{"id":4594,"date":"2026-09-20T17:58:57","date_gmt":"2026-09-20T17:58:57","guid":{"rendered":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/?p=4594"},"modified":"2026-09-20T18:00:15","modified_gmt":"2026-09-20T18:00:15","slug":"retrato-de-autora-de-exito-frustrada-los-intimos-de-marta-sanz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/webs.uab.cat\/saramartinalegre\/2026\/09\/20\/retrato-de-autora-de-exito-frustrada-los-intimos-de-marta-sanz\/","title":{"rendered":"RETRATO DE AUTORA DE \u00c9XITO FRUSTRADA: LOS \u00cdNTIMOS DE MARTA SANZ"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Normalmente, escribo las entradas en ingl\u00e9s (as\u00ed practico, que siempre hace falta al no ser nativa, y m\u00e1s en un registro informal) y las traduzco al castellano, con ayuda del traductor autom\u00e1tico de Word, que es una maravilla. Hoy lo hago al rev\u00e9s porque la entrada se inspira en un libro publicado por la autora espa\u00f1ola Marta Sanz y se me hace extra\u00f1o escribirla en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de una rese\u00f1a, sino de una valoraci\u00f3n del retrato del escritor contempor\u00e1neo en Espa\u00f1a que Sanz hace en su volumen <em>Los \u00edntimos (Memoria del pan y las rosas)<\/em> (Anagrama, 2024). La autora, a la que le encantan las repeticiones, subraya una y otra vez que se trata de una novela social pero ya sabemos que los autores no siempre llevan raz\u00f3n sobre su propia obra; para m\u00ed se trata m\u00e1s bien de unas memorias profesionales. Como tales son fascinantes, ya que Sanz no solo traza una cr\u00f3nica muy completa de su propia trayectoria, sino que tambi\u00e9n explica en notable detalle c\u00f3mo y de qu\u00e9 viven los escritores en la Espa\u00f1a de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo raro del caso es que no he le\u00eddo ninguna novela de Sanz (1967, Madrid), autora de narrativa, pero tambi\u00e9n de ensayo y poes\u00eda, editora de libros colectivos y participante en ellos, adem\u00e1s de ser columnista y colaboradora en la radio. Por <em>Los \u00edntimos<\/em> y por Wikipedia, y porque me sonaba mucho su nombre, si no, no habr\u00eda le\u00eddo sus memorias, s\u00e9 que Sanz es autora de diecis\u00e9is novelas (o diecisiete si hemos de creer que <em>Los \u00edntimos<\/em> lo es). Entre ellas destacan <em>El fr\u00edo<\/em> (su primera obra, 1995), <em>Los mejores tiempos<\/em> (2001, Premio Ojo Cr\u00edtico de Narrativa), <em>Animales dom\u00e9sticos<\/em> (2003), <em>Susana y los viejos<\/em> (2006, finalista del Premio Nadal), <em>Black, black, black<\/em> (2010, su primer libro para Anagrama), <em>Far\u00e1ndula<\/em> (2015, Premio Herralde de Novela), y <em>Clav\u00edcula<\/em> (2017). Ella se refiere a todos sus libros con gran cari\u00f1o en <em>Los \u00edntimos<\/em>, y se jacta de practicar tanto literatura creativa como novela negra de finas ambiciones. Mi intenci\u00f3n es leer <em>Far\u00e1ndula<\/em> en primer lugar, pero me ha sorprendido ver que, pese a la fama de la autora entre los acad\u00e9micos, la biblioteca de mi universidad no la tiene (ni <em>Clav\u00edcula<\/em>). Acudir\u00e9, as\u00ed pues, a mi estupenda biblioteca local, que es donde vino a parar a mis manos <em>Los \u00edntimos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En mi asignatura Literatura Contempor\u00e1nea en Ingl\u00e9s les ense\u00f1o a mis estudiantes c\u00f3mo funciona el mundo editorial, por eso me ha parecido tan apropiado leer <em>Los \u00edntimos,<\/em> aunque haya sido por casualidad y el entorno descrito sea el de la lengua castellana en Espa\u00f1a. La prosa riqu\u00edsima de Sanz me ha acompa\u00f1ado muchas horas unas cuantas noches seguidas. Son 502 p\u00e1ginas, no siempre ordenadas siguiendo un orden cronol\u00f3gico estricto, en las que la autora habla en lenguaje exquisito de los muchos otros autores que ha conocido y a los que mayormente aprecia de todo coraz\u00f3n, sin la ponzo\u00f1osa envidia propia del panorama espa\u00f1ol desde el inicio de los tiempos. Entre autor que es un mero conocido y autor que es amigo del alma, Sanz habla algo de su familia, en la que hay escritores aunque de mucha menos enjundia, y de su pareja Chema, que, aunque se levanta a las seis de la ma\u00f1ana para ir a trabajar, est\u00e1 siempre a su lado en los muchos viajes de promoci\u00f3n, o eso me parece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sanz tiene una enorme ambici\u00f3n literaria, palpable en la velada (o no tan velada) alusi\u00f3n a su deseo de alg\u00fan d\u00eda ganar el Nobel. Sucede, no obstante, que es nieta de gente obrera e hija de gente de clase media pero muy enraizada en el activismo de izquierdas. El resultado es una implacable conciencia de clase que la hace dedicar muchos comentarios en sus memorias a la dura realidad del mercado editorial. Sanz tiene muy claro que su objetivo en la vida es practicar su arte, que es la escritura, pero se define a s\u00ed misma y al resto de los autores como trabajadores que dependen de una clientela: nosotros los lectores. De hecho, al contrario de lo que podr\u00eda esperarse en unas memorias literarias, Sanz habla muy poco del proceso de escribir (tal vez porque para entenderlo basta con leer su minucioso y preciosista libro), y much\u00edsimo de c\u00f3mo socializan autores y editores, y de los esfuerzos que debe hacer el autor para auto-promocionarse y vender libros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este \u00e1ngulo tiene mucho que ver con las frustraciones de Sanz que, seg\u00fan aprecio, son transparentes. Para situarnos, ella es una autora conocida y apreciada entre los cr\u00edticos, y ya objeto de investigaci\u00f3n en trabajos de fin de grado, de m\u00e1ster, tesis doctorales y publicaciones acad\u00e9micas. No he comprobado en qu\u00e9 cantidades, pero ella lo comenta y estoy segura de que es habitual que los especialistas en literatura espa\u00f1ola presenten comunicaciones sobre Sanz en congresos diversos. La cuesti\u00f3n es que el prestigio no da dinero, y para sobrevivir como trabajadora de la escritura Sanz tiene que vender libros (no han pasado por sus manos premios que la liberen de obligaciones engorrosas, como el bien dotado Planeta).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, aunque Sanz no explica cu\u00e1ndo escribe sus libros, ni cu\u00e1nto tiempo le llevan, s\u00ed que detalla en qu\u00e9 actividades participa, aunque no siempre queda claro si cobra. Como todos los autores con una presencia consolidada, Sanz da charlas en institutos, participa en clubs de lectura (aunque sean en un pueblo de Albacete), acude a festivales literarios nacionales e internacionales, presenta sus libros en p\u00fablico, escribe columnas (en <em>El Pa\u00eds<\/em>) e incluso encomios en fajas promocionales, y tiene una colaboraci\u00f3n fija en el programa que llevaba \u00c1ngels Barcel\u00f3 en la SER. Una an\u00e9cdota define las iron\u00edas de la fama literaria secundaria: a punto de perder en una fr\u00eda noche el \u00faltimo tren entre Valladolid y Madrid, por un problema con el billete, el revisor la rescata porque reconoce su voz, gracias al programa de radio que el hombre escucha religiosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A Sanz le parece bien todo este ajetreo porque, aunque en un momento dice que no, le gusta viajar y, sobre todo, tener conversaciones interesantes con colegas de profesi\u00f3n en sitios ex\u00f3ticos (o no tanto). Ella se cabrea cuando al final de las presentaciones no se han vendido muchos libros, o se le acercan lectores que la conocen de trabajos previos pero que no se han rascado el bolsillo para comprar el nuevo. La autora, seg\u00fan pone de manifiesto con machaconer\u00eda, tiene un nombre de prestigio, pero a sus 56 a\u00f1os (ahora ya 59), sufre porque cree que, aunque ya la van situando en la generaci\u00f3n de los autores maduros, a\u00fan no ha cruzado esa l\u00ednea que la convertir\u00eda en un nombre instant\u00e1neamente reconocido entre lectores y no lectores, como puedan ser la difunta Almudena Grandes o, \u00a1horror!, Arturo P\u00e9rez-Reverte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sanz no es candidata a la Real Academia de la Lengua pese que su prosa deber\u00eda hacer que P\u00e9rez-Reverte se sonroje, ni creo que vaya camino del Nobel (como lo gane P\u00e9rez-Reverte alg\u00fan d\u00eda me abro las venas\u2026). Le frustra, adem\u00e1s, ver lo que cuesta que sus obras sean traducidas. Por lo que leo, su primera traducci\u00f3n al ingl\u00e9s es la realizada por Katie King de <em>Clav\u00edcula<\/em> como <em>My Clavicle<\/em>, y publicada en 2025, un a\u00f1o despu\u00e9s de <em>Los \u00edntimos<\/em>. Sanz reproduce en este libro una carta de rechazo de un editor estadounidense en la que le viene a decir que el mercado angl\u00f3fono ya est\u00e1 saturado de autoras literarias de su estilo, entre las que cita a Rachel Cusk. Sanz se queja de que ella no se parece en nada a Cusk, y yo a\u00f1ado que Cusk, que escribe infinitamente peor, tiene siete libros traducidos al castellano, por uno de Sanz al ingl\u00e9s. Lo dejo ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que Sanz describe en su novela social o en sus memorias profesionales, seg\u00fan se interprete <em>Los \u00edntimos<\/em>, es el acto de constante malabarismo al que se enfrentan todos los autores (espa\u00f1oles o no) para mantenerse activos en la profesi\u00f3n de escribir y ser visibles en el candelero. Sanz habla de much\u00edsimos autores y autoras, trazando un panorama que creo que solo los especialistas acad\u00e9micos entienden (la propia Sanz es doctora en Filolog\u00eda Espa\u00f1ola con una tesis sobre poes\u00eda contempor\u00e1nea). La autora se duele de que muchos de esos autores desaparecieron del panorama tras agotar su cupo de talento, o el inter\u00e9s siempre err\u00e1tico de las editoriales. Lamenta, adem\u00e1s, que la muerte temprana se cebe con los autores sobre todo en forma de enfermedades letales, sin que se entienda la misteriosa asociaci\u00f3n entre c\u00e1ncer y buena literatura. A Sanz le encanta, pero le desazona, que la estaci\u00f3n de Atocha se llame ahora Atocha-Almudena Grandes, cuando Grandes era para ella una amiga y una admirad\u00edsima colega, persona de carne y hueso, y no espacio descomunal por el que circulan viajeros. \u00bfQu\u00e9 clase de homenaje es ese, al fin y al cabo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cabe preguntarse, y me lo pregunto, al final de esas 502 p\u00e1ginas, qu\u00e9 quiere Sanz. Me deja perpleja que en m\u00e1s de un momento comente la belleza de sus piernas o lo bien que le sienta la madurez, pero no se pare a defender los m\u00e9ritos de sus muchos libros. Las referencias constantes a las adaptaciones (sobre todo teatrales) que iban a atraer a un p\u00fablico m\u00e1s extenso pero que al final se quedaron en proyectos truncados o en obras en teatros de circuitos secundarios, indican que ella quiere un bombazo que la haga brillar, no s\u00e9 si una pel\u00edcula candidata a los Goya o una serie de Netflix, pero algo. Cuando el tipo que le trae un paquete cree que ella es Marta S\u00e1nchez (la cantante) y se decepciona al ver que es la an\u00f3nima Marta Sanz ella se r\u00ede, pero con la boca peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En <em>Los \u00edntimos<\/em>, Sanz se muestra segura de sus m\u00e9ritos literarios y se dirige a un lector exigente que sabr\u00e1 reconocerlos, si es que no los reconoce ya (que para eso publica en Anagrama). Al mismo tiempo, su libro es un quejido (un quej\u00edo) contra un entorno social espa\u00f1ol un tanto cateto (esto lo digo yo, no ella), al que le cuesta apreciar a los buenos autores; contra la falta de recompensa econ\u00f3mica al trabajo del escritor en comparaci\u00f3n con otros trabajos mucho menos creativos (de nuevo, esto lo digo yo extrapolando); contra el vaiv\u00e9n continuo al que est\u00e1 sometido el escritor, al que los lectores quieren ver en persona como sea; contra la obligaci\u00f3n de tener redes sociales, aunque se sea muy torpe us\u00e1ndolas; contra la falta de visibilidad y de reconocimiento, aun cuando se lleva treinta a\u00f1os publicando y se han escrito dos docenas de libros. Muy sutilmente, Sanz describe adem\u00e1s su temor a quedar arrinconada por las j\u00f3venes autoras, no porque ellas no la respeten o admiren, que s\u00ed lo hacen, sino porque la vorac\u00edsima maquinaria editorial siempre prefiere la novedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al mundo acad\u00e9mico, que es el que garantiza que los autores literarios pasen a la historia, a pocos se les ocurre, sean doctorandos o investigadores senior, que el escritor o la escritora sobre la que escriben puedes estar luchando desesperadamente por mantenerse a flote. Sanz, que es una muy buena nadadora, explica con gran candidez en <em>Los \u00edntimos<\/em> qu\u00e9 se necesita para aprender los distintos estilos natatorios, pero sufre, se puede ver, temiendo que venga una ola y se la lleve. Aunque podr\u00eda parecerlo, el mundillo literario no es un lago de pl\u00e1cidas aguas, sino un r\u00edo revuelto (ganancia de editores) o, a\u00fan peor, un encrespado mar abierto. Como se dice en ingl\u00e9s <em>sink or swim<\/em>, si no nadas, te hundes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le doy las gracias a Marta Sanz por su estupend\u00edsimo libro y espero que tenga la suerte que su talento merece. Que venda mucho, que le den premios (aunque no sea el Nobel), que la adapte al cine alguna de las fant\u00e1sticas directoras espa\u00f1olas que tenemos ahora. Y que alg\u00fan d\u00eda el repartidor de Amazon sepa qui\u00e9n es, y no se decepcione al ver que no es Marta S\u00e1nchez (aunque me r\u00edo pensando en la cara de ignorancia de mis estudiantes ante este nombre, cosa de la que me alegro).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Normalmente, escribo las entradas en ingl\u00e9s (as\u00ed practico, que siempre hace falta al no ser nativa, y m\u00e1s en un registro informal) y las traduzco al castellano, con ayuda del traductor autom\u00e1tico de Word, que es una maravilla. 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