u201cLos departamentos de literatura parecen proporcionar un refugio para el estudio de los libros, pero es posible que se hayan metido en un pozo\u201d. La <a href=\"https:\/\/yalereview.org\/issues\/summer-2024\"><em>Yale Review<\/em><\/a> ha ido este verano por el mismo derrotero en un n\u00famero especial (de hecho, Merve Emre es una de las colaboradoras) pregunt\u00e1ndose si en la era de GoodReads todav\u00eda necesitamos cr\u00edtica cultural. Lo que me ocupa hoy no es si necesitamos una cr\u00edtica acad\u00e9mica profesional (por supuesto) o si est\u00e1 acorralada (claro que s\u00ed), sino si nos queda alg\u00fan acad\u00e9mico capaz de cruzar la l\u00ednea divisoria y dirigirse a un p\u00fablico general como humanistas. Carey, que actualmente tiene 90 a\u00f1os, podr\u00eda ser una de las \u00faltimas voces. Noam Chomsky (95) tambi\u00e9n, aunque no es el mismo tipo de humanista<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El profesor Carey utiliza la primera parte de su volumen para rebatir todos los intentos ofrecidos hasta principios del siglo XXI para justificar por qu\u00e9 necesitamos estar en contacto con las artes. Su objetivo principal es la idea bastante absurda de que apreciar el arte te convierte en una persona moral, una <em>boutade<\/em> kantiana que Hitler, un amante del arte y artista frustrado, refut\u00f3 a fondo. Aun as\u00ed, el profesor Carey quiere que sus lectores acepten que el contacto con las artes es positivo y que la literatura es el arte m\u00e1s completo, por lo que utiliza la segunda parte de su volumen para construir su argumentaci\u00f3n en apoyo de este punto de vista. Esta es su tesis:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo estoy sugiriendo que leer literatura te haga m\u00e1s moral. Puede que s\u00ed, pero la evidencia que he encontrado sugiere que no ser\u00eda prudente depender de esta idea. (\u2026) Mi afirmaci\u00f3n es diferente. Es que la literatura te da ideas para pensar. Abastece tu mente. No adoctrina, porque la diversidad, la contraargumentaci\u00f3n, la reevaluaci\u00f3n y la calificaci\u00f3n son su esencia. Pero suministra los materiales para la reflexi\u00f3n. Adem\u00e1s, como es el \u00fanico arte capaz de hacer cr\u00edtica, fomenta el cuestionamiento y el autocuestionamiento\u201d. (208)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Complementar\u00e9 la cita con las palabras finales del volumen: \u201cLa literatura no te hace mejor persona, aunque te ayude a criticar lo que eres. Ensancha tu mente y te da pensamientos, palabras y ritmos que te durar\u00e1n toda la vida\u201d (260). El profesor Carey, como de costumbre, confunde la lectura con la lectura de literatura. Leer libros no literarios, peri\u00f3dicos, revistas, diarios, blogs, sitios web e incluso tweets puede \u201cayudarte a criticar lo que eres\u201d, o, como estamos viendo estos d\u00edas con el auge de la extrema derecha (\u00a1otra vez!) convertirte en una versi\u00f3n mucho peor de ti mismo. La literatura no tiene el monopolio de aumentar la autoconciencia cr\u00edtica, aunque, por supuesto, como profesora de literatura s\u00e9 que la vida interior de las personas que se niegan a expandir su limitada esperanza de vida neg\u00e1ndose a leer las experiencias de otras personas en textos bien escritos no puede ser muy rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace poco estuve en una comida familiar y acab\u00e9 deprimida. En primer lugar mi madre, que antes era m\u00e1s exigente como lectora, ahora sigue las recomendaciones de nuestra biblioteca local y de otras personas de la familia que la van llevando hacia una ficci\u00f3n mucho m\u00e1s ligera; ahora mismo est\u00e1 leyendo a Colleen Hoover. En segundo lugar, otro miembro de la familia que sol\u00eda ser lectora habitual (de esa ficci\u00f3n m\u00e1s ligera, pero ya me vale) de repente \u201cno tiene tiempo para leer\u201d porque ahora est\u00e1 viendo series. En tercer lugar, otro miembro de la familia me dijo que nunca lee y que est\u00e1 \u201cbien\u201d (aunque va cayendo r\u00e1pidamente en la extrema derecha, si es que no est\u00e1 ya all\u00ed). Cuarto: un miembro m\u00e1s joven de la familia, que por lo dem\u00e1s es muy buena estudiante, se niega rotundamente a leer ficci\u00f3n (aunque le encantan las series) porque es aburrida. Nadie respeta mis opiniones como lectora, ni se preocupa por lo que escribo, y esa es la pura verdad. Me pregunto qu\u00e9 pensar\u00e1n que hago profesionalmente, o si piensan que estoy leyendo a Shakespeare todo el tiempo. No les pregunto porque no voy a convencer a nadie de que leer literatura te hace una persona con una mente m\u00e1s rica y mucho m\u00e1s cr\u00edtica. Y si ni siquiera puedo convencer a mi familia, \u00bfc\u00f3mo puedo convencer a mis alumnos, o a mis lectores?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por literatura no me refiero solo a los nombres can\u00f3nicos que m\u00e1s interesan al Prof. Carey, sino a cualquier texto en el que se pueda apreciar que el autor ha puesto mucho esfuerzo, talento e inteligencia. Me refiero al tipo de texto que te mantiene enganchado y que te hace sentir a) \u2018Dios m\u00edo, esto est\u00e1 muy bien escrito\u2019, b) \u2018Dios m\u00edo, este autor tiene mucho talento y ha trabajado con mucho ah\u00ednco\u2019, y c) \u2018Dios m\u00edo, puedo sentir c\u00f3mo mi mente se expande mientras leo\u2019. Se puede tener esta impresi\u00f3n m\u00faltiple gracias a mucho autores diversos (no necesariamente autores can\u00f3nicos), pero, por supuesto, tambi\u00e9n se pueden leer textos menos esclarecedores de cualquier tipo por pura diversi\u00f3n. La cuesti\u00f3n, como insiste el profesor Carey, es que leer literatura mejora las habilidades asociadas al pensamiento cr\u00edtico, y esta es la raz\u00f3n por la que las personas que nunca leen no est\u00e1n \u201cbien\u201d. Usar\u00e9 una analog\u00eda deportiva. Cuando mi m\u00e9dico me dice que deber\u00eda hacer ejercicio, no le respondo \u2018estoy bien, m\u00edrame\u2019; soy sincera, y le respondo que soy vaga y no me gustan los deportes. En estos d\u00edas viendo los Juegos Ol\u00edmpicos, me regodeo en mi pereza mientras me maravillo de lo que otras personas hacen con sus cuerpos, pero nunca tendr\u00eda el descaro de decirle a un atleta ol\u00edmpico que mi cuerpo est\u00e1 tan bien desarrollado como el de ellos. Me maravillo, por lo tanto, que personas que no ejercitan su cerebro pretendan que est\u00e1n \u201cbien\u201d y me lo digan a la cara, siendo como soy una atleta profesional del cerebro. Tal vez el problema es que no tenemos Juegos Ol\u00edmpicos intelectuales, aunque no puedo imaginar c\u00f3mo ser\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para entender lo que la lectura de buenos libros (de cualquier g\u00e9nero) hace por una persona, s\u00f3lo tengo que pensar en mi vida sin libros. \u00a1Menudo p\u00e1ramo! Estoy de acuerdo con el profesor Carey en que s\u00f3lo la literatura puede despertar tus capacidades intelectuales de una manera que ning\u00fan otro arte puede hacer. Lo poco que entiendo de la vida no proviene del cine (por mucho que me gusten las pel\u00edculas), el teatro, la pintura, la escultura, la fotograf\u00eda u otras artes de las que tambi\u00e9n disfruto como observadora (como la moda, la decoraci\u00f3n del hogar, hacer punto o bordar); viene de la lectura de ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n (no soy buen lectora de poes\u00eda ni de obras de teatro). La lectura, de hecho, me ha ayudado a entender y apreciar las otras artes, aunque agradezco de coraz\u00f3n a la profesora de arte que nos envi\u00f3 a ver la exposici\u00f3n de Henry Moore en la Fundaci\u00f3 Mir\u00f3 en 1982 (ten\u00eda 16 a\u00f1os), sin decir nada sobre lo que ver\u00edamos. Me enamor\u00e9 de la sensualidad de las figuras de piedra parad\u00f3jicamente tan suaves de Moore y esa es la experiencia art\u00edstica m\u00e1s pura que he tenido en mi vida. Ha habido muchos otros momentos similares, pero reforzados por mucha lectura previa para estar mejor informada sobre lo que estaba viendo y deber\u00eda sentir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy muy consciente de que los lectores de libros son una minor\u00eda y que nosotros, los lectores de libros exigentes, somos una minor\u00eda a\u00fan menor. De hecho, soy consciente de que dentro del n\u00famero de lectores de libros el espacio ocupado por los lectores m\u00e1s exigentes se est\u00e1 reduciendo a toda pastilla. Esto tiene que ver con la cl\u00e1sica tormenta perfecta de cuatro frentes: a) la literatura que se les ense\u00f1a a los ni\u00f1os en la escuela a menudo obedece al principio de la glorificaci\u00f3n nacionalista m\u00e1s que a la formaci\u00f3n de los lectores; b) las redes sociales han destruido la autoridad del rese\u00f1ador profesional y la han transmitido a lectores mucho menos experimentados; c) las batallas can\u00f3nicas de la d\u00e9cada de 1990 pusieron en primer plano muchos textos ninguneados, pero a menudo a expensas del juicio cr\u00edtico; d) la ruptura posmoderna de las barreras entre la baja y la alta cultura ha convencido a demasiados lectores de que todo vale. E incluso hay un quinto frente: todos nos hemos convertido en acad\u00e9micos de nicho, incluso cuando nuestros campos son tan grandes como la ficci\u00f3n poscolonial o el siglo XVIII. Con esto quiero decir que nuestra conversaci\u00f3n cr\u00edtica no puede ser general porque cada uno est\u00e1 leyendo textos diferentes. No, la soluci\u00f3n no es volver al estrecho canon dominado por hombres muertos, blancos, cis, heterosexuales y europeos que escrib\u00edan en los principales idiomas, pero la fragmentaci\u00f3n actual tampoco ayuda. Uno puede avergonzarse de no haber le\u00eddo a Dickens o Tolstoi, pero no hay verg\u00fcenza alguna en no haber le\u00eddo a ning\u00fan autor posterior a la Segunda Guerra Mundial. Hay tantos que incluso el mejor lector est\u00e1 obligado a perderse muchos nombres importantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed pues, si la lectura de literatura no te convierte en una persona moral y la gente rechaza la invitaci\u00f3n a expandir sus mentes y agudizar sus habilidades cr\u00edticas, \u00bfdeber\u00edamos nosotros, los lectores exigentes, seguir insistiendo en que la lectura es indispensable? Yo insisto porque soy una profesional a la que se le paga por leer y por ense\u00f1ar a otros a leer, pero me harta el desinter\u00e9s. En este momento, tal vez la \u00fanica esperanza para la literatura es, como he insinuado, que se compare con el ejercicio y la lectura se presente como la mejor manera posible de mantener el cerebro sano durante muchas d\u00e9cadas. Lamentablemente, al igual que los atletas pueden morir de ataques card\u00edacos en su juventud, hay grandes lectores que sufren de Alzheimer, pero todav\u00eda tengo esperanzas de que alg\u00fan d\u00eda las personas entender\u00e1n la necesidad de mantener su mente en forma leyendo la literatura que mejor alimente su cerebro. Empezad a entrenar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de mis colegas se acaba de jubilar y entre los muchos libros de su extensa biblioteca que ha acabado regalando (porque eso es lo que pasa con los libros que acumulamos en nuestros despachos) he rescatado What Good Are the Arts? (Faber y Faber, 2005; \u00bfDe qu\u00e9 sirven las artes?, Debate, 2007). 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