No només els ocells, molts animals mostren comportaments musicals: el dofí, el mandrós,
el cigne o el cérvol en són alguns.

Descobreix en aquest glossari quins animals
(i altres éssers) són esmentats en tractats de
l’edat moderna per les seves qualitats musicals.

Abeja

“Este animal oyendo tañer una flauta pastoril (···) se dexa llevar tanto con la suavidad de los ecos de esta flauta, que se enagena del sentir, y le pueden coger los Pastores facilmente”. Ferrer de Valdecebro, Govierno general, moral y politico, hallado en las fieras y animales sylvestres (Madrid, 1728?): 295.

Burro

Caballo

Camello

“Vi en El Cairo un camello que bailaba al son de un tamboril y su dueño me enseñó cómo le había adiestrado; para ello había escogido un camello joven encerrándole media hora en una habitación semejante a un baño y cuyo suelo se calentaba por medio de un fogón. Durante este tiempo él se hallaba fuera y tañía el adufe; el camello, no por la música, sino a causa del calor que le incomodaba, levantaba tan pronto una pata como la otra, como si bailara; tras diez meses o un año con este manejo, el domador llevó al animal a una plaza pública y éste, en cuanto oía el tamboril, creía estar en el mismo suelo nada más recordar el calor del fuego, levantando las patas del mismo modo, de manera que parecía bailar. Y dado que la costumbre es una segunda naturaleza, nunca más el camello había perdido tal hábito”. León el Africano. Descripción de Africa (1526): 535.

“Los camellos gozan de sensibilidad afectiva natural e incluso algunos sentimientos humanos, así sucede que sus conductores (···) si ven que sus camellos no quieren caminar, no les obligan con golpes, sino cantándoles ciertas cantinelas; de tal guisa los animales se complacen tanto que prosiguen más de prisa que lo haría un caballo aguijado con espuelas (···)”.. León el Africano. Descripción de Africa (1526): 535.

Véase la escena de la película-documental The Story of the Weeping Camel (Byambasuren Davaa y Luigi Falorni, 2003) en la que se retrata el ritual tradicional de conmover hasta el llanto a una camella a través de la música, con el objetivo de que acepte a una cría albina que ha repudiado, y la deje mamar.

Ciervo

El ciervo o venado representaba muchas veces, dentro de los códigos emblemáticos, la adulación a través de la música, es decir; el acto de engañar a alguien con palabras dulces o que causan agrado. Se sabía que la música podía emplearse para la caza de este animal, como dejan recogido los siguientes autores:

«Los Ciervos se cojen fácilmente con el sonido de la Fistula». Andres Llorente. El por qué de la música (Alcalá de Henares, 1672): 20.

La música «detiene los Ciervos y venados”. Juan Sánchez Vidal (autoría incierta). Historia y origen de la música y canto llano (1755):9.

Cisne

Codorniz

Cuco

Delfín

“(···) queriendo los Marineros dar la Muerte a Arion, él los rogo, que antes de darsela le dexassen tañer su zithara; y concediéndoselo, oyendo los Delphynes la Armonia, y llegandose a la Nao, él se echò en el Mar; y por esta Musica fue llevado con salvamento à la ribera, y librado de la Muerte, por uno de aquellos Delphynes”. Andres Llorente. El por qué de la música (Alcalá de Henares, 1672): 20.

“Son aficionadisimos a la musica, i salen a las playas en oyendola” (···) “la musica que oye i la que mas le atrae, son vozes de afligidos, i lastimas de atribulados; no le son tan dulces los vientos austros de sus alabanças, como los tristes i doloridos aquilones de nuestras congojas” (···) “los vientos austros que son dulces i regalados, ensordecen a los delfines, i los aquilones desabridos le causan agudísimo el oido”. Antonio de la Calancha. Cronica Moralizada del Orden de San Agustin en el Peru, con sucesos egenplares en esta Monarquia (Barcelona, 1638; Lima, 1653): 592.

Segun Plinio, en su Historia natural, los delfines son amigos de la música y se amansan con su sonido, especialmente con un instrumento: el órgano hidráulico, o hydraulis.

En 1538 Luis de Narváez publica Los seys libros del Delphin, un tratado didáctico para la interpretación de vihuela, titulado así «con justa causa porque es un pescado muy aficionado y sentido en la musica del qual se escriuen grandes cosas”.

En 1633, el polímata Gaspar Schott (1608-1666), autor de Magia universalis natura et artis (1657-59), pudo ver con sus propios ojos como, volviendo de Nápoles a Sicilia después de seis días de viaje, al divisar a lo lejos la ciudad de Messina y ponerse a cantar en acción de gracias el himno Te Deum Laudamus, varios delfines comenzaron a saltar en señal de placer alrededor de la pequeña embarcación, sin parar de hacerlo hasta que los navegantes cesaron su canto. Citado en Caetano Melo de Jesus. Escola de Canto de Orgão (Salvador de Bahía, 1759-60): 32-33.

Ilustración en Los seys libros del Delphin (1538, Valladolid), de Luis de Narváez, donde se reinterpreta el mito de Arión colocando una vihuela renacentista en los brazos del músico griego.

Elefante

Gallina

Grillo

Hiena

León el Africano expone en su Descripción de África algunas prácticas indígenas en la caza de la hiena, denominada dahub en el tratado. «Los cazadores, cuando localizan su guarida van allá tocando el tamboril y cantando. Esta música gusta de tal modo a la fiera que no se percata del hombre que viene a atarle las patas con una fuerte cuerda y una vez amarrado lo sacan fuera y los otros cazadores lo matan”. León el Africano. Descripción de África (1526): 540.

Lagartija

“Confiesso verdad, que estando en una guerta de nuestra casa juncto al rio cantando: salio una lagartija a vernos, y la tuvimos suspensa quasi un quarto de hora, y en dexando de cantar, se yva: y en començando a cantar, bolvia”. Juan Bermudo. Declaracion de instrumentos musicales (Osuna, 1555): 3r.

León

Lobo

Manatí

Los manatíes, durante la conquista de América, muchas veces fueron confundidas con sirenas que trataban de atraer a los marineros, aunque llamaba generalmente la atención la fealdad de las mismas, y el hecho de que no emitieran sonido reconocible. Sin embargo, los manatíes sí resaltaron por su portentoso oído y atracción por la música.

“Pez de extremada grandeza, llamado Manati, (···) que todas las veces que era llamado por el nombre Martinho entonado en canto, subía a la superficie del agua a comer de las manos de los pasajeros”. Caetano Melo de Jesus. Escola de Canto de Orgão. Musica practicada em fórma de Dialogo entre Discipulo, e Mestre, dividida em quatro partes (Salvador de Bahía, 1759): 33.

Hablando de la cultura Kalinago, habitante de las islas caribeñas, dice Jean-Baptiste du Terte que el manatí tiene los ojos tan pequeños como los de un perro, lo compensa con un oído muy sutil, y esto obliga a los pescadores a llevar a cabo un ritual de pesca muy silencioso. Despues de que el manatí ha «bebido y comido bien, se duerme con el hocico fuera del agua (···). [Los pescadores] se meten tres, o cuatro como mucho, en una pequeña Canoa. (···) Todos guardan un profundo silencio, porque este animal tiene el oído tan sutil, que una sola palabra o el mínimo chapoteo del agua contra la canoa, es capaz de hacerle tomar la huida, y frustrar a los pescadores en sus esperanzas”. Jean-Baptiste du Terte. Historie générale des Antilles habitées par les François (París, 1667): 200-201.

Pedro Martir de Anglería también recoge una interacción entre el publo Taíno (también habitante del caribe), el concreto el modo en el que el cacique Caramatex domesticó a un manatí apodado Matum, y cómo los indígenas se subían en el animal tocando instrumentos y cantando: “El cacique crió algunos días en su casa al pez jovencito con pan del país, el que hacen de yuca y panizo, y con otras raíces también que los hombres comen. Siendo aún pequeño el pez, lo echó en un lago próximo a su casa como en un vivero (···). El pez anduvo libre en el agua veinticinco años, y creció inmensamente”. “Está averiguado que, en alguna ocasión, de una vez subieron diez encima del monstruo, y que a todos los pasó sin novedad, tañendo ellos y cantando”. Pedro Mártir de Anglería. De Orbe Novo Decades.

Grabado en aguafuerte realizado por el artista germano Wolfgang Kilian para la Nova typis transacta navigatio novi orbi Indiae Occidentalis (1621), del reverendo Honorio Philopono, p.60, en el que se retrata a Caramatex y Matum.

Oveja

Perezoso

Pez espada

Athanasius Kircher dice en su Musurgia Universalis (Roma, 1650) que en la cosata de Messina (Sicilia), él mismo pudo ver, el 7 de mayo de 1638, como los pescadores utilizaban la música para la pesca del pez espada. Durante el mes de mayo de cada año, los pescadores salían en busca del pez espada. El más robusto de los pescadores tomaba el arpón mientras los demás cantaban unos versos concretos que atraían al pez hacia las redes.

Hoy en día, estas prácticas siguen vigentes en las costas sicilianas, en la pesca del atún. Lo podemos ver en una escena de la película con tintes etnográficos Stromboli: Terra di Dio (1950) de Roberto Rossellini, en la que los pescadores locales llaman al atún a traves de una melodía repetida.

Rana

Roble

Ruiseñor

Serpiente

Es ampliamente conocido el efecto que la música de la flauta tiene en las serpientes, como en la práctica tradicional de varias partes del mundo en la que el músico encanta a la serpiente a través del instrumento musical llamado pungi.

Juan Sánchez Vidal asegura que la música «encanta y adormece a las serpientes». Juan Sánchez Vidal (autoría incierta). Historia y origen de la música y canto llano (1755): 9.

Sin embargo, Plinio en su Historia natural dice que la experiencia no ha discerdido si es verdad o mentira que se pueda hacer salir a las serpientes mediante el canto y someterlas a castigo.

Fotograma extraido del film Le Fleuve (1951) de Jean Renoir.

Sirena

Tarántula

Athanasius Kircher narra un experimento realizado con una tarántula que, ante la música interpretada por un laudista, se ponía a bailar. La etología ha revelado que las tarántulas suelen golpear con sus patas el suelo repetidamente como un ritual de apareamiento. Athanasius Kircher. Magnes, sive de arte magnética (Colonia, 1643): 763.

Del mismo modo que la música tiene efecto sobre el animal, también afecta a su veneno cuando este se introduce en el cuerpo humano, aliviando sus efectos y ayudando a expulsarlo (ver pildoras sonoras).

Tortuga

El mito fundacional de la luthería narra que una crecida en el río Nilo dejó en el cauce muchos animales muertos, “entre los quales dexó un galapago y podrido quedaron los neruios estiendos dentro del casco, y el la falló y començó de tocar y segun aquella hizo fazer una arpa y la dio a Orpheo, que era tan grand musico que las bestias salvajes lo seguian”. Bartholomaeus Angelicus. De proprietatibus rerum (trad. de Fray Vicente de Burgos, Toulouse, 1494).

En otra versión, “Orpheo (···) como hallase una tortuga, y después de secada y endurecida a los rayos del Sol, la estirase a caso con alguna fuerça, oyo que resultó sonido, aunque pequeño, de los duros niervos; (···) añadió a lo hueco de la tortuga un braço, por el cual descendían quatro cuerdas estendidas, hechas y torcidas de aquellos niervos”. Pedro Cerone. El Melopeo y Maestro (Nápoles, 1613): 247.

Es una práctica de construcción de instrumentos extendida utilizar caparazones de tortuga a modo de caja de resonancia.