{"id":3948,"date":"2025-02-14T14:58:50","date_gmt":"2025-02-14T14:58:50","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3948"},"modified":"2025-02-14T15:00:04","modified_gmt":"2025-02-14T15:00:04","slug":"villanas-en-la-ficcion-un-libro-que-alguien-deberia-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2025\/02\/14\/villanas-en-la-ficcion-un-libro-que-alguien-deberia-escribir\/","title":{"rendered":"VILLANAS EN LA FICCI\u00d3N: UN LIBRO QUE ALGUIEN DEBER\u00cdA ESCRIBIR"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace muchos a\u00f1os, una editorial me ofreci\u00f3 la oportunidad de publicar un libro sobre la figura de la mujer fatal, dirigido a un p\u00fablico general. No puedo recomendar lo suficiente los dos libros de Bram Dijkstra <em>Idols of Perversity: Fantasies of Feminine Evil in Fin-de-Si\u00e8cle Culture<\/em> (1986) y <em>Evil Sisters: The Threat of Female Sexuality in Twentieth-Century Culture<\/em> (1998), monograf\u00edas acad\u00e9micas que describen muy bien (\u00a1y de manera muy cr\u00edtica!) c\u00f3mo las inseguridades masculinas llevaron al surgimiento de la femme fatale. Inicialmente acept\u00e9 la propuesta que he mencionado, con la esperanza de difundir algunas de las ense\u00f1anzas de Dijkstra, pero a medida que mi lista de mujeres fatales crec\u00eda, tambi\u00e9n lo hac\u00eda mi incomodidad con el volumen proyectado.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer fatal es un tipo espec\u00edfico de villana que usa su sexualidad para cumplir sus objetivos criminales, alguien como Mata Hari (en la vida real) o Catherine Trammell de <em>Instinto b\u00e1sico<\/em> (1991) en la ficci\u00f3n. Usar el sexo para el empoderamiento me parece una estrategia cl\u00e1sica nada feminista que puede ridiculizar la dependencia de (algunos) hombres del sexo, pero que en \u00faltima instancia est\u00e1 subordinada al patriarcado. Termin\u00e9 abandonando el libro, aconsejando a mi editora que buscara un escritor masculino. Da la casualidad de que la autora espa\u00f1ola Marta Sanz public\u00f3 en 2009 con otra editorial una antolog\u00eda de textos e im\u00e1genes sobre la mujer fatal, libro que est\u00e1 hoy agotado. En el momento en que Sanz public\u00f3 su volumen, la mujer fatal ya hab\u00eda sido reivindicada como una figura de empoderamiento antipatriarcal por algunas feministas entusiastas. Mi visi\u00f3n hoy, en 2025, no ha cambiado, y todav\u00eda veo la mujer fatal como la describi\u00f3 Dijkstra: una fantas\u00eda que encarna la misoginia de los hombres en lugar de una figura nacida de la exigencia de poder de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>En el largo tiempo que pas\u00e9 trabajando en mi libro <em>De Hitler a Voldemort: retrato del villano<\/em> (2019, 2023), consider\u00e9 de nuevo a la mujer fatal y, en particular, c\u00f3mo contrasta con los villanos masculinos que estudi\u00e9, ninguno de los cuales usa el sexo para empoderarse. Naturalmente, ya que no hay mujeres poderosas en sus historias a las que necesiten seducir para empoderarse como hombres, y nunca encontr\u00e9 una historia en la que un villano seduzca a trav\u00e9s del sexo a un villano a\u00fan m\u00e1s poderoso (\u00a1hala! \u00a1he pensado en Elon Musk y Donald Trump mientras escrib\u00eda esto\u2026!). Muchas villan\u00edas son femme fatales, pero no todas las villan\u00edas lo son y, s\u00ed, podr\u00eda haber considerado juntos a villanos y villanas. Sin embargo, no lo hice porque la misoginia confina a la villana a grados de poder m\u00e1s bajos de los que un hombre puede conquistar. Si Adolf Hitler hubiera nacido mujer, no habr\u00eda ido muy lejos. Las pocas mujeres villanas con las que me encontr\u00e9 que s\u00ed parec\u00edan romper el molde, como Rosa Klebb en las novelas de James Bond, confirmaron mi tesis: ella es una enemiga formidable para Bond, pero no puede romper el techo de cristal que limitaba a las mujeres en la supuestamente igualitaria Rusia sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, teoric\u00e9 brevemente en mi libro que hay una diferencia significativa entre las mujeres que conquistaron cierta medida de poder dentro del patriarcado antes y despu\u00e9s del feminismo de la segunda ola. Antes del feminismo, las mujeres pod\u00edan encontrarse en posiciones de gran poder a trav\u00e9s de la herencia, el matrimonio, la viudez o la maternidad. Pocas, si es que hubo alguna, se empoderaron de otras maneras, aunque la autor\u00eda fue a partir del siglo XIX una interesante v\u00eda de acceso a la vida p\u00fablica (estoy pensando aqu\u00ed en Harriet Martineau o Emilia Pardo Baz\u00e1n). El camino de las mujeres al poder cambi\u00f3 dr\u00e1sticamente con el feminismo de la primera ola y la conquista combinada de la educaci\u00f3n, la propiedad, el voto y las profesiones. Debido a que el feminismo de la segunda ola era principalmente radical y de izquierda, cometimos el error colectivo de pensar que no habr\u00eda feminismo de derecha, un t\u00e9rmino que, de hecho, es un ox\u00edmoron. Sin embargo, aqu\u00ed est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>La villana que me despert\u00f3 a la idea de que las mujeres pueden beneficiarse de los avances en igualdad del feminismo sin ser ellas mismas feministas fue, l\u00f3gicamente, Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990. Ella proven\u00eda de un entorno de clase media y se empoder\u00f3 a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n meritocr\u00e1tica y el apoyo de su generoso esposo Dennis Thatcher. Dudo mucho que de repente, en la d\u00e9cada de 1970, el Partido Conservador se convirtiera en un refugio feminista; m\u00e1s bien, Margaret Thatcher era tan audaz y asertiva que ning\u00fan hombre conservador se atrevi\u00f3 a levantar la voz contra ella. Cuando la echaron, lo hicieron a escondidas, en una especie de hermandad conspirativa. Thatcher destruy\u00f3 gran parte de la estructura de la sociedad brit\u00e1nica, especialmente su sistema de bienestar, afirmando que no existe la sociedad, sino los individuos, aunque personalmente no gan\u00f3 mucho. Disfrutaba del poder, sin duda, y de ser temida y respetada, pero, a diferencia de la camarilla multimillonaria que ahora est\u00e1 en la Casa Blanca, sus ambiciones materiales eran limitadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra villana que me dej\u00f3 tambale\u00e1ndome por su brutalidad fascista fue Alma Coin de <em>Los Juegos del Hambre<\/em>. Esta l\u00edder rebelde que se opone con todas sus fuerzas al r\u00e9gimen del Capitolio encabezado por el presidente Snow, es presentada por la autora Suzanne Collins con gran discriminaci\u00f3n edadista: su r\u00edgido cabello gris, observa Katniss con disgusto, parece representar su r\u00edgida personalidad de mujer madura. A Coin no le gusta Katniss, quiere usar a Peeta como Sinsajo en su lugar, y hace todo lo posible para socavar la reputaci\u00f3n de la hero\u00edna e incluso matarla. Al final, y espero que esto ya no sea un esp\u00f3iler, Katniss se da cuenta de que debe matar a Snow, por entonces prisionero de los rebeldes ya en el poder, pero tambi\u00e9n a Coin cuando ella anuncia otra edici\u00f3n de los atroces Juegos del Hambre con los hijos de los miembros del r\u00e9gimen depuesto. No hab\u00eda prestado suficiente atenci\u00f3n a la decisi\u00f3n de Katniss de asesinar a Coin en p\u00fablico y as\u00ed arriesgar su propio futuro. Pero cuando lleg\u00f3 la oportunidad de participar en un libro sobre la chica final, present\u00e9 a Katniss como una chica final atrapada entre dos psic\u00f3patas: el monstruo patriarcal Snow y el monstruo patriarcal Coin. La diferencia es que mientras que Snow es un patriarca cl\u00e1sico, Coin es una patriarca post-feminista, que pasa de la izquierda a la derecha con rapidez en cuanto se empodera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente me interesa este tipo de villan\u00eda, que veo en las noticias ahora encarnada por Marine Le Pen, Georgia Meloni, Isabel D\u00edaz Ayuso, etc. No son mujeres que dependan de un hombre para acceder al poder, sino que han accedido al poder pol\u00edtico dentro de partidos de derecha que generalmente son mis\u00f3ginos, toleran la violencia de g\u00e9nero y siguen pol\u00edticas pro-vida. Estas mujeres parecen carecer, como quer\u00eda Lady Macbeth, de g\u00e9nero en su indiferencia ante la discriminaci\u00f3n de otras mujeres. Siempre se las ve rodeadas de hombres porque no les gustan las otras mujeres, a las que suelen ver como rivales. Su juego no es seducir a los hombres, sino expresar un tipo de feminidad fuertemente conservadora que suele ganarse el respeto masculino porque, como los hombres intuyen, es patriarcal. Lo que estas mujeres olvidan es que, como le pas\u00f3 a Thatcher, los hombres se apresuran a deshacerse de las mujeres excesivamente empoderadas. De hecho, como argument\u00e9 en mi libro, esto es lo que tambi\u00e9n les sucede a los villanos masculinos: el sistema patriarcal siempre encuentra un h\u00e9roe para corregir su desviaci\u00f3n sin alterar el statu quo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pueden encontrar f\u00e1cilmente en Google listas de las villanas femeninas m\u00e1s destacadas, aunque la categor\u00eda se trata de manera muy vaga y abarca desde asesinas de una sola v\u00edctima hasta villan\u00edas estructurales de amplio alcance. He aqu\u00ed algunos nombres sin ning\u00fan orden en particular: Bellatrix Lestrange y Dolores Umbridge (en <em>Harry Potter<\/em>), Marisa Coulter (en <em>La materiala oscura<\/em>), Jadis la Reina de las Nieves de Narnia, Daenerys y Cersei en <em>Juego de tronos<\/em>, la Bruja Malvada del Oeste en <em>El mago de Oz<\/em>, las brujas de Roald Dahl y Agatha Trunchbull (en <em>Matilda<\/em>), Ayesha de H. Rider Haggard (en <em>Ella<\/em>), la Reina de los Condenados de Anne Rice, Cruella de Ville en <em>101 D\u00e1lmatas<\/em>, la se\u00f1ora Danvers en <em>Rebecca<\/em>, la Reina en \u201cBlancanieves\u201d, la otra madre en <em>Coraline<\/em>, Amy Dunne en <em>Gone Girl<\/em>, la Carmilla de Le Fanu, Milady de Winter en <em>Los tres mosqueteros<\/em>, Annie Wilkes en <em>Misery<\/em>\u2026 \u00a1Escoged la que m\u00e1s os guste! A\u00f1adir\u00e9 a la mal\u00edsima Reileen Kawahara de la novela de Richard Morgan <em>Carbono modificado<\/em> aunque solo sea porque su guarida es el Valle de los Ca\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se puede ver, hay material de sobra para escribir no uno, sino varios libros. Hay, sin embargo, dos razones por las que no voy a ser la autora de estos posibles vol\u00famenes. Una de ellas es la misoginia. La otra, tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer tipo de misoginia tiene que ver con el peligro de complacer a los hombres mis\u00f3ginos si afirmo que las mujeres tienen el mismo potencial que los hombres para hacer el mal, un principio del que estoy totalmente convencida. He aqu\u00ed la gran iron\u00eda: la \u00fanica barrera que ha impedido que las mujeres se unan a las filas de los principales villanos masculinos es la misoginia. Suprimid la misoginia, dadles a las mujeres la plena igualdad siguiendo las demandas del feminismo y, tarde o temprano, tendremos una mujer dictadora que ningunear\u00e1 a Hitler. Sin embargo, no puedo ser yo la mujer que argumente esta tesis, porque da\u00f1ar\u00eda la causa de las buenas mujeres que luchan por la libertad y la igualdad desde posiciones de izquierda (como la m\u00eda). Es una ratonera terrible porque necesito advertir a cualquiera que escuche que el poder para la dominaci\u00f3n fascista nunca debe ser un objeto de deseo para las mujeres, sin embargo, si digo que a algunas mujeres les podr\u00eda gustar ese tipo de poder, la manosfera podr\u00eda concluir que, como proclaman, todas las mujeres son malvadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro tipo de misoginia tiene que ver con las limitaciones de las villanas ficticias. Ya he mencionado a Rosa Klebb, pero mencionar\u00e9 adem\u00e1s a Bellatrix Lestrange y Dolores Umbridge. En <em>Harry Potter <\/em>estas dos mujeres son ejemplos de complicidad con el patriarcado, encarnado por Lord Voldemort. Bellatrix est\u00e1 enamorada del monstruoso villano y, por lo tanto, su colaboraci\u00f3n en su r\u00e9gimen es m\u00e1s o menos comprensible (aunque Voldemort est\u00e1 muy lejos de corresponder a su inter\u00e9s). Umbridge ni siquiera conoce a Voldemort, pero est\u00e1 tan convencida de las virtudes de su brutal r\u00e9gimen fascista que instituye por su cuenta una inquisici\u00f3n anti-Muggle dentro del Ministerio de la Magia, que adem\u00e1s intenta extender a Hogwarts.<br>Ahora tratad de imaginar a Voldemort como mujer, y ved si Harry Potter funcionar\u00eda, o significar\u00eda lo mismo. El ascenso al poder de Lord Voldemort sigue un patr\u00f3n cl\u00e1sico, aunque la contribuci\u00f3n original de Rowling es que Harry no mata a Voldemort ni exige ser empoderado una vez que su enemigo logra autoeliminarse. Voldemort cae sin coste para la masculinidad, que se refuerza gracias a la postura antipatriarcal de Harry. Si, por el contrario, Bellatrix hubiera sido la suficientemente ambiciosa como para reclamar el poder absoluto, habr\u00eda perjudicado muy negativamente a todas las brujas. Nadie habr\u00eda confiado en Hermione como nueva Ministra, cargo que ocupa porque la victoria de Harry no altera significativamente el statu quo. Y porque, aunque inteligente y capaz, Hermione no es feminista.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me preocupa, en suma, es que otras mujeres feministas puedan confundir el empoderamiento de las mujeres de derecha con el verdadero feminismo. Es al rev\u00e9s: las mujeres conservadoras siempre han sido mucho m\u00e1s poderosas que las mujeres de izquierda, pero ahora que el feminismo de izquierdas ha allanado el camino para el empoderamiento p\u00fablico de las mujeres, un buen n\u00famero de mujeres de derechas muy ambiciosas han descubierto que pueden acceder al poder sin depender directamente de los hombres, ascendiendo en la jerarqu\u00eda de su partido, como hizo Thatcher con los conservadores. Anhelo ver Espa\u00f1a (o Catalu\u00f1a, para el caso) gobernada por una mujer, pero no quiero que esa mujer sea alguien como Isabel D\u00edaz Ayuso; estoy m\u00e1s bien a favor de la otra D\u00edaz: Yolanda. Del mismo modo, aunque me gustar\u00eda que el gobierno de Estados Unidos fuera dirigido por una mujer, siempre preferir\u00eda a Elizabeth Warren o Alexandria Ocasio-Cortez a cualquiera de las traicioneras mujeres del nuevo gabinete de Trump.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando <em>Juego de Tronos<\/em>, la serie de televisi\u00f3n, termin\u00f3 con el asesinato de Daenerys a manos de su sobrino y amante Jon Snow, y la ascensi\u00f3n al trono de Brandon Stark, se perdi\u00f3 la oportunidad de ensalzar a una hero\u00edna que reclamara el poder para hacer el bien y no para dominar. Entonces muchos argumentaron que Daenerys se hab\u00eda adentrado demasiado en el camino de la villan\u00eda para ser recuperada como hero\u00edna. No creo que este sea el caso, pero claramente los showrunners David Benioff y D. B. Weiss, y el autor de las novelas, George R. R. Martin, siempre vieron a Daenerys como una villana. Dado que Cersei Lannister ya ocupaba una posici\u00f3n destacada como villana en la serie, habr\u00eda sido apropiado que Daenerys viera que estaba tomando el camino equivocado y se redimiera. Ella podr\u00eda haber convertido Poniente en un reino completamente diferente, como creo que el p\u00fablico quer\u00eda, pero no sucedi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, por favor, que alguien escriba el libro que no voy a escribir, tal vez como un volumen colectivo. Y por favor, que alguien cuente la historia de c\u00f3mo una hero\u00edna convence a una villana de que, como predicaba Tolkien, el verdadero poder reside en la creaci\u00f3n y no en la dominaci\u00f3n. Mientras tanto, prepararos para el da\u00f1o que har\u00e1 la nueva villan\u00eda patriarcal en la Casa Blanca, con la complicidad de las muchas votantes que han dado su apoyo a Trump y a sus extremadamente peligrosos secuaces millonarios. Y las villanas de su gabinete.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace muchos a\u00f1os, una editorial me ofreci\u00f3 la oportunidad de publicar un libro sobre la figura de la mujer fatal, dirigido a un p\u00fablico general. 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