Pedro de Ulloa (1663-1721)

Pedro de Ulloa fue un sacerdote jesuita y matemático español. Fue catedrático de matemáticas en el Colegio Imperial de Madrid, y cosmógrafo mayor del Supremo Consejo de Indias. En 1706 publicó un tratado de matemáticas, y en 1717, un tratado de música titulado Música universal, o principios universales de la música, el cual contiene un rico contenido sobre el funcionamiento del cuerpo y los afectos.
El tratado comienza con la siguente introducción, hablando del poder de la música para mover las pasiones, con el consecuente peligro de alterar la composición del oyente y corromperlo:
De quantos sentidos adornan à los que, por ellos, se llaman Sensitivos, ninguno contribuie à las cosas morales tanto como el del Oìdo. Ni los Colores, ni los Sabores, ni los Olores llegan à dominar tan poderosamente nuestros afectos, como los suaves encantos de la Harmonia. Defiriendo à este dictamen, desterraron prudentemente los Lacedemonios à el Musico Timotheo: porque añadiendo vna Cuerda à su Instrumento, convertia en demasiadamente afeminada la Musica, hasta entonces modesta, y varonil. Temieron juiziosamente, que entrando esta alteracion por el Oido communicasse su destemple à los Afectos, y que estos transfundiendole en las costumbres, las corrompiessen.
Una vez advertido el peligroso uso de la música, Pedro de Ulloa explica posteriormente la manera en la que los sonidos musicales afectan a las pasiones. En primer lugar, se propone aclarar cuales son los afectos asociados a cada uno de los 12 modos o tonos musicales, de manera similar a cómo lo había hecho Tomás Vicente Tosca unos años antes (ver página 2). Pedro de Ulloa reconoce que no existe un consenso entre los autores respecto a las emociones que se asocian a cada modo. Esto se debe a que, en este momento, la teoría modal respondía a una tradición teórica que se correspondía poco con la práctica musical real. Cada modo venía asociado, por tradición, con una emoción distinta y unos códigos compositivos determinados. Sin emabrgo, con la práctica musical del XVIII los modos habían quedado diluidos, y varios autores discutían su clasificación y características.
Pedro de Ulloa intenta poner orden en la discusión sobre los modos poniendo especial foco en las pasiones del alma. Plantea de este modo una clasificación de los diferentes afectos:
Son mui pocos los Authores, que concuerdan acerca de las Propriedades, y Orden de los Doze Tonos, ò Modos Musicos. Sin embargo, para tener alguna noticia acerca de esto, se notarà, que el Apetito Sensitivo tiene dos Facultades, que son la CONCUPISCIBLE, y la IRASCIBLE: la I.ª para buscar el Bien, y para huir del Mal; la II.ª para contraponerse à quien se opone à su DESEO, ù à su FUGA. Si la aprehensiva propone à el Apetito sensitivo algun objeto bueno, nace en la CONCUPISCIBLE, primeramente, el amor: si el Objeto està apartado, nace despues de el Amor, el Deseo: y si el Deseo se cumple, se sigue el Deleite. Pero si el Objeto es aborrecible, y malo, la CONCUPISCIBLE mueve el Odio, y si puede huir el Mal, se sigue la Fuga; si no le puede huir, nace la Tristeza. Quando el Objeto propuesto es dificil, y arduo por alguna oposicion, si aprehende el Hombre, que la puede vencer, nace en la IRASCIBLE, la Esperança; si aprehende que no, nace la Desesperacion. Al contrario, si el Mal arduo està ausente, nace la fogosa Audacia, para divertirle desde lexos, ò el frio Temor, si es maior el peligro, que la esperança. Si ia el Mal hà sucedido, nace la Ira, para vengarle, ò la natural Mansedumbre para sufrirle. Esta Genealogia es la siguiente.

A estas doze Passiones se reducen todas las que nacen de el Apetito sensitivo, para el caso presente. Verdad es, que la Voluntad, como es tambien un Apetito, tiene semejantes movimientos, pero no movimientos sensitivos, sino intellectivos: no passiones; sino semejanzas de passiones. Es constante, que muchas vezes, se anticipan las Passiones à la Voluntad, y que desatiende à el Imperio de la Voluntad el impetu de las pertinaces Passiones. Para el assumpto, todos estos movimientos se pueden reducir a tres Afectos generales. El I.º es ALEGRIA, à que pueden reducirse los afectos de Amor, Magnanimidad, Impetu, y Deseo; aunque si la Alegria es destemplada, engendra afectos parecidos à los colericos de Ira, Aborrecimiento, Indignacion, Venganza, y Furor. El II.º es, REMISSION, à que pueden reducirse los Afectos de Piedad, Amor para con Dios, Constancia, Modestia, Pudor, Religion, Desprecio de las cosas humanas, y Amor de las Celestiales. El III.º es, MISERICORDIA, à que pueden reducirse los de Tristeza, Llanto, Commiseracion, Cansancio, &c. Solo resta vèr, como puede la Musica, excitar estos Afectos (pg.43-45).
Posteriormente, pasa a explicar el fenómeno material mediante el cual la que la música tiene efecto sobre el cuerpo y alma humanos, de modo que puede causar un cambio en los afectos. Ulloa explica que el proceso se puede explicar de manera material: así como dos cuerdas afinadas al unísono, al sonar una vibra la otra, el sonido tiene efecto material en el aire, que tiene un efecto material en el cuerpo. De este modo explica como tanto el aire armónicamente movilizado, como el texto de la composición, que se presenta a modo de «Objeto» ante la «Phantasia», tienen un efecto directo sobre el ánimo.
Para esto se ha de suponer, que siendo el sujeto de las Passiones el Apetito sensitivo: que es corporeo, y material, dependen de unas Condiciones materiales, y las principales son una cierta combinacion de las primeras Qualidades elementares, que se pueden llamar Halitos, Espiritus, ò Vapores de los quatro Humores variamente mezclados, en fuerza de los Objetos, que se proponen à la Phantasia. Quando el Objeto es digno de Indignacion, los Espiritus, ò Vapores, que se elevan de el Vaso de la Hiel, son de temperamento calido, y seco: y commovidos de unos movimientos sutilissimos, tumultuarios, y punzadores, concitan à el Animo, à que prorrumpa en Ira, Furores, Rabias &c. Quando el Objeto es ameno, y gustoso, los Vapores, que se elevan de el Higado, son de temperamento calido, y humedo: y commovidos con unos movimientos suaves, dulzes, y templados, commueven à el Animo benigna, y dulcemente, de donde proviene el Gozo, la Esperança, el Amor, la Alegria &c. Quando el Objeto es horroroso, trsite, funesto, tragico, los Vapores elevados de el Vaso de la Colera, don de temperamento frio, y seco: con que imbuiendo à el Espiritu animal de las mismas Qualidades, nace el Desconsuelo, la Tristeza, el Dolor, la Commiseracion, el Llanto &c. Ultimamente, quando el Objeto es delicado, suave, moderado, ù medio entre lo Triste, y Alegre, adquieren los Vapores un temperamento frio, y humedo, con que caracterizado el Espiritu animal concita à el Animo à semejantes Passiones, y proviene la Alegria moderada, la Quietud, la Tranquilidad, el Amor honesto &c.
Altera pues, el Sonido harmonico à el Ayre proporcionadamente à su Naturaleza, con que estando este siempre contiguo à el Espiritu animal, y este en continuo movimiento, luego que el Alma percive la Harmonia, y la Phantasia el Objeto, que las palabras representan, naturalmente commueve el Ayre à el Humor proporcionado; y que mas symboliza assi con el Objeto, como con los movimientos harmonicos. Este Vapor, pues, junto con el Espiritu Animal concitado ià por el Ayre harmonico, como que precisan à el Animo con su agitacion a Afectos proporcionados à los Sonidos, y Vozes. Aqui se notaràn dos cosas; Lo 1.º quanto defrandan à la eficacia de la Musica los Cantores, que no se esmeran, en pronunciar distinta, y claramente el Razonamiento, que animan con sus Vozes. Lo 2.º la razon, que tienen muchas Naciones, para dar por escrito à los Oientes lo que en sus festejos se anima con la Musica.
Es innegable, que templando Unisonas dos Cuerdas en una Guitarra, aunque no sean immediatas, tocando la una, resuena la otra, sin que haga esto la mas cercana. De esta experiencia solo parece puede ser la razon, que las Cuerdas templadas al Unisono son capaces de semejantes vibraciones: con que el Ayre removido por la una, imprime facilmente sus sacudiduras en la otra. Semejante disposicion à moverse un Cuerpo, quando otro se remueve: ò hiere à el Ayre, tambien se halla en otras cosas. A esta suerte de movimientos puede reducirse aquel estemecimiento, que se suele sentir en todas las partes de nuestro Cuerpo à el oir tal, ò tal ruido v. g. rasgar un Tafetan, ù Lienzo &c. Porque la sangre puede hallarse entonces con tal disposicion, que obedezcan promptamente sus partes à el temblor de el Ayre. El Sonido, pues, Harmonico, lo 1.º concita à el Ayre externo, y le imprime los movimientos Harmonicos: despues impele la Phantasia: impelida esta concita los humores, que mezclados con el Ayre interno inclinan finalmente à el Hombre a aquello à que le refieren. De este suerte, y no de otra, mueve mediata, y deteminativamente la Harmonia los Afectos (pg.45-46).
Finalmente, Pedro de Ulloa presenta una tabla (pg.47) con los afectos que, segun él, varios autores consideran propios de cada «Modo Musico», de lo que se infiere qué modos son más apropiados para excitar unos y otros afectos. Las asociaciones que hace son casi idénticas a las propuestas por Tomás Vicente Tosca (ver página 2).

Pedro de Ulloa explica que si la concordancia entre los sonidos harmónicos y el temperamento del oyente fuera absoluta, los efectos de la música serían extraordinarios. Reconoce, sin embargo, que esto no existe una ley universal para ello, pues los temperamentos son cultural y personalmente variables:
Y si con tal Arte se dispusiessen los Sonidos, que del el todo symbolizassen con el Temperamento de el que los oiesse, sin duda se experimentarian efectos extraordinarios, en orden à commover las Passiones. Verdad es, que esto nunca seria general, sino se hallaba igual disposicion en todos. Segun la diversidad de Naciones, de Pobleciones, y aun de Individuos, suele ser esta disposicion diferente. Tito Livio nota que los Athenienses eran arrebatados, y promptos en sus determinaciones, porque con facilidad se dexaban llevar de la Colera; y al contrario los Lacedemonios, que eran tan deternidos, e indecisos en las suias, que parecia los dominaba la Flema. Verisimil cosa es, que el Sonido, que divirtiesse à Neron, le pareciesse desapacible à Seneca: y que el que congeniasse con Fabio, destemplasse à Metello (pg.46-47).
Por último, en otro de los pasajes del tratado, Pedro de Ulloa también explica los efectos emocionales que tienen algunas Carreras. Las carreras, según Pedro de Ulloa, se dan cuando se tocan sucesivamente las teclas diatónicas, bien sea hacia la parte aguda o hacia la grave del sistema (tres, cuatro, cinco o seis notas sucesivamente). Ulloa explica en la página 19 del tratado que las carreras siempre son agradables al oído, y exequible para la voz, mientras que los saltos (es decir; pasar de tocar una tecla a tocar otra del otro extremo de un intervalo, dejando algunas intermedias) no tienen esta propiedad agradable, porque entre ellos hay algunos «buenos, regulares y permitidos» y otros «malos, irregulares y prohibidos».
Las carreras, en cambio, son siempre placenteras, y transmiten las siguientes pasiones:
Porque la Tercera Maior, subiendo es gustosa [1]; baxando trahe algo de tristeza [2]. La Tercera menor tiene las propriedades contrarias [3, 4]. La Quarta si tiene el Semitono maior en el principio, subiendo llora [5]; si le tiene en el medio, es alegre [6]; y si en el fin, danza [7]; pero baxando, tiene las propriedades contrarias [8, 9, 10]. La Quinta en todas sus especies tiene, subiendo hermosura, y gala [11]: pero baxando en todas tiene algo de tristeza [12]. La Sexta maior, de suio es aspera: la menor es mas suave.
La razón de estas propriedades es, porque el movimiento harmonico de el Semitono maior, que es el alma de toda la Musica, es mas acelerado, que el de el Tono, por ser el movimiento de el Semitono maior à el de el Tono como la razon 16/15 à la razon 9/8: y ser, ª 16/15 – q. 9/8. De aqui nace, que en qualquier parte, que se pone, causa notable alteracion. Puesto v.g. despues de dos Tonos no exerce tanto su fuerza, por la tyrania de los dos Tonos precedentes. Puesto en primer lugar la exercita mas viva, y eficazmente contra la debil potencia de los Tonos siguientes. Puesto en el medio, como que domestica con su blandura la aspereza de los Tonos, que le cercan (pg.40-41).
[1] Tercera maior subiendo: es gustosa.
[2] Tercera maior baxando: trahe algo de tristeza.
[3] Tercera menor subiendo:
[4] Tercera menor baxando:
[5] Quarta si tiene el Semitono maior en el principio: subiendo llora.
[6] Quarta si tiene el Semitono maior en el medio: es alegre.
[7] Quarta si tiene el Semitono maior en el fin: danza.
[8] Quarta baxando, tiene las propriedades contrarias: con semitono en la parte grave (=5 pero baxando).
[9] Quarta baxando, tiene las propriedades contrarias: con semitono en el medio (=6 pero baxando).
[10] Quarta baxando, tiene las propriedades contrarias: con semitono en la parte aguda (=7 pero baxando).
[11] Quinta en todas sus especies: subiendo tiene hermosura, y gala.
[12] Quinta en todas sus especies: baxando tiene algo de tristeza.
