Tomás de Iriarte (1750-1791)

Tomás de Iriarte fue un afamado escritor ilustrado tinerfeño. Además, cultivó un gran interés por la música, siendo interprete de violín y viola, y compositor de sinfonías que desgraciadamente se encuentran perdidas, así como la música de su monólogo Guzman el Bueno. En 1779 publicó un poema didáctico titulado La Música, que fue difundido mundialmente, traducido a varios idiomas (entre ellos el inglés), y elogiado por el famoso libretista Metastasio.
A lo largo del sigle XVIII se dieron grandes cambios en la manera de entender la teoría musical. Entre otros, la teoría modal (cada vez más compleja para dar cabida a toda la variedad de la música polifónica) se fue dejando de lado, derivando en una nueva manera de entender la musica, basada en la bimodalidad (la llamada tonalidad). Los diversos modos que se habían utilizado históricamente, se redujeron a dos: uno mayor y otro menor. Sin embargo, durante todo el siglo se dieron fuertes reticencias a este proceso. Abandonar el sistema modal significaba abandonar toda una teoría del ethos musical que asociaba emociones a los distintos modos, como ya había sido expresado por Tomás Vicente Tosca a principios de siglo.
Por ello, Tomás de Iriarte, hablando ya en nombre de la tonalidad de la segunda mitad del siglo, expone aquí códigos emocionales de la música que no tienen que ver con las diferentes estructuras o escalas, sino con los intervalos dentro de ellas (es decir, las distancias entre dos notas), los géneros (cromático o diatónico) y otros recursos expresivos de la música como la dinámica, la velocidad, etc.
En el segundo canto (pg. 27), titulado Expresion musical, es donde Iriarte expone los efectos emocionales de la música. Iriarte sigue un razonamiento heredado de Rousseau, en el que los efectos emocionales de la música no se deben tanto a las proporciones o a los humores, sino a que la música comparte un origen común con el habla / la lengua, y la expresión instintiva de las pasiones por medio de la voz. De este modo, Rousseau había expresado en su Carta sobre la música francesa (1753) y su Ensayo sobre el origen de las lenguas (1781) que los diferentes pueblos habían desarrollado expresiones musicales y lingüisticas paralelas, adaptados a sus condicionantes geográficos (los pueblos de zonas más amables, habían desarrollado lenguas más musicales). Por tanto, el orígen de la música estaba para Iriarte en la entonación emocional de la voz, y los recursos expresivos de la música eran imitaciones de ella:
La continua experiencia nos demuestra
Que el tono ú el acento,
Aun sin llevar medido movimiento,
Ni sujetarse á riguroso canto,
Tiene en el alma nuestra
Tan activo poder, dominio tanto,
Que persuade y conmueve
De un modo natural, fácil y breve.
Con él, aunque palabras todavía
No pueda articular el tierno infante,
Dolor expresa, enojo, ú alegría;
Y el hombre, aunque se vea
En la region mas bárbara y distante,
El lenguage ignorado enteramente,
Explica si deséa,
Si espera, teme, se complace, ó siente.
A continuación, a partir de la página 36, hasta la 48, Iriarte transita cada una de las emociones, explicando qué recursos de la composición musical son propicias para imitarlas, y generarlas:
Alegría
La alegría, primera y mas natural sensacion que se expresa con el canto: reglas prácticas para la Música de esta especie.
Desde luego la imágen placentera
Se me presenta ya de la alegría.
La música harmonía,
Su mas leal y antigua compañera,
Para obsequiarla, elige
Modo mayor, brillante y decisivo,
Un compas señalado, un aire vivo:
Por la gama diatónica dirige
Mas que por la cromática las voces,
Haciéndolas resueltas y flexîbles;
Y ántes sonidos fuertes y veloces
Que delicados y durables usa.
Empléa frases cortas, perceptibles:
Prolixas pausas con cuidado escusa:
La alegre melodía
De la parte canta
Acompaña con varia sinfonía;
Y aun la adorna con pasos de garganta,
Que á una bizarra execucion convienen.
Adequados la vienen
Los juguetes festivos y graciosos,
Compuestos de pasages caprichosos
En el estilo cómico, parlante,
Con un compas simétrico y saltante,
Propio de la burlesca pantomima,
Que al buen humor, y aun á la risa anima.
En cántico sujeto á leyes tales
Ufanos los mortales
Sus hazañas y glorias preconizan,
Se excitan en sus fiestas y recréos,
Y de sus esperanzas y deséos
El venturoso logro solemnizan.
Recursos expresivos mencionados: modo mayor, timbre brillante, compás agil, gama diatónica, dinámica fuerte, notas de valores breves, frases cortas y simétricas, adornos y florituras.
Paz, serenidad y calma
Calma y tranquilidad del espíritu; y carácter de la Música con que se expresa esta situacion, no ménos que las imágenes gratas, y afectos tiernos que de ella nacen, como el amor sereno, la clemencia, la blandura, la inocencia, el placer de la vida del campo, el descanso, el sueño, etc.
Con no ménos poder nos embelesa
La Música, si expresa
Aquella situacion feliz de un alma
Que goza paz, serenidad y calma.
Entónces el estilo
En que suele explicarse la alegría,
Se copia en algo, en múcho se varía.
Ya es el aire mas lento, más tranquilo,
Como el Adagio, el moderado Andante;
No mui obscuro el tono, ni brillante;
Sin que el canto se aleje demasiado
De su primera y natural escala;
Ni difícil, estraño y complicado
Olvide la expresion, y sólo ostente
Artificioso lucimiento y gala:
Al contrario, lo fácil é inocente,
Lo sencillo y lo claro
Preferir debe á lo confuso y raro.
Pide acompañamiento
Que á media voz le ayude y le sostenga,
De disonancias ásperas se abstenga,
Y siga su designio, fin, ó intento
Con igual y uniforme movimiento;
Pues la monotonía repetida
Al sosiego y descanso nos convida.
Este es aquel dulcísono concento
Llamado por los sabios Eufonía,
Que retrata á la humana fantasía
Mil imágenes gratas y risueñas:
De un recíproco amor las halagüeñas,
Las constantes caricias;
De la campestre vida las delicias;
La amistad, la clemencia, la blandura,
Y la quietud de una conciencia pura.
Su dibuxo y colores
Reserven la Estatuaria y la Pintura
Para objetos reales y exteriores:
Guarden la Poesía y la Eloqüencia
De voces y figuras la afluencia
Para idéas, discursos, descripciones;
Mas ¿quién como la Música süave
De expresar las internas sensaciones,
Y moverlas tambien el arte sabe?
Recursos expresivos mencionados: tempo tranquilo (Adagio o Andante), timbre ni brillante ni oscuro, escala natural, pocos adornos y florituras, acompañamiento a media voz, sin disonancias, con repeticiones.
Espíritu marcial, osadía y pundonor
Valor marcial y heroico, y qué Música le corresponde.
¿Quién mejór que ella infunde en nuestros pechos
Espíritu marcial, noble osadía
Y pundonor que incita á grandes hechos?
De magestuosa harmónica alegría
Animada oigo ya la sinfonía,
En un modo mayor, tono brillante,
Y compas no arbitrario,
Sinó siempre binario,
Sujeto á un aire serio y arrogante,
Qual es el justo y mesurado Andante.
Sus notas firmes, claras y distintas
Suenan, por lo comun, acompañadas
De octavas y de quintas,
Y mayores terceras,
Posturas señaladas,
Nerviosas, varoniles y guerreras.
Uniendo á la expresion la simetría,
De dos en dos ordena sus compases;
Y usa cortos períodos, ó frases
Para que en la memoria del oyente
Pueda la dominante melodía
Desde luego imprimirse fácilmente.
Estudie afeminados
Sonidos del cromático sistema
Quien tierno llore, quien cobarde tema:
Del canto los primores delicados
Y lozanos adornos execute
Quien sereno disfrute
Los regalados gustos del reposo;
Que al heroe belicoso
Sólo ha de sonar bien aquel acento
Que da valor, que anuncia vencimiento.
Recursos expresivos mencionados: modo mayor, timbre brillante, compás binario, tempo Andante, harmonías de octava, quinta y tercera mayor, frases cortas y simétricas, género diatónico, sin adornos.
Tristeza
A las sensaciones agradables que dilatan el corazon, se siguen las desagradables que le oprimen. Quatro diferentes especies de tristeza, y medios de que se vale la Música para expresarlas.
A las composiciones
Dulces (o amabilísima Criséa)
Con cuyas agradables impresiones
El ánimo se ensancha y se recréa,
En eficacia y variedad no ceden
Las que oprimirle y angustiarle pueden.
¡Con quánta propiedad, con qué viveza
En un modo menor, y un tono obscuro
La Música nos pinta la tristeza!
Y para obrar efecto mas seguro,
¡Con qué eleccion prudente y exquisita
El género cromático prefiere,
Y al Adagio, ú al Largo se limita!
Ni apresura las notas, ni las hiere
Sueltas y duramente señaladas;
Antes bien, repasándolas ligadas,
En patético estilo las suaviza,
Quando de únas en ótras se desliza.
Y aun logra distinguir los diferentes
Géneros, caracteres y accidentes
Que en la tristeza caben. Si la imita
Lánguida y consternada,
Las voces obscurece y debilita:
Tal vez por semitonos las degrada;
Tal vez con el profundo y tardo canto
Y con largos silencios nos traslada
La imágen del quebranto
Que suele ocasionar un dolor fuerte:
Leve desmayo, grave parasismo
Figurar sabe, y aun el trance mismo
De la estrecha agonía y de la muerte.
Mas si al abatimiento
De un pecho melancólico no atiende,
Y tan sólo pretende
Ponderar lo cruel de su tormento,
Ya la harmonía aumenta y fortifica,
Interpolando alguna disonancia
Que casi los oidos mortifica;
Aunque ellos la aspereza y repugnancia
Perdonan fácilmente,
Si la expresion es justa y vehemente.
Quando, por otra parte,
Quiere pintar llorosa la tristeza,
¡Qué fecundos recursos tiene el arte!
Si hai algun corazon que á la terneza
Nos dió jamas cabida,
Resista ya, si puede,
A aquella melodía que procede
Con blanda entonacion, interrumpida
De quiebros al suspiro semejantes,
O que imitando flébiles gemidos,
Exclama con sonidos
Altos y penetrantes;
Que en ellos largo tiempo se dilata;
O repentinamente los remata
Con lastimero acento,
Como si la faltase ya el aliento.
Y, enfin, quando al exceso de una pena
Corresponde agitado movimiento,
Nótese cómo el canto desordena
Su natural compas. Yá vacilante
Contra tiempo modula;
Yá las voces apenas articula,
Formando aspiraciones. Palpitante
Se atrasa, se acelera;
Los intervalos de su escala altera;
Con sollozos se explica, con latidos,
Y con ecos que salen oprimidos.
Así la mas alegre de las artes
Exprime la tristeza de mil modos:
Y aun suele á veces rëunirlos tódos;
Pues combinando harmonïosas partes,
Mezcla el abatimiento,
La inquietud, el martirio y el lamento,
Con que no de otra suerte
Mueve, que la poética elegía;
Pues la desgracia llora
De una insufrible ausencia, de una muerte,
O del rigor de una beldad impía;
Excita compasion, auxílio implora
En la guerra, el incendio y el naufragio,
La ruina, ó el pestífero contagio.
Recursos expresivos mencionados: modo menor, timbre oscuro, género cromático, tempo Adagio o Largo, notas de valores grandes, dinámica suave. Cuatro distintos tipos de tristeza:
- Lánguida y consternada: voces débiles, timbre oscuro, degradación por semitonos, largos silencios (comparados con los desmayos).
- Tormento cruel: relleno armónico, introducción de disonanciaas.
- Llorosa: entonación banda, interrumpida, sonidos altos y penetrantes (intercalados en largas y breves duraciones, interrumpidas repentinamente).
- Pena de agitado movimiento: compás vacilante, contratiempos, alteraciones en el la duración e interválica de la melodía.
Ira
La ira, y qué Música la conviene.
Tal es la variedad y la riqueza
Del concento sonoro.
Pero qué?¿su tesoro
De elegancia se agota en la tristeza?
Nó: que en otra pasion aun más se admira
Su copia de expresiones: en la ira.
Tan diferentes son como sus raptos
Los movimientos y sonidos aptos
Para su imitacion, cuya energía
Depende de una estraña melodía,
De un gran contraste harmónico,
Y mezcla de cromático y diatónico.
Inopinadamente el canto vario
Va alternando lo débil y lo fuerte,
Lo agudo y grave. El modo se convierte
En mayor, en menor. Compas ternario
Al binario succede, ó al contrario.
Tal vez el aire propio, que es el Presto,
En Adagio, ú Andante se transforma:
Ni la modulacion sigue la norma
Del designio propuesto,
Pues yá en saltos veloces,
No ménos que violentos, se extravía
Del primitivo tono
Por los extremos de distantes voces;
Yá de un pasage lleno de harmonía
Transita de improvisto al unisono,
Simplificando así la melodía
Para que obre eficaz en el oido
Con ménos confusion, y mas ruïdo;
O yá, enfin, afectando al desentono
Que un arrebatamiento
De cólera furiosa comunica
Al natural acento,
Súbitas disonancias multiplica.
Voces lentas y obscuras,
O rápidas y claras,
Discordantes posturas,
Modulaciones contrapuestas, raras,
Suma desigualdad de movimiento,
Medios son con que el músico talento
Nos retrata la ira……
No sólo la retrata: nos la inspira.
Y si por grados el humano pecho
Pasa de la impaciencia
A la saña, al despecho,
Al delirio, por fin, y á la demencia,
Bien sucede otro tanto
En el progreso del humano canto;
Que aun á expresar los ímpetus alcanza
Del odio, de la indócil entereza,
De la discordia, zelos y venganza,
Del temerario arrojo, y la fiereza.
Recursos expresivos mencionados: contraste harmónico, mezcla de géneros cromático y diatónico, dinámicas suaves y fuertes, registros agudos y graves, modo mayor y menor, compás ternario y binario, variación entre tempo Presto, Andante o Adagio, melodía de saltos veloces, contraste entre pasajes de relleno harmónico a pasajes al unísono, variación entre escala natural e introducción de disonancias, entre melodías rápidas y lentas, timbres claros y oscuros.
Terror
El terror, y Música tétrica que le imita.
Mas no pudiera yo, gentil Pastora,
Representarte el grado mas sublime
Del arte musical imitativo,
Si me olvidase ahora
De aquel estilo enfático y activo
Que los efectos del terror exprime.
Paréceme que escucho ya el acento
Tardo, titubëante, convulsivo;
Helarse el curso de la sangre siento,
Embargarse la voz intercadente,
Herizarse el cabello, y de repente…..
Pero son ilusiones de la idéa.
Ah! perdona mi error, tierna Criséa:
Enajenóme la materia propia.
No soi aquí Pintor que al vivo copia
Temibles monstruos, hórridas visiones,
Ni trágico Poeta que estremece
Exâgerando tétricas pasiones:
Soi un Maestro que tranquilo ofrece
Un doctrinal resúmen
De lo que puede con el arte el númen.
Aquel modo menos que significa
Todo el afan que en la tristeza cabe
Si se transporta á diapason mas grave,
Miedo, pasmo y horror tambien explica.
El aire universal debe ser lento,
Como de cada nota el movimiento,
Siempre que alguna causa inesperada
Nuevos motivos de terror no añada,
Que requieran impulso mas violento.
Ni se ha de señalar con demasía
El golpe del compas, porque no es justo
Observar estudiada simetría
En la turbada agitacion del susto.
Bien al contrario, el caprichoso gusto
Contratiempos empléa, y suspensiones,
Haciendo que alternadas se subsigan
Figuras de diversas duraciones,
Que sin órden se sueltan, ó se ligan.
La voz, por otra parte, á los disones
Del género cromático recurre;
Y usa á menudo entonacion profunda:
La orquesta en baxos igualmente abunda;
Jamas en glosas frívolas incurre:
Sólo el trino, y el trémulo mordente,
Para expresar la conmocion, consiente.
Y no siempre es debido que confunda
El lúgubre carácter, y el horrendo:
Éste pide por sí confuso estruendo;
Aquél los ecos débiles del piano,
Que imitan sordo estrépito lejano.
Así el silencio de la noche obscura,
Del árido desierto la aspereza,
O el retiro, la sombra y la tristeza
Del valle y la espesura;
El asombro, pavor, remordimiento
Del malhechor cruel, sanguinoliento,
Que pálidas fanstasmas se figura;
El tedrio de la vida; el doloroso
Aspecto de miserias y de males;
La muerte y aparatos funerales,
Tódos dictan al Músico ingenioso
Varios estilos de expresivo canto
Que agradar saben con el mismo espanto.
Recursos expresivos mencionados: registro grave, tempo lento, compases no simétricos, empleo de contratiempos y suspensiones, figuras de valores diversos alternadas, género cromático, sin adornos (solo trino y mordente). Dos tipos de carácteres:
- Lúgubre: finámica forte.
- Horrendo: dinámica debil (piano).
