{"id":4078,"date":"2025-06-11T17:30:48","date_gmt":"2025-06-11T17:30:48","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=4078"},"modified":"2025-06-11T17:32:28","modified_gmt":"2025-06-11T17:32:28","slug":"mas-sobre-personajes-secundarios-tancredo-el-apolo-italiano-en-os-maias-1888-de-eca-de-queiroz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2025\/06\/11\/mas-sobre-personajes-secundarios-tancredo-el-apolo-italiano-en-os-maias-1888-de-eca-de-queiroz\/","title":{"rendered":"M\u00c1S SOBRE PERSONAJES SECUNDARIOS: TANCREDO, EL APOLO ITALIANO, EN &#8216;OS MAIAS&#8217; (1888) DE E\u00c7A DE QUEIROZ"},"content":{"rendered":"\n<p>El libro en el que estoy trabajando actualmente, un estudio de los personajes secundarios, tiene un corpus compuesto por novelas del siglo XIX en diversas lenguas europeas. Empec\u00e9 con nueve autores, pero he decidido abandonar a la escritora sueca Selma Lagerl\u00f6f porque me resulta imposible mantener el inter\u00e9s por su novela <em>G\u00f6sta Berlings Saga<\/em> (1891), que hab\u00eda seleccionado por curiosidad sobre Suecia. Lagerl\u00f6f fue la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura (en 1909), y esta fue su primera novela, que public\u00f3 a los 33 a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido profesora largo tiempo. Intent\u00e9 leer la novela en la notable traducci\u00f3n de Paul Norlen de 2009, contra la que no tengo ninguna objeci\u00f3n, pero encontr\u00e9 el estilo narrativo de Lagerl\u00f6f muy superficial en la trama y en la caracterizaci\u00f3n. La obra maestra de E\u00e7a de Queiroz, <em>Os Maias<\/em> (1888), no podr\u00eda ser m\u00e1s diferente, pero he decidido no incluirla tampoco en mi libro. Me parece excelente la traducci\u00f3n de Margaret Jull Costa, con lo que quiero decir que no tiene ninguna de esas pifias que afectan a una mala traducci\u00f3n. El problema es que la novela de Queiroz, de 714 p\u00e1ginas en la edici\u00f3n que he le\u00eddo, es demasiado larga en relaci\u00f3n con el melodrama sexual que narra, y que podr\u00eda haber sido narrado con la mitad de p\u00e1ginas causando la misma impresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Comprobando lo que piensan los lectores de <em>Os Maias<\/em> en GoodReads, encontr\u00e9 a muchos portugueses muy molestos porque se les oblig\u00f3 a leer esta gloria nacional en la escuela secundaria. Un pu\u00f1ado, ahora adultos, expresa su admiraci\u00f3n por la astucia con la que Queiroz retrata a las clases altas de Portugal entre las d\u00e9cadas de 1850 y 1880 (la trama principal transcurre entre 1875 y 1885, tres a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n de la novela). Los Maias del t\u00edtulo son tres hombres de la alta burgues\u00eda: el abuelo, Afonso; su hijo, Pedro; y su nieto, Carlos, el protagonista. <em>Os Maias<\/em> cuenta la historia de c\u00f3mo Pedro se suicida despu\u00e9s de que su esposa, Maria Monforte, lo abandone por otro hombre, mud\u00e1ndose al extranjero con su hija Mar\u00eda Eduarda pero dejando atr\u00e1s al peque\u00f1o Carlos (ambos son entonces ni\u00f1os, Mar\u00eda Eduarda es unos dos a\u00f1os mayor). Afonso y Carlos creen que Mar\u00eda Eduarda falleci\u00f3, y ella misma no tiene ni idea de que tiene un abuelo y un hermano en Lisboa, ciudad a la que regresa unos veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de que su madre se fugara. Al no saber de su v\u00ednculo de sangre, la relaci\u00f3n entre Mar\u00eda y Carlos se desv\u00eda del camino moral para caer en las profundidades del tab\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queiroz es consciente de que su trama principal es puro melodrama sexual, como he se\u00f1alado, por lo que hace que Carlos y su mejor amigo Ega analicen los acontecimientos como si estos chocaran con la realidad mundana de sus vidas y la de Maria. De hecho, en <em>Os Maias<\/em> los personajes a menudo discuten sobre las virtudes, o defectos, de la narraci\u00f3n rom\u00e1ntica frente a la realista. Queiroz, de hecho, ha sido aclamado como el principal naturalista de Portugal. No conozco sus otras novelas, y lamento decir que a\u00fan no he le\u00eddo a Zola, precisamente porque aborrezco el naturalismo. Sin embargo, una cosa que puedo decir es que me sorprendi\u00f3 mucho la crudeza de la representaci\u00f3n de la sexualidad de finales del siglo XIX, no porque hubiera escenas er\u00f3ticas expl\u00edcitas, sino porque la trama tiene como objetivo denunciar el comportamiento sexual depredador de los hombres ricos, in\u00fatiles y ociosos como Carlos. \u00c9l, sus amigos y conocidos, hombres solteros de entre 25 y 35 a\u00f1os, ven a las mujeres casadas como meros objetos de conquista y r\u00e1pido descarte. Queiroz presenta a las mujeres como participantes voluntarias en el juego de la seducci\u00f3n, pero tambi\u00e9n como sus v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El elenco de personajes de Queiroz es muy amplio, como es t\u00edpico en las novelas del siglo XIX en las que el protagonista ocupa una posici\u00f3n central en la sociedad y, por lo tanto, est\u00e1 rodeado de un gran c\u00edrculo social y es atendido por muchos sirvientes. A medida que le\u00eda <em>Os Maias<\/em>, se me ocurri\u00f3 que alguien deber\u00eda escribir un art\u00edculo sobre la funci\u00f3n de los conductores de carruajes en la ficci\u00f3n del siglo XIX. Los sirvientes dom\u00e9sticos, desde institutrices hasta lacayos, han recibido cierta atenci\u00f3n, pero me fascin\u00f3 c\u00f3mo Carlos requiere constantemente los servicios de varios cocheros mientras se dedica a sus asuntos sexuales; incluso practica sexo con su amante, la condesa, durante un viaje en carruaje y no pude evitar pensar en lo que el cochero cotillear\u00eda con sus compa\u00f1eros de profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El personaje que m\u00e1s me ha llamado la atenci\u00f3n es Tancredo, el secundario sin el cual la trama de Queiroz se derrumbar\u00eda. Este Tancredo es un pr\u00edncipe napolitano refugiado en Lisboa al que Pedro hiere sin querer durante una partida de caza organizada en su honor. Muy afligido por el incidente, Pedro lleva al hu\u00e9sped herido a su propia casa. Tancredo ha huido de N\u00e1poles, donde ha sido condenado a muerte por conspirar contra los Borbones, lo que le da una p\u00e1tina rom\u00e1ntica y revolucionaria. Maria no debe ver al hu\u00e9sped herido mientras siga encamado pero se siente excitada por su presencia y, llena de curiosidad, env\u00eda a su criada francesa a investigar. La muchacha describe a su ama la asombrosa belleza del italiano y la curiosidad de Mar\u00eda aumenta. Cuando \u00e9l le env\u00eda flores y un poema en agradecimiento por su hospitalidad, Mar\u00eda est\u00e1 ya lista para enamorarse del Apolo italiano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al enamorado Pedro se le escapa por completo c\u00f3mo evoluciona la amistad entre su esposa y su ya recuperado hu\u00e9sped Tancredo, y queda destrozado cuando descubre que ella se ha fugado con el italiano. Sorprendentemente, Tancredo no dice una sola palabra a lo largo de este episodio ni de la novela entera. Es solo una imagen, una presencia magn\u00e9tica, un icono sexual del que Maria se enamora. Ni siquiera vuelve a aparecer directamente. Unos comentarios de otro personaje revelan que Maria y Tancredo pasaron tres a\u00f1os en Austria, donde tuvieron una hija que muri\u00f3 con solo dos a\u00f1os. Tancredo, jugador empedernido, muri\u00f3 a\u00fan joven, en un duelo en M\u00f3naco, dejando a Maria sin un c\u00e9ntimo y con la necesidad urgente de encontrar un protector masculino. Eso es todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tancredo es tan secundario que no aparece en ninguna de las listas de personajes principales de <em>Os Maias<\/em> disponibles en internet. Sin embargo, sin la pasi\u00f3n sexual de Mar\u00eda por \u00e9l, no habr\u00eda trama: es porque ella huye con Tancredo llev\u00e1ndose a su hija Mar\u00eda Eduarda que Pedro se suicida y, a\u00fan peor, es a causa de Tancredo que Carlos y Mar\u00eda no saben de la existencia del otro, con las horrendas consecuencias que esto tiene cuando se conocen siendo ya adultos. Tancredo es un personaje plano cuya presencia en la trama es meramente funcional, lo que podr\u00eda llamarse un personaje terciario. No es un \u2018extra\u2019 como los conductores que mencion\u00e9 antes, pero toda su caracterizaci\u00f3n se puede reducir a unos pocos rasgos b\u00e1sicos: aristocr\u00e1tico, apuesto, sexualmente atractivo, jugador. En los estudios sobre los personajes que he le\u00eddo, Tancredo y personajes similares apenas merecen una menci\u00f3n. Sin embargo, ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l, complicando la vida de tres generaciones de Maias, si pensamos en los sinsabores que afectan a Afonso, Pedro e incluso Carlos, que nunca lo ve en persona, por culpa de su romance con Maria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Curiosamente, buscando informaci\u00f3n sobre Tancredo, me he topado con una novela publicada en 2018 por la italiana Paola D&#8217;Agostino, <em>Tancredi il Napoletano<\/em>. Esta obra es parte de lo que Jeremy Rosen llama \u2018elaboraci\u00f3n de los personajes secundarios\u2019, una tendencia popular y parasitaria por la cual los autores actuales se aferran a un cl\u00e1sico conocido para escribir lo que es, b\u00e1sicamente, \u2018fan fiction\u2019, con poco que agregar al cl\u00e1sico que se explota. En el art\u00edculo del portugu\u00e9s <em>Diario de Noticias<\/em> sobre D&#8217;Agostino (<a href=\"https:\/\/www.dn.pt\/arquivo\/diario-de-noticias\/o-napolitano-dos-maias-renasce-num-romance-da-napolitana-de-lisboa-14278175.html\">https:\/\/www.dn.pt\/arquivo\/diario-de-noticias\/o-napolitano-dos-maias-renasce-num-romance-da-napolitana-de-lisboa-14278175.html<\/a>), el periodista, que debe ser un amigo, explica que la imaginaci\u00f3n de la autora se despert\u00f3 a partir de su estancia en Portugal en 1998 como estudiante Erasmus. Todav\u00eda vive all\u00ed. Siendo napolitana, qued\u00f3 fascinada por lo bien que Queiroz supo retratar a Tancredo con un esbozo tan b\u00e1sico y sinti\u00f3 la necesidad de explorar su vida anterior al malhadado encuentro con Mar\u00eda. Su entrevistador se\u00f1ala que D&#8217;Agostini da a Tancredo, o m\u00e1s bien Tancredi, \u201cuma forte densidade\u201d. La novela parasitaria de D&#8217;Agostini no ha dejado rastro que haya podido encontrar m\u00e1s all\u00e1 de este art\u00edculo, pero su traducci\u00f3n al portugu\u00e9s de Queiroz es una extra\u00f1a nota a pie de p\u00e1gina en la historia de <em>Os Maias<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuanto m\u00e1s leo, y m\u00e1s atenci\u00f3n presto, m\u00e1s se confirma mi hip\u00f3tesis inicial de que no sabemos casi nada sobre los personajes de ficci\u00f3n. Mi buen amigo V\u00edctor Mart\u00ednez-Gil me llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre c\u00f3mo Cervantes parece ser el primer autor en crear un personaje secundario sin funci\u00f3n alguna. V\u00edctor me cont\u00f3 que el ilustre Claudio Guill\u00e9n fue el primero en observar la inutilidad de Contreras en \u201cLa gitanilla\u201d, donde su \u00fanica funci\u00f3n es ser reprendido por las se\u00f1oras cuando le piden algo de dinero que \u00e9l parece reacio a prestar. No hace nada m\u00e1s, ni aporta nada a la trama. Queiroz utiliza varios personajes que, como Contreras, que podr\u00edan describirse como &#8216;rellenos&#8217;, tal como una parienta madura a la que Afonso Maia invita a vivir en su casa, y de la que m\u00e1s tarde se dice que muri\u00f3 sin que haga nada por la trama. Otros personajes secundarios tienen funciones peculiares, como el an\u00f3nimo hombre de clase baja que Carlos ve copulando con la no tan t\u00edmida institutriz inglesa, Miss Sarah; o Manuelinho, el peque\u00f1o ni\u00f1o de un alba\u00f1il local, cuya presencia en una escena con Afonso Maia pretende demostrar que le gustan los ni\u00f1os y que ser\u00eda un gran bisabuelo (aunque entonces ni los lectores ni \u00e9l saben que ya es bisabuelo).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puede que me equivoque, pero mi impresi\u00f3n es que mientras los personajes de Dickens siempre aportan algo a la trama, y casi nunca son mero relleno, los personajes de Queiroz aparecen en <em>Os Maia<\/em> como podr\u00edan aparecer en la vida real: porque est\u00e1n ah\u00ed. Muchas escenas presentan a Carlos vi\u00e9ndose con gente, ya sea por primera vez o como parte de su vida social habitual. En otras novelas del siglo XIX, en el momento en que se presenta un personaje secundario se asume que jugar\u00e1 un papel en la trama, por breve que sea. En <em>Os Maia<\/em>, no es necesariamente as\u00ed. Me pas\u00e9 toda la novela, por ejemplo, pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 Queiroz necesitaba al embajador finland\u00e9s, Steinbroken, ya que la conversaci\u00f3n que esperaba sobre las diferencias entre Finlandia y Portugal nunca se produce. Misterios de la autor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e1s la semana que viene&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro en el que estoy trabajando actualmente, un estudio de los personajes secundarios, tiene un corpus compuesto por novelas del siglo XIX en diversas lenguas europeas. 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