Com sona l’alegria? Com s’expressa un plor en una composició musical? I la ira, la vergonya? I com es canta des de la por?

A la FONOTECA D’EMOCIONS podràs explorar com històricament s’han articulat els codis per representar musicalment les passions de l’ànima o els afectes. Amb aquests codis, els compositors i musics expressaven coneixements compartits i encarnats sobre la manera d’entendre les emocions, el cos, i l’ànima.

Tomás de Iriarte (1750-1791)

Tomás de Iriarte va ser un fabulista, traductor, dramaturg i poeta, també músic aficionat. Es va especialitzar a tocar el violí i la viola. Va ser també compositor de simfonies (avui perdudes) i de la música del seu monòleg Guzmán el Bueno. Com a conseqüència d’aquesta afició va escriure el seu poema didàctic La música (1779) en cinc cants de silves, traduït a diversos idiomes i elogiat pel famós llibretista Pietro Metastasio.

Al segon cant del seu poema didàctic La música, titulat Expresión musical, Iriarte defineix així la sonoritat de les emocions:

L’alegria

Desde luego la imágen placentera
Se me presenta ya de la alegría.
La música harmonía,
Su mas leal y antigua compañera,
Para obsequiarla, elige
Modo mayor (1), brillante y decisivo,
Un compas señalado, un aire vivo:
Por la gama diatónica (2) dirige
Mas que por la cromática las voces
,
Haciéndolas resueltas y flexîbles;
Y ántes sonidos fuertes y veloces (3)
Que delicados y durables usa.
Emplea frases cortas, perceptibles (4):
Prolixas pausas con cuidado excusa:
La alegre melodía
De la parte que canta
Acompaña con varia sinfonía;
Y aun la adorna con pasos de garganta,
Que á una bizarra execucion convienen.
Adequados la vienen
Los juguetes festivos y graciosos,
Compuestos de pasages caprichosos
(5)
En el estilo cómico, parlante,
Con un compas simétrico y saltante,
Propio de la burlesca pantomima,
Que al buen humor, y aun á la risa anima.
En cántico sujeto á leyes tales
Usanos los mortales
Sus hazañas y glorias preconizan,
Se excitan en sus fiestas y recréos,
Y de sus esperanzas y deséos
El venturoso logro solemnizan.

(1) Modo mayor

(2) Gama diatónica

(3) Sonidos fuertes y veloces

(4) Frases cortas y perceptibles

(5) Pasages caprichosos

Pau, serenitat i calma

Con no ménos poder nos embelesa
La Música, si expresa
Aquella situacion feliz de un alma
Que goza paz, serenidad y calma.
Entónces el estilo
En que suele explicarse la alegría
Se copia en algo, en mucho se varía.
Ya es el aire mas lento, mas tranquilo,
Como el Adagio, el moderado Andante (1);
No mui obscuro el tono, ni brillante (2);
Sin que el canto se aleje demasiado
De su primera y natural escala (3);
Ni difícil, extraño y complicado
Olvide la expresion, y sólo ostente
Artificioso lucimiento y gala:
Al contrario, lo fácil é inocente,
Lo sencillo y lo claro
Preferir debe á lo confuso y raro
(4).
Pide acompañamiento
Que á media voz le ayude y le sostenga
(5),
De disonancias ásperas se abstenga,
Y siga un mismo intento
Con igual y uniforme movimiento (6);
Pues la monotonía repetida
Al sosiego y descanso nos convida.
Este es aquel dulcísono concento
Llamado por los sabios Eufonía,
Que retrata á la humana fantasía
Mil imágenes gratas y risueñas:
De un recíproco amor las halagüeñas,
Las constantes caricias;
De la campestre vida las delicias;
La amistad, la clemencia, la blandura,
Y la quietud de una conciencia pura.
Su dibuxo y colores
Reserven la Estatuaria y la Pintura
Para objetos reales y exteriores:
Guarden la Poesía y la Eloqüencia
De voces y figuras la afluencia
Para idéas, discursos, descripciones;
Mas ¿quien como la Música süave
De expresar las internas sensaciones,
Y moverlas tambien el arte sabe?

(1) Estilo similar a alegría,
pero tempo Adagio o Andante.

(2) No muy oscuro, ni muy brillante.

(3) Escala natural -diatónica-.

(4) Sencillo y claro.

(5) Acompañamiento.

(6) Igual y uniforme movimiento.

Esperit marcial

¿Quien mejor que ella infunde en nuestros pechos
Espíritu marcial, noble osadía
Y pundonor que incita á grandes hechos?
De magestuosa harmónica alegría
Oigo animada ya la sinfonía,
En un modo mayor, tono brillante (1),
Y compas no arbitrario,
Sinó siempre binario,
Sujeto á un aire serio y arrogante,
Qual es justo y mesurado Andante (2).
Sus notas firmes, claras, y distintas
Suenan, por lo comun, acompañadas
De octavas (3.1) y de quintas (3.2),
Y mayores terceras (3.3),

Posturas señaladas,
Nerviosas, varoniles y guerreras.
Uniendo á la expresion la simetría,
De dos en dos ordena sus compases;
Y usa cortos períodos, ó frases
(4)
Para que en la memoria del oyente
Pueda la dominante melodía
Desde luego imprimirse fácilmente.
Estudie afeminados
Sonidos del cromático sistema
Quien tierno llore, quien cobarde tema:
Del canto los primeros delicados
Y lozanos adornos execute
Quien sereno desfrute
Los regalados gustos del reposo;
Que al Heroe belicoso
Sólo ha de sonar bien aquel acento
Que da valor, que anuncia el vencimiento.

(1) Modo mayor

(2) Compás binario, tempo Andante

(3) Notas firmes, claras, y distintas, en intervalos de:

+ 3.1 Octava

+ 3.2 Quinta

+ 3.3 Tercera mayor

(4) Frases cortas y simétricas

La tristesa

Á las composiciones
Dulces (ó amabilísima Criséa)
Con cuyas agradables impresiones
El ánimo se ensancha y se recréa,
En eficacia y variedad no ceden
Las que oprimirle y angustiarle pueden.
¡Con quanta propiedad, con qué viveza
En un modo menor, y un tono obscuro
La Música nos pinta la tristeza!
Y para obrar efecto mas seguro,
¡Con qué eleccion prudente y exquisita
El género cromático prefiere,
Y al Adagio, ú al Largo se limita!
Ni apresura las notas, ni las hiere
Sueltas y duramente señaladas;
Antes bien, repasándolas ligadas,
En patético estilo las suaviza,
Quando de unas en otras se desliza.
Y aun logra distinguir los diferentes
Géneros, caracteres y accidentes
Que en la tristeza caben. Si la imita
Lánguida y consternada,
Las voces obscurece y debilita;
Tal vez por semitonos las degrada;
Tal vez con el profundo y tardo canto
Y con largos silencios nos traslada
La imágen del quebranto
Que suele ocasionar un dolor fuerte:
Leve desmayo, grave parasismo
Figurar sabe, y aun el trance mismo
De la estrecha agonía y de la muerte.
Mas si al abatimiento
De un pecho melancólico no atiende,
Y tan sólo pretende
Ponderar lo cruel de su tormento,
Ya la harmonía aumenta y fortifica,
Interpolando alguna disonancia
Que casi los oidos mortifica;
Aunque ellos la aspereza y repugnancia
Perdonan fácilmente,
Si la expresion es justa y vehemente.
Quando, por otra parte,
Quiere pintar llorosa la tristeza,
¡Qué fecundos recursos tiene el arte!
Si hai algun corazon que á ha terneza
No dió jamas cabida,
Resista ya, si puede,
Á aquella melodía que procede
Con blanda entonacion, interrumpida
De quiebros al suspiro semejantes,
Ó que imitando flébiles gemidos,
Exclama con sonidos
Altos y penetrantes;
Que en ellos largo tiempo se dilata;
Ó repentinamente los remata
Con lastimero acento,
Como si la faltase ya el aliento.
Y cuando á lo excesivo de una pena
Corresponde agitado movimiento,
Nótese como el canto desordena
Su natural compas. Ya vacilante
Contra tiempo modula;
Ya las voces apénas articula,
Formando aspiraciones. Palpitante
Se atrasa, se acelera,
Los intervalos de su escala altera
Con sollozos se explica, con latidos,
Y con ecos que salen oprimidos.
Así la mas alegre de las artes
Exprime la tristeza de mil modos:
Y aun suele á veces rëunirlos todos;
Pues combinando harmonïosas partes,
Mezcla el abatimiento,
La inquietud, el martirio, y el lamento,
Con que no de otra suerte
Mueve que la poética elegía;
Pues la desgracia llora
De una insufrible ausencia, de una muerte,
Ó del rigor de una beldad impía;
Excita compasion, auxîlio implora
En la guerra, el incendio y el naufragio,
La ruïna, ó pestífero contagio.
La ira

Tal es la variedad y la riqueza
Del concento sonoro.
Pero qué? ¿su tesoro
De elegancia se agota en la tristeza?
Nó: que en otra pasion aun mas se admira
Su copia de expresiones: en la ira.
Tan diferentes son como sus raptos
Los movimientos y sonidos aptos
Para su imitacion, cuya energía
Depende de una extraña melodía,
De un gran contraste harmónico,
Y mezcla de cromático y diatónico.
Inopinadamente el canto vario
Interpola lo débil y lo fuerte,
Lo agudo y lo grave. El modo se convierte
En mayor, en menor. Compas ternario
Al binario succede, ó al contrario.
Tal vez el aire propio, que es el Presto,
En Adagio, ú Andante se transforma:
Ni la modulacion sigue la norma
Del designio propuesto,
Pues ya en saltos veloces,
No ménos que violentos, se extravía
Del primitivo tono
Por los extremos de distantes voces:
Ya de un pasage lleno de harmonía
Transita de improvisto al unisono,
Simplificando así la melodía
Para que obre eficaz en el oido
Con ménos confusion, y mas ruïdo;
Ó ya, en fin, afectando el desentono
Que un arrebatamiento
De cólera furiosa comunica
Al natural acento,
Súbitas disonancias multiplica.
Voces lentas y obscuras,
Que alternan con las rápidas y claras,
Discordantes posturas,
Modulaciones contrapuestas, raras,
Suma desigualdad de movimiento,
Medios son con que el músico talento
Nos retrata la ira.....
No sólo la retrata: nos la inspira.
Y si por grados el humano pecho
Pasa de la impaciencia
Á la saña, al despecho,
Al delirio, por fin, y á la demencia,
Bien sucede otro tanto
En el progreso del humano canto,
Que aun á expresar los ímpetus alcanza
Del odio, de la indócil entereza,
De la discordia, zelos y venganza,
Del temerario arrojo, y la fiereza.
El terror

Mas no pudiera yo, gentil Pastora,
Representarte el grado mas sublime
Del arte musical imitativo,
Si me olvidase ahora
De aquel estilo enfático y activo
Que los efectos del terror exprime.
Paréceme que escucho ya el acento
Tardo, titubëante, convulsivo;
Helarse el curso de la sangre siento,
Embargarse la voz intercadente,
Herizarse el cabello, y de repente.....
Pero son ilusiones de la idéa.
Ah! perdona mi error, tierna Criséa:
Enajenóme la materia propia.
No soi aquí Pintor que al vivo copia
Temibles monstruos, hórridas visiones,
Ni trágico Poeta que estremece
Exâgerando tétricas pasiones:
Soi un Maestro que tranquilo ofrece
Un doctrinal resúmen
De lo que puede con el arte el númen.
Aquel modo menor que significa
Todo el afan que en la tristeza cabe,
Si se transporta á diapason mas grave,
Miedo, pasmo y horror tambien explica.
El aire universal debe ser lento,
Como de cada nota el movimiento,
Siempre que alguna causa inesperada
Nuevos motivos de terror no añada,
Que requieran impulso mas violento.
Ni se ha de señalar con demasía
El golpe del compas, porque no es justo
Observar estudiada simetría
En la turbada agitacion del susto.
Bien al contrario, el caprichoso gusto
Contratiempos empléa, y suspensiones,
Haciendo que alternadas se subsigan
Figuras de diversas duraciones,
Que sin órden se sueltan, ó se ligan
.
La voz, por otra parte, á los disones
Del género cromático recurre;
Y usa á menudo entonacion profunda:
La orquesta en baxos igualmente abunda
;
Jamas en glosas frívolas incurre:
Sólo el trino, y el trémulo mordente,
Para expresar la conmocion, consiente.
Y no siempre es debido que confunda
El lúgubre carácter, y el horrendo:
Este pide por sí confuso estruendo;
Aquél los ecos débiles del piano,
Que imitan sordo estrépito lejano.
Así el silencio de la noche obscura,
Del árido desierto la aspereza,
Ó el retiro, la sombra y la tristeza,
Del valle y la espesura;
El asombro, pavor, remordimiento
Del malhechor cruel, sanguinolento,
Que pálidas fantasmas se figura;
El tedio de la vida, el doloroso
Aspecto de miserias y de males;
La muerte y aparatos funerales,
Todos dictan al Músico ingenioso
Varios estilos de expresivo canto,
Que agradar saben con el mismo espanto.

Pedro de Ulloa