Funciones ejecutivas: el centro de control del cerebro
Las funciones ejecutivas son las habilidades mentales que nos permiten planificar, organizarnos, tomar decisiones y adaptarnos a los cambios. Podríamos decir que actúan como el “director de orquesta” de nuestro cerebro, ayudándonos a coordinar pensamientos, emociones y acciones para alcanzar un objetivo, por lo que tienen un papel clave en el aprendizaje, la conducta y la vida cotidiana.
¿Por qué son importantes en el desarrollo?
Durante la infancia y la adolescencia, las funciones ejecutivas se desarrollan y se refuerzan progresivamente. Un buen desarrollo de estas habilidades favorece la autonomía, el rendimiento académico y las relaciones sociales, mientras que las dificultades pueden generar impulsividad, desorganización o problemas de atención y gestión de la frustración.
¿Cómo se evalúan?
En el estudio ABCD, las funciones ejecutivas se evalúan mediante las pruebas CANTAB, un conjunto de pruebas informatizadas ampliamente utilizadas en investigación neuropsicológica.
Las pruebas que se administran son:
- Stockings of Cambridge (SOC): evalúa la planificación y la resolución de problemas.
- Spatial Working Memory (SWM): evalúa la memoria de trabajo y la capacidad de usar estrategias para recordar ubicaciones.
- Intra-Extra Dimensional Set Shift (IED): evalúa la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de aprender y cambiar de norma o estrategia según la situación.
- Rapid Visual Information Processing (RVP): evalúa la atención sostenida, o la capacidad de mantenerse atento durante períodos prolongados.

¿Por qué es importante participar?
Participar no implica ningún riesgo ni requiere conocimientos previos. Los resultados ayudarán a comprender mejor cómo se desarrollan las habilidades cognitivas y de regulación, y a identificar fortalezas y áreas de mejora en el pensamiento estratégico y la atención.

