{"id":3981,"date":"2025-03-13T15:51:15","date_gmt":"2025-03-13T15:51:15","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=3981"},"modified":"2025-03-13T15:53:38","modified_gmt":"2025-03-13T15:53:38","slug":"hace-cinco-anos-el-impacto-de-la-covid-19-en-la-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2025\/03\/13\/hace-cinco-anos-el-impacto-de-la-covid-19-en-la-educacion\/","title":{"rendered":"HACE CINCO A\u00d1OS: EL IMPACTO DE LA COVID-19 EN LA EDUCACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>Hoy, 13 de marzo, hace cinco a\u00f1os que el presidente del Gobierno espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, declar\u00f3 el estado de alarma, ante la inquietante expansi\u00f3n del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la Covid-19. Hoy en d\u00eda, muchas otras personas y medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n considerando el impacto de la pandemia en nuestras vidas y, en particular, en la educaci\u00f3n. No tengo nada que aportar de especial significaci\u00f3n, pero creo que este es un d\u00eda para tratar de recordar dos cosas: el virus ahora es end\u00e9mico pero la pandemia no ha terminado realmente, y los efectos en la generaci\u00f3n m\u00e1s joven en nuestras aulas todav\u00eda son evidentes y tardar\u00e1n a\u00f1os en erradicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy revisando bibliograf\u00eda, en l\u00ednea o de otro tipo, para esta entrada aporque es tan extensa que da para mil tesis doctorales. Solo quiero ofrecer mis propias impresiones, como lo hice cuando escrib\u00ed en 2020 y 2021 sobre los peores efectos de la Covid-19 en la ense\u00f1anza de la educaci\u00f3n superior. Una colega me dijo con optimismo hace unos d\u00edas que la crisis al fin terminar\u00e1 el pr\u00f3ximo a\u00f1o, cuando recibamos a los estudiantes que a\u00fan no estaban en nuestras aulas durante la Covid-19, pero no estoy segura de que este sea el caso. A estas alturas, no s\u00e9 qu\u00e9 ni\u00f1os no se han visto afectados de pleno por el confinamiento. En aras de la argumentaci\u00f3n, supondr\u00e9 que los ni\u00f1os de primaria (de 6 a 11 a\u00f1os de edad) y los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os no se vieron profundamente afectados, y que los que comenzaron la educaci\u00f3n secundaria (a los 12 a\u00f1os) y los ni\u00f1os mayores s\u00ed se vieron significativamente afectados. Suponiendo que estoy en lo cierto, las personas m\u00e1s j\u00f3venes que sufrieron un profundo estr\u00e9s mental debido a la pandemia nacieron en 2008 y ahora tienen 17 a\u00f1os. Ellos son los que entrar\u00e1n a la universidad este mes de septiembre, lo que significa que todav\u00eda tenemos que enfrentarnos a un m\u00ednimo de cuatro a\u00f1os m\u00e1s de problemas pospand\u00e9micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al releer mis publicaciones de 2020 y 2021 en preparaci\u00f3n para un libro basado en selecciones de este blog, lo que me llama la atenci\u00f3n es lo asustada que estaba en ese momento y la ferocidad con la que me resist\u00ed a volver a clase. Como la mayor\u00eda de las personas que me rodean, he bloqueado los detalles y los recuerdos de ese per\u00edodo traum\u00e1tico, bloqueo que es bueno para la supervivencia, pero al mismo tiempo injusto con aquellos que llevaron la peor parte de la atenci\u00f3n m\u00e9dica, la actividad econ\u00f3mica indispensable y el gobierno. Ahora me siento segura y totalmente despreocupada por la Covid-19, pero me ha llevado mucho tiempo sentir esa seguridad, ayudada por las cuatro inyecciones de la vacuna que acept\u00e9 inyectarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca dud\u00e9 ni por un momento de la gravedad de la situaci\u00f3n, aunque, felizmente, mi familia pas\u00f3 la pandemia con muy pocos problemas, y yo misma nunca me contagi\u00e9; de hecho, ni siquiera hice ning\u00fan test, al llevar despu\u00e9s del confinamiento una vida muy tranquila. Le doy cr\u00e9dito al gobierno por haber hecho lo mejor que se pod\u00eda hacer en estas circunstancias, y agradezco desde el fondo de mi coraz\u00f3n a los cient\u00edficos que desarrollaron las vacunas. Llor\u00e9 mucho al leer las memorias <em>Rompiendo barreras: mi vida dedicada a la ciencia<\/em> de la Premio Nobel de Medicina, Katalin Karik\u00f3, una de las principales descubridoras. Parece que creemos que un \u2018ellos\u2019 an\u00f3nimo ide\u00f3 r\u00e1pidamente soluciones para detener el virus, pero se necesit\u00f3 un talento excepcional y un arduo trabajo para entenderlo y trabajar en las vacunas. Solo desear\u00eda que el mismo m\u00e9todo se pudiera aplicar para curarnos de otras enfermedades y para resolver otros obst\u00e1culos que ahora hacen que la vida en la Tierra sea tan destructiva y decepcionante.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy una de esas personas que sienten nostalgia del encierro. Por favor, no me malinterpret\u00e9is. Estaba tan asustada que en un momento dado me desmay\u00e9, la \u00fanica vez en mi vida que he perdido el conocimiento espont\u00e1neamente. Esto fue en mayo, dos meses despu\u00e9s del anuncio del confinamiento, posiblemente porque no ve\u00eda cu\u00e1ndo terminar\u00eda, que fue la parte m\u00e1s dif\u00edcil de todo el proceso. Cuando digo que siento nostalgia, me refiero a que mis recuerdos del encierro son parad\u00f3jicamente pac\u00edficos. S\u00e9 muy bien que muchas personas murieron y otras quedaron incapacitadas de por vida, y que muchos trabajadores estuvieron expuestos a peligros letales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las personas privilegiadas como mi marido y yo pudimos seguir trabajando desde casa gracias a ellos. Ya trabajaba desde casa tres d\u00edas a la semana y daba clases en la UAB dos, por lo que el confinamiento no fue tan perturbador como lo fue para mi marido, que pasaba tres semanas al mes en el extranjero, o para tantas otras personas. Lo que me hace sentir nostalgia es el repentino silencio que cay\u00f3 sobre las grandes ciudades como Barcelona, donde vivo, y el sentido de comunidad que nos hizo animar a los trabajadores de la salud todas las tardes a las 20:00, con gran hipocres\u00eda o no. Ten\u00eda una verdadera esperanza de que la Covid-19 nos hiciera reconsiderar la fragilidad de la vida en el planeta Tierra, pero esto no es lo que ha sucedido. En cambio, nuestro consumismo loco se ha triplicado y los desquiciados mandan, estimulados por las oscuras filosof\u00edas que se extendieron como un reguero de p\u00f3lvora, desde los antivacunas covidiotas hasta los fascistas descarados.<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n podr\u00eda haberse visto impulsada por el confinamiento y el regreso vacilante e irregular a la escuela, dadas las mayores oportunidades para llenar el tiempo vac\u00edo con libros, pel\u00edculas, series y la avalancha de cultura en l\u00ednea que vertieron sobre nosotros m\u00fasicos, poetas, actores y todo tipo de int\u00e9rpretes, ya sea en vivo o en grabaci\u00f3n previa al desastre. Nunca hab\u00eda visto tanto teatro y ballet en mi vida\u2026 Lo que sucedi\u00f3 en cambio, seg\u00fan nos cuentan los j\u00f3venes, es que se sintieron aislados unos de otros y nunca se han recuperado de ese aislamiento inevitable.<br>Se podr\u00eda pensar que una generaci\u00f3n criada en las redes sociales estar\u00eda acostumbrada a mantenerse en contacto a distancia, pero esto no es lo que sucedi\u00f3. Recuerdo a mi sobrina mayor, que entonces ten\u00eda 14 a\u00f1os, y pasaba un a\u00f1o fuera de casa en Canad\u00e1, quej\u00e1ndose de que su adolescencia se arruinar\u00eda, como si no solo le hubieran quitado unos meses, sino a\u00f1os a su socializaci\u00f3n. Sin embargo, sucedi\u00f3 algo profundo y siniestro, ya que descubr\u00ed el semestre pasado que muchos estudiantes de mi clase nunca hab\u00edan hablado con sus compa\u00f1eros, a pesar de haber pasado cuatro a\u00f1os vi\u00e9ndose a diario a lo largo del grado. Desde esta perspectiva, el hecho de que les obligara a pasar cuarenta minutos en cada sesi\u00f3n hablando con al menos otros tres o cuatro compa\u00f1eros de clase debe haberles parecido extraordinario (o insoportable).<\/p>\n\n\n\n<p>La Covid-19 pareci\u00f3 apocal\u00edptica al principio. Era la pandemia que, como tantas narrativas dist\u00f3picas hab\u00edan predicho, acabar\u00eda con nosotros. Tuvimos suerte de que no fuera as\u00ed, pero no hay que olvidar que cualquier d\u00eda una nueva pandemia puede llevarnos al olvido eterno. Entiendo que para los j\u00f3venes que despertaron a la vida adolescente en 2020, la crisis debe haber parecido a\u00fan m\u00e1s catastr\u00f3fica. Los j\u00f3venes se preocuparon, sobre todo, por el da\u00f1o causado a las expectativas que albergaban sobre su adolescencia, pero tambi\u00e9n sent\u00edan que cualquier futuro prometedor se alejaba sin remedio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como adulta nacido en 1966, he tenido esta sensaci\u00f3n muchas veces, sobre todo en 1984, cuando cre\u00eda a pies juntillas que una guerra nuclear comenzar\u00eda cualquier d\u00eda, y luego de nuevo en 2001, cuando vi en vivo en la televisi\u00f3n los ataques radicales isl\u00e1micos contra las Torres Gemelas en Nueva York. Luego vino el colapso financiero de 2008. Recuerdo estar un d\u00eda en la calle, pensando en comprar un champ\u00fa caro porque parec\u00eda que, por fin, pod\u00eda permitirme lujos est\u00fapidos, y lo siguiente que supe fue que el gobierno nos estaba quitando las pagas (que, por cierto, nunca nos han devuelto). Los nacidos en 2008 no pod\u00edan recordar esta repentina p\u00e9rdida de expectativas de futuro que debieron sentir los nacidos en 1990 entonces, cuando cumplieron los 18 a\u00f1os. Para aquellos que se enfrentaron a la Covid-19, ese fue el fin, si no del mundo, ciertamente de su mundo, al primero que conoc\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>He criticado con ah\u00ednco en este blog lo mal que la ense\u00f1anza en l\u00ednea reemplaz\u00f3 la ense\u00f1anza presencial, proceso que result\u00f3 en una actitud despreocupada hacia la educaci\u00f3n que ha aumentado el absentismo incluso de los escolares m\u00e1s peque\u00f1os. En muchos sentidos, es milagroso que las escuelas no cerraran, y debemos estar agradecidos de que los servicios en l\u00ednea y los equipos inform\u00e1ticos en el hogar estuvieran, en la mayor\u00eda de los casos, a la altura del desaf\u00edo, aunque no puedo olvidar a los muchos ni\u00f1os sin PC o port\u00e1til, o sin ancho de banda adecuado. Escrib\u00ed aqu\u00ed, tal vez con algo de crueldad, que estudiar hoy en d\u00eda solo se puede hacer con ese tipo de equipo y una buena conexi\u00f3n a Internet, y me constern\u00f3 mucho ver que no todos nuestros estudiantes universitarios disfrutaban de estos m\u00ednimos en casa. En 2020, la suscripci\u00f3n a los servicios de internet ya no era tan cara como en d\u00e9cadas anteriores, pero las dificultades de tantos estudiantes indicaban que la crisis de 2008 hab\u00eda golpeado con fuerza a la mayor\u00eda de los hogares de la clase trabajadora. Sin bibliotecas a las que acceder al wi-fi de forma gratuita, muchos estudiantes se perdieron por el camino, sin apoyo mutuo y lejos de sus profesores.<\/p>\n\n\n\n<p>No tengo ninguna duda de que el mayor impacto que la Covid-19 ha tenido en los j\u00f3venes es una sensaci\u00f3n permanente de incertidumbre. Siempre he sentido incerteza sobre el futuro porque era una ni\u00f1a durante la Transici\u00f3n espa\u00f1ola y una adolescente durante el final de la Guerra Fr\u00eda. Creo que s\u00f3lo me he sentido m\u00ednimamente segura en la d\u00e9cada de 1990, despu\u00e9s de la ca\u00edda de la URSS, a pesar de que muchas zonas del mundo estaban pasando por guerras y una angustia econ\u00f3mica extrema. Con Putin amenazando con lanzar la Tercera Guerra Mundial y los efectos del cambio clim\u00e1tico, ya no me siento segura, pero tengo ya 58 a\u00f1os y hasta ahora he vivido una vida satisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Si tuviera una edad entre los 17 y los 25 a\u00f1os, no sabr\u00eda qu\u00e9 hacer. Lo que veo en clase es, precisamente, desorientaci\u00f3n, escepticismo, ansiedad y, en el peor de los casos, depresi\u00f3n. Mi generaci\u00f3n fue la \u00faltima en creer que si trabajas con entrega total, ser\u00e1s recompensado. Los afectados por las recesiones de 2008 se enfrentan ahora a la realidad de que su generaci\u00f3n es m\u00e1s pobre que nosotros, los boomers, y se han vuelto esc\u00e9pticos sobre el futuro. Si ya eran padres en 2008, sus hijos son los que se enfrentaron a la Covid-19 siendo preadolescentes, as\u00ed que te puedes imaginar el peso de la decepci\u00f3n generacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos d\u00edas me impaciento con el desinter\u00e9s, la falta de curiosidad y el desprecio general por la vida acad\u00e9mica de mis estudiantes. Siento que, en comparaci\u00f3n con mi propia generaci\u00f3n, que luch\u00f3 por superar las secuelas del franquismo, tienen mucho m\u00e1s de qu\u00e9 alegrarse. Como estudiante, me habr\u00eda encantado tener al alcance las oportunidades que Internet y las tecnolog\u00edas digitales ofrecen para aprender, pero para la generaci\u00f3n m\u00e1s joven, sus propios tel\u00e9fonos inteligentes se han convertido en una fuente de angustia e incluso de esclavitud a las necesidades reguladas por corporaciones codiciosas. Si la educaci\u00f3n no puede ofrecer un camino hacia un futuro brillante porque la pol\u00edtica, el cambio clim\u00e1tico u otra pandemia aleatoria podr\u00edan destruirlo, \u00bfpor qu\u00e9 molestarse? A\u00f1\u00e1dase a esto que trabajo en una universidad p\u00fablica en una \u00e9poca en la que la meritocracia parece haber tocado techo y en la que hay pocas posibilidades de que los hijos de la clase trabajadora puedan ascender en la escala social. Las numerosas universidades privadas que se est\u00e1n abriendo en la comunidad de Madrid son la se\u00f1al m\u00e1s clara de que esta esperanza ha terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas son sombr\u00edas, seamos claros, y ni siquiera he mencionado lo que est\u00e1 sucediendo en los EE. UU., donde un antivacunas es ahora Ministro de Salud. Si una nueva pandemia golpea la Tierra, grandes segmentos de la poblaci\u00f3n de EE. UU. podr\u00edan morir, y m\u00e1s ahora que la naci\u00f3n ya no est\u00e1 afiliada a la OMS. Este desprecio flagrante, criminal y autogenocida de las lecciones que nos ense\u00f1\u00f3 la Covid-19 y la brutal embestida contra la educaci\u00f3n p\u00fablica a todos los niveles que el presidente Trump est\u00e1 desatando son otros ladrillos m\u00e1s en el muro obstaculiza el progreso de la civilizaci\u00f3n actual. Todos nos veremos afectados.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi esperanza es que ver los derechos civiles atacados en la naci\u00f3n m\u00e1s poderosa del mundo pueda impulsar a nuestros estudiantes locales a la acci\u00f3n, para proteger privilegios que no saben que tienen, como el de expresar libremente sus opiniones, participar en activismo de cualquier tipo, tener un buen sistema p\u00fablico de educaci\u00f3n y salud, que se respeten sus opciones de g\u00e9nero\u2026 Puede que no sea suficiente a nivel personal, pero es la base para un buen futuro comunitario. Espero que vean esta verdad y que pronto dejen atr\u00e1s el desaliento generacional que trajo la Covid-19 por un futuro mejor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, 13 de marzo, hace cinco a\u00f1os que el presidente del Gobierno espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, declar\u00f3 el estado de alarma, ante la inquietante expansi\u00f3n del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la Covid-19. 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