Fui entrevistada hace unos días por el Colectivo Cala de Alburquerque (Badajoz) para su sección de radio (disponible como podcast) ‘Hombre tenías que ser’, en la que comentan diversos aspectos de la masculinidad. Me pidieron que hablara sobre ideales masculinos y cine, un tema que había aparcado desde que publiqué el libro sobre los hombres estadounidenses en los documentales, en 2023. Me lancé a repasar listas diversas del tipo que te indican quién es actualmente la estrella masculina más popular y, junto con los veteranos, los nombres principales que aparecieron fueron Timothée Chalamet, Tom Holland y Jacob Elordi.
Comento su estrellato más adelante, pero empezaré diciendo que solemos subdividir a los actores en generaciones y como están activos desde la infancia hasta muy entrada la vejez, hay una enorme variedad de personalidades a tener en cuenta (elegid la que os guste más). El veterano Clint Eastwood (95) representa claramente un modelo masculino muy diferente del de Christian Bale (52) o el de Chalamet (30). Por lo tanto, es muy difícil elegir a un solo hombre como ideal que domina el cine actual y, en muchos sentidos, siempre lo ha sido. El paso del tiempo ayuda a simplificar cada época, de modo que ahora el reinado de Clark Gable, Humphrey Bogart, Marlon Brando, Cary Grant, Paul Newman, Robert Redford y otras estrella masculinas parece más absoluto que en su época. Puede que me equivoque.
Por las preguntas que me hicieron, parece que seguimos midiendo a los hombres de la pantalla por comparación con el modelo muy macho del cine de acción de los años 80. Yvonne Tasker estudió este modelo en su estupenda monografía Spectacular Bodies: Gender, Genre and Action Cinema (1993), un libro académico que luce un espléndido Jean Claude Van Damme sin camiseta en la portada. Mis entrevistadores mencionaron a Bruce Willis en el contexto de ese tipo de cine, y observé que Willis se asocia ahora con la extrema vulnerabilidad que la enfermedad aporta al cuerpo masculino (sufre de demencia frontotemporal), un tema que debe explorarse más a fondo en el discurso público (pensad también en Michael J. Fox). Tasker acuñó la palabra ‘musculinidad’ para designar el tipo de presencia masculina en pantalla que idealiza el cuerpo musculoso, y la realidad es que el modelo persiste en el cine de acción y en las sagas de superhéroes (pensad en el Thor de Chris Hemsworth), quizás con menos exageración que en el pasado, pero aun así como señal de disciplina masculina y de control sobre el cuerpo, incluso en hombres más el mayores. Estoy pensando aquí en Ralph Fiennes (63) como el fibroso Ulises de El regreso.
Mi percepción es que este es un momento de cambio, en el que los valores antiguos coexisten con la demanda del público de modelos de masculinidad más vulnerables y más atentos a las necesidades de los demás en todo tipo de cine, incluidas las películas de acción y las de superhéroes. Con o sin músculos, los personajes masculinos deben mostrar sentimientos profundos y los actores deben expresar emociones auténticas, no ser simplemente máscaras interesantes. Los actores más jóvenes evitan la especialización y el encasillamiento, por lo que nadie se sorprende al ver a Paul Mescal como el joven padre deprimido de la película indie Aftersun y el feroz luchador de la hollywoodiense Gladiador 2.
Esta última película, que es atroz, es interesante para mi análisis por dos razones. Mescal (30) interpreta al hijo del protagonista de la película original Gladiador (1999), Maximus, interpretado por Russell Crowe (actualmente de 62 años, 35 en esa película). Crowe parecía más varonil que Mescal a una edad similar, pero al mismo tiempo es un ejemplo catastrófico de cómo no cuidarse puede estropear tu estrella. Brad Pitt y Crowe tienen la misma edad, y eso dice mucho sobre cómo algunos hombres han abrazado el autocuidado corporal y otros no (aunque, como sabemos ahora por sus hijos, la personalidad pública de Pitt es pura fachada). En Gladiador 2, el (falso) antagonista de Mescal es interpretado por Pedro Pascal (51), un actor al que ahora todos adoran pero que solo logró destacar con su papel de Oberyn Martell en la cuarta temporada de la serie de HBO Juego de Tronos (2014). La sexualidad ambigua de Pascal no es un obstáculo para que sea muy apreciado, lo que sin duda es un gran avance respecto a épocas anteriores en las que actores muy populares se vieron obligados a ocultar cualquier desviación de la estricta heteronormatividad, siendo el caso más extremo, sin duda, Rock Hudson.
Las recaudaciones en taquilla indican que los actores masculinos más populares hoy en día son hombres de 50-60 años o más: Leonardo DiCaprio (51), Brad Pitt (62), Tom Hanks (69), Denzel Washington (71), Johnny Depp (62), Robert Downey Jr. (61), Tom Cruise (63), Will Smith (57), Christian Bale (52) o Keanu Reeves (61). Añadiré a Matthew McConaughey (56). Diría que Hanks y Reeves están cerca de ser universalmente queridos, encarnando cada uno a su manera la pura amabilidad como pocos hombres, y siendo al parecer muy auténticos. Si os faltan actores de otras nacionalidades de gran atractivo global, puedo añadir a Javier Bardem (57), Antonio Banderas (65), Jean Dujardin (53), Omar Sy (48) y Song Kang-ho (59).
Como se puede ver, aún no he añadido a ningún actor británico. Me parecía que Henry Cavill (43) y Tom Hardy (48) eran los candidatos más probables a ser grandes estrellas mundiales, por su guapura y talento, pero algo los ha limitado, quizás mala suerte con los papeles. Por cierto, los británicos están intentando sin suerte reemplazar a Daniel Craig (58), el último James Bond (visto en Sin tiempo para morir, 2021). El Bond de Craig era muy vulnerable y supo aprender a ser menos egoísta, lo que convirtió al personaje en alguien muy diferente a la creación original de Fleming. Parece casi imposible reciclar a Bond para nuestros tiempos, casi tan difícil como elegir al actor adecuado para interpretarlo. Los nombres que se han mencionado han incluido a Idris Elba (el preferido por Craig), James Norton, Theo James y Aaron Taylor-Johnson. Ahora se habla de Callum Turner, Harris Dickinson, Jacob Elordi e incluso Tom Holland.
Digo ‘incluso’ porque Tom Holland, de 29 años, es demasiado joven para interpretar a Bond. Su físico juvenil cuadra bien con el Spiderman que le ha dado fama, pero le falta credibilidad para ser el varonil Bond. Mis entrevistadores señalaron que Holland es un modelo muy positivo precisamente porque no enfatiza la masculinidad (al estilo de sus predecesores como Spiderman, Andrew Garfield y Toby McGuire) y, ¡atención!, porque está saliendo con una mujer más alta (Zendaya). El título de mi entrada de hoy es ‘buscando al actor del poster’ porque les dije a mis entrevistadores que, para determinar qué actor encarna actualmente la masculinidad ideal, deberíamos pensar en qué póster pondríamos en nuestro dormitorio (si eres joven) o en el estudio u oficina. Lo siento, pero jamás elegiría a Holland. Ni tampoco a Timothée Chalamet, un hombre que, como Di Caprio, siempre parecerá un niño adulto y que, perdonad los cotilleos, encima sale con una mujer del clan Kardashian-Jenner.
Hasta hace poco, quizá los actores más posterizables eran Ryan Gosling, Ryan Reynolds, Chris Evans y, sin duda el más apuesto con permiso de Pitt, Chris Hemsworth, un actor australiano que se presenta como un padre y marido comprometido, y que tiene un sentido del humor muy saludable, como se muestra en los cortometrajes que hizo con Taika Waititi riéndose de sus papeles de superhéroe. Estos actores, que ya pasan de 40 años, son grandes estrellas, pero no están al nivel de la cohorte de entre 50-70 años que mencioné antes. Entre los actores de alrededor de 40 años o menos, otros nombres con frecuencia mencionados (aparte de Chalamet, Mescal y Holland) son los siguientes (¿cuántos reconocéis?): Robert Pattinson, Michael B. Jordan, Austin Butler, Ansel Elgort, Lucas Hedges, Noah Centineo, Barry Keoghan, Harris Dickinson, Fionn Whitehead, Taron Eggerton, Richard Madden, Regé-Jean Page, Henry Golding. Ha habido una operación un tanto intensa para convertir a Glen Powell (37) en estrella que guste tanto a los hombres como a las señoras (¡sí, en plan rollo anticuado!), pero algo no ha encajado. Por desgracia, el cáncer nos robó a un actor que sí tenía el carisma para convertirse en una verdadera gran estrella. Hablo de Chadwick Boseman, que falleció en 2020. Como rey de Wakanda, se mostró en verdad majestuoso y tal vez él era ese ideal de poster que busco.
Quizás es positivo que no exista un único modelo deseable de masculinidad, sino una gran variedad representada por todos los actores que he mencionado (y me dejo los secundarios; una vez escribí una entrada sobre Paul Bettany, que es uno de los mejores). Las preferencias actuales exigen una masculinidad flexible, culturalmente diversa, sin miedo a la vulnerabilidad, capaz de mostrar emociones y, sí, con mucho estilo personal. La musculinidad no ha desaparecido del todo, pero la resistencia física ha sustituido a la fuerza bruta. Los actores y los papeles que interpretan (¡a menos que interpreten a villanos!) deben mostrar empatía, autocontrol, buenas habilidades sociales, aceptación total de la igualdad y opiniones sin prejuicios y lacras. La masculinidad tradicional no ha desaparecido del todo, eso es obvio, pero ya no se tolera sin los rasgos que he mencionado ni sin una mayor madurez emocional, que también es muy buscada en la vida real. En ese sentido, es interesante contrastar a los mismos personajes en iteraciones pasadas y presentes, comenzando, por ejemplo, con el Maverick de Tom Cruise en Top Gun (1986, 2022) o los diversos Batman, un personaje con una disposición particularmente oscura a pesar de ser heroico.
Escribo aquí sobre los actores que suelen interpretar modelos positivos a imitar, pero, por supuesto, la esencia de la masculinidad actual podría estar mejor representada por personajes mucho menos ideales. El éxito Joker (2019), con el personaje principal interpretado por Joaquín Phoenix, me horrorizó, ya que esta cinta simpatiza abiertamente con un hombre horrendo (me dan lo mismo sus traumas pasados). Al mismo tiempo, la diversidad de los personajes masculinos, aunque en apariencia creciente, sigue siendo bastante limitada. La película que aupó a Chalamet fue Call Me by Your Name (2017), en la que interpretó a un adolescente gay. Sin embargo, como Brokeback Mountain (2005) con Jake Gyllenhaal y el fallecido Heath Ledger, Call Me by Your Name tampoco ha logrado normalizar la presencia de protagonistas homosexuales. Ahora circula un rumor de que el actor trans Elliot Page podría interpretar a Aquiles en la Odisea de Nolan, chocando de frente con la interpretación de Brad Pitt en Troya (2004). Será interesante comentar las reacciones cuando esto ocurra, si es que ocurre.
No he hablado de series porque no me gustan (lleva demasiado tiempo verlas). Sin embargo, he estado siguiendo la nueva versión de Todas las criaturas grandes y pequeñas (2020-, seis temporadas), una agradable comedia británica sobre tres veterinarios rurales en Yorkshire, basada en los libros de James Herriot y ambientada en las décadas de 1930 y 1940. Los tres personajes masculinos principales (el propio Herriot y los hermanos Sigfried y Tristan Farnon) son hombres muy diferentes, pero en general los tres son hombres honestos, honorables y trabajadores. La serie critica las carencias de Sigfried, burlándose de su comportamiento a menudo gruñón y grosero. No sé si estos hombres recibirían con gusto a una colega (Aleen Cust, la primera mujer cirujana veterinaria en el Reino Unido, se tituló en 1922), tema que no se ha planteado hasta ahora en la serie. Con todo, disfruto con la serie de una masculinidad que excluye la ira y la violencia, aunque Sigfried (un veterano de la Primera Guerra Mundial) y Tristan (soldado en Sicilia durante la Segunda) sufren profundos traumas. La suya, y la de James, es una masculinidad tradicional, muy británica, muy caballerosa. Me tomo el placer que me da la serie como señal de que estoy harta de los personajes masculinos estadounidenses tan tóxicos que nos cuelan sí o sí en nuestras pantallas globales.
Veo, releyendo esta entrada, que no he dicho nada sobre el australiano Jacob Elordi, visto en el mismo año como el monstruo de Frankenstein y como el monstruo de Emily Brontë, Heathcliff, y firme candidato para interpretar a James Bond. También aparece en la serie Euforia, interpretando al nada ideal Nate Jacobs. Creo que si se le da a Elordi un personaje masculino positivo, podría ser la gran estrella masculina de nuestro tiempo, dada, además, su notable apostura. Mientras solo le ofrezcan papeles tóxicos, no podrá brillar del todo. Y quizás este es el gran problema: tenemos muchos buenos actores masculinos, pero necesitamos muchos más personajes masculinos positivos (no hace falta que sean ideales). Habrá que exigir que se escriban.