¿Cómo aprendemos a reaccionar delante de aquello que nos incomoda o nos preocupa?
El cerebro aprende a asociar situaciones o estímulos con experiencias que hemos vivido antes. Por ejemplo, si un día un infante escucha un trueno mientras hay una tormenta, puede ser que, en el futuro, cada vez que escuche un ruido fuerte, su cuerpo se ponga en alerta automática, aunque no haya ningún peligro real.
Esto pasa porque el cerebro ha aprendido que ese tipo de ruido va acompañado de una sensación desagradable, y reactiva esta respuesta de manera automática para protegernos.
Aun así, cada infante puede reaccionar de manera distinta delante de estas situaciones: algunos pueden mostrar una respuesta muy intensa, mientras que otros pueden tener una reacción muy suave o casi inapreciable. Ninguna de estas respuestas es “buena” o “mala” por si sola, pero cuando la reacción es demasiado fuerte o débil puede dificultar la adaptación al entorno familiar, escolar o social, ya que el niño puede sentirse más alterado o, al contrario, desconectado del que le pasa a su alrededor.
Con el tiempo, si se expone a ese mismo sonido en un contexto seguro y positivo, el cerebro puede “desaprender” esta asociación y responder de una manera más equilibrada y tranquila.
¿Por qué realizamos esta actividad con sus hijas/hijos?
Esta actividad nos ayuda a comprender cómo el cerebro aprende y se adapta a situaciones nuevas. Los niños y niñas realizan una actividad en el ordenador en la que ven figuras y, en ocasiones, escuchan un sonido breve desagradable. Deben adivinar si el sonido aparecerá o no después de cada figura.
El objetivo es conocer cómo el cerebro aprende, anticipa y modifica sus respuestas, aspectos relacionados con la capacidad de aprendizaje, la atención y la regulación emocional.
Fases de la actividad
- Práctica: Donde el niño o la niña aprende cómo funciona la tarea.
- Preadquisición: Donde solo ven las figuras.
- Adquisición: En esta fase, una de las figuras se presenta a menudo con el sonido y el cerebro aprende esta relación, mientras que la otra figura se presenta sin sonido.
- Extinción: Donde la figura originalmente relacionada con el sonido ya no va seguida de este, y el cerebro aprende que la situación ha cambiado.

¿Cómo recogemos su respuesta?
Los niños llevan dos pequeños sensores en los dedos que miden cambios muy sutiles en la sudoración de la piel, lo cual es un signo de activación. Los sensores no se perciben ni producen ninguna molestia y se utilizan para conocer cómo responde el cuerpo ante los estímulos.
Después de cada fase, los niños utilizan el SAM, un pequeño muñeco con diferentes expresiones, para indicar si lo que han visto o escuchado les ha gustado y si se han sentido tranquilos o más nerviosos. También nos proporciona información sobre la contingencia, es decir, si el niño o la niña es capaz de darse cuenta de la relación entre la figura y el sonido.
¿Por qué es importante participar?
Participar es importante porque permite comprender mejor cómo funciona el cerebro de los niños cuando aprenden y se adaptan, y así favorecer su desarrollo y bienestar.

