El 8 de agosto se inauguró en el Museo de la Inmigración de Buenos Aires la muestra Narrativas como patrimonio vivo en la Cuenca Matanza–Riachuelo. Resultado de un año de investigación‑acción del Colectivo WREMAR dentro del proyecto internacional WRENCH, la exposición entrelaza memorias insurgentes y visiones de futuro, tomando el río Matanza–Riachuelo como hilo conductor capaz de unir perspectivas desde los territorios.

Un proceso colectivo a orillas del río

La muestra es fruto de un proceso que comenzó en agosto del año anterior y que involucró a más de cien personas en entrevistas, talleres y recorridos territoriales. De ese trabajo emergieron núcleos temáticos sobre territorialidades indigenas, migraciones subalternas, paisajes industriales, clase trabajadora y miradas de género en los barrios populares de Buenos Aires.

La apertura de la muestra en 2026, con las palabras de: Marcelo Huernos, coordinador de contenidos del Museo de la Inmigración; Marco Armiero, coordinador del proyecto internacional WRENCH; y Giusy Pappalardo, coordinadora del proyecto apoyado por la Fundación Autónoma Solidaria de la UAB.

Escuchar y mapear

A través de dispositivos de escucha y herramientas de mapeo colectivo, WREMAR creó espacios donde memorias, saberes y experiencias se pusieron en diálogo. Las narraciones recogidas revelan conflictos y formas de organización que amplían las maneras de mirar y comprender el territorio, siempre con el río como guía.

Una museología social insurgente en acción

La exposición se construyó desde la museología social insurgente, reuniendo historias y objetos provenientes de una red diversa de comunidades que, desde distintos territorios, aportaron sus memorias, saberes y prácticas.

La Comunidad Telomian Condic del Pueblo Nación Querandí – con Amarí Carla Hebe Gorbalán, Guillermo Luciano Gómez, María Elena Zalazar, Hector Oscar Amadeo Gorbalán, Damarís Zalazar y Guataí Inauú Gómez Gorbalan- abrió la jornada con una ceremonia ancestral. La muestra parte de la tierra, las plumas, los caracoles, la cerámica, las ramas de talas y la bandera del pueblo Querandí, que habita la cuenca desde tiempos anteriores a la violencia colonial, recordando que la memoria indígena es una historia viva del territorio. Esa memoria sigue presente y en lucha por el cuidado de espacios clave, como el Sitio Arqueológico de Memoria Querandí La Noria, en el Parque Ribera Sur, en Villa Riachuelo, Comuna 8 de Buenos Aires, defiende su legado frente a desposesión y otras amenazas, sosteniendo la continuidad de una historia que sigue viva en la cuenca.

El Colectivo WREMAR armó la muestra, coordinó la jornada e intervino explicando las diferentes líneas de investigación desarrolladas y representadas en los carteles de la muestra. A través de estas explicaciones, el colectivo situó cada núcleo temático dentro del proceso más amplio de investigación‑acción, mostrando cómo las memorias, los conflictos socioambientales y las experiencias de quienes habitan la cuenca se transforman en narrativas vivas del territorio.

La inauguración de la muestra contó también con la participación de Marcelo Bregman, sociólogo, investigador y director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (CELIV) de la UNTREF.

La Comunidad Indígena Multiétnica Tres Ombúes sumó sus palabras, memorias, luchas y perspectivas desde el Partido de La Matanza, uno de los territorios donde se desarrollaron los talleres del proceso. También estuvo presente una representación del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N.º 44 de Las Heras, otro de los talleres clave para comprender los distintos desafíos que atraviesan la cuenca en sus tramos alto, medio y bajo.

Desde el barrio de La Boca, el arqueólogo Marcelo Weissel y Natalia Quinto —quien en el video de la muestra relató la historia de la Mutual Casa Tasso y la red La Boca Resiste y Propone— conectaron las memorias migrantes con las luchas actuales del territorio. El Club de Regatas Almirante Brown, con el capitán Roberto Naone, en el mismo video recordó la importancia de la navegabilidad y la salud del río como parte esencial de la vida comunitaria y de la historia del Matanza‑Riachuelo.

Desde Villa Inflamable, Claudia Espínola, de la asociación Sembrando Juntos, compartió la vida cotidiana en un territorio marcado por la contaminación industrial y la ausencia de servicios básicos, poniendo en primer plano las desigualdades ambientales y las prácticas comunitarias que sostienen la vida en condiciones adversas. También compartió ideas que forman parte de un proyecto más amplio, presentado y documentado en el blog Proyecto Riachuelo, el primer medio de comunicación específico sobre la temática, nacido en 2011 en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, impulsado por el estudio de arquitectura Cañaveral‑Rossi, quienes lanzaron el proyecto del corredor turístico productivo.

Gustavo Cañaveral, arquitecto, urbanista activista y periodista urbano, también se sumó a la narrativa de la jornada y transmitió la inauguración para Urbana Tevé, televisión popular de la Villa 31 —hoy Barrio Carlos Mugica. Urbana Tevé es un canal comunitario reconocido por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de Argentina (2009) y está en el aire desde 2010 en la señal 32.2 de la TDA (Televisión Digital Argentina). Junto a él participó Edgar Roque, camarógrafo de Urbana Tevé, especializado en medios de comunicación y migrante peruano que vive en el barrio, aportando una mirada situada.

El poeta del barro Nahuel Arrieta, criado “con los pies en el barro y los ojos en el cielo”, autor —entre otros— de Cosmogonía Marginal, ofreció un momento de gran intensidad desde su experiencia en la Villa 21‑24, uno de los márgenes más emblemáticos y heridos del Matanza‑Riachuelo. Su intervención, atravesada por la vida cotidiana en el borde y por una sensibilidad forjada en la villa, condensó la fuerza de una comunidad que sigue produciendo sentido, memoria y resistencia en uno de los territorios más estigmatizados de Buenos Aires.

También se activó el Yiratorio, con Gabriel Moscovici, Verónica Guerin, Nadia Villegas y Mariel Edith Cuevas, de Antropoludica, junto a Las Casas de lxs Niñxs y Adolescentes de la Villa 21‑24, generando un espacio de juego, memoria y imaginacion colectiva. El Yiratorio es un proyecto de ciencia, educación y arte desarrollado por Antropolúdica que articula arqueología, paleontología, historia y teatro de sombras. Nos propone un viaje en el tiempo a través de los paisajes y sus transformaciones desde el presente de la villa 21-24 del barrio de Barracas hacia el pasado ancestral de las riberas del Riachuelo

Pocos días después, en la misma Villa 21‑24, parte del equipo volvió al territorio —al Profesorado Pueblos de América y a otros espacios significativos de la Villa— y se encontró con personas que trabajan día a día en la construcción comunitaria. Entre ellas, el padre Toto, cura villero de la parroquia Virgen de Caacupé, comprometido con acciones cotidianas de cuidado colectivo y con la construcción de futuro desde la organización barrial. Su presencia permitió profundizar el diálogo con quienes sostienen, desde hace años, las prácticas comunitarias que mantienen viva la memoria y la resistencia en la cuenca.

Villa 21-24

Un museo que amplifica voces

El día de la inauguración, todas estas voces se encontraron en el Museo de la Inmigración, recordando que así como el río no está condenado a ser solo contaminación, tampoco las comunidades que viven en sus márgenes —pueblos indígenas, migrantes, clase trabajadora— son residuales.

Las narrativas colectivas no hablan solo del pasado: abren caminos para imaginar y construir futuros distintos.

La muestra llevó al museo las voces de las villas y los barrios populares, que a menudo enfrentan barreras de estigmatización en los espacios formales de memoria. Y, al mismo tiempo, busca que esas voces vuelvan a los territorios, para que las narrativas del río sigan su recorrido y continúen generando transformación.

Un agradecimiento especial a Marcelo Huernos, historiador y coordinador del MUNTREF, a Viviana Gendre y a todo el equipo del museo por abrir las puertas de un espacio tan significativo como el ex Hotel de Inmigrantes.

Una exposición viva

La muestra estuvo disponible hasta el 16 de agosto. El 15 se realizó la actividad Las Huellas del Agua, a cargo de Ronda Cultural. Además de objetos simbólicos, fotografías, mapas históricos y paneles de investigación, la exposición incluyó una mappa colectiva donde los visitantes pueden dejar memorias e ideas sobre la cuenca. Este dispositivo será la base para un plan popular.

Algunos materiales del la muestra están disponibles aquí, y el video de la inauguración puede verse aquí.

Sigan el canal del Colectivo WREMAR para más actualizaciones.

El Colectivo WREMAR —parte del proyecto internacional WRENCH (Whispers of Time. Heritage as Narratives of Climate Change), dirigido por el historiador ambiental Marco Armiero y apoyado por el Belmont Forum, la Agencia Estatal de Investigación de España y la Fundación Autónoma Solidaria de la UAB— reúne en Buenos Aires a un amplio grupo de investigación y activismo: Giusy Pappalardo, Fernanda Leyva, Carolina Duque, Gabriel Moscovici, Natalia Correa y la Cooperativa Arqueoterra Ltda. (Gustavo David Candela, Axel Rex Weissel, Rodrigo Soto Bouhier, Florencia Crino, Teresa Gómez Poggio). El colectivo se enriquece con las perspectivas de todas las personas mencionadas a lo largo del proceso y permanece abierto a quienes deseen seguir trabajando por y con el río Matanza‑Riachuelo, para fortalecer la memoria y avanzar hacia la justicia socioecológica en la cuenca.

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