Pablo Nassarre (1650-1730)

Pablo Nassarre fue un organista y compositor ciego de su nacimeinto en Alagón, Zaragoza.
Ingresó en el Real Convento de San Francisco de Zaragoza, donde ejerció como organista hasta su muerte, e incluso abrió una escuela de armonía y contrapunto, donde José de Torres, del cual hemos hablado en otras páginas, estudió. De su obra como compositor se conserva poco, pero escribió varios textos teóricos, entre los cuales el tratado Escuela musica, segun la practica moderna (1724) se convirtió en uno de los tratados más influyentes del barroco ibérico.
Escolta mentre llegeixes: Tocata del I° Tono, de Pablo Nassarre.
En este tratado incorpora conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo y los temperamentos. Explica que el cuerpo humano coincide con las proporciones empleadas en música, tanto en su anatomía como en su composición humoral. Por ello se explica que afecte a los estados emocionales del oyente, y que sirva para la cura de algunas dolencias.
Partiendo de una concepción humoral (como los demás autores que hemos tratado), asocia las proporciones en las que los cuatro fluidos del cuerpo están presentes (en un cuerpo sano y emocionalmente equilibrado) a algunas de las consonancias principales empleadas en música. Explica que en el cuerpo se hallan proporcionalmente 8 partes de sangre, 4 de bilis amarilla, 2 de flema y 1 de bilis negra. Según Nassarre, las relaciones entre estos números corresponden a motivos armónicos: entre la bilis negra y la flema existe la proporción de dupla (1/2). Esta proporción, traducida a términos musicales, deriva en el diapasón (u octava), la consonancia más importante de la teoría musical, principio generador de todo el sistema armónico. Para obtener un intervalo de octava, por ejemplo, en una cuerda vibrante, ha de reducirse la longitud de la cuerda a la mitad (1/2) manteniendo la mima tensión y el mismo grosor. Lo mismo ocurre con las demás proporciones resultantes:
“No carecen estos quatro humores de consonancias armonicas, pues como dize Jorge Beneto, el hombre para estar bien compuesto en la complexion se le señalan de peso ocho partes à la sangre: à la colera quatro, à la flema dos, y a la melancolia uno de la sangre, à la colera ay proporcion dupla, de la qual es diapason, ù octava, en la Musica: de la sangre à la flema ay proporcion quadrupla, de donde nace el sistema máximo, ò quincena, segun los Practicos: de la sangre à la melancolia ay proporcion octupla de ocho à uno, la qual proporcion incluye la consonancia veinte y docena” (p. 13).
Después, Nessarre explica que las partes anatómicas del cuerpo también siguen proporciones musicales. De este modo extrae todas las consonancias musicales de las relaciones entre partes del cuerpo, tomando en cuenta tanto su longitud o tamaño, como su cantidad. Además de la proporción de dupla, habla de la proporción de tripla (2/3) que armónicamente se traduce en diapente -o quinta- o de la proporción de quadrupla (3/4) que armónicamente resulta en un diatessaron -cuarta-. (p. 14-16)
Escucha los intervalos presentes en el cuerpo humano segun Nassarre:
Diapasón (octava)
Diapente (quinta)
Diatessaron (cuarta)
En la página 17 concluye que esta concordancia entre las proporciones musicales y anatómicas/espirituales es el motivo por el que se aprovecha la música para la curación de muchas dolencias, tanto corporales como espirituales, debido a que, en ocasiones, por efecto de las pasiones, los humores se destemplan:
“Solo se halla una diferencia entre las armonias de los Orbes, y la del hombre; y es, que aquellas jamas se destemplan, ni se destemplarán, mientras duraren;
pero la del hombre se destempla, ya por las destemplanzas de humores, ò passiones (···)”.
Dice finalmente, resaltando que el conocimiento sobre el cuerpo anteriormente expuesto es central para el entendimiento de la obra completa, que: “aunque al curioso Lector le parezca me he dilatado mucho en esta materia, ha sido, porque (···) para entender muchas cosas que he de dezir es menester estar en estos principios”.