{"id":4261,"date":"2025-11-10T15:57:44","date_gmt":"2025-11-10T15:57:44","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=4261"},"modified":"2025-11-10T15:58:57","modified_gmt":"2025-11-10T15:58:57","slug":"el-trabajo-del-editor-algunas-consideraciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2025\/11\/10\/el-trabajo-del-editor-algunas-consideraciones\/","title":{"rendered":"EL TRABAJO DEL EDITOR: ALGUNAS CONSIDERACIONES"},"content":{"rendered":"\n<p>Ayer asist\u00ed a la charla en el Festival 42 de Barcelona del autor de terror estadounidense <a href=\"https:\/\/www.gradyhendrix.com\/\">Grady Hendrix<\/a>, un hombre cuyo aspecto me desconcierta porque parece el hermano o primo del actor Brady Cooper. Hendrix se ha hecho un nombre como autor que combina lo asqueroso, lo horripilante y lo humor\u00edstico en sus novelas, aunque debo confesar que no pude terminar la que intent\u00e9 leer, <em>The Final Girls Support Group <\/em>[<em>Grupo de apoyo para final girls<\/em>]. Demasiado efectista para mi gusto. Un amigo que est\u00e1 mucho m\u00e1s interesado en Hendrix me recomend\u00f3 que leyera <em>The Southern Book Club\u2019s Guide to Slaying Vampires<\/em>, que el autor describe como una secuela espiritual <em>de My Best Friend\u2019s Exorcism<\/em>. No creo que vaya a ser una prioridad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escribo sobre Hendrix porque disfrut\u00e9 mucho de su entrevista con Nat\u00e0lia S\u00e1nchez. El hombre es encantador, habla sin parar y es extremadamente c\u00e1ndido sobre s\u00ed mismo y su carrera. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda no caerme bien? Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en particular lo predispuesto que est\u00e1 a hablar del papel de sus editores en su proceso de escritura. La primera novela de Hendrix, <em>Horrorst\u00f6r<\/em> (2014), es un thriller de casas embrujadas ambientado, de todos los lugares posibles, en una sucursal de Ikea. El autor coment\u00f3 con total tranquilidad que la idea era de su editor, algo que, seg\u00fan deduzco, no afecta en absoluto el valor de su novela como obra original tal como la ve Hendrix.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A lo largo de la entrevista, Hendrix describi\u00f3 sus problemas para hacer funcionar algunas de sus novelas, narrando c\u00f3mo su actual editora casi cancel\u00f3 la publicaci\u00f3n de una novela que reescribi\u00f3 del todo en solo nueve d\u00edas para evitar perder el dinero del anticipo y caer en la ruina. Mi impresi\u00f3n es que Hendrix es el tipo de escritor que necesita un editor que saque el m\u00e1ximo provecho de su talento para escribir, una dependencia que siempre me sorprende, aunque s\u00e9 que es positiva. Por otro lado, soy plenamente consciente de que con un editor competente, por nombrar al mejor escritor de terror actual, los libros de Stephen King ser\u00edan mucho mejores. Tal vez King s\u00ed tiene un editor, pero ignora sus consejos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n asist\u00ed a otra charla (o entrevista) con el Prof. Roger Luckhurst, quien visit\u00f3 el Festival 42 para presentar un volumen de alto atractivo, <em>Cementerios, tumbas y sepulturas: historia sobre la convivencia con la muerte<\/em>, que me dio mucha envidia porque tiene 167 ilustraciones en color y 76 ilustraciones en blanco y negro. Da la casualidad de que Luckhurst mencion\u00f3 que el libro hab\u00eda sido encargado por un editor de Princeton UP, lo que, de nuevo, me da tremenda envidia. Una vez un editor (y due\u00f1o de una peque\u00f1a editorial) me encarg\u00f3 escribir un libro sobre <em>Expedientes X<\/em>, y aunque me encant\u00f3 escribir el libro, la experiencia fue un desastre, ya que nunca vi un euro de las regal\u00edas (y s\u00e9 que el libro se vendi\u00f3 considerablemente bien). Me hubiera encantado colaborar con un editor\/editor en paralelo a mis libros acad\u00e9micos, pero nunca sucedi\u00f3, al menos no hasta que me encontr\u00e9 con <a href=\"https:\/\/dilatandomenteseditorial.com\/content\/4-sobre-nosotros\">Maite y \u00c1ngel<\/a> de Dilatando Mentes (una editorial y librer\u00eda de Alicante), que tuvieron la inmensa amabilidad de publicar una versi\u00f3n revisada del libro sobre <em>Expediente X<\/em>, <a href=\"https:\/\/dilatandomenteseditorial.com\/linea-paraiso-perdido\/170-la-verdad-sin-fin-expediente-x-de-sara-martin-alegre.html\"><em>La verdad sin fin: Expediente X<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos asumimos sin pensarlo dos veces que las publicaciones peri\u00f3dicas necesitan editores, es decir, personas que tomen decisiones sobre el contenido de cada n\u00famero, se mantengan en contacto con los autores, repasen manuscritos, soliciten revisiones y cambios, etc. Anna Wintour, editora en jefe de la revista <em>Vogue<\/em> de 1988 a 2025, es posiblemente la persona m\u00e1s conocida entre los editores del mundo de las publicaciones peri\u00f3dicas comerciales. En mi campo, la CF, John W. Campbell, editor desde finales de 1937 hasta su muerte en 1971 de <em>Astounding Science Fiction<\/em> (m\u00e1s tarde llamada <em>Analog Science Fiction and Fact<\/em>), dio forma en gran medida a la Edad de Oro de la Ciencia Ficci\u00f3n, para bien o para mal. En el mundo acad\u00e9mico, los editores son principalmente las personas que encabezan los equipos detr\u00e1s de las revistas acad\u00e9micas. Yo misma soy coeditora de <a href=\"https:\/\/www.revistahelice.com\/\"><em>H\u00e9lice: reflexiones sobre ficci\u00f3n especulativa<\/em><\/a>, que gestiono de una manera queridamente anticuada con mi colega, el acad\u00e9mico independiente Mariano Mart\u00edn (\u00a1no somos parientes!). Esto significa que tambi\u00e9n somos los revisores por pares de la revista, aunque en los n\u00fameros monogr\u00e1ficos pedimos a los autores que tambi\u00e9n ejerzan esta funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los editores que me preocupan en este post, sin embargo, son, m\u00e1s bien, los editores de libros. Hab\u00eda o\u00eddo hablar tan bien del excelente trabajo que hacen los editores en el mundo angl\u00f3fono que mi decepci\u00f3n con los editores acad\u00e9micos con los que me he encontrado hasta ahora es profunda. No son, para ser justa, editores propiamente dichos, sino personas que compran manuscritos para convertirlos en libros, y que se aseguran de que tanto la propuesta como el texto final sean revisados por pares. No s\u00e9 c\u00f3mo les ha ido a otros autores acad\u00e9micos, pero me hubiera gustado recibir la ayuda de editores de verdad, en lugar de una revisi\u00f3n por pares. Esta llega al final de un largo proceso de a\u00f1os en los que una, como autora, ya no est\u00e1 dispuesta a aceptar sugerencias. Es diferente en el caso de un art\u00edculo, en tanto que no lleva tanto tiempo escribirlo. &nbsp;Sea como sea, estoy decepcionada y me ha llevado un tiempo entender que las editoriales acad\u00e9micas no usan editores de texto que ayudan al autor mientras escribe, como esperaba, sino editores a cargo de comprar manuscritos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justo hoy me top\u00e9 con un post en @BlueSky de Elias Isquith (@eliasisquith.blog), quien argumenta que \u201ccon toda seriedad, la raz\u00f3n por la que los escritores necesitan editores, especialmente los escritores obstinados y carism\u00e1ticos con muchas ideas, es la misma raz\u00f3n por la que un esclavo susurraba \u2018memento mori\u2019 a quien estuviera celebrando un triunfo romano\u201d, es decir, para que se mantuviera humilde. Vale la pena recordarlo. Lo que Isquith insin\u00faa es que los autores m\u00e1s humildes, como Grady Hendrix, est\u00e1n mucho m\u00e1s dispuestos a utilizar ayuda profesional. Por supuesto, los escritores no profesionales, como los famosos de turno u otras figuras p\u00fablicas, utilizan editores para escribir memorias y otros libros, si no colaboradores y, en los casos menos respetables, negros (perd\u00f3n por la expresi\u00f3n). Los escritores que se resisten m\u00e1s a recibir la aportaci\u00f3n de los editores son, como escribe Isquith, \u201clos escritores carism\u00e1ticos con muchas ideas\u201d a los que llama \u201cobstinados\u201d, lo que indica que los autores quedan demasiado a menudo cegados por su propio talento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Espa\u00f1a este asunto se complica por el hecho de que \u2018editor\u2019 significa tanto editor empleado en una editorial como editor due\u00f1o de esta, aunque, por supuesto, muchos editores son empleados de editoriales que no son de su propiedad. Cuando pensamos en editores espa\u00f1oles, pensamos principalmente en personas que han descubierto a los buenos autores y han facilitado su camino hacia la publicaci\u00f3n en sus propias editoriales, nombres como Carlos Seix Barral, Esther Tusquets, Jorge Herralde, etc. Sin embargo, no son editores en el sentido angl\u00f3fono de la palabra, del modo que Maxwell Perkins fue el mejor editor posible (o mejorador de texto) para Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, y Tobias Wolf; o Ford Maddox Ford lo fue para Joseph Conrad. Tened en cuenta que estos y otros grandes nombres nunca pensaron en el aporte de su editor como una mancha negra contra su originalidad como autores literarios. Nuestro prejuicio como lectores, rese\u00f1adores y acad\u00e9micos es lo que mancha la colaboraci\u00f3n con una reputaci\u00f3n negativa.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este prejuicio plantea la cuesti\u00f3n de la originalidad literaria, que no era obligatoria hasta que se consider\u00f3 as\u00ed en la \u00e9poca rom\u00e1ntica. La originalidad, por cierto, es el valor que inspir\u00f3 la idea de los derechos de autor, solo plenamente abrazada en el siglo XX a nivel art\u00edstico y legal. No estoy cuestionando los derechos de autor, que protejo ferozmente incluso en las licencias \u2018creative commons\u2019 de los textos que publico en l\u00ednea (siempre uso la versi\u00f3n m\u00e1s restrictiva). Lo que estoy cuestionando es el tab\u00fa que a\u00fan existe (al menos en Espa\u00f1a) contra cualquier forma de contribuci\u00f3n a un texto. Me gusta encontrar menciones a los editores en las notas de agradecimiento del autor porque me parece una garant\u00eda de que alguien se ha encargado de mejorar el texto. El silencio indica una falta de ayuda o, lo que es peor, una supresi\u00f3n de los nombres de los ayudantes. Se me ocurren varios esc\u00e1ndalos en Espa\u00f1a relacionados con colaboraciones ocultas que podr\u00edan haberse evitado f\u00e1cilmente si se hubiera reconocido la contribuci\u00f3n del colaborador.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como me dijo un amigo, si los editores de estilo angl\u00f3fono fueran m\u00e1s comunes en Espa\u00f1a, el nivel de la producci\u00f3n literaria nacional ser\u00eda mucho mayor. No puedo sino estar de acuerdo, y se\u00f1alar, nuevamente, que si los autores poco ambiciosos como Grady Hendrix se sienten c\u00f3modos hablando en p\u00fablico de las aportaciones recibidas de sus editores, no hay raz\u00f3n por la que los autores espa\u00f1oles deban sentirse inc\u00f3modos. Cuando edito textos de otras personas, desde los ejercicios de mis alumnos hasta el trabajo acad\u00e9mico de otros investigadores, para vol\u00famenes colectivos, n\u00fameros monogr\u00e1ficos o la revista <em>H\u00e9lice<\/em>, mi aspiraci\u00f3n es que el texto final sea lo mejor posible. Cuando mis propios textos son editados por otras personas con ese mismo esp\u00edritu, me siento feliz de que alguien haya encontrado una manera de hacer que mis palabras suenen mucho mejor. No soy, sin embargo, una escritora con aspiraciones literarias y entiendo que la resistencia a la intervenci\u00f3n editorial sea posiblemente m\u00e1s palpable en ese caso, a pesar del ejemplo ya mencionado de Fitzgerald y compa\u00f1\u00eda. Me parece curioso, en cualquier caso, que el prejuicio contra los editores mejoradores de texto siga siendo alto en Espa\u00f1a, dado el \u00e9xito de este tipo de colaboraci\u00f3n en el mundo angl\u00f3fono.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una advertencia: los editores no pueden ser suplantados por herramientas de IA porque estas herramientas no son creativas. Estoy segura de que un editor de IA podr\u00eda hacer sugerencias para mejorar algunos aspectos de esta misma entrada, pero de manera que tiende a aplanar las voces personales y apunta a una estandarizaci\u00f3n obvia del lenguaje. Este tipo de ayuda podr\u00eda funcionar para la escritura no literaria, pero estropear\u00eda totalmente la b\u00fasqueda de una voz singular por parte de los autores literarios. Para eso, un editor humano siempre es de mucha mayor ayuda. El problema es, m\u00e1s bien, d\u00f3nde encontrarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qu\u00e9 suerte la de Hendrix y tantos otros autores con entregados editores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer asist\u00ed a la charla en el Festival 42 de Barcelona del autor de terror estadounidense Grady Hendrix, un hombre cuyo aspecto me desconcierta porque parece el hermano o primo del actor Brady Cooper. 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