{"id":4057,"date":"2025-05-11T09:58:20","date_gmt":"2025-05-11T09:58:20","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=4057"},"modified":"2025-05-11T10:01:13","modified_gmt":"2025-05-11T10:01:13","slug":"lo-que-hay-detras-de-la-teoria-literaria-notas-sobre-los-personajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2025\/05\/11\/lo-que-hay-detras-de-la-teoria-literaria-notas-sobre-los-personajes\/","title":{"rendered":"LO QUE HAY DETR\u00c1S DE LA TEOR\u00cdA LITERARIA: NOTAS SOBRE LOS PERSONAJES"},"content":{"rendered":"\n<p>Estoy empezando a leer (y en algunos casos a releer) la bibliograf\u00eda de mi futuro libro sobre los personajes secundarios. Me gustar\u00eda poder entrar directamente en el tema que me interesa, y sobre el que hay escasa bibliograf\u00eda, pero necesito para el marco te\u00f3rico de mi introducci\u00f3n una visi\u00f3n general de las fuentes secundarias que analizan el concepto del personaje, de lo contrario mi libro no ser\u00e1 publicado.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo empezar a describir c\u00f3mo funcionan los personajes secundarios sin antes explicar c\u00f3mo funcionan los personajes en general, y aqu\u00ed es donde las cosas se complican. La lista de fuentes sobre los personajes de ficci\u00f3n es muy larga, empezando por Arist\u00f3teles y pasando por todas las modas acad\u00e9micas de los \u00faltimos cien a\u00f1os, algo agotador. He comenzado compilando una larga bibliograf\u00eda, y seleccionando fuentes recientes que incluyen una introducci\u00f3n del tipo que necesito escribir, cazando furtivamente nombres, fuentes e ideas, tratando de no irme por las ramas. S\u00ed, cada nuevo libro es como empezar otra tesis doctoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Un volumen que recomiendo encarecidamente es <em>Character: Three Inquiries in Literary Studies<\/em> (Chicago UP, 2019). Es parte de una serie llamada Tr\u00edos (<a href=\"https:\/\/press.uchicago.edu\/ucp\/books\/series\/TRIOS.html\">https:\/\/press.uchicago.edu\/ucp\/books\/series\/TRIOS.html<\/a>) en la que, cito del sitio web, \u201cun tema importante en la teor\u00eda cr\u00edtica, la filosof\u00eda o los estudios culturales\u201d se aborda \u201ca trav\u00e9s de tres breves monograf\u00edas escritas en estrecha colaboraci\u00f3n por destacados acad\u00e9micos.\u201d Las tres autoras del libro sobre los personajes, Amanda Anderson, Toril Moi y Rita Felski, tienen una extensa trayectoria. En la introducci\u00f3n, firmada por las tres, anuncian su intenci\u00f3n de hacer caso omiso de la advertencia de los te\u00f3ricos de no tratar a los personajes como si fueran personas: \u201cObviamente no estamos argumentando que los personajes sean personas. Pero con el fin de hablar de los personajes de maneras interesantes, a menudo nos encontramos usando parte del mismo lenguaje que usamos para hablar de seres humanos reales\u201d (12). Me parece muy refrescante y puro sentido com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Para protegerse de las acusaciones de que se est\u00e1n portando como humanistas trasnochadas, las autoras subrayan su respeto por el posthumanismo cr\u00edtico, que ha cuestionado la centralidad del privilegio humano en el humanismo tradicional: \u201cPor un lado, se podr\u00eda decir que el posthumanismo lleva dentro de s\u00ed la fuerza perdurable de lo caracterol\u00f3gico en su \u00e9nfasis en la importancia de c\u00f3mo nos relacionamos con el mundo no humano. Por otro lado, al caracterizar este mundo, los pensadores posthumanistas no pueden dejar de imputarle el car\u00e1cter del personaje, promulgando diversas formas de antropomorfismo y animismo. De esta manera, los aspectos \u00e9ticamente amplios del posthumanismo son en potencia continuos con, y no se oponen a, un renovado cuestionamiento del personaje\u201d (13-14).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1alan Anderson, Moi y Felski, gran parte de la revoluci\u00f3n posthumanista en la cr\u00edtica se basa en nuevas formas de considerar la identidad del personaje, m\u00e1s all\u00e1 de la defensa humanista tradicional de lo universal y los nuevos enfoques postestructuralistas en la textualidad. Tambi\u00e9n aprecio que las tres autoras llamen la atenci\u00f3n sobre la presencia del personaje en la no ficci\u00f3n y en la ficci\u00f3n autobiogr\u00e1fica, en la que el autor se convierte en personaje. Evitando tanto el formalismo extremo como la confusi\u00f3n entre personas reales e imaginarias propuesta por la ciencia cognitiva, proponen que \u201ctal vez sean las cualidades ficticias de los personajes las que los hacen reales: las figuras de las novelas y pel\u00edculas son seductoras, cautivadoras, y est\u00e1n vivas, no a pesar de sus dimensiones est\u00e9ticas, sino a causa de estas\u201d (19).<\/p>\n\n\n\n<p>De los tres ensayos, me gust\u00f3 en particular el de Toril Moi, \u201cRethinking Character,\u201d que explora las ra\u00edces del tab\u00fa contra tratar a los personajes como personas. Esto requiere una explicaci\u00f3n preliminar. No he encontrado una definici\u00f3n satisfactoria de personaje porque en toda la bibliograf\u00eda que estoy leyendo no se menciona al autor. El foco del an\u00e1lisis es siempre si los personajes son construcciones textuales con una funci\u00f3n narrativa limitada al texto, o construcciones creadas en colaboraci\u00f3n con el lector (o espectador) que cobran vida m\u00e1s all\u00e1 del texto. Para m\u00ed, los personajes son pseudo-personas imaginadas por un contador de historias con el prop\u00f3sito de narrar una en concreto. Lo que me parece m\u00e1s fascinante, pero a ning\u00fan cr\u00edtico acad\u00e9mico parece importarle, es c\u00f3mo los autores imaginan a los personajes. Par m\u00ed, los personajes parecen ser personas porque son imaginados por una persona que quiere darles verosimilitud.<\/p>\n\n\n\n<p>William Shakespeare ocupa un lugar central en el discurso sobre el personaje a causa del consenso generalizado de que es el mejor creador de personajes de la historia. La peculiaridad es que era un dramaturgo y los personajes de las obras de teatro requieren la intervenci\u00f3n de un int\u00e9rprete para ser expresados con plenitud. Es cierto que un lector puede acercarse a Hamlet sin que ning\u00fan actor intervenga, pero es muy diferente a acercarse a un personaje de novela, que no ha sido creado para ser interpretado. Si v\u00e1is a aducir que, por nombrar un personaje principal, Anna Karenina ha sido interpretada por diversas actrices en adaptaciones varias, se\u00f1alar\u00e9 que han interpretado el papel tal como aparece en el gui\u00f3n, texto cuya naturaleza es dram\u00e1tica al igual que las obras de teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de mediados del siglo XVIII, Shakespeare se convirti\u00f3 en objeto de un inmenso culto, que perdura hasta nuestros d\u00edas, basado en el principio de que sus personajes son tan cercanos a la vida real como pueden serlo los personajes de ficci\u00f3n. Desde Samuel Johnson hasta A.C. Bradley (y m\u00e1s recientemente Harold Bloom), los cr\u00edticos literarios proclamaron que las creaciones de Shakespeare tienen vida propia, y que aunque todos los dem\u00e1s escritores aspiran al mismo objetivo pocos tienen tanto \u00e9xito; Dickens, Balzac y Tolstoi suelen ser nombrados como serios contendientes. De hecho, toda la novela realista del siglo XIX se basa en la premisa de hacer que los personajes sean siempre cre\u00edbles, incluso cuando son meros secundarios, por eso me interesan en qu\u00e9 tipos se subdividen.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los m\u00e9todos subjetivos utilizados para alabar a Shakespeare y a los autores realistas (o naturalistas) por su habilidad en la creaci\u00f3n de personajes se convirtieron en objeto de burla a principios del siglo XX, cuando estos m\u00e9todos fueron descalificados como parte del amateurismo de las bellas letras externas a la universidad. El peor pecado posible era buscar en la biograf\u00eda del autor pistas para la exploraci\u00f3n de los personajes, aunque a los lectores comunes nunca les han importado estos tab\u00faes acad\u00e9micos y siguen tratando a los personajes como personas y agobiando a los escritores con preguntas sobre qui\u00e9n los inspir\u00f3. Yo mismo lo hago como lectora de a pie y como acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, la mayor\u00eda de los estudiosos acad\u00e9micos tratamos a los personajes de ficci\u00f3n como personas reales cuya identidad, personalidad y acciones vale la pena explorar. La excepci\u00f3n son los te\u00f3ricos, que insisten en imponer el tab\u00fa contra esta actitud generalizada y sensata, sin importar en qu\u00e9 corriente operen. Esta testarudez intrig\u00f3 a Moi, quien ubic\u00f3 el comienzo del tab\u00fa en el panfleto de L.C. Knights <em>How Many Children Had Lady Macbeth?<\/em>, basado en una conferencia de 1933 (v\u00e9ase <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/howmanychildrenh0000lckn\/mode\/2up\">https:\/\/archive.org\/details\/howmanychildrenh0000lckn\/mode\/2up<\/a>). Knights cre\u00eda que ese era el tipo de pregunta absurda que hac\u00edan quienes no prestaban atenci\u00f3n a la evidencia textual, aunque esta cr\u00edtica se le gira en su contra, ya que el texto s\u00ed indica que Macbeth y su esposa no tienen hijos, al igual que el hecho de que hab\u00edan perdido un hijo. Preguntar por los hijos de Lady Macbeth no es nada trivial, ya que Macbeth es un usurpador que se convierte en rey sin tener heredero.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que le interesa a Moi es por qu\u00e9 Knights se encarniz\u00f3 con aquellos que trataban a los personajes de Shakespeare como seres humanos completos. Su tesis es que Knights, de 28 a\u00f1os, doctorando del c\u00edrculo de Cambridge de F.R. Leavis y cofundador con Leavis en 1932 de la fundamental revista <em>Scrutiny<\/em>, \u201cno estaba tratando de desarrollar una teor\u00eda. Estaba, m\u00e1s bien, estableciendo unas reglas b\u00e1sicas para una pr\u00e1ctica cr\u00edtica seria y profesional\u201d (29). \u201cImpulsado por una ambici\u00f3n revolucionaria de transformar la cr\u00edtica literaria,\u201d escribe Moi, el fiero ensayo de Knights es \u201cun producto por excelencia de la llamada Revoluci\u00f3n de Cambridge\u201d (34). Los \u201ch\u00e9roes intelectuales de Knight son I.A. Richards y T.S. Eliot, las estrellas de la vanguardia literaria de Cambridge\u201d (34). Knights, que se presenta a s\u00ed mismo como \u201cun intelectual a la vanguardia del modernismo literario y cr\u00edtico\u201d, est\u00e1 desesperado por defender <em>Cumbres Borrascosas<\/em> (que a\u00fan no era una novela can\u00f3nica), <em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>, <em>Ulises<\/em>, <em>Al faro<\/em> y las novelas de D.H. Lawrence de los diletantes externos a la universidad que amenazaban la estabilidad de la Literatura Inglesa como disciplina acad\u00e9mica a\u00fan bastante nueva. \u201cLos cr\u00edticos que aman a los personajes deben ser frenados en seco\u201d, aclara Moi, \u201cporque son incapaces de hacer justicia al canon literario modernista que Knights desea promover\u201d (34).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s asombra a Moi (\u00a1y a m\u00ed!) es c\u00f3mo los esfuerzos combinados de la Revoluci\u00f3n de Cambridge, el formalismo ruso y la Nueva Cr\u00edtica estadounidense hicieron que \u201cel tab\u00fa de tratar a los personajes como si fueran personas reales\u201d se solidificara \u201cen un dogma\u201d (30), o \u201caxioma fundamental\u201d (30), del que dependi\u00f3 la teorizaci\u00f3n posterior, comenzando con el estructuralismo de los a\u00f1os sesenta, seguido por la narratolog\u00eda (los 70), la deconstrucci\u00f3n (los 80) y el post-estructuralismo (los 90). En <em>Postmodern Characters: A Study of Characterization in British and American Postmodern Fiction<\/em> (1991, <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/postmoderncharac0000alei\">https:\/\/archive.org\/details\/postmoderncharac0000alei<\/a>) Aleid Fokkema utiliza varios cap\u00edtulos introductorios para criticar a sus predecesores, encontrando defectos en toda su teorizaci\u00f3n para proponer una teorizaci\u00f3n igualmente in\u00fatil del personaje basada en la versi\u00f3n de la semi\u00f3tica de Umberto Eco. Como se\u00f1ala Moi en referencia a la monograf\u00eda de John Frow <em>Character and Person<\/em> (2014), el trabajo te\u00f3rico m\u00e1s reciente sobre el personaje, \u201csolo alguien que haya aceptado plenamente el tab\u00fa de tratar a los personajes como si fueran reales creer\u00e1 que una expresi\u00f3n como \u2018cuasi-personas de la narrativa\u2019 (<em>CP<\/em>, 23) funciona mejor que la palabra que ya tenemos: a saber, &#8216;personajes\u2019\u201d (57). Por esta raz\u00f3n, la propia Moi se niega a proporcionar cualquier nueva teorizaci\u00f3n, simplemente subrayando que \u201cNo hay un conflicto fundamental entre prestar atenci\u00f3n al lenguaje y prestar atenci\u00f3n a los caracteres. Los buenos cr\u00edticos de personajes hacen ambas cosas\u201d (39).<\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo de Moi, como se puede ver, es mucho m\u00e1s que una cr\u00edtica a la posici\u00f3n de L.C. Knights, ya que cuestiona la esencia misma de la teor\u00eda literaria m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n del personaje. Lo que est\u00e1 diciendo es que la profesionalizaci\u00f3n de los Estudios Literarios se logr\u00f3 a costa de extirpar las emociones humanas b\u00e1sicas de la cr\u00edtica para construir un muro entre los especialistas acad\u00e9micos (mayoritariamente hombres, blancos, cisg\u00e9nero, de clase media) y el resto, un muro que s\u00f3lo se empez\u00f3 a resquebrajar, debo a\u00f1adir, con la llegada de los Estudios Culturales. En la introducci\u00f3n de mi propio libro, me gustar\u00eda mucho ignorar todas las majader\u00edas que Moi saca a la luz en su ensayo, pero se espera de todos nosotros que mostremos respeto por predecesores que a menudo usaron la teor\u00eda para pelear entre s\u00ed por qui\u00e9n ten\u00eda el mayor prestigio profesional pero que hicieron poco por iluminar los textos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Moi tiene raz\u00f3n, y creo que la tiene, estamos atrapados por una teor\u00eda antihumanista, producida por razones espurias por personas que no respetan a sus compa\u00f1eros lectores\/espectadores comunes y que parecen incapaces de disfrutar de la compa\u00f1\u00eda de los personajes, como la mayor\u00eda de nosotros hacemos. Es preocupante. Yo misma utilizar\u00e9 la teorizaci\u00f3n de Alex Woloch (en <em>The One vs. the Many: Minor Characters and the Space of the Protagonist in the Novel<\/em>, 2003) y Maria Nikolajeva (<em>The Rhetoric of Character in Children\u2019s Literature<\/em>, 2002) que es absolutamente pragm\u00e1tica en ambos casos y evita totalmente las trampas de los modelos (post)formalistas. Tengo que construir mi propia teor\u00eda, ya que mi objetivo es descubrir cu\u00e1ntos tipos de personajes secundarios hay en relaci\u00f3n con su importancia en el esquema general de cada novela que voy a estudiar, pero mi enfoque se basa en la lectura minuciosa y la literatura comparada. De todos modos, creo que las generalizaciones rara vez funcionan en la ficci\u00f3n, ya que la imaginaci\u00f3n humana es demasiado rica para quedar atrapada en un esquema pseudocient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigo la semana que viene\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estoy empezando a leer (y en algunos casos a releer) la bibliograf\u00eda de mi futuro libro sobre los personajes secundarios. 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